*El partido bolchevique

Por Pierre Broué

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Boletín Digital
*(Tomado de Pierre Broué, El partido bolchevique.)

Cómo hacer que las masas trabajadoras se eleven a la comprensión histórica

La teoría liberadora de Marx, como dijimos, requiere que la clase trabajadora sea consciente de los principales mecanismos mediante los cuales la clase capitalista la explota y domina, y de la idea de que sólo mediante una revolución que la lleve al poder puede lograr una sociedad justa y democrática.

Lenin agregó que ese tipo de conciencia, socialista, sólo puede ser adquirida por las masas laboriosas si un partido se las proporciona durante una paciente y prolongada militancia. Falta por exponer cuáles son algunas de las principales técnicas y herramientas mediante las cuales el partido leninista se relaciona con los trabajadores y los jóvenes con el fin de transmitirles la conciencia revolucionaria.

 

Las campañas políticas

Una de las condiciones esenciales para “elevar la actividad de la masa obrera” consiste en organizar denuncias políticas omnímodas. Sólo con esas denuncias pueden infundirse conciencia política y actividad revolucionaria a las masas. De ahí que esta actividad sea una de las funciones más importantes de todos los socialistas. La conciencia de la clase obrera no puede ser una verdadera conciencia política si los obreros no están acostumbrados a hacerse eco de todos los casos de arbitrariedad y de opresión, de todos los abusos y violencias, cualesquiera que sean las clases afectadas; a hacerse eco, además, desde el punto de vista socialista, y no desde algún otro. La conciencia de las masas obreras no puede ser una verdadera conciencia de clase si los obreros no aprenden –basándose en hechos y acontecimientos políticos concretos y, además, actuales sin falta – a observar a cada una de las otras clases sociales en todas las manifestaciones de su vida intelectual, moral y política; si no aprenden a hacer un análisis materialista y una apreciación materialista de todos los aspectos de la actividad y la vida de todas las clases, sectores y grupos de la población. (…)

Mas esa “idea clara” no se puede encontrar en ningún libro: pueden proporcionarla únicamente las escenas de la vida y las denuncias, mientras los hechos están recientes, de cuanto sucede alrededor nuestro en un momento dado; de lo que todos y cada uno hablan; de lo que revelan determinados acontecimientos, cifras, sentencias judiciales, etc., etc., etc. Estas denuncias políticas omnímodas son condición indispensable y fundamental para infundir actividad revolucionaria a las masas.” (Lenin, 1902)

El periódico socialista, herramienta fundamental

Lenin hará del periódico, primero, y del diario legal, después, la primera preocupación de su grupo. Poco antes de la guerra de 1914, el partido de Lenin tuvo la fuerza y la audacia para editar una publicación diaria, La Pravda (La Verdad). El periódico se lanza después de una campaña de agitación en las fábricas destinada a conseguir una suscripción pública. La Pravda difunde informaciones y consignas que se dirigen a decenas de miles de obreros de vanguardia. “Los corresponsales obreros de La Pravda son, a la vez, los enlaces del partido y las antenas de que éste dispone para conocer el estado de ánimo del proletariado. Gracias a sus informaciones se produce una homogeneización de la experiencia obrera que sienta las bases indispensables de una conciencia colectiva. En un solo año publica 11 mil 114 “informes de corresponsales”, es decir, una media de 41 por número. La Pravda es, por definición, un diario obrero y, al estar en gran medida redactado por los propios trabajadores, ellos sienten que les pertenece: ellos son los que aportan la mayor parte de las contribuciones que constituyen el “fondo de hierro” creado para hacer frente a todas las multas y secuestros con que la represión puede golpear al periódico.

El diario debe indicar, como la propia ley lo exige, una dirección y unos responsables: no puede escapar a las demandas y quejas a las que el Estado y los enemigos de clase no dejan de recurrir en el intento de acabar precisamente con su existencia legal. De un total de 270 números, 110 son objeto de demanda judicial. Las multas que les fueron impuestas suman 7 mil 800 rublos, es decir, una cantidad doble de la recogida como fondo inicial; se celebran 26 juicios contra el periódico, y sus redactores son condenados a un total de 472 meses de cárcel. ….La policía llegó al extremo de introducir en su comité de redacción a uno de sus agentes, encargado de crear, con sus artículos, excusas para sancionar a la publicación.

El periódico debe mantenerse contra viento y marea en los estrictos límites fijados por la ley si no quiere correr el riesgo de verse silenciado definitivamente por los secuestros, condenas y múltiples sanciones económicas que pueden abatirse sobre él. Los panfletos, folletos y periódicos ilegales sirven para difundir el resto de las consignas y para dar las explicaciones necesarias pero prohibidas que, por atentar contra la seguridad del Estado, no pueden sino publicarse en medios ilegales.

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