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Boletín Digital ES19

COMUNICADO DE PRENSA: Pueblos del Istmo demandan intervención de la ONU

ASAMBLEAS DE LOS PUEBLOS DE SAN DIONISIO DEL MAR, SAN MATEO DEL MAR, SAN FRANCISCO DEL MAR, SAN BLAS ATEMPA, SANTA ROSA DE LIMA, JUCHITÁN, SANTA MARÍA XADANI, UNIÓN HIDALGO, ÁLVARO OBREGÓN, EJIDO CHARIS Y EJIDO ZAPATA.

COMUNICADO DE PRENSA

26 DE FEBRERO DEL 2013

PUEBLOS DEL ISTMO DEMANDAN INTERVENCION DE LA ONU

El día de hoy diferentes representantes indígenas del Istmo de Tehuantepec se entrevistaran con el Lic. Omar Gómez, representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Economicos, Sociales y Culturales con el fin de informarle las violaciones a los derechos de sus pueblos por parte de los Gobiernos Federal y del Estado de Oaxaca, así como para solicitarle su directa intervención ante las maniobras de la empresa Mareña Renovables y del gobierno estatal para imponer el megaproyecto éolico de la Barra de Santa Teresa a través de una “Consulta” que no cumple los standares internacionales.
Enviamos el documento elaborado por la Asamblea de Pueblos del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio-APIDTyT e integrado por la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo-UCIZONI.

Istmo de Tehuantepec, 26 de Febrero de 2013

Lic. Omar Gómez

Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas-DESC

Presente.

Le escribimos en nombre de los pueblos indígenas Ikojts (Huaves) y Binniza (Zapotecas) del Istmo de Tehuantepec (Oaxaca, México), para informarle de las violaciones a nuestros Derechos como Pueblos Indígenas realizadas por los tres niveles de gobierno en nuestro país, así como por un sin número de empresas trasnacionales que actualmente nos disputan nuestro territorio, nuestro mar, nuestro aire, nuestra tierra y nuestra vida para convertirlas en mercancía. Estas empresas llegaron a escondidas, haciendo acuerdos con líderes y funcionarios de gobierno corruptos, acordaron repartirse nuestro territorio, como si este estuviera vacío, como en la época colonial en América repartieron nuestros pueblos y así nos dividieron; en pleno siglo 20 han hecho nuevamente lo mismo en nuestro territorio.

Las comunidades que desde hace milenios vivimos en el Istmo de Tehuantepec, estamos sufriendo desde fines de los años 90s y sobre todo a partir de 2004, una colonización acelerada de nuestro territorio por parte de empresas eólicas multinacionales. Estas empresas están acaparando e invadiendo nuestras tierras, debido al fuerte viento que sopla durante casi todo el año en nuestra región con el propósito de producir energía. Este viento es parte de nuestra cultura, tradiciones y espiritualidad, pero para estas empresas es simplemente es una fuente de riqueza, proveniente tanto de la venta de electricidad eólica como de la venta de bonos de carbono (verificados por el Mecanismo de Desarrollo Limpio o Clean Development Mechanism) y el acceso a otros mecanismos financieros de la mal llamada “economía verde” (como los Fondos de Inversión del Clima, el Climate Technology Fund, etc).

Sabemos que a las empresas no les interesa cuidar el medio ambiente puesto que son ellas mismas las que en aras de la mercantilización de todas las formas de vida, han destruido hábitats, ecosistemas y han acelerado el cambio climático global; y lo sabemos porque los parques eólicos en nuestra región han destruido tierras fértiles donde cultivamos alimentos, han derribado cientos de árboles milenarios y destruido pastizales y palmares.

Su principal objetivo son los millones de dólares que la Organización de Naciones Unidas les otorgan por concepto Certificados de reducción de Emisiones de carbono, cuyo costo por tonelada de carbono o bono verde es de 354.6 pesos, dinero que también obtienen las empresas multinacionales, además de los miles de pesos mensuales que ganan por cada aerogenerador.

Desde principios de la década pasada, el Gobierno del Estado de Oaxaca empezó a dar concesiones ilegales a empresas eólicas sobre nuestros territorios, violando nuestros derechos para crear un “cartel eólico”, formado sobre todo por empresas multinacionales españolas (Iberdrola, Acciona, Unión Fenosa / Gas Natural, Preneal, Renovalia Energy, etc), con participación también de algunas italianas (Enel) y francesas (EDF). Estas concesiones ilegales les daban a estas empresas derechos exclusivos para desarrollar parques eólicos en nuestras tierras. La mayor parte de los parques producen electricidad para grandes grupos empresariales, tanto extranjeros como mexicanos, tales como Wall-Mart, FEMSA, Heineken, Cemex, Bimbo, etc. Estas empresas se benefician de un menor coste de electricidad, mientras que las comunidades pagamos tarifas sumamente altas, y sufrimos la persecución judicial en el caso de que no podamos pagar los altos cobros de luz.

