Gaza en Arizona

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Rebelion
Todd Miller y Gabriel M. Schivone
TomDispatch
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Miercoles 4 de Febrero 2015
En octubre de 2012 Roei Elkabetz, brigadier general del ejército Israelí (FDI), explicó las estrategias de control de las fronteras de su país. En su presentación en PowerPoint, apareció en la pantalla una foto del muro de encierro que aísla la Franja de Gaza de Israel. “Hemos aprendido mucho de Gaza”, dijo al público. “Es un gran laboratorio”.

Elkabetz estaba hablando en una conferencia y feria de tecnología fronteriza rodeada de una deslumbrante exhibición tecnológica, los componentes de su laboratorio de construcción de fronteras. Había globos de vigilancia con cámaras de alta potencia flotando sobre un vehículo camuflado para el desierto hecho por Lockheed Martin. Sistemas de sensor sísmico utilizados para detectar el movimiento de personas y otras maravillas del mundo del control moderno de fronteras. Alrededor de Elkabetz se podían ver ejemplos vívidos de hacia dónde se orienta el futuro de semejante control, tal como los imaginan no un escritor distópico de ciencia ficción sino algunos de los máximos innovadores técnicos de las corporaciones del planeta.

Nadando en un mar de seguridad fronteriza, el brigadier general, sin embargo, no estaba rodeado por el Mediterráneo sino por un paisaje árido del oeste de Texas. Estaba en El Paso, a 10 minutos del muro que separa EE.UU. de México.

A solo unos minutos más a pie, Elkabetz podría haber visto vehículos con franjas verdes de la Patrulla Fronteriza de EE.UU. desplazándose a lo largo del Rio Grande frente a Ciudad Juárez, una de las mayores ciudades de México, repleta de fábricas estadounidenses y de los muertos de las narcoguerras de ese país. Los agentes de la Patrulla Fronteriza que el general podría haber vislumbrado estaban siendo blindados mediante una combinación letal de tecnologías de vigilancia, armamento militar, rifles de asalto, helicópteros y drones. El sitio, otrora pacífico, se estaba transformando en lo que Timothy Dunn, en su libro The Militarization of the U.S. Mexico Border, llama un estado de “guerra de baja intensidad”.

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