Democracia burguesa y reforma educativa

Por Francisco Javier Gálvez Cortés

En 1995 se editó, por primera vez, el libro La sociedad global, escrito por Noam Chomski y Heinz Dieterich, con la introducción de Luis Javier Garrido. Cabe decir que los tres autores hacen un lúcido análisis de la realidad globalizadora que, -para la época en que se escribió la obra-, ya era una verdad plenamente impuesta en el mundo entero, al través de los medios de comunicación, o a sangre y fuego para doblegar a los grupos y naciones que se opusieron al capitalismo globalizador. Me gustaría mencionar los vaticinios que ahí se dieron sobre las reformas educativas que, para la década de los noventas del siglo pasado, estaban implementando Estados Unidos de Norteamérica, tanto en su nación como en países ajenos; después veremos cómo es que se han impuesto en nuestra nación.

La imposición del modelo liberal-capitalista a finales del siglo XX.

El liberalismo es la ideología que se impuso tras la Revolución francesa, que postulaba la libertad del mercado y comprender al hombre, principalmente, desde su perspectiva como productor y vendedor de mercancías. El neoliberalismo es la imposición, a finales del siglo XX, del antiguo liberalismo europeo. El libro inicia declarando que el neoliberalismo es un totalitarismo dogmático que se da a sí mismo su propia legitimación (Cfr. La sociedad global, página 9. Editorial Mortiz). Javier Garrido explica que es totalitario porque se impone sin aceptar discrepancia alguna, utilizando todos los medios para desprestigiar, neutralizar o hasta eliminar a los que se le oponen. El neoliberalismo, -que inicia en México con el sexenio de Miguel de La Madrid-, neutralizó a muchos movimientos socialistas y comunistas, dándoles la opción de que entraran al PRD, partido burgués que se dice de izquierda. De la misma forma desprestigió a los que siempre nos sostuvimos como socialistas, mostrándonos en los medios masivos de comunicación, películas y hasta en pláticas de café, como personas raras, si no es que estúpidas, por no aceptar las imposiciones del capital. Este sistema neoliberal también eliminó, -es decir que asesinó -, a los más reacios disidentes, como fue el caso de los campesinos de Acteal, en 1997, que eran bases de apoyo zapatistas, los cuales siempre han propuesto una sociedad alternativa al modelo neoliberal. También, en 1980, en El Salvador, grupos paramilitares, entrenados por agentes de EU, mataron a Monseñor Oscar Arnulfo Romero, a 5 jesuitas y a tres monjas, porque se dedicaban a apoyar a pobres campesinos y obreros en contra de los terratenientes, hacendados, empresarios y en contra del mismo gobierno impuesto por la burguesía de aquel país.

Chomski menciona después que el neoliberalismo consolidó y formó organizaciones internacionales, manejadas por el capitalismo internacional. Estas organizaciones son el G-7, (Los 7 países más industrializados del mundo) la OTAN, (Organización del Tratado del Atlántico Norte) el FMI, (Fondo Monetario Internacional) el BM (Banco Mundial) y otras organizaciones dedicadas a imponer las políticas neoliberales a todos los países del orbe a través de presiones como no prestando dinero o prohibiendo a sus miembros que comercien libremente con el país que esos organismos deciden castigar. (Cf. Ibíd. pp. 63-64). El BM exigió, -principalmente a los países de Latinoamérica-, la imposición de un modelo educativo que fuera menos subsidiado y privatizado por los gobiernos, fundamentalmente el superior, con lo cual logró que se produjeran cientos de personas que estudiaron sólo la primaria, secundaria y en ocasiones hasta preparatoria, pero sin capacidad crítica, los cuales se convirtieron en obreros calificados para desempeñar ocupaciones mal pagadas como obreros de nivel bajo; mientras que los burgueses, nacionales y extranjeros, al lograr acceder a universidades privadas, se convirtieron en gerentes de las empresas o gobiernos latinoamericanos. (Cfr. pp. 80-81).  Esto ocurrió en el caso de Carlos Salinas de Gortari, el mayor impulsor de neoliberalismo en Latinoamérica, y que produjo la gran debacle económica mexicana de fines de 1994. Salinas de Gortari estudió posgrados en universidades de EU, donde aprendió a impulsar el neoliberalismo de la manera que fuera. El objetivo era producir obreros calificados enajenados y que no cuestionaban, por un lado, y por el otro, asegurar que los hijos de los burgueses ocuparan los puestos gerenciales y gobiernos. Los países que no adoptaban estos parámetros, eran castigados no prestándoles dinero o limitando el comercio con ellos por parte de los países miembros del BM. (Cfr. pp. 82-84).

Elevación de impuestos y declinación del salario.