Aparte de las concesiones, las empresas necesitan contratos firmados por los Comisariados de Bienes Comunales o Ejidales, así como permisos de cambio de uso de suelo firmados por Presidentes Municipales. Consiguieron estos documentos en base a la corrupción de las autoridades locales y los líderes, y a los engaños y la coacción de las comunidades, sin seguir los mecanismos de consulta, previa, libre e informada y de toma democrática de decisiones a la que tenemos derecho.

Las comunidades del Istmo estamos en lucha desde hace varios años para defender nuestro territorio de la invasión neocolonial que estamos sufriendo. Las empresas responden con la violencia del Estado, sembrando división y violencia dentro de las comunidades, contratando policías y militares jubilados para dirigir fuerzas de choque usando a los trabajadores empleados en la construcción de los parques eólicos, así como grupos de sicarios que nos agreden, persiguen y amenazan de muerte.

De los procesos de resistencia en marcha, el que tiene más fuerza actualmente es el relativo al proyecto del consorcio Mareña Renovables, que pretende construir el mayor parque eólico de América Latina, de 396 MW. El consorcio está formado por FEMSA (la mayor embotelladora de Coca-Cola del mundo) y Heineken (dueña de la Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma, que produce diversas marcas de cerveza) como consumidores de la electricidad, y Mitsubishi, el fondo de pensiones holandés PGGM, y el Fondo de Inversión Macquarie México (establecido por el fondo australiano Macquarie con dinero del BID, del gobierno mexicano y de fondos de pensiones mexicanos) como inversionistas. Cuenta con financiación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de varios bancos.

Este proyecto afectará irreversiblemente una barra de arena y manglar que divide las lagunas Superior e Inferior del Istmo. Esta barra, denominada Barra de Santa Teresa, es una parte esencial del frágil ecosistema de la que dependemos los pueblos pescadores Ikojts y Binizaa de San Dionisio del Mar, San Mateo del Mar, San Francisco del Mar, Santa María del Mar, Álvaro Obregón, Santa María Xadani, Juchitán, Unión Hidalgo, etc.

El consorcio ya trajo todos los equipos pero no puede construir debido a que la comunidad de San Dionisio del Mar solicitó la suspensión definitiva del proyecto eólico en la Barra Santa Teresa mediante un amparo presentado a un juez federal, quién el día 07 de diciembre de 2012 determinó que “con fundamento en el artículo 233 de la Ley de Amparo, de plano, decreta la suspensión de oficio de los actos reclamados, para el efecto de que las autoridades responsables no priven total o parcial, temporal o definitiva de los bienes agrarios del núcleo de población quejoso, respecto de los terrenos ubicados en la Barra Santa Teresa”.

Desde noviembre de 2012, las comunidades del Istmo han mantenido una guardia permanente en la entrada de la barra Santa Teresa para resguardar su territorio .En respuesta, el consorcio apeló al Gobierno de Oaxaca para entrar por la fuerza, pero las comunidades han resistido a la actuación de la Policía Estatal. Sin embargo en diferentes actos violentos hemos sido golpeados y apresados de manera injustificada, y hay una campaña permanente de desprestigio, hostigamiento y criminalización de nuestra lucha de resistencia. La empresa ha contratado como consultor a Diódoro Carrasco Altamirano, un ex-gobernador de Oaxaca y experto en reprimir movimientos a cambio de un porcentaje del proyecto, por lo que existe un alto riesgo de paramilitarización del conflicto.

Finalmente, queremos manifestar que siempre hemos estado exigiendo a los distintos niveles de gobierno que respeten nuestros derechos como pueblos indígenas y que están consagrados y reconocidos en la Ley de Derechos y Cultura Indígena del Estado de Oaxaca, en la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Oaxaca, en los artículos 1º, 2º, 39 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en los artículos 1, 6, 7, 11, 12 y 13 del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y en la Declaración de las Naciones Unidas sobre derechos de los Pueblos Indígenas, sobre el derecho a la Consulta Previa libre e Informada. No obstante las concesiones y los diversos permisos administrativos necesarios para poder concesionar, construir y operar los parques eólicos fueron otorgadas sin la debida consulta a los pueblos indígenas Huave y Zapoteco que vivimos en la zona. Este derecho al consentimiento libre previo e informado fue violentado por el Estado mexicano y las empresas multinacionales.

Actualmente el gobierno de Oaxaca, está realizando una campaña para un supuesto proceso de consulta en el Istmo de Tehuantepec, que permitirá la entrada de la empresa Mareña Renovables con el argumento de armonizar los intereses de la empresa y nuestros pueblos. Frente a esta nueva embestida del gobierno y las empresas que tratan de manipular nuestros derechos indígenas, la Asamblea General de los Pueblos Indígenas del Istmo de Tehuantepec en Defensa de la Tierra y el Territorio manifestamos que los intereses de la empresa y el pueblo no pueden armonizarse en tanto que son totalmente contrarios, nosotros hemos dicho que ¡No! queremos que nos despojen de nuestro territorio, que el gobierno acate la decisión ya tomada del pueblo como lo establecen los tratados internacionales y leyes locales, reconozca la responsabilidad que tiene, y respete desde ahora nuestros derechos al territorio, a una vida digna y a decir ¡NO!.

