Corrupción dentro de la sección 22: venta de plazas, precarización del empleo, jineteo de recursos…

Por el prof. Francisco Guerra

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Boletín Digital

Oaxaca.- Es notoria la infección que padecen los 11 niveles educativos del magisterio, en todos los cuales hay venta de plazas, y los jefes de departamento y secretarios de conflictos utilizan el cargo para pagar favores a los grupos de interés que los promovieron y para colocar a sus parientes y amigos. Mediante el pago de la respectiva “mordida” se tramitan becas, hojas de préstamos, contratos y cambios a zonas preferenciales. También se hacen negocios con la entrega de recursos a las escuelas al estilo de los partidos políticos tradicionales.

El costo de las plazas varía de acuerdo al nivel educativo (Inicial, Preescolar, Primaria, Secundarias, etcétera). En la mayoría de los casos las contrataciones son por el régimen laboral denominado de “honorarios”, lo que al Instituto Estatal de Educación Pública del Estado de Oaxaca le ahorra gastos en detrimento de los derechos de los profesores. Los nuevos trabajadores son contratados por 5 meses y días para evitar darles la planta, ya que la ley establece que los trabajadores al servicio del Estado a los seis meses cumplidos gozarán de todos los derechos establecidos en el contrato colectivo.

Esta situación ha generado que un considerable número de maestros se encuentren sin derecho a la salud, vivienda, aguinaldo, vacaciones, etc., lo que es aceptado por los jefes de departamento -nombrados por los trabajadores-, bajo el falso argumento de que solamente así se podrá tener personal en las escuelas. Así, los propios representantes de los trabajadores promueven el trabajo precario, y se han creado dos categorías laborales: los trabajadores de primera, con plaza, y los que reciben “honorarios”, de segunda.

La venta de plazas da lugar a otro abuso. En el nivel de Secundarias Técnicas los corruptos han rebajado el pago semanal de 42 a 35 horas con el objetivo de que esas horas robadas a cada profesor les puedan servir para pagar a quienes compraron su plaza.

El modus operandi de estas mafias que operan en los Departamentos es singular: algunas cobran en efectivo las plazas que trafican, o por medio de depósitos bancarios a cuentas personales o de prestanombres; otros corruptos indican qué enseres domésticos o autopartes necesitan. Otros exigen como pago ganado vacuno.

Cuando en el pasado las denuncias de venta de plazas llegaron a la Asamblea Estatal, máximo órgano de dirección del movimiento magisterial, inmediatamente los grupos de interés y sus cómplices en el Comité Ejecutivo Seccional maniobraron para que la comisión investigadora nombrada se integrara con personajes de dudosa calidad moral cuya tarea fue lavarle la cara a los implicados. En el colmo del cinismo, sucedió que en defensa de los corruptos se argumentó que si se les aplicaban las sanciones que estipulan los Principios Rectores, se le estaría dando la oportunidad al gobierno para dividir y acabar con el Movimiento democrático de los trabajadores de la educación de Oaxaca. Por ello, cuando se denuncia a los corruptos, ellos y los oportunistas en coro aúllan: “unidad, unidad, sin charrismo sindical”.

En algunos casos en donde estos actos sucios no han podido ocultarse, la base ha rebasado a sus direcciones y obligado a sancionar a los corruptos. Esto es lo que debe ocurrir siempre a partir de ahora.

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