El segundo paso del BM, del FMI y del G-7 fue el de elevar los impuestos, como ocurrió en México, en 1995, al elevar el IVA del 10% al 15% del valor de las mercancías, pero al mismo tiempo se le quitaban impuestos a la burguesía por medios legales o ilegales, eso no importaba. (Cfr. p. 86-87). Actualmente se está planteando elevar el IVA al 19%, o mantenerlo a 15% pero agregárselo a medicinas y alimentos. El impuesto pagado, por el pueblo, sirvió para construir infraestructura o impulsar telecomunicaciones que favorecieran a los capitalistas, como fue el caso de Carlos Slim, al cual Salinas de Gortari le vendió Teléfonos de México a una cuarta parte de su valor real, aprovechando las infraestructuras carreteras y de telecomunicaciones para que Slim se hiciera el hombre más rico del mundo. Se empezó a exigir a los obreros una mayor productividad y eficiencia, aprovechando que se había creado toda una generación de obreros con poca educación y sin capacidad crítica. Al obrero promedio se le exigen cursos de inglés, de computación, de resolución de problemas en grupo o de valores laborales y demás cuestiones, pero nada que le eleve su educación a la universidad o que le produzca capacidad crítica. (Cfr. pp. 90-91).

El mejor obrero es el enajenado.

El tercer paso fue quitar de los planes de estudio, -desde las escuelas elementales hasta la universidad-, las materias que motivaran las capacidades críticas, y reprimir o despedir a los profesores que enseñaran a pensar críticamente a los alumnos. Se quitaron de las currículas materias como filosofía, sociología y cursos de psicología, y se implementaron más clases de inglés, computación y valores. (Cfr. pp. 132-133). En México, Elba Esther Gordillo fue capaz de proponer que las escuelas rurales, -principales centros de educación crítica en México y escuelas que hacen superase a los campesinos-, se convirtieran en escuelas de turismo. Dieterich induce a pensar que todo esto ha producido un nuevo modelo bio-psico-social en los países donde se han implementado los planes educativos impulsados desde el BM, el FMI y el G-7, donde se le hace pensar a la población que la educación no es más que una mercancía, en la cual se invierte y que después le debe redituar. (Cfr. p. 142). Por lo tanto, se pondera una educación formal-informal, donde lo que importa es la eficiencia en el manejo de herramientas de aprendizaje y la transmisión eficiente de conocimientos, en detrimento de la producción de la capacidad crítica o analítica en el alumno. Al educando se le convence de que estudie sólo aquello que le redituará económicamente, si no es así, corre el riesgo de ser tildado de estúpido, y en casos graves, -se les dice literalmente-, que moriría de hambre por no encontrar empleo. Ese fue uno de los puntos por los cuales la Normal de Ayotzinapa se lanzó a la protesta, porque les querían imponer el estudio obligatorio del inglés, en detrimento de lenguas nativas, que servirían mucho más para enseñar a niños indígenas de sus comunidades.

El nuevo modelo bio-psico-social implica que los mismos educandos se vean a sí mismos como depositarios de mercancías, porque la educación es considerada como tal, y por lo tanto, el maestro y el estudiante no son más que una especie de computadoras con un software (programas computacionales) incrustado en ellos, y que deben renovarse constantemente para poder ser competitivos, o correr el riesgo de ser desechados por las empresas. (Cfr. pp. 142-143).

El modelo educativo neoliberal en EU.

William Ayers, profesor y  luchador por la educación pública y democrática de EU, denunció que el gobierno de EU promueve el modelo de enseñanza impuesto por Arne Duncan (secretario de educación de Obama), que pretende privatizar la administración de un recurso público y reducir la enseñanza a un examen estandarizado, -examen que se pretende imponer también en México-, y que reduce la educación a “algo que sólo se centra en un muy estrecho espectro cognitivo, en lugar de que sea una introducción robusta y amplia de los aspectos humanizantes de la cultura entera”, afirmó Ayer en la nota publicada en La Jornada por David Brooks, el 16 de diciembre del año pasado.

Ayers agregó también que, debido al modelo educativo que pondera la eficiencia por sobre la crítica y el análisis, en EU “el 50 por ciento de nuestros egresados de escuelas de pedagogía deja de enseñar después de cinco años”, porque en ese periodo dejan de ser eficientes para el mercado de la enseñanza, mercado financiado por “los poderosos, los Walton de Walmart, la Fundación de Bill Gates, que tienen el micrófono, y han logrado encuadrar el tema como de incompetencia de los profesores”. Esos reformistas tipo Gates desean, primero, destruir la voz colectiva de los profesores; segundo, imponer la administración privada de un recurso público, y tercero, definir el aprendizaje como una calificación en un examen estandarizado”.

