La nueva ley hace culpables a los docentes de la catástrofe educativa

Por el prof. Heriberto Magariño

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Boletín Digital ES16 Pluma21

 Istmo de Tehuantepec.- A Peña Nieto le urge cumplir sus compromisos con los empresarios que lo llevaron a la presidencia. Apenas diez días después de iniciar su gestión, envió una iniciativa de ley para modificar la educación que, de ser aplicada, significará un duro golpe para la calidad de la enseñanza, su carácter gratuito, y podría dejar en la calle a decenas de miles de docentes.

La ley culpabiliza a los profesores del desastre educativo. Y ni menciona el efecto que tiene la extendida pobreza en el desempeño educativo de millones de mexicanos. Tampoco dice nada sobre el funesto papel de las televisoras y radioemisoras, que son las verdaderas “educadoras” de la mayoría de los mexicanos.

 Es imposible educar adecuadamente a un pueblo hambriento

Es evidente que la educación en México está en una profunda crisis. La catástrofe educativa se manifiesta de muchas maneras, empezando porque millones de educandos desertan de las escuelas en todos sus niveles.

Por otra parte, es poco, pobre y malo lo que los estudiantes aprenden. Las deficiencias educativas de decenas de millones de mexicanos son notorias.

¿A qué se debe esto? ¿Quiénes son los responsables de los males educativos?

El nuevo gobierno federal acaba de informar que en el país hay 13 millones de personas extremadamente pobres, es decir, lo son a tal grado que a diario pasan hambre.

Y hay otros 40 millones de compatriotas que, aunque cuentan con alimentos, carecen de ingresos y recursos para vestirse adecuadamente y habitar una vivienda digna, así como para viajar, comprar libros y periódicos, computadora, etcétera. Esta abrumadora realidad económica y social es ignorada en el proyecto educativo de Peña Nieto, que jamás reconoce que un pueblo que sobrevive precariamente está incapacitado para aprovechar plenamente la experiencia educativa.

 

La ley ignora el papel nefasto de la tv y radio privadas

El difunto Carlos Monsiváis decía que en México la verdadera Secretaría de Educación Pública está en las oficinas de Televisa y TV Azteca. La influencia de la televisión y la radio sobre las mentes de la población es ampliamente reconocida. No está a discusión que estos poderosos medios de comunicación determinan en gran medida la (des) información de la gente, su manera de pensar, de sentir y sus valores. Lamentablemente, su influencia es negativa.

De acuerdo con Manuel Pérez Rocha, un especialista en educación:

 “La televisión y la radio, con su frenética sucesión de estímulos visuales y auditivos, destruyen la capacidad de mantener la atención más allá de unos segundos en un solo tema: ¿cómo lograr que en la escuela los niños aprendan a leer una página?

“La televisión y la radio presentan la extrema violencia como un valor: ¿cómo extrañarnos de la violencia escolar?

“La televisión y la radio presentan la deshonestidad, la traición y la ambición desmedida como comportamientos normales, incluso ejemplares: ¿cómo lograr que la escuela transmita valores morales y cívicos?

“La televisión y la radio propagan la competencia (la competitividad) como actitud sagrada: ¿cómo lograr que en el aula se ejerza la indispensable cooperación que exige la buena educación?

“La televisión y la radio fomentan los fanatismos y difunden las creencias mágicas dándoles crédito: ¿cómo lograr que los niños se interesen por la ciencia?”

No obstante el papel funesto que tiene la tv y la pobreza sobre la educación, según la nueva ley los culpables del desastre son los profesores. Dice así el texto citado:

“… es innegable que el desempeño del docente es el factor más relevante de los aprendizajes…”

A partir de ello, la ley recién aprobada establece las bases para despedir maestros.

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