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Tú y yo coincidimos en la noche terrible

Textos de Cuauhtémoc Ruiz Ortiz y Miguel Ángel Bueno Méndez

Boletín Digital ES19 Pluma21

Este texto se encuentra en la revista Pluma 21

“Éste es un libro que guarda escritas las vidas de los 126 periodistas y trabajadores de la información asesinados o desaparecidos en México de 2 de julio de 2000 a 2 de julio de 2012. Las dos primeras legislaturas de la democracia. No sólo de los que murieron a causa de sus investigaciones, no sólo de los amenazados, no sólo de los que estaban escribiendo sobre el narcotráfico. Sino de todos ellos”, escribieron Lolita Bosch y Alejandro Vélez Salas, coordinadores y editores de este libro publicado por el proyecto Nuestra Aparente Rendición.

En este libro se habla de “los muchísimos cuyas muertes no han tenido una investigación justa y exhaustiva. De los valientes y los responsables. De los olvidados. Y de aquellos que como nos dice Diego Osorno, en su texto sobre Félix Alonso Fernández García, murieron dos veces:

Su nombre está perdido en la lista de periodistas mexicanos asesinados, e incluso, hay quienes a veces escatiman incluirlo. Félix es uno de esos periodistas asesinados dos veces. Primero con cuernos de chivo canallas y luego, cuando “colegas” justifican sus muertes diciendo que andaban en malos pasos.

“Y de todos, todos aquellos a quienes casi hemos olvidado y sobre quienes se pregunta Carlos Dada cuando nos cuenta en este libro la muerte de Francisco Ortiz:

Dicen que su asesinato no tuvo nada que ver con su trabajo Pero cómo saberlo si no hubo investigaciones; si no hay sospechosos; ni móvil; ni siquiera consenso sobre cómo lo mataron. Nada. Cómo saber si a Francisco Ortiz lo mataron porque a alguien le molestó una pregunta de más; o por una venganza personal; o por cualquier especulación que queramos incluir aquí. Cómo saberlo en todos los demás casos. Cómo, pues, saber si lo que ocurre en México son atentados contra la libertad de expresión, contra la prensa, o actos de violencia de otro tipo. Cómo entender lo que sucede, si nadie investiga; y cuando alguien investiga, nadie le cree porque todo el sistema está penetrado…

“Porque ésta es, también, nuestra pregunta. Aquí nuestra respuesta. Una denuncia y un lamento.”

Este es  “un libro donde 126 periodistas adoptan a sus colegas muertos y desaparecidos escribiendo sobre ellos.”

Publicamos dos de las biografías aparecidas en este libro, una sobre José Luis Ortega Mata, escrita por Cuauhtémoc Ruiz; y otra acerca de Miguel Ángel Bueno Méndez, por Omar García.

 “Nuestra Aparente Rendición (NAR, nuestraaparenterendicion.com/) nació en agosto de 2010 tras la matanza de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas: en el norte de México”, explica su inspiradora, Lolita Bosch. “Como respuesta al terrible suceso, dice, hicimos un llamado urgente para crear conciencia, generar pensamiento y organizarlo para que pudiera ser utilizado con finalidades específicas: atención a víctimas, huérfanos, periodistas, etc. Dos años más tarde nos hemos convertido en un portal reconocido y prestigioso, nacional e internacionalmente. Una referencia ética, ciudadana y necesaria en la que cabemos muchas personas distintas.

“A día de hoy Nuestra Aparente Rendición es una asociación civil constituida legalmente fuera de México (en Catalunya) que funciona gracias al esfuerzo de más de 20 voluntarios repartidos entre México, España y los Estados Unidos y la ayuda constante de otros voluntarios que mantienen proyectos específicos. Mantenemos activo el único nombramiento nacional de víctimas de la violencia con el que hemos contado 26320 asesinatos desde el 12 de septiembre de 2010 (hasta el 24 de junio de 2012), trabajamos con colectivos de desaparecidos, huérfanos de la violencia, estudiantes organizados, comunidades indígenas, activistas amenazados, periodistas en riesgo, albergues para migrantes, caminatas por la paz, casas de acogida para mujeres y niñas amenazadas y violentadas y un largo etcétera de personas que se han levantado por la dignidad y la paz de México y de personas que necesitan, desesperadamente, nuestra atención y nuestra ayuda.

“Entre todos nuestros proyectos, hemos alcanzado alrededor de un millón de visitas y hemos colaborado con asociaciones como Amnistía Internacional, instituciones como la UNESCO, universidades como la Columbia University de Nueva York y espacios culturales como el Centro Rojas de Buenos Aires.” El libro Tú y yo coincidimos en la noche terrible, editado por NAR, cuyo título es un verso de Manuel Maples Arce, fue presentado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en diciembre pasado.