El gobierno y las empresas violentaron nuestro derecho a la Consulta previa, libre e informada, al no haber realizado este proceso de buena fe antes de la implementación del Megaproyecto denominado Corredor Eólico del Istmo de Tehuantepec y en especifico del Proyecto Eólico “San Dionisio del Mar”.

Por esta grave violación, toda consulta que se haga o se pretenda hacer en estos momentos estará viciada de origen, por las siguientes razones:

· Debe ser una Consulta previa, libre e informada, y como su nombre lo indica, tiene que ser anterior a la implementación, elaboración, diseño, aprobación de cualquier proyecto que se pretenda realizar en el territorio de pueblos indígenas como es el caso del Proyecto eólico

· Debe ser libre y en este caso este aspecto no se da, toda vez que existen amenazas, hostigamiento, encarcelamiento, corrupción, compra de voluntades, amenazas de muerte, descalificación, manipulación de la información y persecución, lo que ha provocado la polarización social en la región y un ambiente totalmente coaccionado que impide esa libertad de ser consultado.

· Que la Consulta Previa, Libre e Informada es un proceso, donde los pueblos indígenas son el principal actor de dicha consulta, nada se puede hacer sin el conocimiento del pueblo, además de que cada una de las partes de este proceso puede durar meses y hasta años y no es un acto de consulta el hecho de colocar urnas y ver quien tiene mayoría, como han sido las consultadas realizadas en México hasta el momento.

Por lo anterior estamos solicitando su intervención para que no se siga violentando nuestros derechos frente a los megaproyectos que se están instalando en nuestros territorios. Que se respeten las decisiones tomadas en nuestras asambleas generales, donde hemos dicho que nuestra vida y nuestra visión del mundo no coinciden con estos proyectos industriales, que queremos seguir viviendo como pueblos indígenas que somos. Nosotros no podemos vender nuestro mar, nuestra tierra, nuestro viento y nuestra vida construida con el conocimiento de nuestros ancestros, por lo que hemos dicho No al Proyecto en la Barra Santa Teresa.

Así mismo, que en los futuros proyectos que aún no se instalan se respete nuestro derecho a la Consulta Previa libre e informada, como lo marcan los estándares internacionales, antes de otorgar las concesiones e iniciar el enfrentamiento con las comunidades.

POR EL RESPETO AL DERECHO DE LOS PUEBLOS INDIGENAS

LA TIERRA, EL AIRE Y EL AGUA NO SE VENDEN

SE AMAN Y SE DEFIENDEN.

ASAMBLEAS DE LOS PUEBLOS DE SAN DIONISIO DEL MAR, SAN MATEO DEL MAR, SAN FRANCISCO DEL MAR, SAN BLAS ATEMPA, SANTA ROSA DE LIMA, JUCHITÁN, SANTA MARÍA XADANI, UNIÓN HIDALGO, ÁLVARO OBREGÓN, EJIDO CHARIS Y EJIDO ZAPATA.

ASAMBLEA DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS DEL ISTMO DE TEHUANTEPEC EN DEFENSA DE LA TIERRA Y EL TERRITORIO

UNION DE COMUNIDADES INDIGENAS DE LA ZONA NORTE DEL ISTMO (UCIZONI)

RESPONSABLES

ISAUL CELAYA LOPEZ PEDRO LOPEZ OROZCO ROGELIO JUAN CASTELLANOS

Asamblea San Dionisio Asamblea Col. Alvaro Obregón Asamblea de Huamuchil

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Boletín Digital ES19

Lincoln, la esclavitud y la guerra civil

Textos de ALAN MAASS Y CHARLIE POST

[El estreno de la última película de Steven Spielberg, consagrada a los últimos meses de la presidencia de Lincoln (1861-1865), ha estimulado numerosas discusiones sobre su figura, la lucha contra la esclavitud y la historia de los Estados Unidos Pensamos que los dos textos publicados en la página web de nuestros amigos americanos del International Socialist Organization interesarán a nuestros lectores. Al final del artículo remitimos a otros textos para el debate*]

Lincoln el inflexible

Alan Maass

Es preocupante ver que las personas con las que estás siempre en desacuerdo aprecian la película que te gusta, mientras que aquellas con las que rara vez tienes divergencias no pueden soportarla.

A los representantes más conocidos del establishment político y mediático les ha gustado la última película de Steven Spielberg, Lincoln, porque consideran que se trata de una lección sobre las maravillas del compromiso bipartidario (Demócrata-Republicano ndt).

