Un Instituto Nacional de Evaluación autoritario y vertical

Por Mario Martínez Cruz

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Boletín Digital ES17 Pluma21

Oaxaca, Oax.- Cuando era candidato Peña Nieto, le preguntaron sobre su proyecto educativo. Contestó, por escrito, que le pagaría más a los buenos maestros.  Y nada más. Pero, ¿qué se propone hacer con aquellos maestros que no sean considerados competentes? La respuesta la dio Peña Nieto ya como presidente, en su ley educativa, ya aprobada por las Cámaras y más de veinte sumisos congresos estatales. Los docentes que sean reprobados por el nuevo Instituto Nacional de Evaluación de la Educación serán despedidos.

La evaluación socialista es distinta a la evaluación neoliberal

A nuestro entender, es correcto que toda actividad humana sea evaluada o balanceada. El balance sirve para detectar los aciertos y errores de una persona o grupo de personas, de sus acciones y proyectos. La evaluación es algo que hacemos todos los días, muchas veces inconcientemente. Si un jugador de futbol no se está desempeñando bien, vemos correcto que se le sustituya por otro. Si tenemos una enfermedad grave, buscamos a un médico que tenga fama de competente, es decir, a uno que ha sido evaluado favorablemente por la sociedad.

Para nosotros, que somos socialistas y que nos basamos en un conjunto de teorías, el balance o evaluación es parte del método científico, que sirve para detectar el grado de corrección y error de nuestras actividades, análisis y proyectos.

Muy diferente es la “evaluación” a los maestros que ha quedado recién impresa en la Constitución mexicana. Ésta es una evaluación neoliberal, vertical y autoritaria.

El INEE servirá para controlar los contenidos educativos

Con la ley recién aprobada se crea el Instituto Nacional de Evaluación de la Educación –INEE-que estará dirigido por un Consejo nombrado por el presidente. Este instituto será el organismo que calificará a los escolares y a los profesores mediante pruebas y exámenes. Será también el vehículo a través del cual el presidente del país controlará los contenidos educativos. En efecto, lo que el Instituto pregunte en las pruebas será lo deberá ser enseñado por los docentes.  Si para un maestro es importante enseñar valores éticos, cómo razonar para solucionar los problemas que la vida presenta, ciertos pasajes de la historia nacional o la sensibilidad para apreciar un poema, pero para el Instituto ello es irrelevante, entonces la práctica educativa deberá orientarse hacia lo que les será preguntado a los estudiantes. La nueva educación promueve que los maestros enseñen para el examen, lo cual empobrece la enseñanza.

Los escolares ya no aprenderán a expresarse, a estudiar y a desarrollar el sentido crítico porque lo que ahora vale es cómo contestar pruebas de opción múltiple.

 

El INEE servirá para despedir profesores

Si leemos la nueva ley educativa, en sus catorce páginas jamás aparecen palabras clave para la formación de las personas como son cooperación,  crítica, dignidad, solidaridad, fraternidad, libertad e igualdad. Las palabras que más aparecen y se repiten en la ley Peña Nieto son evaluación y permanencia. Con este último vocablo se anuncia que aquellos docentes cuyos alumnos  no aprueben las evaluaciones no podrán permanecer como tales, es decir, serán despedidos. Así dice la nueva ley:

“Quien ejerce la docencia en la educación básica y media superior que el Estado imparte tendrá garantizada su permanencia en el servicio en los términos que establezca la ley.  Para ello, se deberá atender a las obligaciones inherentes de la función que realiza, que derivan de los fines de la educación que la Constitución establece. En este sentido, habrá que construir criterios, mecanismos e instrumentos de evaluación que permitan una valoración integral del desempeño docente y consideren la complejidad de circunstancias en las que el ejercicio de la función tiene lugar. Una evaluación sólida y confiable para el magisterio también servirá para el otorgamiento de estímulos y  reconocimientos a los maestros.”

 Traducimos la perorata oficial: los profesores que sean positivamente evaluados, recibirán recompensas, mientras que los que no, serán despachados. Es el trato que se da a los caballos: zanahoria para el que obedezca o garrote para el arisco.

  La evaluación socialista

Decíamos que la evaluación o balance es parte del método marxista. Pero el balance para los socialistas es un instrumento de corrección y no de castigo. Los maestros deben ser evaluados por sus colegas y supervisores competentes, con protocolos de observación sistemáticos, con criterios bien desarrollados y basados en la investigación para examinar la enseñanza, incluyendo entrevistas, observación en clase, revisión de los planes de clase y muestras de los trabajos de los estudiantes.

Con la evaluación socialista aquellos maestros o maestros que fallen en tal o cual punto no serían despedidos sino se les darían cursos para que desarrollen habilidades o adquieran conocimientos. La enseñanza es una ciencia y un arte que requiere de una continua actualización y de la ayuda de los pares. El ser evaluado por debajo de lo necesario no debe ser nunca razón para desechar la experiencia de una persona ni para dejarla desempleada.

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