Lucio Cabañas. El guerrillero socialista

Por Juanita Acosta

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A esos que se cubren su cabeza con bacinicas verdes les decimos: no les tenemos miedo porque el pueblo está con nosotros decidido a triunfar”. Así era como Lucio Cabañas se refería a los soldados y policías.

Lucío Cabañas Barrientos o, como le decían, Chío, nace en El Porvenir, situado en el Municipio de Atoyac de Álvarez, estado de Guerrero. El guerrillero socialista más conocido de México era también llamado “el maestro Lucio” o “El Profesor” y fue el fundador del Partido de los Pobres. Es el segundo hijo del matrimonio entre Rafaela Gervasio y Cesáreo Cabañas. Su madre lo dio a luz en la huerta El Venado a orillas de El Porvenir el 15 de diciembre de 1937. Para ese entonces, Lucio Cabañas ya tenía una hermana de dos años, Facunda, y dos años más tarde nacería su hermano Pablo. Hay una anécdota respecto al nombre del guerrillero: resulta que debió apellidarse Cabañas Gervasio pero cuando su abuela fue a registrarlo, por error, le puso Cabañas Barrientos.

Sus padres, Rafaela y Cesáreo, se conocieron en una de las populares reuniones de El Porvenir, donde había guitarras, violines y mucho baile. Fueron novios un tiempo pero Cesáreo vivía con una muchacha y por ese motivo Rafaela decidió terminar su relación con él. Cesario, no conforme, fue por Rafaela hasta la huerta de café donde estaba y, con la ayuda de tres compañeros, se la robó para casarse con ella, como era costumbre. Ella tenía 17 años y se sabe que él era un hombre mayor. Duraron juntos 10 años. Muchos años después contó Rafaela: “Lo abandoné porque se portó mal conmigo”.

Pobreza en la infancia

El periódico Reforma publicó un amplio reportaje en 2002 sobre la vida de Lucio Cabañas. Pablo Cabañas Barrientos habla allí de la infancia de su hermano. Recuerda que disfrutaron su infancia, gozaron de mucho cariño y cuidados. “No recuerdo que Lucio haya sido bueno para las canicas. A  él le gustaban otras cosas. Era muy observador, le gustaba platicar con la gente grande, de experiencia, y desde chico se preocupaba por la gente. Cuando andábamos trabajando me decía ya mataron a fulano; o zutano no tiene para comer. Esas eran sus pláticas”. Doña Rafaela contó que su hijo era muy chistoso, le gustaba jugar y cantar y desde muy chiquito ayudaba en las labores de “la corta del café.” Como niño era cariñoso, amable y nunca fue grosero. Lucio nunca recibió juguetes, tenía que fabricarlos él mismo. Su primer carrito fue hecho con cajas de cerillos y corcholatas. Ya de niño contaba con la creatividad, el ingenio, la destreza y la observación que necesitaba para producir sus juguetes. Facultades que incrementaría y, en la edad adulta, le servirían para resolver problemas en la guerrilla.
Crecieron entre cafetales y era una familia muy pobre. Vivían en el tiempo y en el lugar donde los niños tenían que trabajar encargándose de pequeñas comisiones como llevar bastimentos necesarios para las haciendas.

Rafaela y Cesáreo se separan cuando Lucio tenía tres años. Ella lo abandonó, como dice, y se llevó a sus tres hijos, pero Cesáreo se los quitó para ponerlos al cuidado de su madre, Aldegunda Iturio de la Cruz, quien muere solo cuatro años después. A partir de entonces son Dominga y Marciana, hermanas de Cesáreo, quienes se hicieron cargo de los niños.
A los cinco años de su separación, Rafaela se volvió a casar, esta vez con Juan Serafín Martínez, quien se la llevó a vivir a San Martín de las Flores. De ese matrimonio nacieron los otros hermanos de Lucio: Alejandro, Bartola, Juana, Manuel y Conrado. Pero Rafaela quedaría viuda cuando su segundo esposo fue asesinado por el jefe de la Policía Montada. Por calumnias lo sacaron de su casa y lo asesinaron en la carretera Atoyac-Y Griega, junto a su hermano.
Lucio vivió sus primeros años en El Porvenir. Después se iría con toda su singular familia (padre, dos tías, una hermana y un hermano) a vivir para El Cayaco, donde Cesáreo tenía a María, una mujer que trabajaba una huerta de coco.

Estudiante destacado

Cuando Lucio tenía ocho años ingresó a la primaria después de que toda la familia se mudó al pueblo de El Cayaco, municipio de Coyuca de Benítez. No habían ido a la escuela porque en El Porvenir no había. Los tres hermanos entraron a primer año. En esa escuela, Facunda y Pablo estudiaron hasta segundo año y Lucio hasta tercero. Después de eso se dedicaron de lleno al campo.

