AMERICA LATINA: ¿CRECIMIENTO ECONOMICO A FAVOR DE QUIEN?

Por Hugo cedeño. NUPORI

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Boletín Digital ES28

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Santo Domingo, Republica Dominicana.

Los últimos informes del Fondo Monetario y el Banco Mundial, embellecen el desarrollo económico de América Latina y el Caribe. Elogian “su crecimiento robusto” e instan a sus respectivos gobiernos a “aprovechar el momento para hacer reformas”
Es incuestionable, que coyunturalmente, la crisis económica y social por la que atraviesan los países imperialistas, ha sido un alivio para la mayoría de los gobiernos del continente.
Muchos capitales sin oficio en Europa y estados Unidos son invertidos en la región con la finalidad de lograr mayores tasas de ganancia.
Los datos arrojados por los analistas señalan que parte de las inversiones tienden hacia turismo, comunicación e inmobiliarias.
Otros capitales se dirigen a empresas ya instaladas, asociados a capitales nativos o Estatal, mediante el sistema Joint Ventures.
Por ejemplo, en Republica Dominicana se ha realizado la venta de la mayoría de las acciones de empresas locales que habían tenido una trayectoria de éxitos. Algunas de estas, incluso, con amplio mercado en el exterior, tales como la licorera Brugal & Compañía, Helados Bon, la Cervecería Nacional Dominicana, Embotelladora Dominicana, que pasó al control del grupo cervecero brasileño Ambev, adquiriendo el 51% de sus acciones, la empresa Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI (Aerodom), fue vendida en un 100 por ciento a la firma global Advent International.
Todo indica que muy pocos recursos se dirigen hacia nuevos sectores productivos para favorecer la ampliación del mercado interno.
Son inversiones que frente a cualquier eventualidad política se retiran a buscar nuevas y mejores oportunidades de inversión. De ahí su nombre de “capitales golondrinos”.
Por otro lado, en promedio, las empresas transnacionales repatrían a sus casas matrices una proporción de sus utilidades ligeramente superior (55%) a la que reinvierten en los países de la región donde fueron generadas (45%). Muy pocas de esas ganancias es reinvertida en el país en que se generan.
Muchas de estas compañías extranjeras elevan el costo de producción mediante gastos superfluos, altos salarios y privilegios de sus ejecutivos, sobre todo los extranjeros.
Otras reciben subvenciones gubernamentales amparadas en que la actividad económica no le genera buenos ingresos y si el gobierno decide rescindir el contrato tiene que pagar todo el dinero que supuestamente deja de ganar la empresa por los años faltantes para finalizar el acuerdo.
Sin temor a equivocarnos, podemos afirmar que las inversiones que llegan al continente en nada modifican la cruda realidad que padecen los trabajadores y amplios sectores de las masas.
Lo cierto es que a pesar del publicitado “crecimiento económico” las desigualdades sociales empeoran y la pobreza crece como una bola de nieve cuesta abajo.
Nos explotan y saquean:
La entrega de los recursos naturales a los monopolios es una política que ha generado grandes ganancias a las multinacionales, ingresos fiscales a los gobiernos y mucho dinero a los funcionarios corruptos.
Sin tomar en cuenta que las mega-minería destruyen el sistema ecológico, la agricultura y ganadería, cultura y estilo de vida de comunidades aborígenes, los gobiernos firman contratos onerosos que atentan contra la soberanía e independencias nacionales.
La participación del sector minero es tal, que por ejemplo, en Chile representa el 15% de la economía, en Bolivia el 10% o más, lo mismo que para México, Colombia y Venezuela. Si esta tendencia sigue, dentro de 10 años será del 12.5% para toda la región.
En países como Haití, las empresas mineras como la canadiense Majescor, Newmnt, Eurasian Mineral, exploten el 15% del su territorio, (3, 885 KM2).
Para facilitárselo el Fondo de Reconstrucción de Haití, que controla Bill Clinton, prioriza las inversiones en comunicación terrestre, puertos y aéreo puertos, que sirvan para el transporte de las toneladas de oro, plata y otros minerales.
Lo mismo hace la mayoría de los gobiernos del continente para facilitar el transporte de los minerales que extraen los monopolios mineros, además de brindarles seguridad asignándoles militares y policías para custodiar sus instalaciones.
