Problemas de la vida cotidiana: El amor y la asertividad

Por Tomás E. Holguín M.

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Boletín Digital

Contenido:

-        Las tres formas en que se expresa el amor.

-        Las reglas de la asertividad.

               El amor puede expresarse de tres formas, no solo de una. En primer lugar, podemos demostrar nuestro amor siendo agradables con las personas si ellas son agradables con nosotros y de este modo les demostramos gratitud. Ése es uno de los modos más comúnmente aceptado de demostrar que queremos a alguien. Hacemos cosas agradables a cambio.

               Cuando alguna persona le haga algo inapropiado y usted crea que ella no sabe que eso está mal, hable con ella una vez y, quizá en una segunda ocasión. Razone con ella, perdónela una y otra vez como manifiesta la Biblia, y después compruebe si cambia cuando usted es paciente y comprensivo. Ésa es la segunda forma de demostrar amor, paciencia y comprensión. Pero generalmente no es recomendable hablar con las personas en mas de dos ocasiones sobre las frustraciones que le están originando.

               Si sigue hablando sobre un problema y nunca hace ninguna otra cosa al respecto, entonces aprenden de usted que lo único que va a hacer es quejarse. Para ellos, eso es fácil de aguantar. ¿Por qué han de cambiar y superar el esfuerzo y la incomodidad que supone cambiar, si todo lo que han de hacer es prestar atención a sus quejas y a continuación seguir actuando tal como lo hacían hasta ese momento?

               ¿Pero, por qué no cambia una persona después de haber hablado con ella? Porque es inmadura o tiene algún trastorno psicológico. Si habla con una persona y no cambia su conducta, entonces se debe a alguna de estas razones. Las personas maduras, que no padecen ningún trastorno, son capaces de escuchar, admitir que están equivocadas y están dispuestas a mostrar acuerdo cuando comprenden que se han estado portando indebidamente.

               Ahora, supongamos que habar con ellas una o dos veces no sirve para nada. ¿Qué debería hacer entonces?

               Entonces puede usar la tercera forma de amor, que es la firmeza o la insistencia. Así es como va. Si alguien le hace algo malo y comentarlo dos veces no ha servido para nada, haga algo que le enfade también. Pero debe ser hecho sin ira, sin culpabilidad, sin compasión ajena, sin miedo al rechazo, sin miedo al daño físico o sin temor al daño económico. Ya que nunca llegará a mostrarse asertiva si no controla estas seis condiciones que la derrotaran en todo momento.

               Si trata de defender sus derechos con ira se va a mostrar agresiva. Si la persona con quien está tratando tiene la tendencia a enfurecerse, es probable que actúe contra usted con el mismo vigor que usted ha actuado contra ella. Ésa no es forma de lograr la cooperación. Es la mejor forma de dar comienzo a una guerra.

               La segunda condición, la culpabilidad, probablemente paralizará sus propósitos de ser dura ante alguien porque se sentirá mal por lo que hace.

               La tercera condición, la compasión ajena, también le llevará a retroceder en sus intentos porque su corazón se romperá por el compromiso en que va a poner a la otra persona. Imagine cómo puede sentirse una madre que niega a su hija la posibilidad de acudir a un baile porque haya sido desobediente. Entonces, cuando la joven se dirige a su habitación llorando y cabizbaja, la madre cede porque se siente mal por haber negado esa posibilidad a su hija.

               La cuarta condición es el miedo al rechazo. Si tiene miedo de que alguien la rechace, y ese rechazo le produce dolor, probablemente no va a ser muy firme con dicha persona.

               Los miedos a los daños físicos o económicos son de una categoría diferente. Éstas con consecuencias bastante realistas. Las cuatro anteriores no lo son. Recibir un grito, sentirse culpable, compadecer a otros o ser rechazado, por ejemplo, son inofensivos en principio. Pero las consecuencias físicas o económicas pueden causar un daño realmente grave. Aquí se recomienda retroceder y ceder hasta que las circunstancias cambien a mejor. Pero esto no se tendría que hacer si se está tratando con sentimientos de ira, culpabilidad, compasión ajena o rechazo.