José Luis Ortega Mata

Atropellado por la misma fuerza tenebrosa

Por Cuauhtémoc Ruiz Ortiz.

El día del asesinato de José Luis Ortega Mata apenas habían transcurrido 81 días del gobierno de Vicente Fox. Se suponía que México, con un presidente no proveniente del PRI, por fin gozaría de democracia. De los 16 millones que votaron en 2000 por el PAN, muchos hubiesen preferido votar por otras opciones pero decidieron hacerlo por Fox para “enterrar a los dinosaurios”. Empero, en los 12 siguientes años de gobiernos panistas serían asesinados aún más periodistas que bajo los sangrientos sexenios del priato.

Ortega Mata era el director del Semanario Ojinaga en la ciudad del mismo nombre. Presidía la Asociación de Fotógrafos y Camarógrafos del lugar. Cinco días antes de su muerte, publicó que en Aldama, cerca de la capital, había casas donde se almacenaban grandes cantidades de droga. También había anunciado la publicación de una investigación sobre financiación de campañas políticas por capos del narcotráfico.

Sus asesinos lo bajaron de su coche. Uno de ellos lo sujetó para que el otro pudiera dispararle a placer. Le incrustaron dos balas calibre 22 en la cabeza. Dejaron su cámara fotográfica, billetera y teléfono celular.

– México no es el país más peligroso para ejercer el periodismo” -atajó molesto Jorge Zermeño, embajador mexicano en España, al corresponsal de La Jornada, a fines de 2010-. “Acuérdese que hay lugares más difíciles”.

–      ¿Cuáles, por ejemplo?

–Pues no lo sé. Pero México no es el país más peligroso del mundo.”

Ojinaga es una ciudad de 26 mil habitantes, en la frontera con Texas. El nombre se lo puso Benito Juárez en honor de Manuel Ojinaga, que combatió la Intervención francesa y fue muerto por los imperialistas. En 1910, el general Toribio Ortega, en el cercano Coyame, se adelantó a la insurrección contra la dictadura de Porfirio Díaz a que había convocado para seis días después Francisco I. Madero. Cada 14 de noviembre el hecho es estruendosamente celebrado en la región. José Luis Ortega Mata era bisnieto del militar revolucionario.

 “¿Por qué el obrero ruso muestra todavía poca actividad frente al salvajismo con que la policía trata al pueblo, los castigos corporales impuestos a los campesinos, la censura, las torturas de los soldados, la persecución de las iniciativas culturales?”, se preguntaba en 1902 V.I. Lenin. A lo que contestó: “Debemos culparnos a nosotros mismos de no haber sabido aún organizar denuncias lo suficiente amplias, brillantes y rápidas contra todas esas ignominias. Si lo hacemos el obrero comprenderá o sentirá que el estudiante y el miembro de una secta religiosa, el campesino y el escritor son vejados y atropellados por esa misma fuerza tenebrosa que tanto le oprime y le sojuzga a él en cada paso de su vida. Al sentirlo, él mismo querrá reaccionar, sentirá un deseo incontenible de hacerlo; y entonces sabrá” organizar protestas eficaces.

 “Amanecía el 20 de febrero del 2001 cuando cayó como bomba la noticia de que José Luis había sido asesinado. La noticia atrajo a comunicadores de todo el estado y de El Paso, Odessa y Midland en la Unión americana”, me dice por teléfono desde Ojinaga David Reynosa, director de La Voz del Desierto, amigo de la víctima y que lo sustituyó en la dirección del semanario. “Los Ortega Mata son varios hermanos: Toribio es fotógrafo y Armando dirigió “Prensa Libre”. José Luis tenía 37 años y estaba casado con Alicia Cortés. Tenía tres hijos, el mayor de 15 años. La familia emigró a Estados Unidos”.

La presión pública obligó a una respuesta de las autoridades. El 29 de abril de 2001 fue encarcelado Jesús Herrera, pero el testigo ocular que lo culpaba se encontraba en una cárcel el día del crimen.

El procurador Arturo González Rascón dejó entrever que el crimen se debió a motivos pasionales, “ya que el arma utilizada no es del tipo que utilizan los narcotraficantes y a que es una pistola empleada por mujeres.”

En julio de 2001 Jesús Herrera quedó en libertad. El caso no ha sido aclarado.

Miguel Ángel Bueno Méndez

 Carta de un reportero para un colega que ya no está

Por Omar Méndez (Reportero de El Informador y canal 44 de la Universidad de Guadalajara, Jalisco)

Hola Miguel:

Sé que no me lees pero que me escuchas. Sé que donde quiera que estés, la estás pasando mejor que en este infierno en que vivimos. De tu historia sé muy poco, sé cómo moriste pero no logré encontrar una nota tuya en Internet. Como si te hubiera tragado la tierra, como si decir Miguel Ángel Bueno Méndez fuera nombrar un fantasma que nunca existió.