En fin, a pesar de que el FMI, el Banco Mundial y los distintos gobiernos del continente hacen hasta lo imposible para publicitar el “crecimiento económico” en la región, lo cierto es que no pueden ocultar los siguientes datos:
128 millones de personas viven en villa-miserias.
El 41% vive en la pobreza y el 20% por debajo de la misma.
De los 15 países del mundo con mayor desigualdad social 10 son de América latina y el Caribe.
Las mujeres y la población indígena y afro descendientes son los grupos más afectados. Tienen que vivir con 1$ por día, en promedio
Las mujeres de la región reciben un menor salario que los hombres por igual trabajo, tienen mayor presencia en la economía informal y acarrean con una doble carga laboral.
Seis de cada 10 jóvenes sólo consiguen trabajo en condiciones de informalidad. En la región hay 22 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan, en gran parte debido al desaliento que genera un mercado laboral con escasas oportunidades.
De acuerdo con datos del Estudio Mundial de Naciones Unidas sobre Violencia contra los Niños, se muestra que Latinoamérica tiene una tasa de homicidios representativa, entre adolescentes de 15 a 17 años, un promedio de 22.3 homicidios (37.7 niños y 6.5 niñas) por cada 100 mil habitantes.
De los 130 millones de familias que viven en las ciudades de Latinoamérica, 5 millones están obligados a compartir vivienda con otra familia, 3 millones residen en viviendas irreparables y otros 34 millones habitan en inmuebles que carecen de título de propiedad, agua potable, saneamiento, pisos adecuados o espacio suficiente.
Además, la gran mayoría de estas viviendas están situadas en barrios que carecen de facilidades urbanas básicas como transporte público, parques y hospitales.
El 21% de las viviendas urbanas latinoamericanas no tienen la infraestructura básica necesaria (destaca la carencia de saneamiento, un 15%, y la carencia de agua potable, un 9%).
Por otro lado, el 12% de las viviendas latinoamericanas están construidas con materiales deficientes (un 6% de la vivienda urbana latinoamericana tiene el suelo de tierra).
El 40 por ciento de los matriculados en escuelas de la región alcanza solamente nueve años de escolarización, lo que se considera internacionalmente como una situación de “indigencia educativa
En América Latina y el Caribe la inequidad en salud afecta principalmente a los grupos más vulnerables: personas en situación de pobreza, mujeres (que son generalmente las responsables de la salud en las familias), niños, grupos étnicos minoritarios, pobladores rurales.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) más de un cuarto de la población latinoamericana carece de acceso regular a servicios básicos de salud, y algo más de la mitad cuenta con algún seguro de salud, público o privado.
Dentro del capitalismo esta realidad no puede cambiar:
Los trabajadores y demás sectores empobrecidos nada pueden esperar del modelo económico capitalista que tanto alaba el FMI y el Banco Mundial y que naturalmente sirve a sus propios intereses y los que representan.
Cuando estos aparatos dicen que hay crecimiento económico en la región lo que indica es que si los gobiernos sacrifican a sus trabajadores y demás sectores de masas, tendrán mucho dinero para pagar la deuda externa e interna.
De manera que lo que para estos sectores es bueno y digno de alabanzas, para los explotados se traduce en sangre, sudor y sufrimientos.
Los trabajadores deben tomar en sus manos su propio destino.
Para poder construir un modelo a favor de los trabajadores, explotados y oprimidos, solo tienen que tomar en sus manos su destino confiando en su propia fuerza.
Es tarea de los revolucionarios y revolucionarias socialistas ayudarlos a encontrar la forma de lograrlo, sobre todo, en lo que a elaboración del programa, la política, el método, las consignas y las distintas tácticas se refiere.
Y no hay otra forma que no sea tomar en cuenta la realidad objetiva en que se desenvuelve la lucha de clase en el mundo, el continente y cada nación en concretas, las necesidades de las masas trabajadoras y la experiencia que hacen con sus direcciones.
Pero además, saber actuar con la táctica política concreta y en el momento preciso para que empalme con las masas trabajadoras y la convierta en realidad.
Porque no basta con tener política correcta, sino se plantea a tiempo, porque la lucha de clase no espera, sino que exige que las correcciones se hagan al calor del movimiento de masas.

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