Ese lugar común ha debido ser manifiesto para cualquiera que haya visto la película. Algunos periodistas han leído sin duda la descripción de la película destinada a la prensa. Ésta indica que Lincoln trata de la forma en que la 13ª enmienda (de la Constitución de los Estados Unidos, que abolió la esclavitud y la servidumbre involuntaria en su territorio) fue adoptada por un Congreso dividido y partidista. Sobre esta base, han decidido que esto debería ser una fábula sobre el Washington (capital política federal) actual, con Lincoln como imagen de Barack Obama, y las maniobras para poner término legal al crimen histórico de la esclavitud como el equivalente en el siglo XIX de la cínica campaña de photo op (photo opportunity, es decir un momento particular, “histórico”, durante el cual una “celebridad” puede ser fotografiada) de Obama con el gobernador de New Jersey, Chris Christie, tras el huracán Sandy. ¡Habéis leído bien, no se trata de una invención mía /1.

Esas personas están completa y espantosamente equivocadas.

Lincoln, en realidad, habla de un presidente que rechaza los compromisos cuando se trata de hacer desaparecer la esclavitud de la Constitución; un presidente que no realiza compromisos ni con sus enemigos políticos, ni con sus aliados, ni con sus consejeros más allegados, ni con los “moderados” que vacilan, y que está determinado, rozando el fanatismo, a alcanzar ese fin por todos los medios.

El hecho de que se pueda llegar a confundir esto con el Washington actual –o con cualquiera que se encuentre allí, en particular con Barack Obama– supera mi comprensión.

Por otra parte, algunas voces de izquierdas han criticado Lincoln por poner en escena “personajes afroamericanos que no hacen casi nada, si no es esperar pasivamente que hombres blancos les liberen” /2, por “impedir eficazmente la integración de los negros en tanto que actores políticos de pleno derecho” /3, así como por enseñar “ que un cambio radical se desarrolla a través de los acuerdos de pasillo, y por la disposición a renunciar a toda pureza ideológica” /4.

No están equivocadas completamente. Sin embargo se equivocan en la mayor parte de los puntos.

En primer lugar, Lincoln no trata sobre todo lo que ocurrió durante la Guerra Civil.

Es cierto que Lincoln no pone en escena, entre sus principales personajes, a esclavos negros o soldados negros de la Unión y que la película, por consiguiente, no presenta la forma en que los negros jugaron un papel central, catalizador, en su propia emancipación.

También es cierto que Lincoln no presenta al movimiento abolicionista ni el papel decisivo que jugó. Con una maravillosa excepción, los opositores radicales de la esclavitud son presentados en la película como unidimensionales y un poco tontos. Sipelberg y Tony Kushner, el guionista, habrían podido hacerlo mejor. Para ser justo, dudo verdaderamente que se pueda considerar Lincoln como la última palabra sobre los abolicionistas radicales, así como sobre su importancia histórica.

Tenéis que ver Glory [película realizada por Edward Zwick, que pone en escena al 54º regimiento de Massachusetts, compuesto de soldados afroamericanos], si no lo habéis hecho aún, y leer sobre los abolicionistas hasta que alguien haga una película que sea digna de sus memorias.

Mientras tanto, Lincoln merece ser vista como algo más que una “película sobre viejos hombres blancos que llevan barba y pelucas”.

La película sólo se refiere a un único episodio de una lucha de varios decenios. El episodio del voto en la Cámara de Representantes, durante los últimos meses de la Guerra Civil, de la 13ª enmienda que prohibía la esclavitud. Se trata sin embargo de un episodio crucial.

Es también una película que trata de una figura de esta lucha. Pero Lincoln es una de las más importantes personalidades en la lucha contra la esclavitud, su historia es digna de ser comprendida. Se trata de un moderado político que ha sido transformado por los acontecimientos, que se ha puesto, a pesar de sus defectos, a la altura de la ocasión histórica que vivía, mientras que otros a su alrededor no lo han hecho. Es también la de alguien cuya contribución a la causa de la libertad ha sido profunda.

No me preocupo por corregir a los expertos que desean implicar a Lincoln en un debate sobre por qué los Demócratas y Republicanos tienen necesidad de ponerse de acuerdo sobre la reducción del déficit. Supongo que esas personas no leen esta página web [SocialistWorker.org].

Apuesto sin embargo a que hay lectores que se preguntan si Spielberg ha realizado otro espectáculo hollywoodiense vacío, dejando de lado de las reales cuestiones históricas. En mi opinión no es el caso, y mi consejo es que hay que dar una oportunidad a Lincoln.

***

¿Trata Lincoln, como ha escrito Corey Robin, de los “hombres blancos de la democracia”?

Cierto que Spielberg y Kushner han fracasado a la hora de crear un solo personaje negro que participe en los debates sobre los que gira la película.

La decoración está constituida, efectivamente, por los pasillos del poder en Washington, de los que estaban excluidos los negros, en virtud de esa Constitución que Lincoln quería cambiar. Sin embargo, como ha subrayado Kate Masur en un artículo del New York Times, dos personajes de la película, los criados de la Casa Blanca Elizabeth Keckley y William Slade, eran verdaderas personalidades, que formaban parte de “una comunidad organizada y muy politizada de afroamericanos libres” en Washington. Keckley recaudó dinero y solicitó donaciones de alimentos y vestidos para los refugiados negros del sur, mientras que Slade era un dirigente de una organización de negros que intentaba promover los derechos civiles.