He pensado en ti esta última semana. A nadie le consta que fuiste reportero, quizá porque trabajabas en un periódico local de Huixquilucan, en el estado de México, el diario Nuestro Distrito. Me cuesta trabajo entender esta maldita idea de que los periodistas son importantes sólo si trabajan en medios grandes de ciudades aún más grandes.

Sé que los periodistas de la nota roja escribieron que fuiste “levantado” y “ejecutado” el 23 de junio de 2010, en lugar de decir que te secuestraron y asesinaron. Sé que vas a decir que soy un paranoico pero el respeto por el lenguaje debe ser el respeto por nuestra profesión. Decir que fuiste ejecutado equivale a decir que te lo merecías. ¿Quién merece morir, Miguel, si lo único que hacemos es usar el lenguaje para preguntar?

Sé que el fin de tus días llegó en el camino nuevo a Huixquilucan, en la colonia Canteras, en los límites del municipio de Naucalpan, dentro de un Ford Ghia. Que de acuerdo con las versiones de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México, un grupo de hombres fuertemente armado te secuestraron y que tú, el reportero, al oponer resistencia, fuiste herido con un impacto de bala y obligado por la fuerza a subir a la camioneta donde finalmente te encontraron sin vida.

Te imagino tirado, con un impacto de bala en la cabeza. Me da asco, nunca he soportado la sangre. En ese entonces la policía supuso que fuiste baleado en el interior del vehículo. Y de ti es todo lo que sé. No se ha resuelto tu caso. Algunos periodistas nos olvidamos de los compañeros ausentes, como lo hacen las autoridades. Sólo nos acordamos cuando llega el nuevo asesinado. El 3 de mayo de 2011, día de la Libertad de Prensa, apareció tu nombre en un desplegado en varios medios nacionales. Tu nombre entre el de muchos otros que han sido matados desde el año 2000.

No sé en qué momento alguien decidió que matando a un periodista se mata a la verdad. Tengo poco tiempo en este oficio pero todos los días que salgo a la calle no puedo más que pensar si regresaré. No creo en Dios, pero cada que puedo platico con él como ahora platico contigo. Me hubiera gustado mucho decirte que tu asesinato se esclareció. Que las cosas van mejor por acá. Que tenemos plena seguridad de que hacer preguntas no es un oficio de alto riesgo. Me hubiese encantado encontrar una respuesta, pero no la tengo.

Ha pasado una semana que sólo traigo en la cabeza tu nombre: Miguel Ángel Bueno Méndez. Sé que te he fallado y me dueles.

Antes, las crisis vocacionales llegaban cada tres o seis años con las coberturas electorales. Hoy nos han cambiado el modelo: ¿valdrá la pena perder una vida por ganar una historia? En el México del nuevo milenio parece que esta dicotomía es la única moneda de cambio. Pero no quiero renunciar. Sé que mi profesión debe servir para algo más que para contar muertos y hablar de desaparecidos. Y en eso creo. En que los profesionales de la comunicación debemos mandar un mensaje, que no todo está perdido. Que hay soluciones.

Miguel, adonde quiera que estés, voy a seguir pensando en ti.

Me tengo que ir porque mañana tengo seis asignaciones, dos entrevistas y un reportaje que aventajar. Después de todo, creo que el cansancio y las crisis emocionales son formas de censura tan efectivas para silenciar a un periodista como las penas de cárcel o una bala. Pero sé que la mejor manera de recordarte, sin estancarme, es haciendo lo que debemos hacer.

Preguntar en México nunca fue tan malo. Pero quedarse callado siempre ha sido de cobardes.

Hasta siempre,

Omar García

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Aprender del pueblo chino

Por el Prof. César de la Cruz

Boletín Digital ES19 Pluma21

Istmo de Tehuantepec.- En China se tiene cuidado y preocupación por los niños que fueron abandonados por padres que han debido ir a trabajar a la ciudades. Son niños que ven a sus padres una o dos veces al año y algunos dejan de ver a sus pro­genitores hasta durante cinco años o más. En este país se han creado “Casas Felices” en las que estos niños tienen computadoras y teléfonos para chatear o conversar con sus padres, se les da ayuda psicológica, tienen salas de lectura y de juegos. Son atendidos por padres interinos que se responsabilizan de su vida cotidiana, estudios y los tratan con afecto.

Hay 260 millones de trabajadores emi­grantes en China. Hay más de 58 millones de menores de 18 años en las zonas rurales y alrededor de un tercio -19 millones- vi­ven separados de sus padres.” La mayoría de estos niños sufren fuertes problemas emocionales, presentan conductas antiso­ciales y un bajo rendimiento escolar, dice Lu Rucai en la revista China hoy de junio de 2012.

