Carta al Comité por la Reagrupación Internacional Revolucionaria, sobre la situación del poder obrero y popular en Tixtla de Guerrero, México

Por Partido Obrero Socialista-México

IMG_6554Marcha en Tixtla, un día previo al boicot electoral del 7 de junio. Foto: Revista Pluma

Para: Compañeras y compañeros del CRIR:
NUPORI, República Dominicana
PRT, Costa Rica
FSP, EU

Presentes:

Les agradecemos el interés y colaboraciones sobre la política de construcción de un poder obrero y popular en Guerrero, específicamente en Tixtla (municipio en el que se asienta la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, de donde son los 43 estudiantes desaparecidos el 26 de septiembre de 2014).

Importancia del tema.- ¿qué es el “poder obrero y popular”?. Es una manera de denominar lo que León Trotsky llama en el Programa de Transición un “gobierno obrero y campesino”. Es una forma popular de nombrar a la “dictadura del proletariado”. Cuando le preguntaron a Trotsky cómo podía resumir el Programa de Transición, contestó que con dos palabras: dictadura proletaria. El asunto, entonces, es de una gran trascendencia pues se refiere a la estrategia de los marxistas revolucionarios, es decir, qué harían en el caso de tener el poder junto con los trabajadores y el pueblo; y/o cómo construir el poder de los trabajadores y el pueblo explotado y oprimido.

En Tixtla, Guerrero (a 295 kilómetros o 180 millas de la Ciudad de México), una vanguardia de profesores, estudiantes y policías comunitarios apoyada en el pueblo impidió o boicoteó la elección del alcalde (major) en ese lugar el 7 de junio de este año. Esta acción de negar la elección burguesa de las autoridades ya fue muy radical y audaz pero no se quedó en eso. Actualmente tal vanguardia quiere implantar en ese lugar un poder popular, independiente del poder oficial.

El poder obrero se va construyendo en un proceso de meses y a veces de años

Como ustedes saben, en Rusia en 1917 las masas fueron construyendo organizaciones mediante las cuales le fueron arrebatando a la burguesía espacios de poder, los soviets de obreros, campesinos, soldados, barriales, etcétera. En octubre de ese año había dos poderes en Rusia: el de la burguesía, y el de los trabajadores y el pueblo. La tensión, como sabemos, se resolvió a favor de estos últimos, que eliminaron totalmente el poder burgués mediante una insurrección organizada por el partido bolchevique. Lo importante aquí es que el poder obrero y popular se fue construyendo desde marzo. En el décimo mes de ese año era tan poderoso y existía un partido marxista con mayoría en los soviets, que pudo establecerse como poder único la dictadura del proletariado (y de los campesinos).

Este asunto capital lo estudió L. Trotsky en su “Historia de la Revolución Rusa”, en el capítulo sobre “el régimen de la dualidad de poderes”. No se pasa de la noche a la mañana a la dictadura proletaria –decía L.T.-. En una situación apta para una revolución, el proletariado y las masas pueden ir creando organizaciones internamente democráticas que adquieren poder. En determinado momento son tan o más poderosas que las de la burguesía. El partido marxista debe desarrollar como un proceso consciente el poder obrero y popular y buscar el momento para llamar a derrocar el poder burgués y establecer a nivel nacional la dictadura proletaria.

La experiencia en Guerrero, México

Una experiencia política esperanzadora para los socialistas mexicanos es la creación de las policías comunitarias (p.c.) o autodefensas, que se han desarrollado no sólo en Guerrero sino más allá. En el CRIR conocemos este fenómeno por la campaña internacional por la libertad de Nestora Salgado y sus compañeros presos. Sectores del pueblo mexicano (re) inventaron el método más eficaz para hacerle frente a los narcotraficantes y delincuentes organizados, la milicia. Este hecho ya sería suficiente para considerarlo una hazaña del proletariado. Son más que eso las p.c., creadas en asambleas comunitarias o barriales. En el momento en que sectores del pueblo se organizan y deciden armarse el Estado capitalista pierde el monopolio de la violencia. Actualmente las p.c. dirigen su organización armada contra los delincuentes, pero en el futuro podrían hacerlo también contra los capitalistas y su Estado. Esto tiene aterrorizada a la burguesía mexicana porque, además, muchos empresarios y políticos y gobernantes son cómplices de narcos y delincuentes.

La experiencia de las p.c. es todavía más rica porque se ocupan también del sistema judicial. Las p.c. no es solamente una eficaz fuerza del pueblo para reprimir a los delincuentes. Además, imparten justicia, junto con las comunidades. Por ejemplo, Nestora y la mayoría de sus compañeros p.c. presos se organizaban en la “Casa de Justicia de El Paraíso”, que juzgaba a los delincuentes y los sentenciaba con un método y concepto de impartir justicia muy diferentes a los de la burguesía. Aquí, el actor que imparte justicia son las asambleas populares. Los delitos menores los juzga la comunidad. Delitos más graves son juzgados por consejos de sabios y ancianos de las comunidades y por las autoridades de las p.c. Los castigos son distintos también. En este sistema de justicia, la punición consiste en que el delincuente desempeñe trabajos útiles para la comunidad. Es la reeducación por medio del trabajo que restaura el daño y beneficia a la comunidad. Si el delincuente es miembro de la comunidad y cumplió satisfactoriamente con el proceso de reeducación, la Casa de Justicia lo entrega a la comunidad durante una ceremonia festiva. La idea es que la oveja descarriada dejó de serlo y ello es motivo de alborozo de su grupo social.

