Crónica del boicot electoral el 7 de junio en Juchitán

Por el Colectivo Vientos de Liberación del Istmo (fragmentos)

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Publicado en Pluma 30

En Juchitán, principal ciudad del Istmo, con 120 mil habitantes, la población desafió a las autoridades e impidió las votaciones el 7 de junio. Fue el gremio magisterial el que empezó la rebeldía, pero a la tarde de ese día eran miles de vecinos y jóvenes los que se enfrentaron en fuertes combates callejeros a policías, gendarmes y soldados.


Todo empezó el 1° de junio, día del paro convocado por la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) para exigir la abrogación de la “reforma educativa” y la aparición de los 43 normalistas. Desde meses atrás los familiares de los estudiantes de Ayotzinapa habían exigido que no hubiese elecciones y se boicotearan, pues un país con desaparecidos no puede decir que tiene democracia. Su clamor encontró oídos en tierra zapoteca.

Además, la asamblea estatal magisterial acordó tomar las instalaciones de los 11 distritos electorales en Oaxaca y en Juchitán se realizó una nutrida marcha hacia la sede correspondiente. Aunque la oficina era custodiada por el Ejército, la puerta fue forzada por los manifestantes y el interior quedó devastado: documentos y demás materiales fueron incendiados. Había empezado el boicot electoral.

En otros lugares de Oaxaca, las gasolinerasfueron bloqueadas. El gobierno federal dijo que actuaría con el objetivo de que las elecciones se realizaran. Envió al Ejército, Policía Federal, Marina y Gendarmería a Oaxaca.El sábado 6 de Junio, un día antes de las votaciones, se dieron algunos enfrentamientos. En el Istmo, el distrito electoral de Tehuantepec fue recuperado por las fuerzas federales, pero los manifestantes se organizan y lo recuperan; en la refinería de Salina Cruz aún se mantenía el bloqueo; y en Juchitán la sede distrital en poder de manifestantes se reforzó. De igual manera, una comunidad que ha creado su administración comunitaria, Álvaro Obregón “Gui’xhi’ ro’”, también se aprestaba a impedir la instalación de casillas electorales.

En Juchitán, las fuerzas federales hicieron presencia. Los maestros empezaron por resistirse, pero al verse superados, decidieron replegarseen el parque principal. En algunos municipios como Miahuatlán, Tlaxiaco, Huajuapan de León, Huatla de Jiménez, Salina Cruz y Tuxtepec maestros y pueblo resistían y en algunos colocaron barricadas.

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El día esperado llegó: el 7 de Junio muchos vecinos y maestros asistían a la convocatoria, la ciudad ya contaba con gran presencia de fuerzas federales en el crucero, así como en la sede electoral. Los dirigentes magisteriales se reunieron para decidir la ruta de la marcha. La columna avanzaba con una cantidad enorme de asistentes sobre la Avenida Venecia, donde se encontraba una casilla electoral que de inmediato fue incendiada.A una cuadra los maestros ubicaron una más, que tuvo el mismo destino. El Ejército se hizo presente, no en vehículos propios sino de la policía municipal. Los manifestantes avanzaban y superaban enormemente a las tropas y varias casillas más fueron incendiadas en la Octava Sección.

A la altura de las tiendas Soriana y Bodega Aurrera, vehículos del Ejército intentaron bloquear el paso a la marcha. Así se inició el primer enfrentamiento del día, aproximadamente a las 9:40 am. Militares, antimotines y maestros inician una lluvia de piedras. El vehículo donde venían los militares huye y deja solos a los suyos.

La marcha continuó. A la altura de la terminal de autobuses, vehículos de las fuerzas federales estaban siendo atravesados para impedir el paso y personal de la Gendarmería bloqueó el pasocon escudos y toletes en mano. La avanzada de la marcha se hizo de palos y piedras y se dirigió hacia una casilla que había sido instalada en la Terminal del ADO. Los gendarmes retrocedieron y retiraron sus vehículos. Al llegar a la terminal las personas que ahí se encontraban comentaban que las fuerzas federales se habían llevado las urnas. En el cielo se veían avionetas de la Fuerza Aérea que volaban, intimidatorias, a baja altura.

Eran las 10 y media de la mañana y las personas que estaban en las casillas las entregaban a los manifestantes. Ya se había recibido el informe de que el dirigente magisterial de la Regional del Istmo, Heriberto Magariño, había sido detenido junto con otras seis personas.
Los manifestantes se congregaron en el Parque Central.

Aproximadamente a la 1:00 pm se decide hacer un bloqueo a la altura del ex basurero en la carretera Federal. A las 2:35pm llega la información de que la gendarmería y los militares ya venían en camino. Al escuchar esto las personas decidieron quedarse y resistir, se comenzó a improvisar una barricada para que las fuerzas federales no avanzaran. Cinco minutos después llegaron los militares y gendarmes. Familiares de Heriberto Magariño pidieron apoyo de los colonos a través de las bocinas de los equipos de sonido que hay en los barrios. También la radio y algunas redes sociales difundían.

En el sitio del bloqueo, a las mujeres se les pedía que se resguardaran en otros lugares y algunas mujeres dijeron que se quedarían porque nunca dejarían a sus compañeros.

Al costado de la carretera vecinos de las colonias comenzaban a organizarse para el apoyo a los maestros. Camionetas, mototaxis, taxis y demás vehículos venían llegando con personas para apoyar a los manifestantes. Los que estaban a un lado del canal 33 levantaron barricadas y subía el humo de llantas incendiadas. Los soldados y gendarmes tuvieron que retirarse. Mientras, a lo lejos se veían vehículos militares que se acercaban, por lo que los manifestantes comenzaron a colocar piedras enormes en medio de la carretera. Se inició un nuevo enfrentamiento con los gendarmes y soldados, las piedras llovían, los soldados dispararon gases lacrimógenos y algunos cayeron dentro de casas de las colonias vecinas. A esta hora, la resistencia era más vecinal que magisterial. Llegaron más vehículos con personas que llegaron a apoyar. El enfrentamiento, que comenzó aproximadamente a las 4:30 de la tarde continuaba a las 10 de la noche. Las piedras y cohetones se escuchaban todavía, se decía de varias personas detenidas por los soldados que nada tenían que ver con los actos, los chavos hacían retroceder al ejército y éste los hacía retroceder con los gases y balas de goma.

Esa noche en Juchitán se sentía un ambiente tenso, las sirenas sonaban, policías estatales con ejército y policía federal patrullaban.

En la mayoría de urnas no hubo votaciones.

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