Cuando Lucio tenía 12 años su padre fallece. Fueron años de mayor pobreza. Se alquilaban como peones. Padecieron hambre.

A los 17 años Chío se va a Tixtla. Se fue a estudiar, y en la escuela Vicente Guerrero cursó cuarto año; por ser autodidacta y muy destacado, consiguió boleta de quinto sin haber asistido a las clases. Finalmente terminó la primaria a los 18 años, de ahí se fue becado a la escuela Normal de Ayotzinapa.

Orador y líder

Tenía cualidades de líder, era buen orador y rápidamente se destacó como dirigente. Su primera acción política como estudiante fue reunir a los alumnos para emprender una campaña de reclamo a los profesores, ya que sólo daban clases dos o tres días a la semana y lo demás se iban a descansar. Lucio, para mover la conciencia del alumnado, insistía en repetirles que esto era injusto: los estudiantes, junto con sus familias –les decía-, hacían el esfuerzo para asistir a la escuela, aun cuando las condiciones económicas no los favorecían y a los maestros parecía no importarles, pues no daban sus clases regularmente. La Sociedad de Alumnos, tras una lucha, logró la remoción del director.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana, en 1959, Lucioe Inocencio Castro Arteaga instalaron un radio de bulbos en la Normal que, diariamente, captaba las transmisiones del Ejército Rebelde desde la Sierra Maestra de Cuba. “Lucio aprovechaba el interés y entusiasmo de los radioescuchas para explicar la trascendencia e importancia histórica que tenía para Cuba, México y América Latina la lucha emprendida por los cubanos revolucionarios”, recuerdan Miranda y Villarino, quienes fueron alumnos de esta escuela. Fue elegido Secretario General de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México, para el periodo de 1962-1963.

Un gobernador tirano

Raúl Caballero Aburto era gobernador del estado de Guerrero. Era un temible represor. Los casos de ley fuga eran comunes y sólo por sospechas o denuncias dolosas, eran ajusticiados muchos ciudadanos. En 1960 la Normal Rural de Ayotzinapa se suma al movimiento contra el gobierno de Raúl Caballero, y Lucio fue nombrado presidente de la huelga en esa escuela.
Una de las muchas manifestaciones contra Caballero, que encabezaría Lucio, fue el 11 de diciembre de 1960 en el zócalo de Ayotzinapa. La policía disparó contra  los asistentes al mitin. Hubo heridos y se llevaron preso a Lucio junto con otros organizadores de la protesta.
Escribe Víctor Cardona Galindo, cronista de Atoyac: “La escuela Normal de Ayotzinapa y la lucha popular estudiantil le dieron la más importante formación teórico-práctica. Fue allí donde conoció la teoría revolucionaria y el ejemplo del Che Guevara. Lucio Cabañas no era afecto a las bebidas embriagantes ni a los cigarros, su preocupación eran los problemas sociales. Solía alejarse al campo donde buscaba pláticas con ancianos campesinos porque de ellos aprendía valiosas experiencias. En noviembre de 1963 egresó de la Normal de Ayotzinapa”  como profesor.

El Profesor

Lucio se desempeñó como maestro en Mexcaltepec. Ahí organizó a campesinos para evitar que compañías madereras se quedaran con los recursos forestales que les pertenecían a ellos, habitantes originarios y dueños de las tierras.
El 18 de mayo de 1967 es una fecha conocida en la región por haber sucedido una tragedia: la matanza de Atoyac. Se convocó a una manifestación pacífica que pretendía la destitución de la directora de la primaria Juan N. Álvarez. La policía judicial abre fuego contra campesinos y maestros, y mata a 11. Aunque el blanco principal era Lucio, él logró salir con vida y a partir de entonces tuvo que esconderse y pasar a la clandestinidad, desde la sierra de Guerrero.
Bajo estas condiciones, en ese mismo año, 1967, funda el Partido de los Pobres con su brazo armado: la Brigada Campesina de Ajusticiamiento. Un profesor rural de Atoyac  funda una organización armada que se opone a la desigualdad social.
El gran escritor mexicano Carlos Montemayor –recientemente fallecido- se inspiró en el movimiento armado en Guerrero para escribir la novela Guerra en el Paraíso. El personaje principal es Lucio Cabañas.

Lucio muere en un enfrentamiento con militares, a los 37 años. Fue en un lugar selvático de Ocotlán, la madrugada del 2 de diciembre de 1974. El candidato al gobierno de Guerrero por el PRI, Rubén Figueroa, había sido secuestrado por un grupo de guerrilleros y a partir de ese momento la cacería que los militares emprendieron contra Lucio se agudizó, hasta finalizar con su muerte en manos del ejército.

Extraído de Páginas de Atoyac, de Víctor Cardona Galindo, en El Sur de Guerrero, diciembre de 2012.

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