Trotsky Rehabilitado en la URSS

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“La utilización de la violencia física y de la calumnia en el interior del conjunto del movimiento obrero debe ser eliminada”: Ernest Mandel



Revista Pluma
Nueva época, año VIII, no. 21,
Primavera 2013
Partido Obrero Socialista- http://pos.org.mx
Trotsky y sus amigos políticos fueron víctimas de la más amplia tentativa de calumnia, de mentira, de represión que sufriera cualquier tendencia política conocida en estos siglos. Las publicaciones condenando a Trostky como traidor, contrarrevolucionario, agente del imperialismo, espía y organizador de atentados terroristas, fueron divulgadas en centenares de millones de copias, en todo los lugares del mundo. Partidos de masas las utilizaron como material de des-educación, de desinformación de sus miembros y después de esa ola de calumnias y de represión se intentó silenciar, eliminar de la Historia y de la memoria el papel de Trotsky. Todo esto fracasó. Trotsky ha sido rehabilitado en la URSS: el 19 de agosto de 1990, la Iztvestia, órgano oficial del gobierno, publicó un artículo diciendo que Trostky fue un verdadero y honesto revolucionario, uno de los más importantes dirigentes del movimiento socialista internacional, segundo sólo con relación a Lenin, como fundador dirigente del Estado Soviético y del Partido. Un juicio oficial del Tribunal Militar Supremo afirmó que los Juicios de Moscú fueron falsos, que todos los inculpados, todas las víctimas de la represión stalinista fueron inocentes.
Esto es un triunfo histórico contra la máquina de calumnia y represión más poderosa que jamás haya funcionado y tiene una implicación que debemos entender. Esto lo digo no tanto porque sea un triunfo de nuestra corriente, esto no es lo más importante. Tiene implicancias para el conjunto del movimiento obrero internacional: que de una vez por todas la utilización de la violencia física, de la represión, de la calumnia, de la falsificación, de la mentira, en el interior del conjunto del movimiento obrero debe ser eliminada, esta es la precondición de la recuperación de la autoridad moral del conjunto del movimiento obrero. Podemos y debemos defender nuestras opiniones sin límites, podemos polemizar en el modo más duro, necesario políticamente, pero nunca utilizar esos métodos. Debemos crear una situación en la cual, todos aquellos que todavía quieran utilizar esos métodos inaceptables sean totalmente desprestigiados y marginados en el interior del movimiento obrero. Ellos representan un pasado sin porvenir, sin futuro. Esto debe ser una conquista político-moral de todo el movimiento de masas a escala mundial e implica la aceptación del pluralismo político, de la pluralidad de partidos, de la dialéctica conflictual pero real entre la auto-organización de la clase obrera y la construcción de partidos de vanguardia.
Ernest Mandel, 1923-1995
Tomado de “El derrumbe de la URSS”, en Razón y Revolución nro. 2, primavera de 1996, reedición electrónica

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