En una película en la que los principales personajes hablan (y hablan sin parar) de la esclavitud, de la política y de la política antiesclavista, personajes negros habrían podido participar en algunas de esas conversaciones.

Dicho esto, dos puntos importantes deben ser mencionados en favor de Spielberg y de Kushner. En primer lugar, Lincoln trata sobre la esclavitud. Señalar esto puede parecer estúpido. Sin embargo no lo es. En los departamentos de historia de las universidades existe una amplia industria artesanal que deja de lado la esclavitud como el factor principal de la Guerra Civil. Y aún es peor cuando se mira la cultura popular. Solo hay que pensar en la cantidad de veces que se oye, como primera expresión a propósito de la Guerra Civil, que ésta enfrentó a “unos hermanos contra otros”, que se trata de un conflicto trágico, que los sudistas erangentlement, y todo eso.

Spielberg y Kushner han realizado una película en la que la esclavitud es la únicacuestión política de importancia. Se trata de un claro reconocimiento de lo más revolucionario que había en la Guerra Civil. Eso es algo que hay que decir a su favor.

En segundo lugar, el solo hecho de que los negros no estén presentes a lo largo de toda la película como “actores políticos de pleno derecho”, no significa que la película no les reconozca ese papel. Creo que la lucha de los negros por su propia emancipación está presente en un segundo plano a lo largo de toda la película, por la forma en que ésta comienza.

Los primeros minutos de Lincoln, como los de otra película de Spielberg que trata de la Segunda Guerra Mundial, Salvar al soldado Ryan, muestran horribles imágenes del campo de batalla. Desde el comienzo muestra lo terrible de la más sangrienta guerra de la historia de los Estados Unidos. De forma igualmente importante, se ve también otras cosas: soldados negros combatiendo en las filas de la Unión, implicados en la batalla. Los negros fueron reclutados inicialmente en los ejércitos de la Unión durante la guerra una vez que abolicionistas, como Frederick Douglass, hubieran vencido las reticencias iniciales de Lincoln. Es esa otra etapa crucial en el camino que transformó la Guerra Civil en una lucha revolucionaria con el objetivo de destruir la esclavitud.

La escena siguiente se desarrolla después de los combates. Dos soldados negros discuten con Lincoln, de visita en el campo de batalla. El primer soldado intenta mantener la conversación centrada en historias de guerra, mientras que el segundo soldado no quiere oír nada de eso: desea saber si Lincoln piensa que es justo que los negros no perciban el mismo sueldo que los blancos y que no puedan ascender.

La conversación es interrumpida por dos jóvenes soldados blancos. Dicen haber estado presentes cuando Lincoln pronunció su famosa proclama de Gettysburg [un discurso de 2 minutos pronunciado el 18 de noviembre de 1863] en el lugar de la batalla más importante de la guerra. Entonces comienzan a recitarla.

Esto puede parecer una nimiedad que intenta probar la “grandeza” de Lincoln. Esta anécdota es sin embargo contiene más verdad de lo que parece y comprende algo importante. Las muertes y la violencia de la Guerra Civil eran tales, que los soldados implicados sentían la necesidad de estar guiados por un objetivo político que les permitiera aguantar el sacrificio. La capacidad de Lincoln para expresar los objetivos y los ideales del “lado nordista” era, así, una de las armas secretas del Ejército de la Unión.

Los dos jóvenes reclutas se unen a sus unidades antes incluso de haber podido terminar su discurso, dejando así que el segundo soldado negro recite: “Nos corresponde a nosotros actuar de forma que esos muertos no hayan muerto en vano; nos corresponde querer que, con la ayuda de Dios, nuestro país renazca en la libertad; nos corresponde decidir que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparezca jamás de la superficie de la tierra”.

Esas palabras me parecen un desafío a Lincoln, igual que las preguntas del soldado sobre los sueldos desiguales. Utilizando las mismas palabras que Lincoln, está peguntando por el objetivo de todos esos sufrimientos y luchas. ¿La Guerra Civil acabará en un “renacimiento en la libertad”? ¿Qué pretende hacer Lincoln para ello?

***

Está demostrado que Lincoln estuvo desgarrado por esa misma pregunta: ¿Terminará o no la guerra con la muerte de la esclavitud?

Lincoln, recordemos, era un jurista y no un teórico político. Veía la cuestión de la esclavitud a través de sus anteojos jurídicos. Presentó, en 1862, una Proclamación de Emancipación en la que se declaraba que todos los esclavos de los estados rebeldes del sur eran “libres para siempre” a partir del año nuevo [1 de enero de 1863].

Esa es otra indicación de la transformación de Lincoln, incialmente un moderado que deseaba el compromiso, en un dirigente de guerra dispuesto a tomar medidas revolucionarias. A partir de ese instante, como comprendió perfectamente Lincoln, el ejército de la Unión se convirtió en un ejército de liberación, ya que la emancipación podía ser puesta en marcha allí donde iba penetrando en el sur. La revuelta de los esclavos del sur, huyendo de las plantaciones, era apoyada por las armas y los cañones de la Unión.