(Nestora y compañía están presos pues algunos de los delincuentes que apresaron los acusaron posteriormente de haberlos secuestrado. En la conferencia de prensa por Nestora de enero de este año presentamos a uno de los delincuentes encarcelados por la comandante. Él declaró que las semanas que estuvo en prisión fue tratado con dignidad y corrección por los p.c y por la misma Nestora, y que dos de las jovencitas que tenía Nestora presas le fueron entregadas por su madre para que las reeducara. Con otras palabras, la madre de estas mujeres jóvenes, para corregir a sus hijas, confiaba más en este sistema judicial que en el de la burguesía).

Las p.c. y sus Casas de Justicia no son ya un poder popular completo pero sí pueden ser pasos hacia éste. Sería un poder popular total si se ocuparan también de otras cuestiones, como la producción, la distribución de mercancías, el empleo, el transporte, la educación, etcétera. Aun con su carácter parcial o fragmentario, que el pueblo se ocupe de la seguridad y la justicia es un avance notable en la gimnasia necesaria para aprender a autodeterminarse y autogobernarse. Al respecto, nuestro compañero Jesús Valdés nos hizo llegar la siguiente cita de Lenin, pronunciada poco después de ser instalada la Unión Soviética:

“Todos los ciudadanos sin excepción deben actuar como jueces y participar en el gobierno del país. Y lo más importante para nosotros es enrolar a todos los trabajadores, sin excepción, en el gobierno del Estado. Esta tarea es tremendamente dificultosa. Pero el socialismo no puede ser introducido por una minoría, por un partido político.” (Obras Escogidas. Tomo VIII. Citado por Raya Dunayevskaya en “Filosofía y revolución”. Subrayado nuestro).

En síntesis, el crecimiento y desarrollo de p.c. en la mayoría de regiones de Guerrero –principalmente en el año de 2013- significó el desenvolvimiento objetivo de un semi poder popular independiente de la burguesía.

Tixtla 2015

Así llegamos a Tixtla. Esta población no sólo alberga a la Escuela de Ayotzinapa. 14 de los 43 estudiantes desaparecidos eran nativos de este municipio (25,000 – 30,000 habitantes). Es, entonces, un pueblo en luto y sobre todo en pie de lucha. Tixtla no pudo aceptar que el gobierno y los partidos burgueses llegaran a practicar la farsa electoral el 7 de junio y la impidió. Si no hubo ese día una represión sangrienta se debió a que había allí 50 periodistas de todo México y de muchos países.

En Tixtla hay unos 300 p.c por 120 policías oficiales. Se han elegido concejales (representantes populares) en la mayoría de los barrios. Ellos formarán el consejo municipal popular –CMP- que se haría cargo del poder. Este incipiente poder popular desplazó al poder oficial durante la celebración del aniversario de su prócer, Vicente Guerrero, en agosto pasado. La costumbre era que el Ejército mexicano desfilara en este municipio en esa fecha pero la muy probable participación de éste en la desaparición de los normalistas llevó a que esta vez el desfile fuera de la policía comunitaria.

¿Un poder popular debe exigirle recursos al Estado burgués?

Durante un taller formación política realizado entre los promotores del consejo popular, el compañero Charly nos preguntó si es lícito que un poder obrero y popular reciba recursos del Estado burgués. Pensamos que sí, que es un derecho porque el Estado capitalista maneja recursos públicos, es decir, es dinero y fondos que pertenecen en primera y última instancia a toda la población. En la Constitución mexicana se establece que el poder federal debe entregar recursos a los municipios. Por otra parte, es propio de la tradición marxista y leninista que los revolucionarios debemos participar, si así conviene, en elecciones burguesas. Si los revolucionarios ganamos un municipio tenemos derecho a que el Estado capitalista nos dote de recursos. En este caso, el tercer congreso de la Internacional Comunista recomendó que si los revolucionarios ganamos un ayuntamiento debemos de convocar a la formación de uno o más soviets que sean los que tomen las decisiones.
Pero sobre esto podemos estar equivocados, y así escuchamos los argumentos del compañero Charly.

Contradicciones y dificultades

El desarrollo de un poder obrero y popular está plagado de obstáculos y problemas. La más seria es que el movimiento de los p.c y las autodefensas está muy golpeado, quizás hay cientos de presos, sobre todo en Michoacán. No hemos logrado sacar a Nestora y el resto de presos de las cárceles y eso dice mucho sobre la situación defensiva en que se encuentra el movimiento. La desaparición de los 46 estudiantes normalistas es un golpe brutal a todo el movimiento popular en México.

En el caso en que se establezca un poder popular en Tixtla sería una excepción y estaría aislado. Aun así, es correcto que se hagan los esfuerzos por hacerlo realidad.

El gobierno no sólo ha reprimido con cárcel, ejecuciones y desapariciones al movimiento de las masas mexicanas. También ha corrompido a líderes de algunas p.c. Hay p.c. que colaboran con el gobierno y otras son independientes. También el magisterio está fracturado en dos, y existe un sector gobiernista. Por cierto, el motor del poder popular tixtleco es el magisterio y la mayoría de activistas son mujeres.

Partido Obrero Socialista-México

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