En México, tenemos un fenómeno parecido en zonas y regiones que “expul­san” mano de obra en Oaxaca, Chiapas, Puebla, Hidalgo, Michoacán, Zacatecas… En estos lugares la mayoría de niños care­cen de “presencia parental”, padecen de depresión y les cuesta concentrarse en la escuela. En la zona donde yo imparto clases, en el municipio de Tequisistlán, la labor educativa es sumamente difícil pues calculo que un 35% de los estudiantes no viven con sus padres, pues el cierre de una fábrica de mármol los obligó a emigrar en busca de empleo.

La “reforma” educativa de Peña Nieto y las iniciativas como la Alianza para la Educación del pasado gobierno y de los charros del SNTE ignoran esta realidad que padecen cientos de miles –quizá mil­lones- de niños mexicanos. Si a estos ni­ños se les somete a pruebas como “Enlace” muy probablemente obtendrán bajas califi­caciones y sus profesores terminarían por ser expulsados por “incompetentes”, como establece la nueva ley en la materia.

 Las “Casas Felices”

En la provincia de Chongquing hay un millón 70 mil niños sin padres. En los úl­timos años el gobierno ha construido 1.813 instituciones extraescolares de atención in­fantil y 980 hogares para niños, ha selec­cionado a unos 80.000 padres interinos, se han fundado 2.200 salas de Internet en 1.700 escuelas y 10.000 líneas de teléfono fijo han sido instaladas en más de 3.000 es­cuelas.

“Chongquing ha invertido más de 14.000 millones de yuanes en implementar estas medidas en los dos últimos años. Pro­gramas similares se han aplicado con éxito en otras partes de China.”

La burocracia separa familias

Pareciera entonces que los padres son responsables del abandono de sus descendientes y de sus mismas parejas. La realidad es muy distinta y fue denunciada en la revista Pluma de otoño de 2008.

“En China existen trabajadores in­documentados, pero en el caso de este país no son extranjeros sino chinos. Los afectados son 200 millones de personas que han emigrado del campo a las ciudades en busca de empleo. Viven de manera precaria y por más esfuerzos que hacen son ciudadanos de segunda. Les llaman minggong.

“La razón: legalmente no tienen los mismos derechos que los residentes de las ciudades donde trabajan o buscan empleo. Ni ellos, ni sus hijos ni sus nietos”, dice Déborah Altit Millán, una sinóloga.

“Los minggong pagan los mismos impuestos que los residentes urbanos pero ganan menos. No tienen derecho a comprar una vivienda ni a servicios médicos. Sus hi­jos, si los acompañan en el éxodo del campo a la ciudad, no pueden estudiar en escuelas públicas.” Por esta razón millones de padres chinos dejan a sus hijos en las aldeas.

“El sistema de discriminación de los chinos rurales data de la época impe­rial pero fue perfeccionado por el Partido Comunista chino a finales de los años 50s, cuando lo conducía Mao Tse Tung.”

El establecimiento de las “casas felices” y las medidas paliativas a favor de los niños abandonados son recientes y se deben a las numerosas y fuertes protestas habidas en China en estos años.

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Cuernos de chivo bajo el sarape

Por Ramón I. Centeno

Boletín Digital ES18 Pluma21

Cuando cambia algo tan arraigado como lo es un estereotipo nacional, algo profundo seguramente está ocurriendo. El tradicional (y estúpido) estereotipo mexicano había sido ese del tipo con sombrero largo cómodamente durmiendo recargado en un cactus. Hoy en día, además o aparte de eso ahora portamos un cuerno de chivo bajo el sarape, listos para vender drogas. Este cambio cultural puede verificarse en el cine desde/sobre México. Sesenta o setenta años atrás predominaban historias sobre la Revolución Mexicana o sus legados. Ahora todo gira alrededor de la Guerra contra el Narco. Sólo véase el contraste entre la utopía épica de “Vámonos con Pancho Villa” (1936) de Fernando de Fuentes y la distopía trágica de “El Infierno” (2010) de Luis Estrada. Lo mismo es visible desde el ojo extranjero. Compárese nuestra imagen nacional en “¡Que viva México!” (1932) de Sergei Eisenstein con la película estilo Tarantino “Machete” (2010) de Robert Rodríguez: autenticidad virginal vs corrupción orgánica.