               Ahora, se ha descubierto que la mayoría de los adultos no aman a las personas a quienes pueden mover a su antojo. En vez de amarlas, las menosprecian porque son débiles. Esto crea sentimientos de asco o disgusto y no de amor. Por lo tanto, si quiere ser amado(a), en primer lugar haga que la otra persona le respete –y eso significa que ha de tener cierta dosis de miedo hacia usted.

               Pero no ha de ser un gran miedo, un miedo suave, el tipo de miedo que experimentan cuando saben que no va a soportar sus injusticias y que usted responderá incomodándolos del mismo modo que hacen ellos. Ésa es la tercera forma de mostrar amor –con la firmeza que da origen al respeto. Y el modo en que va a conseguirlo satisface dos condiciones: una, necesita disponer del poder para hacer que alguien se sienta incómodo, y dos, necesita disponer del coraje para usar dicho poder.

               Para un gran grupo de personas que acuden a terapia por presentar síntomas de depresión, ansiedad o ira excesiva,  y que son básicamente decentes, trabajadoras y responsables pero que acaban siendo desgraciadas a consecuencia de la excesiva auto-inculpación y por alimentar la conducta neurótica[*] e inconsiderada de otras personas, es importante enseñarles a defender sus propios derechos y a combatir y confrontar a las personas que siempre las han tratado indebidamente. Para hacerlo deberán aprender las siguientes tres reglas de asertividad:

  1. Si los otros hacen algo bueno para usted, haga algo igualmente bueno para ellos. (+ =+)
  2. Si los otros le hacen algo malo y no se han dado cuenta de que su comportamiento es negativo, razone con ellos, pero sólo en dos ocasiones diferentes. (- = + x2)
  3. Si los otros le hacen algo malo en una tercera ocasión y hablar con ellos en dos ocasiones no ha servido para nada, haga algo igualmente molesto para ellos, pero debe ser sin ira, culpabilidad, compasión ajena, miedo al rechazo, miedo al daño físico o miedo al perjuicio económico. (- = -).

Estas pautas de asertividad se centran en el aspecto conductual de los procesos curativos de la depresión, la angustia, la ira excesiva u otros trastornos psicológicos. Para las personas no es suficiente hablar o pensar sobre sus problemas psicológicos, muchas veces habrá que hacer modificaciones conductuales y ambientales para poder lograr el tan deseado bienestar[†] físico y mental.

Y no olviden que: si siempre haces lo que siempre hiciste, siempre recibirás lo que recibiste.

En todo este proceso, para poder prescindir de la culpabilidad cuando ha llegado la hora de aplicar los cambios conductuales -la hora de ser asertivos; hay que tener en cuenta que el nivel de “lo razonable” será la pauta para saber si es ético lo que se hace.


[*] Los neuróticos siempre quieren que las personas cambien su conducta de cierta forma para que ellos, los neuróticos, no se vean obligados a aguantar frustraciones. Les encanta convencernos de que somos los responsables de sus problemas y por lo tanto somos nosotros quienes nos debemos comportar de otro modo para que se sientan mejor. Hasta que nos neguemos a seguir con esa tontería, nunca aprenderán que son ellos mismos quienes se crean problemas y que les convendría resolver su propia conducta para evitar sus incomodidades.

[†] El bienestar es un estado de ánimo, en el que se experimenta tranquilidad y paz interior, y que nos permite vivir gozando de emociones y sentimientos. Ser o estar en bienestar no es una meta, es una tarea que se desarrolla día a día. El bienestar no es un estado fijo, es mas bien, un proceso continuo en el que tenemos que trabajar con las características y habilidades que tenemos para mejorar.

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