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México. Efemérides del Magisterio Guerrerense Revolucionario.PÁGINAS DE ATOYAC 18 de mayo de 1967 (Primera parte)

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Los maestros de la vieja ola exigían riguroso uniforme y zapatos a los alumnos. Mientras que maestros de la nueva ola, como Lucio Cabañas Barrientos, Serafín Núñez Ramos y Alberto Martínez Santiago, pensaban que no importaba cómo vistiera el niño, los trapos no aprendían, pensaban que los niños podían entrar a la escuela con guaraches, aunque fuera con ropa remendada, siempre que vinieran limpios y desayunados.




EL SUR  
Periódico de Guerrero  
Víctor Cardona Galindo
Lunes 13 de Mayo 2013
Para entender el movimiento político que concluyó con la masacre del 18 de mayo de 1967 es necesario explorar cuatro líneas históricas: la primera sería la estructura que había venido construyendo en el estado el Partido Comunista Mexicano; la segunda, el movimiento de la Asociación Cívica Guerrerense; la tercera es la formación que se daba a los estudiantes de la normales rurales del país; y la última, la tradición de lucha que ha tenido el pueblo de Atoyac.
Aunque también es necesario marcar las condiciones sociales que se vivían en ese tiempo: una alta marginación. Atoyac era un municipio con 32 mil habitantes en cuyas comunidades no había carreteras, energía eléctrica ni centros de salud. En ese tiempo cuando un habitante de la sierra se enfermaba, le picaba un animal ponzoñoso o sufría un accidente de trabajo era bajado por los hombres del pueblo en improvisadas camillas hechas con hamacas colgadas en grandes morillos. La gente sólo sabía que existía un gobierno porque el Ejército llegaba a maltratarlos. Se carecía de los más elementales servicios.
En cuanto a las condiciones políticas, el PRI era el partido hegemónico, no había derecho al disenso ni a la libertad de expresión. Se tenía el antecedente de la Asociación Cívica Guerrerense que se opuso de forma pacífica al PRI-gobierno y fue brutalmente reprimida y Genaro Vázquez, su líder, perseguido. Si algún ciudadano repartía un volante o pintaba una consigna en una barda, era detenido y llevado a la cárcel.
Por otro lado, los acaparadores se ponían de acuerdo en el precio al que le comprarían el producto al campesino, el cual siempre era muy bajo, y ellos lo vendían en las grandes ciudades a un precio mucho mayor, quedándose con cuantiosas ganancias. En ese tiempo se amasaban grandes fortunas que todavía existen, pero que se gastan o se invierten en otras ciudades. Por eso había pocas personas muy ricas en un pueblo muy pobre.
Para que este movimiento creciera también influyó el enfrentamiento entre los maestros conservadores, apoyados por el charrismo sindical que existía “hasta niveles de gangsterismo” como lo dijo Othón Salazar, y los progresistas, integrados ya al Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM).
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