La Proclamación de Emancipación era sin embargo claramente una medida de guerra. Una escena del comienzo de la película muestra al presidente explicándose sobre los diferentes escenarios por los que un tribunal en tiempo de paz podría declararla inconstitucional. Si la Proclamación de Emancipación no garantiza que los antiguos esclavos serán “libres para siempre”, ¿qué lo permitirá? La respuesta de Lincoln es: aprobar la 13ª enmienda, incrustando la libertad en la propia Constitución.

Sin embargo se presenta una complicación: el Sur estaba al borde de una derrota militar a comienzos de 1865. Como William Seward, el secretario de estado de Lincoln, lo muestra al comienzo de la película, una mayoría de nordistas podría apoyar la 13ª enmienda si el sur siguiera en guerra, como una forma de privar al enemigo de su principal fuente de trabajo. Los más conservadores de ellos, sin embargo, dudarían ante una medida tan radical si la guerra terminara.

Lincoln llegó pues a la conclusión que debía aprobar la 13ª enmienda antes de que terminara la guerra. La búsqueda urgente de los votos –a la vez que impedía a la Confederación aceptar los términos de la capitulación–es la intriga fundamental deLincoln.

Una vez que ha decidido lo que debía hacerse, Lincoln utiliza todos los medios en su poder para alcanzar ese fin. Cuando puede llamar a los “mejores de ellos” [the better angels of our nature en el texto, alusión a las últimas palabras del primer discurso de investidura de Lincoln], aboga ante los opositores demócratas a fin de que estén del lado bueno en un momento histórico. Cuando no puede, emplea un trío de personajes un poco especiales para sobornarlos y obtener sus votos.

Autorizó al líder del ala conservadora de su propio partido, Preston Blair, a emprender negociaciones secretas de paz con la Confederación como condición de un voto unitario de los republicanos a favor de la enmienda. Y esto cuando Lincoln sabía que no podía firmar la paz antes de la votación.

Pidió a los republicanos radicales hacer todo lo posible a fin de aprobar la enmienda, incluso limitar su retórica de tal forma que no comprometer los votos de los conservadores que pretendía atraer. Lincoln pinta a los radicales desconfiados frente a las motivaciones del presidente. Thaddeus Stevens, uno de los dirigentes radicales, reconoce que Lincoln ha franqueado el punto de no retorno. Dice: “Abraham Lincoln nos ha pedido trabajar con él para conseguir la muerte de la esclavitud”.

***

Según Aaron Bady, un crítico radical de la película, todo esto es solo “el triunfo de un político que es capaz de lograr compromisos”. Lo que no comprendo, sin embargo, es: ¿dónde está el compromiso?.

Lincoln no pidió a los radicales que apoyaran una enmienda edulcorada o una medida de compromiso. La 13ª enmienda pone la esclavitud fuera de la ley, y punto. Lincoln, por otra parte, permitió a un aliado más conservador intentar negociar un término a la guerra, mientras planificaba traicionarle si la paz llegaba demasiado rápidamente.

Hay que añadir, para ser claros, que impidiendo la negociación de paz, Lincoln prolongaba una guerra que no tenía precedentes en cuanto a la amplitud de sus destrucciones y el número de muertos.

¿Era un compromiso pedir a Thaddeaus Stevens que no declarara, en el debate en el Congreso, que esperaba que la 13ª enmienda condujera a una igualdad completa entre los negros y los blancos? El Stevens de la película [interprtadoo por Tommy Lee Jones] se debate dolorosamente para contener sus convicciones más profundas. Comprende sin embargo, al final, la diferencia entre un compromiso frente a un principio y una maniobra táctica de cara a alcanzar un fin. La aprobación de la 13ª enmienda ha hecho más ruido que el más notable de los discursos de Stevens.

La ironía de la crítica formulada por Aaron Bady [del New York Times] es que, en la historia real de la Guerra Civil, Lincoln se distingue en cada giro crucial por sunegativa a los compromisos. Esto contrasta con sus compañeros de partido republicanos, incluso los que gozan de sólidas referencias abolicionistas, dispuestos a hacerlos. Lincoln había rechazado anteriormente otros llamamientos a la negociación con el sur, incluso a riesgo de perder el poder en beneficio de los demócratas en las elecciones. Una vez que decidió una política sobre la emancipación o la formación de regimientos de soldados negros, Lincoln se resistió a todas las propuestas que quisieron limitar su alcance.

En este sentido, la película de Spielberg confirma las observaciones de un periodista radical, que vivía en Inglaterra en la misma época, y que escribía con perspicacia sobre la Guerra Civil de los Estados Unidos en los momentos en que no estudiaba economía política.

