A la lucha por liberar a los presos, hoy sumamos Ayotzinapa

MadresAyutla

Madres de familia de los normalistas desaparecidos levantan una oración frente al cuartel militar de Ayutla, pidiendo la salida de la tropa de éste lugar. Foto:RevistaPluma

Todas y todos los que luchamos por la libertad de los presos políticos mexica­nos, desde el primer instante en que nos enteramos del asesinato de estudiantes normalistas y de la desaparición de los 43, salimos a protestar, solidarizándonos, uniendo fuerzas en cada marcha.

Todos los presos políticos y sus familias, el Comité Nestora Libre en México, el Comité Free Nestora en Estados Unidos, el Partido Obrero Socialista en México, el PRT de Costa Rica, el NUPORI en Re­pública Dominicana, el Freedom Socialist Party en EUA, muchas otras organizacio­nes de izquierda y nuestros simpatizantes aquí en México y en otros tantos países han proseguido la lucha contra el gobier­no ahora exigiendo también la presenta­ción de los 43 estudiantes normalistas.

Las policías comunitarias de Olinalá y de Tixtla, a finales de octubre, después de una marcha en solidaridad con Ayot­zinapa, tomaron las instalaciones de los gobiernos municipales.

Los compañeros en Estados Unidos, Puerto Rico y República Dominicana realizaron distintas acciones exigiendo la aparición de los estudiantes normalistas.

En Estados Unidos han llevado a cabo numerosas protestas y expidieron una carta abierta al Secretario de Estado John Kerry.

Desde Santo Domingo, República

Dominicana, llegó esta canción-poema:

 

QUE NO ESCRIBAN LA HISTORIA LOS PERVERSOS

Canto a los 43 estudiantes ejecutados en

Iguala, Guerrero, México.

Cuarenta y tres ventanas de amor cerradas para siempre.

Cuarenta y tres latidos acompasan el sueño y la memoria.

Cuarenta y tres hijos caídos.

Cuarenta y tres hermanos, novios, amigos, compañeros.

En algún lugar, donde las almas salen para espantar la muerte,

todas sus voces reclaman de la vida

en una sola voz exhausta, ajada, desnuda, calcinada:

-Vamos a casa, allí me esperan la mesa servi­da y el librero.

-Bésame con ternura, el amor neutralizará las balas

-Necesito explorar la margarita que llevas en tus pechos.

-Tu abrazo húmedo apagará las llamas.

La selva amarga se tragó sus rastros.

El verdugo salvaje volvió del follaje sin bramidos.

Cada liana del bosque es una voz verde maldiciente

que nutre su raíz en la memoria de la carne juvenil evaporada.

¡Que no sea el silencio la bandera del luto y

la congoja!

En sus palacios blindados, generales del crimen,

peones de la deshonra y de la mugre

cegados por la luminosa virtud del canto que entonan las cenizas,

temen a los fantasmas.

Su fuego les calcina el sueño y la mirada.

¡Que no escriban la historia los perversos!

Pero para que el sol resplandezca

hay que saber quién fertilizó las sombras;

quién derribó los zorzales y palomas;

quién tiró la bomba

que ha dado en un blanco equivocado.

La hora de la venganza se anida en estas lágrimas.

En esta ira infinita.

En esta voz que ya no pertenece a nadie.

En este canto-juramento

que desea la paz, que siembra el pan,

que proclama la vida.

Mientras defendamos la condición humana con corazón y dientes

los vientos pregonarán sus voces y sus nom­bres,

las alas negras no se atreverán a volar sobre nosotros.

¡Resistir es esperar por siempre su regreso!

Limpias las manos, gastados los zapatos,

vieja y nueva la sonrisa,

nueva y vieja la confianza,

con el alma y con las sangre,

vieja y nueva la palabra

ahogaremos el duelo y el horror

en la esperanza

 

Luis Carvajal

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