  1. 1.       Un terremoto político

¿Cuándo empezó todo esto? ¿Cómo pasamos de los cuates ingenuos a los despiadados chicos malos? En diciembre de 2006 el recién electo Presidente Felipe Calderón le declaró la guerra al narco. El Secretario de Gobernación de ese momento, Francisco Ramírez Acuña, explicó el lanzamiento de la “Operación Conjunta Michoacán”, como un esfuerzo para “acabar con la impunidad de los delincuentes que ponen en riesgo la tranquilidad de todos los mexicanos y, especialmente, de nuestras familias.”[i] Desde entonces, la palabra “seguridad” se convirtió en uno de los ejes del discurso político en México. De nuevo, ¿por qué? En esa elección, los dos candidatos punteros terminaron con una diferencia de menos del 1% de los votos, con el derrotado Andrés Manuel López Obrador denunciando fraude electoral; y así, debilitando seriamente al ganador. Su falta de una legitimidad incuestionada lo llevó a buscar medios para ganar estatura política rápidamente. ¿Por cuál ruta optó?: lanzar un estruendoso y selectivo ataque a cárteles de la droga (epítomes de “lo criminal”) con el objeto de presentarse como la encarnación de los intereses nacionales de todos los mexicanos. Peor aún, esta decisión de Calderón también significó un alineamiento a la política exterior de Estados Unidos. Por ello no fue sorprendente que Washington rápido explotara la oportunidad al declarar su apoyo al gobierno mexicano primero, e institucionalizando tal apoyo después. Así nace la “Iniciativa Mérida”, un acuerdo militar México-E.U. firmado en 2008 para juntos sostener la “guerra a las drogas”.

Seis años después, más de setenta mil personas (en su mayoría civiles al parecer) han sido asesinados como parte de esta aventura militar contra los poderosos (y también militarizados) cárteles. Para sintetizar, lo que empezó como una táctica de corto plazo, terminó como una estrategia de largo plazo para la estabilidad política. Si en 2006 México estuvo al borde de sumarse al club de los gobiernos de “centroizquierda” de América Latina, después vino el frenesí que lo convirtió en el aliado clave de Washington y sus amigos para contrapesar la influencia de Hugo Chávez. Junto con Colombia, México empujó a toda Centroamérica a la Guerra contra en Narco. Esta subregión, con una dinámica política opuesta al resto, ha llevado a analistas reaccionarios pero bien informados a preguntarse si ahora estamos frente a dos Américas Latinas: una “del Pacífico” y la otra “del Atlántico.”[ii] Esta contra-tendencia al giro a la izquierda, tan celebrado al principio del siglo, cubre más de 1/3 de la población regional en tanto alcanza a otros gobiernos derechistas, Perú y Chile. Estos dos junto con Colombia y México han lanzado recientemente (junio de 2012) un bloque económico en oposición a la ALBA de Chávez y al Mercosur liderado por Brasil: la Alianza del Pacífico, con Costa Rica y Panamá como observadores. Como complemento, el resto de Centroamérica de por sí había firmado un favorable acuerdo comercial con México en noviembre de 2011.[iii] En corto: en los países donde el neoliberalismo aún corre desbocado las élites están haciéndose el amor unas a otras.

Condicionado por todo este nuevo entramado político, es previsible que el nuevo Presidente, Enrique Peña Nieto, actúe en el mismo sentido que su predecesor. Rosario Green, ex secretaria de relaciones exteriores y veterana asesora del régimen en materia internacional, recientemente lo puso así: “Si me preguntas cuáles serán probablemente su primera, segunda y tercera prioridad, yo diría que Estados Unidos, Centroamérica, y el Pacífico.”[iv] O en palabras del propio Peña: “tenemos que asumir, como país, un rol de mayor responsabilidad en las distintas organizaciones regionales y multilaterales. En particular, en la Alianza del Pacífico, al lado de Colombia, Perú y Chile.”[v]

En conclusión, la cambiante percepción de México en el exterior debe ser leída como un indicador del terremoto político que el país ha atravesado. En un viaje a Cuba en 2010, yo estaba tan impactado por las precarias condiciones de vida en los barrios populares que me cuestionaba poder vivir como un cubano ordinario. Pero cuando un cubano me preguntó de dónde era, exclamó: “¡Yo no podría vivir en México! ¡Mucha violencia!” Como fueran sin importar cuán sangrientos hayan sido estos últimos seis años, ningún actor político central se atrevió a desafiar la carnicería. Más aún, ese fue uno de los terrenos donde los candidatos presidenciales del 2012 coincidían; sólo polemizaron entre sí sobre cómo proseguir una Guerra al Narco más efectiva. En este sentido, aunque Peña ha afirmado que su prioridad es “reducir los niveles de violencia”, rápidamente añade que “hay tareas que se han seguido que deben mantenerse e incrementarse.”[vi] Hablar de legalizar las drogas permanece un tabú.