Karl Marx reconoció tanto la importancia titánica de la lucha contra la esclavitud, como el papel particular jugado por Lincoln [ver la notable introducción de Robin Blackburn a una recopilación de textos de Marx y Lincoln Una revolución inacabada]:

La figura de Lincoln es original en los anales de la historia. Ninguna iniciativa, ninguna fuerza de persuasión idealista, ninguna actitud ni pose históricas. Da siempre a sus actos más importantes la forma más anodina (…). Es fácil señalar, en las acciones de estado de Lincoln, rasgos carentes de estética, insuficiencias lógicas, aspectos ridículos y contradicciones políticas (…)

Sin embargo, Lincoln ocupará inmediatamente un lugar al lado de Washington en la historia de los Estados Unidos y de la humanidad. De hecho, hoy, cuando el acontecimiento más insignificante asume en Europa un aire melodramático, ¿no es significativo que en el Nuevo Mundo los hechos importantes se cubran con el velo de lo cotidiano?”.

[Artículo publicado el 12 de octubre de 1862 en el periódico austríaco Die Presse, el artículo trata sobre la importancia y la significación de la Proclamación de Emancipación para el 1 de enero de 1863, hecha el 22 de septiembre de 1862, y que según Marx en el mismo artículo, “es el documento más importante de la historia americana desde la fundación de la Unión puesto que desmonta la vieja Constitución americana: es el manifiesto sobre la abolición de la esclavitud”]

Lincoln merece ser celebrado no porque fuera un gran pensador abolicionista o un organizador, sino por el papel histórico particular que jugó como dirigente político de la clase dirigente nordista cuando el conflicto con el poder esclavista estalló. Cualesquiera que fueran sus defectos, Lincoln no se apartó o no renunció a ese papel. Aceptó el desafío en cada giro en la cadena continua de los acontecimientos.

***

Estoy convencido de que algunas de las vacilaciones que impiden comprenderLincoln derivan de que se observa la Guerra Civil con los anteojos de la política americana de los siglos XX y XXI. Nos escandalizaríamos si Steven Spielberg realizara una película sobre la forma en que Lyndon Johnson firmó la Civil Rights Act de 1964 ¿Cuál es la diferencia con Lincoln?

La diferencia es que Lincoln era el dirigente político del capitalismo nordista en una época en que este último estaba libraba una batalla por la dominación de los Estados Unidos en su conjunto contra los reaccionarios sudistas que extraían sus enormes riquezas del trabajo esclavo. Los intereses del capitalismo en los Estados Unidos coincidieron –probablemente por última vez en la historia del mundo– con una extensión masiva de la democracia y de la libertad para poner fin a la esclavitud.

A fin de llevar al Norte a la victoria, Lincoln se vio forzado a participar en una de las luchas más importantes jamás conocidas en los Estados Unidos en favor de la justicia. Lincoln no tomó ninguna parte en el comienzo de esta lucha y solo una parte pequeña en lo que debía llevar a un conflicto abierto. Sin embargo fue un actor importante al final de éste, asumiendo un papel particular. La película de Spielberg comprende este papel de una forma notable.

Esto no significa sin embargo que ignoremos los límites de Lincoln, ni sus aspectos francamente reaccionarios. Si los datos históricos son muy claros sobre que a Lincoln le disgustaba personalmente la esclavitud, está también establecido que sostenía ideas racistas. Por ejemplo en un debate de 1858, dos años antes de que ocupara la Casa Blanca, Lincoln negó que apoyara “la igualdad social y política de las razas blanca y negra”, declarando que “igual que cualquier otro, estoy a favor de utilizar la posición superior asignada a la raza blanca”.

Pienso que hay buenas pruebas de que sus ideas se reelaboraron a través del compromiso de Lincoln en una lucha que ha cambiado la historia, lo que por otra parte la película sugiere. Pienso igualmente que es algo bueno que Lincoln no lo oculte.

Una vez que todas sus maquinaciones para hacer aprobar la 13ª enmienda concluyeron –al final de la película– permitiéndole entonces expresar sus puntos de vista sobre la igualdad y sobre cómo ve el futuro de las relaciones entre los blancos y los negros, su respuesta es torpe y dubitativa. “Pienso que nos acostumbraremos los unos a los otros”.

La potencia emocional del momento viene más bien de la reacción de Stevens, que se va con el original de la enmienda para una celebración especial. Es esa sin duda la escena más susceptible de arrancar unas lágrimas.

La transformación política de Lincoln, más que personal, no se puede poner en duda. En su primer discurso de investidura, en 1861, Lincoln declara que no tiene ninguna intención “de poner trabas a la institución de la esclavitud”. En su segundo discurso, en un discurso repetido al final de Lincoln, afirma: “Esperamos desde el fondo del corazón y rogamos con fervor que este terrible azote de la guerra se acabe rápidamente. Sin embargo, si Dios quiere que prosiga hasta que se destruyan las riquezas acumuladas por 250 años de trabajo no compartido del esclavo, y que cada gota de sangre provocada por el látigo sea pagada por otra vertida por la espada, como se ha dicho desde hace tres mil años, tendremos que reconocer que ’las decisiones del Señor son justas y verdaderamente equitativas’”.

