Historias Cruzadas

Por Eréndira Munguía Villanueva

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“Historias Cruzadas” (The Help en inglés) es una película que narra una historia ficticia sobre una joven reportera que compila historias de mujeres negras que cuidaban niños de familias blancas en un pequeño poblado de Mississipi, Estados Unidos en los años cincuentas. La película es una mirada suavizada de la realidad de estas mujeres dedicadas al trabajo doméstico, quienes vivían en un contexto de violencia racial, exclusión social y violencia sexual, éste último factor omitido en la película.

Más que retomarlo como una referencia histórica, que no es, queremos hacer ciertas reflexiones en torno a esta película. En el relato un grupo de familias blancas de posición acomodada en Estados Unidos dan por natural la dinámica de dejar el cuidado de sus hijos y hogar en manos de mujeres de un grupo oprimido, en este caso la comunidad negra, pagándoles sueldos apenas de supervivencia, lo que en particular perpetúa su condición de explotación. Al mismo tiempo retrata la opresión de las mujeres blancas a quienes se les exime de las labores domésticas pero se les exige limitar sus aspiraciones a cumplir sus obligaciones como esposas.

A pesar de las escenas de gran carga dramática que describen una parte de las condiciones de las mujeres negras, el tinte cómico, los detalles de época y el final feliz dejan al espectador con una sensación de alivio al término de la película. Pero cabe la pregunta ¿Esta historia ha acabado? ¿Ocurrió allá lejos en tiempo y espacio? Este es un relato vigente y tangible en el contexto mexicano, no es acaso la imagen clásica de ayer y hoy la criada indígena, pobre, discriminada y expuesta a la violencia sexual, criando a los niños de otros. Cierto es que pese a los avances logrados el conjunto de mujeres sigue siendo un sector oprimido, pero no soñemos con que nuestra liberación será a costa de otras.

El trabajo de cuidados, es decir, las labores domésticas y la crianza de los niños, es imprescindible, y terminar con el patriarcado no significa dispensar de este trabajo para dar oportunidad de laborar en la esfera pública a cierto sector, para a la vez recargar las labores domésticas a algún otro sector aún más oprimido. Eso solo modifica la problemática sin resolverla, y aún más, da herramientas para su continuación. “Yo trabajo para poder pagar una criada” es una filosofía de un vacío feminista profundo que reafirma el que “hay de igualdades a igualdades”. Cierto es que cambiar esta dinámica es una labor titánica, sí, tanto como terminar con el patriarcado. Aquí la cosa es pareja, no hay de otra, primero contemplación de las horas de trabajo de cuidados como horas de trabajo productivo para todos: mujeres, hombres, jóvenes, indígenas, negros, blancos; segundo colectivización de las labores de cuidado, es decir, jardines de niños, escuelas, comedores de calidad para los hijos de todos. Lo repetiremos sin feminismo no hay socialismo, ni viceversa.

Triler de la película: https://www.youtube.com/watch?v=FlpeB-Bnw2U

Respuesta de la Asociación de Mujeres Negras Historiadoras a la película: http://www.abwh.org/index.php?option=com_content&view=article&id=2:open-statement-the-help&catid=1:latest-news

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