  1. 2.      Mentes clasemedieras

Cuando en 2006 el New York Times cubrió los alegatos de fraude electoral hechos por López Obrador, reflejó dos pronósticos en sus páginas. Por un lado, “analistas políticos como Robert Pastor de la American University dijo que la historia del Partido de la Revolución Democrática del Sr. López Obrador y sus propios instintos políticos belicosos pueden fácilmente conducirlo a llevar esta pelea a las calles.” Por el otro, Pamela Starr, en ese entonces experta en América Latina por Eurasia Group, acertó: “ella espera que el Sr. López Obrador “haga mucho ruido” pero conceda su derrota rápidamente.” ¿Por qué? Desde su perspectiva, este político “había aprendido de la elección que su estilo político confrontacional asustó votantes en un país donde la gente es abrumadoramente pobre, pero posee sensibilidades conservadoras, de clase media.” [vii] Allí reside el secreto de cómo especuló correctamente: los mexicanos tienen una clase social en el bolsillo y otra en su mente.

Esta verdad es tan profunda que incluso sesga a las ciencias sociales mexicanas. Basta echar una breve mirada a Roger Bartra, un sociólogo de primera línea para quien México “es ya una sociedad de clase media”. ¿Cómo es esto? Su respuesta: si bien es cierto que 40% de la población es pobre, “el 60% restante forma parte de la clase media.” [viii] Dejemos de lado el impresionante hecho de que ignore la tremenda distancia entre pobres y ricos.[ix] Aún hay más. Como si se propusiera refutar a Bartra, un estudio en 2011 reveló que el 81% de los mexicanos cree ser de clase media aunque sólo el 32% gana más de mil dólares al mes.[x] De esto puede concluirse que las clases trabajadoras mexicanas son clasemedieras aspiracionales. ¿No es “la clase media” el sujeto del discurso político mexicano contemporáneo: las familias-a-ser-salvadas-de-las-drogas? De modo que cuando Bartra alega que en México “la clase media ya es hegemónica”[xi] está aportando un destello correcto que sin embargo no puede apoyarse en estadísticas como él piensa, sino que sólo puede explicarse como ideología pura, de la que el mismo Bartra es víctima.

Cuando en 1975 un estudiante comunista confrontó en la UNAM al Presidente Luis Echeverría, éste felizmente aplaudió con entusiasmo y exclamó “¡Soy el primero en aplaudirlo!” cuando el activista explicó al auditorio universitario que “la revolución es un proceso que requiere principalmente la incorporación del proletariado.”[xii] Más tarde en 1980 el llamado nacionalismo revolucionario aún prevalecía en el dominante PRI. En su discurso antes de la elección que ganó para gobernador del estado de Nayarit en 1981, Emilio M. González reafirmaba con orgullosa confianza su “doctrina”: “Creo en la Revolución Mexicana, sostengo el nacionalismo revolucionario… Soy anti-imperialista…”[xiii]

Aquí el paralelismo con el estalinismo es revelador. El PRI, justo como la Unión Soviética desde Stalin, necesitaba de un aparato político represivo que le garantizara el monopolio del poder, al tiempo que construía su legitimidad a partir de actuar en nombre de una Revolución hecha por el pueblo. Octavio Paz, el poeta mexicano premio Nobel en literatura, tal vez lo puso más claro cuando definió al régimen del PRI clásico como un “ogro filantrópico.”

Este PRI era sensible a las demandas populares debido al fresco recuerdo de la Revolución Mexicana (así, con mayúsculas), desde la cual emergió luego de un largo proceso de luchas un régimen que se legitimaba a sí mismo como personificación, producto, representante, y guardián de esa gesta heroica. Desde que se llamaba Partido de la Revolución Mexicana con el General Lázaro Cárdenas, el PRI administraba su relación con las clases populares (y con la burguesía en alguna medida) a través de estructuras corporativas: esto es, vehículos organizacionales cuyos líderes eran promovidos desde arriba, sin ningún espacio para cualquier oposición interna. La semejanza de esto con el estalinismo no es coincidencia. Por ejemplo, el principal aparato dirigido a la clase obrera –la Confederación de Trabajadores de México (CTM)- fue diseñado con todos sus rasgos antidemocráticos en los años 1930’s por el bicéfalo estalinismo mexicano (el Partido Comunista Mexicano) y Vicente Lombardo Toledano, quienes pronto entregaron su dirección al régimen –a Fidel Velázquez- por órdenes de Moscú de apoyar al partido en el poder “a toda costa”. En otras palabras, el corporativismo priísta destilado por Cárdenas es una tradición originada en una bienvenida incrustación soviética en la institucionalización post-revolucionaria de México: la forma aterrizada del discurso “nacionalista revolucionario” del PRI clásico.

