El País de las Mujeres de Gioconda Belli

Por Eréndira Munguía Villanueva

gioconda

¿Qué hace falta para que una, siendo mujer, pueda caminar tranquila y segura por la calle? Para acabar con la trata, con el abuso ¿Qué hace falta? ¿Qué hace falta para que la organización de la vida doméstica no recaiga sobre nosotras y que los hombres asuman en justa medida esas responsabilidades? ¿Qué hay que hacer para tener guarderías y comedores de calidad, para poder integrarnos al trabajo remunerado confiada y libremente? Y no me refiero a lo que le hace falta a Eréndira o a Mirna, me refiero a todas, para que la situación de las mujeres de todo un país cambie ¿Qué se puede hacer?

“El País de las Mujeres” es una novela que describe cómo en el imaginario país de Faguas, un grupo de mujeres organizadas en el Partido de Izquierda Erótica (PIE, un paso adelante del otro) lograron resolver eficazmente estas y otras necesidades básicas. Su autora, Gioconda Belli, participó activamente en la revolución nicaragüense de 1979 y ocupó varios cargos en el gobierno sandinista. Después de esta experiencia es que decide construir con tinta y papel un país donde las mujeres gobiernan ¿Cómo realizan estos personajes literarios tal hazaña? …Pues organizando un partido político de mujeres y tomando el poder ¿No se antoja? Claro, estas mujeres no la tienen fácil, de hecho el libro comienza describiendo el atentado que sufre la presidenta Viviana a manos de un hombre armado ¿Logrará la presidenta superar las heridas? ¿Se sostendrá el proyecto del PIE o ganará la reacción machista?

Otro problema aparentemente más sutil: ¿Alguna vez tú, mujer, te has encontrado en un diálogo, discusión, debate, etc., y te ha costado defender un punto contrario al de los hombres presentes porque pareciera que sus opiniones tienen más peso sin razón justificada? O simplemente ¿te has sentido cohibida para opinar en un ambiente marcadamente masculino? Viviana se da cuenta que aún siendo presidenta de su país sigue luchando contra estas situaciones. Descubre cuál fue su propuesta para superar estos obstáculos y cómo la llevaron a cabo las militantes del PIE ¿Qué podríamos proponer nosotras? ¿Qué harías tú?

Definitivamente Viviana y sus secuaces lograron una revolución femenina en Faguas. El libro describe una utopía, pero, ¿acaso no ha habido ya revoluciones feministas en la historia? Claro que sí. Las que generalmente se conocen como “olas del feminismo” no son otra cosa que procesos revolucionarios que modificaron sustancialmente la situación de las mujeres alrededor del globo. Lo que se denomina la primera ola del feminismo ganó el voto femenino en Europa y Estados Unidos en la primera mitad del siglo XX, influyendo en las legislaciones de todo el mundo (en México se obtuvo hasta 1955). La segunda ola contribuyó a que se aceptara que las mujeres somos dueñas de nuestros cuerpos y tenemos derecho a elegir sobre éstos, un ejemplo es el derecho al aborto en gran parte de Europa (México está profundamente retrasado en esta dimensión). Se supone que ahora estamos en la tercera ola del feminismo, aunque no quedan del todo claras las tareas que se deben realizar en esta etapa ¿Debemos luchar por equiparar en nuestros países los logros de la primer y segunda revolución feminista? ¿A qué otros objetivos concretos debemos apuntar?

Otro problema que enfrentamos pero que a veces es difícil percibir es el que plantean las protagonistas de “El País de las Mujeres” en una reunión de amigas antes de imaginar que terminarían gobernando el país: “es que [las mujeres] entramos al mundo del trabajo, pero el mundo del trabajo no se adaptó a nosotras. Está pensado para hombres que tienen esposas. Si las mujeres hubiéramos organizado el mundo, el trabajo no estaría segregado de la familia, estaría organizado alrededor de la familia”. Muchas filósofas (fuera de la ficción) han intentado atacar este problema, pero aún no se han hecho avances significativos para cambiar el esquema imperantemente masculino en muchas actividades laborales. Quizás el activarnos para éste y otros cambios urgentes en la sociedad nos toque a nosotras, a ti lectora, a mí.

Las socialistas pensamos que para que este sueño de trabajos organizados alrededor de las necesidades de las y los trabajadores se haga realidad, es preciso que las ganancias de los patrones dejen de ser el eje que mueva la economía, y lo sea el bienestar de las personas. Estamos hablando pues de una sociedad, además de feminista, socialista. Nuestro programa se distancia en este sentido del programa del PIE, porque nuestro interés no es tanto ganar elecciones en las urnas, sino lograr la desaparición de la propiedad privada de todos los medios de producción, es decir, que sean los y las trabajadoras quienes controlen las fábricas, y sea íntegramente para su beneficio la riqueza que producen. Eso sí, coincidimos plenamente en que es hora que las mujeres reclamemos los espacios negados y nos insertemos de lleno en los espacios políticos.

Piensa en una amiga, júntate con ella y sueñen con política, con la política que les gustaría que se hiciera. Si no existen los espacios vamos a crearlos, soñar no cuesta nada. Y al que no le guste ver a un grupo de mujeres discutiendo de política ¡Pues que se aguante, faltaba más! Termino con otra reflexión que Gioconda Belli nos regala a través de la voz de Viviana, presidenta del imaginario Faguas “¡Qué gran atrevimiento fue! Pero qué hermoso atreverse. Por lo menos una vez en la vida cada mujer merecía enloquecer de esa manera; apropiarse de una idea y salir cabalgando sobre ella lanza en ristre, confiada en que, cualquier fuera el resultado el esfuerzo valía la pena”.

Nota: El día del cierre de esta edición se anunció la resolución de la “Asamblea de Obrerxs en Resistencia de Ciudad Juárez” (municipio fronterizo de México y referente de feminicidios a nivel nacional) de lanzar una candidata independiente para la presidencia municipal de esta ciudad. La decisión de este combativo movimiento, liderado por trabajadoras huelguistas de la empresa Lexmark, nos llena de alegría y esperanza.

Deja tu comentario