Argentina: 1976-2015 39 años ¡NI OLVIDO NI PERDÓN!

Por NESTOR “CACHO” GURRUCHAGA

Argentina
En un día como hoy hace 39 años me despertaba en la chacra de “Pancho” en Entre Ríos, lugar donde trabajaba y vivía con mi mujer y mi hija de tres meses de edad. Hice lo de todos los días antes de levantarme, prender la radio. No me acuerdo que radio escuchaba, sé que a esa hora temprano en la mañana mientras aprontaba el mate escuchaba música y noticias.

Pero ese día lo que sonaban eran marchas militares y cada tanto el comunicado anunciando el golpe de estado en esa República Argentina donde nos habíamos refugiado tratando de eludir la represión de la dictadura uruguaya

Se cerraba la noche sobre el Sur de la América Latina. La dictadura paraguaya venía de bastante antes, la brasileña desde principios de los sesenta, Uruguay desde junio de 1973  y Chile desde setiembre del mismo año.

Por lo tanto ese 24 de marzo de 1976 cuando se completó el cerrojo, los restos de todas las organizaciones populares de izquierda y revolucionarias de la región nos encontrábamos allí.

Argentina se convirtió en una gigantesca ratonera, el imperialismo y las clases dominantes estaban decididos a cambiar la correlación de fuerzas a sangre y fuego. Prepararon y ejecutaron un inmenso baño de sangre como forma de hacer retroceder el avance popular de los últimos años.

El resultado lo conocemos todos, más de treinta mil desaparecidos.

Si bien teníamos información de que ya aplicaban el método de la desaparición-forzada, ese 24 de marzo estábamos lejos de ser cabalmente conscientes de que ya habitábamos  en el vientre del Cóndor

En realidad cuando repaso esos años maravillosos y terribles que van del 73 al 76, parece que la memoria se me vuelve selectiva y recurrentemente se me aparecen algunas imágenes. Tal vez suene raro que diga años maravillosos, pero así lo siento, intentábamos construir un mundo diferente y podríamos llenar muchas páginas con ejemplos de heroísmo y de solidaridad desde el campo popular.

Me vienen a la cabeza los días que quedamos con mi mujer y mi hija bebé en la calle sin tener donde ir. Fui a calentar una mema y deje un bolso en el banco de una plaza con  parte de la poca y mala documentación que teníamos. Todavía me acuerdo del hombre que en la recepción de un hotelito de mala muerte nos dejó entrar a pasar la noche prácticamente sin documentos. Estábamos en sus manos y no nos entregó

Me acuerdo de Ataliva  en un boliche regalándome una cunita de madera para Claudia ya que él se defendía como carpintero y hacia juguetes de madera para mantenerse. El mismo Ataliva que después defendió su humilde “cantón” a los tiros del ataque de la “patota” que fue por él.

Me acuerdo del hotel Rich en Bulnes y Córdoba, hotel de Naciones Unidas donde los refugiados del Alto Comisionado esperábamos que algún país nos aceptara para poder eludir la muerte y donde dos o tres veces la “patota “igual entraba y se pasaba por el forro a la ONU.

Me acuerdo de Don Pipón donde se pedía un puchero para dos y comían cuatro, “que pucherón que se come en Don Pipón” decía la propaganda. Tengo grabada a fuego en mi memoria la imagen del Petizo Nebio Melo, del Pelado Mazzuchi y de Popeye Cabezudo junto con nosotros, comiendo. Se pasaban a Claudia bebé de uno a otro para que nosotros pudiéramos comer. Eso fue un par de semanas antes de que desaparecieran Nebio y el Pelado. Luego marchó Popeye. Nosotros ya habíamos salido de Argentina.

Cada vez que identifican los restos de algún compañero, pienso que bien podría haber sido yo. Cada vez que se recupera la identidad de un nieto, invariablemente se me cruza que podría haber sido Claudia.

A veces tengo la imagen de que la Argentina de esos años, fue como un gigantesco remolino que se tragó a tantos y tantos de nosotros, a los mejores sin duda.

Yo tuve la suerte de que una de las ondas de ese remolino antes de tragarme me golpeara y me tirara lejos. No siempre fue suerte, también hubo el compromiso y la firmeza de compañeros que cayeron y sabían dónde estábamos nosotros y su familia.

Nombré  solo a algunos: Ataliva, Nebio, Pelado y Popeye y en su nombre, GLORIA Y HONOR A  A TODOS ELLOS.

En este día, al gran pueblo argentino salud

Y más nada, para ser digno de ellos, intentar seguir siendo coherente ayudando a construir desde el lado del campo popular y seguir luchando contra la impunidad.

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