Como fuera, con el ascenso de los tecnócratas neoliberales dentro del PRI, cuyo mejor representante fue Carlos Salinas (1988-1944), comenzó el desmantelamiento definitivo del PRI clásico. Nunca más este partido volvió a hablar del “nacionalismo revolucionario”, del “anti-imperialismo” o de su compromiso con la “Revolución Mexicana”. Cuando en el 2000 el PRI finalmente perdió la presidencia, fue a manos del conservador Partido Acción Nacional (PAN), dando otra patada a la filantropía del ogro.

¿Cuáles son las implicaciones actuales de todo esto? Al disminuir y menospreciar los que fueran los vehículos explícitos a través de los cuales monitorear y canalizar los “sentimientos” populares y demandas, las élites políticas mexicanas amputaron el vínculo del régimen con la mayoría de la gente. Como resultado, la violencia selectiva es cada vez más utilizada para enfrentar el malestar social. La locura de la Guerra contra el Narco también se explica parcialmente por eso mismo: los cárteles no tienen claramente con quien negociar la impunidad (como en el pasado). [xiv] Sin vehículos de comunicación desde/hacia el poder, el resultado de los choques entre los actores sociales mexicanos es más impredecible y, por tanto, la violencia una posibilidad más grande ante cada situación.

En resumen, la visión neoliberal trató (“racionalmente” desde su punto de vista, por supuesto) a las estructuras corporativas como molestos obstáculos al óptimo funcionamiento del mercado. En realidad, las élites, al barrer organizaciones que no fueron reemplazadas por algo “mejor”, sólo dejaron un vacío entre el régimen y las clases. La supuesta hegemonía de la clase media es más bien la derrota de las estructuras de la clase obrera. Estructuras que estaban en manos del PRI, claro está, pero hoy la mayoría de ellas simplemente no existen. Sólo algunas de ellas fueron democratizadas desde abajo, como el gremio magisterial en Oaxaca, por ejemplo. Pero esta es la triste excepción, no la regla. La nueva regla es la atomización de la clase trabajadora, lo cual hipertrofia las ilusiones de movilidad social por la vía individual. ¿Por qué? Sin esas ilusiones clasemedieras no queda nada, no queda lugar para la esperanza.

  1. 3.      El dinosaurio todavía estaba allí

No hace mucho tiempo, cualquier regreso del PRI a la presidencia en el futuro parecía inconcebible. Su derrota en el 2000 parecía irreversible y su muerte, cuestión de tiempo. El interregno de doce años que siguió, liderado por el PAN, marcó un terremoto político que incluso afectó los productos culturales, como dije atrás. Entonces, ¿cómo leer este cambio cuando el PRI está otra vez en el puesto de mando luego de estar desahuciado? Su retorno posiblemente señala una interrumpida continuidad política, que ha sido resumida después de un tiempo… con algo habiendo ocurrido en el ínter. Sin duda, sobrevino un nuevo equilibrio político, aunque con algunos viejos actores otra vez en escena… pero representando un guión diferente.

Uno está intuitivamente tentado a ver este renacimiento del PRI a través de los viejos y buenos lentes de Marx: “primero como tragedia, después como farsa.” O sea, un nuevo (y farsante) gobierno del PRI sería únicamente su última prueba empírica antes de su muerte definitiva. Por más atractiva que esta imagen sea intelectualmente, parece más apropiado acudir al realismo mágico latinoamericano: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.”[xv] La incómoda verdad es que el PRI-nosaurio nunca se fue aunque amábamos pensar que sí. Pero ahora, ninguna filantropía residual queda en sus genes. La versión neoliberal del viejo ogro llegó para quedarse.

Después de todo, incluso en sus años afuera de la presidencia, el PRI nunca gobernó menos de la mitad de los estados mexicanos, y cerró el 2012 gobernando 20 de ellos. Por fin despertamos de la ilusión, y cuando la verdad se aclaraba, el movimiento estudiantil#YoSoy132[xvi] emergió en medio de la campaña electoral de 2012. Televisa había sido el patrocinador oficial no reconocido de Peña Nieto. En oposición a esto, una nueva generación de activistas se alzó contra la monarquía capitalista de los medios de comunicación en México. (En efecto, ¿cuál es el mérito de Azcárraga para dirigir la principal televisora del país? ¿es acaso el profesional más indicado para  administrar la información a los hogares mexicanos? No. Simplemente, es “el heredero”, como en cualquier reinado digno de ser decapitado.) Pero aquí, como en un triste recordatorio de las sensibilidades de clase media prevalecientes –comparemos por un instante con Occupy Wall Street- #YoSoy132 también era una crítica profunda al capitalismo… pero no se enteró: ¿no es acaso su aparición una denuncia de la propiedad privada sobre aquello que, por ser del interés común, no debería pertenecer a un individuo?

