Istmo de Tehuantepec, Oaxaca; El Viacrucis de los migrantes por México

Por Por Ofelia Rivera

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El cruce de migrantes por nuestro país durante todo el año es un viacrucis que atraviesan personas de diversos países de centroamérica, la mayoría en busca de empleo y mejores condiciones de vida. Muchos respetamos a los migrantes, pero ignoramos el sufrimiento que viven al viajar por nuestro país, donde son explotados por todos los que pueden, ya sean militares, policías federales o municipales, al quitarles su dinero en retenes y operativos; hasta los choferes de autobuses les cobran de más al abordar los vehículos; maltrato, secuestros, violaciones, así mismo no podemos dejar de mencionar las desapariciones forzadas y los asesinatos.

En las primeras horas del día todos los noticieros anunciaban la represión que se realizaría, miles de policías, granaderos, estatales, federales, etc., quienes esperaban el viacrucis sobre la carretera el Espinal-Juchitán dispuestos a deportarlos y detener al sacerdote Alejandro Solalinde, activista dirigente de derechos humanos, protector de migrantes y que encabezaba el viacrucis. Todos estaban varados en la iglesia del Rosario en el Espinal, Oaxaca.

Nosotros los socialistas pensamos que es deber de todo luchador social y militante político independiente solidarizarse con los migrantes como trabajadores internacionales, tal como su consigna principal dice: ¡Los migrantes no somos criminales, somos trabajadores internacionales, por qué nos asesinan si somos la esperanza de América Latina!

Todo esto motivó a apoyarlos y respaldarlos porque es un acto de injusticia el perseguirlos como si fueran criminales, porque son trabajadores al igual que nosotros los trabajadores de México; viven en la miseria, los gobiernos de sus países lejos de generar empleos generan lo contrario, pues sus políticas corresponden más a la exigencia de los grandes ricos para generar mayores ganancias, es decir, aumentan la producción reduciendo el valor de la mano de obra (trabajadores); por si fuera poco, al igual que los mexicanos, deciden arriesgar su vida para cruzar la frontera hacia los Estados Unidos en busca de una mejor vida que sus gobiernos les niegan.

Con maltratos y humillaciones, viven igual que nosotros los mexicanos, por lo que somos hermanos aunque ellos vengan de cualquier país de Centroamérica o más lejos. Ésta es la primera vez que convivimos con ellos en la región del istmo en una movilización política, por lo que acudieron Heriberto Magariño, Juan Carlos Matus y César de la Cruz Sánchez, integrantes del CES de la sección 22 del istmo, que por iniciativa propia y siguiendo el principio de la sección XXII y la CNTE de solidarizarse con todas las movilizaciones reivindicadoras de los derechos de la clase trabajadora y sus aliados, repudiando la injusticia venga de donde venga.

Aunque no exista un acuerdo de la Asamblea Estatal de la sección de participar y respaldar a los migrantes, los trabajadores de la educación del Istmo convocaron a quien quisieran apoyarlos y con ellos, los pocos que acudieron, encabezaron la marcha hacia la Cd. de Juchitán, antes en la mañana ya habían contactado al compañero Solalinde con la Comisión Política. Una vez más la sección XXII en una cuestión tan clara mostro su solidaridad de clase sin necesidad de formalidades.

Actos de represión como este y otros, siempre se esperan de este gobierno del ignorante de Peña Nieto, como buen títere de los grandes ricos del país y extranjeros, avalados por todos los partidos políticos electoreros, sobre todo los primeros tres, PRI, PAN y PRD, firmantes del supuesto “Pacto por México”, el cual a toda costa quieren imponerle al pueblo de México.

También la participación de diversas organizaciones no se hizo esperar, como fue el caso, la del POS (Partido Obrero Socialista), el movimientos anti eólicos, Vientos de Liberación del Istmo, etc., quienes fueron de apoyo, solidaridad y respaldo a ese viacrucis como acto político, aunque religioso, parte de la lucha de clases la fin. Después de una hora en la iglesia en Espinal y de una asamblea se acuerda la salida y avanzar hacia Juchitán, aun con el riesgo que eso representaba.

En punto de las 5 horas de la tarde se dispuso que la caminata prosiguiera su camino, por lo que el viacrucis fue blindado con el apoyo por parte de las organizaciones, hasta que en las afueras del Espinal los policías se plantaron decididos sobre la carretea para cumplir con su despreciable obligación. Fue entonces cuando se empezó a escuchar la consigna: ¡Sección XXII la única, no hay dos! y avanzando dispuestos al encuentro con los policías, llegado el momento, codo a codo las primeras filas empujando los escudos, en unos minutos de forcejeo se rompió la primera barrera para inmediatamente enfrentar a la segunda que ya habían formado los policías, misma que fue rota más rápido dejándolos atrás, a lo cual ya no tuvieron tiempo para vaciar sus extinguidores y gases lacrimógenos

En el viacrucis de aproximadamente 200 migrantes sureños con el compañero Solalinde a la cabeza, hubo algunos compañeros con golpes leves, pero alegres, ya sin obstáculos marcharon a Juchitán, un territorio por naturaleza más democrático y seguro políticamente. Al término de la marcha pensamos: una vez más las organizaciones sociales, políticas y la sección XXII en la cabeza han demostrado que la unidad entre los trabajadores del mundo sí es posible. ¡Trabajadores del mundo uníos!

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