La película de Spielberg y de Kushner aporta sin duda alguna una nueva inmediatez a estas palabras. Su argumento está sencillamente en esto: Lincoln tenía la posibilidad de poner fin a una de las guerras más sangrientas ocurridas hasta entonces con la posibiliad de que la justicia –tal como la entendía– quedara como algo incierto. Lincoln optó por proseguir la guerra a fin de perseverar en la vía de la justicia.

Es algo que merecería una película.

29/12/2012

Notas

1/ http://www.theatlantic.com/entertai…

2/ http://www.nytimes.com/2012/11/13/o…

3/ http://coreyrobin.com/2012/11/25/st…

4/ http://jacobinmag.com/2012/11/linco…

Los malos servicios de Lincoln

Charlie Post

El artículo de Alan Maass sobre la película de Spielberg, Lincoln, ha añadido un poco de complejidad a los debates sobre esta excelente película, pero realiza una explicación histórica falseada.

Maass tiene completamente razón cuando dice que Lincoln no fue nunca ni en la película ni en la realidad histórica un “gran realizador de compromisos”. Los paralelos con Obama, a pesar de los deseos del guionista Tony Kushner (ver su entrevista reveladora con Bill Moyers) no están fundados. Como muestran algunas biografías de Lincoln –en particular las de James McPherson. Abraham Lincoln and the Second American Revolution (Oxford University Press, 1992), y de Eric Foner,The Fiery Trial: Abraham Lincoln and American Slavery (Norton&Company, 2011)–, una vez que éste llegaba a una posición política, jamás cambiaba.

Deberíamos sin embargo ser claros sobre el hecho de que Lincoln era, por retomar los términos de McPherson, un “revolucionario reticente”. Lincoln era un pragmático. Reaccionaba ante los “hechos que se estaban produciendo sobre el terreno”: en particular ante las huidas masivas de esclavos durante la guerra, ante lo que W.E.B. Du Bois [1868-1963, sociólogo, historiador, activista de los derechos civiles; fue el primer afroamericano en obtener un doctorado, creador de la National Association for the Advancement of Colored People] llamó la “huelga general”, y el hundimiento de la esclavitud que fue su consecuencia.

Es precisamente esta “reticencia” de Lincoln a conducir una revolución completa en el sur en el curso de la Guerra Civil –así como el papel decisivo jugado por las huidas en masa de los esclavos de las plantaciones– lo que falta en el retrato hagiográfico de Spielberg y Kushner.

No basta con decir que “Lincoln no trata sobre todo lo que ocurrió durante la Guerra Civil”. La decisión de Spielberg y Kushner de concentrarse exclusivamente en las maquinaciones parlamentarias que rodean a la 13ª enmienda, aunque permite realizar una película magnífica, produce una visión de la emancipación profundamente falseada.

Lincoln es presentado como un abogado coherente de una abolición inmediata, sin compensación y definitiva de la esclavitud. Se trata ésta de una posición que adoptó finalmente solo a mediados del año 1862. Antes de su decisión de publicar la Proclamación de Emancipación Lincoln promovió, sin éxito, diferentes planes que tenían por objetivo una emancipación gradual, con compensaciones a los dueños, en particular los de los estados “fronterizos” [expresión que designa a los estados esclavistas que permanecieron en las filas de la Unión tras la Secesión de los Estados del Sur, que estaban en la frontera entre los estados “libres” y los “esclavistas”], así como el establecimiento de colonias para los afroamericanos en América Central, el Caribe o en África.

La película, además, exagera en gran medida el impacto de la 13ª enmienda. Una gran parte de la investigación histórica realizada durante los últimos veinte años ha demostrado que a partir de finales del año 1864, la esclavitud como base de la producción en el Sur estaba muerta.

Mientras ciertos dirigentes políticos de la Confederación seguían creyendo que “la institución particular” (fórmula falaz que servía para designar, sin nombrarla, la institución de la esclavitud) podía ser reanimada, los antiguos esclavos mismos –sumándose a los ejércitos de la Unión como espías, trabajadores y soldados, así como autoorganizando proto-sindicatos, apoderándose de las plantaciones abandonadas y otras actividades del mismo orden – destruyeron la esclavitud. Según Kevin Anderson, en su obra Marx at the Margins, Marx adoptó la noción de la “autoemancipación” a partir de la lucha de los esclavos en el curso de la Guerra Civil de los Estados Unidos. Por decirlo simplemente, la 13ª enmienda reconoció legalmente la realidad de la lucha de clases en el Sur.

[… El autor concluye preguntándose cómo los defensores de una tradición de “socialismo a partir de abajo” reaccionarían ante una película sobre las grandes luchas obreras de los años 1930 en los Estados Unidos concentrándose en una sentencia del Tribunal Supremo en 1937 sobre la constitucionalidad de los nuevos sindicatos más que en las propias luchas obreras.- Redacción A l´Encontre]

8/01/2013

http://alencontre.org/ameriques/americnord/usa/a-propos-du-dernier-film-de-steven-spielberg-lincoln.html

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

*Otros textos para el debate:

http://www.vientosur.info/spip/spip.php?article7326

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5610

http://www.vnavarro.org/?p=8339

http://www.vnavarro.org/?p=8396

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