La pregunta dramática es: ¿por qué el PRI volvió al poder? Ciertamente, no sólo debido a dos administraciones fallidas del PAN. En gran medida, porque los priístas mantuvieron su presencia dentro de las clases populares, eso en lo que tienen experiencia de-toda-la-vida. Su tradición corporativa (su “contacto popular”) aunque débil es aún efectivo y no tienen serios oponentes a este nivel. Muy a su pesar (o tal vez con candor) tanto el PAN como el PRD y sus satélites han tratado de copiar el modelo del maestro priísta. En una escala general, el PRI ha probado ser el guardián más experimentado y confiable del capitalismo mexicano. Este partido tuvo suficiente maquinaria para diseminar su promesa de orden en oposición al desastre de Calderón. Y el apoyo complementario de Televisa no fue para nada insignificante.

Si esto no era suficiente, el día de la elección hubo múltiples reportes de compra de votos por parte de operadores del PRI. Y aunque es verdad que el sistema electoral mostró ineptitud para lidiar con esas acusaciones, es más verdad todavía que de nada sirve un IFE impecable si al final sólo va a contar votos obtenidos con vales de Soriana. Tal vez la lección es que el PRI sólo puede ser derrotado en su terreno: con “la gente.” De otro modo cualquier institución democrática novedosa y bien intencionada, como las mexicanas, se encontrará eventualmente bajo sitio por parte del régimen, aún anclado en el legado del PRI.

No obstante, si uno va con “la gente”… ¿es para decir qué? Cualquier respuesta a esta pregunta sólo revela cuán estéril resulta ir detrás del ex priísta mesiánico de López Obrador, cuyo discurso inflamado sólo sirve para esconder su irrelevante programa político: un utópico neoliberalismo “con rostro humano”. Y esta es la otra variable explicativa en el renaissance del PRI: el supuesto izquierdista PRD ha mostrado consistentemente una sobresaliente inhabilidad para presentar una alternativa tanto al neoliberalismo como a la guerra a las drogas. Este partido, por el contrario, ha sido mayormente reducido a una política parasitaria: una actitud de “espérate tantito” a que actúen tanto PRI como PAN para luego (a veces) criticarlos sin proponer nada a cambio. La necesidad de una alternativa revela un vacío político en la sociedad mexicana que sólo puede ser llenado por una nueva izquierda, sin complejos, anti-capitalista. ¿Ocurrirá esto?

Enero de 2013


[i] PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA. 2006. El Gabinete de Seguridad presenta informe de acciones sobre la Operación Conjunta Michoacán. Disponible en: bit.ly/RjH7Ba [Consultado el 29-oct-2012].

[ii] OPPENHEIMER, A. 2011. ¿Dos Américas latinas? La Nación [En línea]. Disponible en: bit.ly/rEizYS [Consultado el 30-oct-2012].

[iii] REUTERS. 2011. México y cinco países de CA firman nuevo TLC que unifica pactos previos. La Jornada, 23-nov.

[iv] OPPENHEIMER, A. 2012. México, EEUU y Latinoamérica. En Nuevo Herald [En línea]. Disponible en: bitly.com/S9xGFD [Consultado el 29-oct-2012].

[v] PEÑA NIETO, E. 2012. Latinoamérica, una tarea pendiente para México. El Tiempo [En línea]. Disponible en: bitly.com/PQFJci [Consultado el 29-oct-2012].

[vi] Entrevista con Damien Cave, The New York Times, Junio 2012. Disponible en: bit.ly/XOhZbC.

[vii] MCKINLEY JR., J. C. & THOMPSON, G. 2006. Conservative Has Slight Edge in Mexico Vote. The New York Times, 4-jul-2006.

[viii] BARTRA, R. 2011. No hagas mañana lo que puedas dejar para pasado mañana. Letras Libres [En línea]. Disponible en: bit.ly/UbqDvH [Consultado el 29-oct-2012].

[ix] El 10% más rico percibe el 38.7% del ingreso nacional, mientras el 10% más pobre sólo el 1.8%.

[x] VERDUSCO, A. 2011. Cree ser clase media 81 por ciento de la población, pero sólo 32 por ciento lo es. Milenio [Online]. Disponible en: bit.ly/oCcPCc [Consultado el 29-oct-2012].

[xi] Bartra, op cit.

[xii] Ver video aficionado en: bit.ly/YgayZX

[xiii] Ver video aficionado en: bit.ly/WWrzKy

[xiv] ESCALANTE GONZALBO, F. 2009. ¿Puede México ser Colombia? Nueva Sociedad, 84-96.

[xv] Este es un cuento (muy) corto de Augusto Monterroso.

[xvi] Esta simbolización fue la identidad que adoptaron en Internet los participantes, en solidaria respuesta al video donde 131 estudiantes de la Universidad Iberoamericana defendieron su protesta contra Peña Nieto.

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