En cambio, “Todos esos llamados ‘reformadores’ envían a sus hijos a escuelas que son muy diferentes a las que proponen para los hijos de otras personas. Nunca hay que confiar en un reformador que promueve para los hijos de otros lo que nunca permitiría para los suyos.” Señala que cuando Barack Obama y su esposa vivían en Chicago enviaron a sus hijas a la misma escuela de los hijos de Ayers: la famosa Chicago Laboratory School, donde las clases tenían un cupo máximo de 15 estudiantes, con profesores no sólo respetados, sino sindicalizados y bien remunerados, con aulas con abundante material didáctico. “Si es suficientemente bueno para las hijas de Obama y para los míos, ¿por qué no es esa la norma para los niños en el lado oeste (el más pobre) de Chicago? Ahí tenemos clases con hasta 40 estudiantes en segundo grado de primaria. Es atroz.” Este tipo de educación se ha impulsado desde el periodo de Reagan, pero sólo hasta ahora se ha implantado con éxito.

Capitalismo imperante.

En una segunda nota de David Brooks, publicada también en La Jornada el Jueves 3 de enero, se afirma que “la educación es ahora el segundo mercado más grande de Estados Unidos, valuado en 1.3 billones de dólares”. Según indican los inversionistas interesados en el sector educativo con fines de lucro (Capital Roundtable For-Profit Education Private Equity Conference). La cual indica que se están ampliando las oportunidades en el sector educativo orientado al lucro, gracias a iniciativas promovidas en el Congreso. Empresas como Pearson (la cual fue investigada por invitar a legisladores a viajar por el mundo justo antes de que tomaran decisiones sobre el otorgamiento de contratos para exámenes) y el Fondo de Becas McKay, creado por Jeb Bush, el hermano del presidente que promulgó las reformas educativas que tanto interesan al sector privado, han visto cientos de millones de dólares en negocios. Por otra parte, el economista Jeff Faux reporta que el multimillonario Rupert Murdoch, dueño de Fox News, el Wall Street Journal y el imperio NewsCorp, afirmó que “la industria de la educación” estadunidense representa una “oportunidad” de 500 mil millones de dólares para los inversionistas. Hace unos meses, la agencia Reuters reportó que las inversiones en el sector educativo con fines de lucro ya ascendieron desde 13 millones en 2005 a 389 millones en 2011.

El modelo copiado en México.

El domingo 23 de Diciembre, -como regalito de navidad para toda la nación-, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Gerardo Gutiérrez Candiani, manifestó que apoya la reforma educativa, según la nota publicada el 24 del mismo mes en La Jornada. Dijo que es fundamental transitar hacia las mejores prácticas del mundo, como crear el servicio profesional docente, las escuelas de tiempo completo, todo lo que tiene que ver con el sistema de gestión educativa.

Claudio X González Guajardo, ex vicepresidente corporativo de Televisa y actual presidente de la organización civil Mexicanos Primero, ha sido el principal crítico de la escuela pública en México, y, al través de su organización, ha impulsado y financiado campañas de desprestigio contra los profesores, principalmente de las escuelas primarias y secundarias. Todo esto con el fin de que se apruebe, como está ocurriendo en Estados Unidos, la privatización de la educación básica, con lo cual se lograría imponer los parámetros neoliberales capitalistas y llenarse de dinero sus bolsillos. González Guajardo ha impulsado también las pruebas enlace, para los alumnos de primaria y secundaria, y los exámenes de eficiencia para los profesores. Con estos exámenes no se miden las capacidades de los profesores ni de los alumnos, sino que se mide la eficiencia para transmitir conocimientos meramente informativos, que servirían después para crear obreros enajenados, como ya se mostró al inicio del presente artículo. González Guajardo fue el productor y distribuidor de la película “De panzazo”.

Qué bonita familia.

¿Quién es Claudio X González Guajardo? Es hijo de Claudio X. González Laporte, el cual es el actual presidente del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios –que representa a 37 de las empresas más importantes de México. Es también cofundador, junto a Fernando Landeros Verdugo, de organizaciones como Teletón, Lazos, México Unido y Únete. González Laporte, -amigo íntimo de Salinas de Gortari-, hizo su fortuna, (como también fue el caso de Carlos Slim), a la sombra de los negocios turbios en el sexenio salinista. Padre e Hijo, tienen intereses en el grupo Televisa y Teléfonos de México. Participan de igual forma en el grupo minero México, dueño de la mina Pasta de Conchos, que dejó enterrados vivos a 65 mineros, negándose a rescatarlos tras una explosión de gas metano. González Laporte junto a Valentín Díez Morodo, son beneficiarios, hasta ahora, de la reprivatización de Banamex, del Fobaproa, y de la elusión fiscal realizada a la hora de venderla a Citigroup por medio de la Bolsa Mexicana de Valores, en el sexenio de Vicente Fox.

Es hora de unirnos, todos los grupos verdaderamente disidentes, en contra de la privatización de la educación, contra la reforma laboral, contra todos estos capos del dinero y de la política. El mundo entero está entrando en una espiral de destrucción impulsada por el sistema capitalista. Sólo un verdadero socialismo democrático ofrece solución a todos los problemas aquí planteados. Nos estamos jugando, literalmente, el futuro del Hombre libre y capaz de autodeterminarse en sociedades autogestivas.

Deja tu comentario