PEÑA: PRIVATIZAR EL PETROLEO AL ESTILO CARDENISTA

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Por fin el presidente Enrique Peña Nieto presentó su iniciativa de reforma energética y con ello se abre plenamente el debate en torno a la participación de la inversión privada en la exploración, extracción, y refinación del petróleo, tal como se suponía, con una novedad donde se propone la figura jurídica de la utilidad compartida que más adelante se explicará.

Cabe mencionar que en la entrega anterior se había anticipado que la propuesta de Peña Nieto iba encaminada a privatizar la renta petrolera lo que quedo confirmado.

Si bien es cierto que la reforma energética abarca la participación de los particulares en la generación de la energía eléctrica, el debate está centrado en el futuro de la riqueza petrolera donde la posición de los panistas es la apertura total a la inversión privada tanto nacional como extranjera en el sector petrolero y la de los perredista es la reforma al régimen fiscal y la autonomía de administración de PEMEX.

Lo sorpresivo de la propuesta peñista es su fundamentación jurídica de la iniciativa de la reforma que como ya se sabe invoca y propone la reforma de los artículos 27 y 28 constitucionales tal como lo hizo nada menos que el General Lázaro Cárdenas del Rio en el decreto de 1940 donde se establece la celebración de contratos con el sector privado, después de la expropiación petrolera de 1938.

Así Peña Nieto ha fundamentado su iniciativa de reforma energética en lo establecido por el General Lázaro Cárdenas del Rio, diciendo que lo hace de acuerdo a lo dicho: “palabra por palabra”. Para que no exista confusión alguna y efectivamente cuando se lee párrafo por párrafo el decreto mencionado, Peña Nieto no miente y saca a la luz pública una verdad histórica que de facto derrumba el mito cardenista alabado y bendecido por los propios cardenistas, ya sean los que están en el PRD o dentro del propio PRI; en pocas palabras Peña Nieto propone hacer lo que ya hizo en su momento el General Cárdenas.

De esta manera para los  analistas la fundamentación jurídica y la propuesta de reforma en términos del decreto de 1940, arrebato la bandera a Cuauhtémoc Cárdenas, a López Obrador y al PRD incluyendo a todos los cardenistas de todos los sabores y colores como ya se  dijo, que hoy palidecen y están contra la pared por la propuesta y la fundamentación peñista.

Lo cierto es  que este hecho histórico donde el General Cárdenas había pasado a la historia oficial como nacionalista y revolucionario se ha derrumbado, en pocas palabras Cárdenas del Rio ni fue nacionalista ni revolucionario como cuenta la historia oficial.

La reacción del hijo del general Cuauhtémoc, en un artículo publicado en el diario la Jornada el pasado 16 de agosto de esta año, pretende deslindar el pasado histórico de la actuación de su padre de los argumentos de Peña Nieto pero con argumentos muy débiles e insostenibles, el decreto es elocuente y el General Cárdenas abrió el sector petrolero a la inversión privada.

20 años después en el periodo del ex presidente Adolfo López Mateos es cuando se lleva a cabo la reforma constitucional como se encuentra actualmente donde se establece la propiedad y el control del petróleo, en manos del estado con carácter de exclusividad.

Así de esta manera la posición de Peña Nieto políticamente se ubica en el centro y tiene toda la posibilidad de moverse hacia la derecha para negociar, acordar y aprobar una reforma energética y de manera particular petrolera con el PAN dejando afuera a los perredistas.

Hoy el PRD debilitado y dividido ha propuesto una consulta popular sobre el tema, Cuauhtémoc Cárdenas propone un referéndum para que el pueblo decida y López Obrador ha convocado a una movilización para el 8 de septiembre.

Pero todas estas acciones no son suficientes para echar abajo la contrarreforma energética peñista donde se propone la figura jurídica de la utilidad compartida que consiste en que el inversionista privado subscribe un contrato con el Estado que le da derecho a recibir un porcentaje de valor monetario del hidrocarburo que extrae.

El debate apenas ha comenzado, pero para defender la propiedad pública y nacional del sector energético es necesario convocar a un gran debate nacional y a la movilización a todas las organizaciones sociales, democráticas para defender el texto constitucional donde se preserva el control del estado sobre el petróleo y el carácter público de PEMEX y poder echar abajo la propuesta de Peña de privatizar el petróleo al estilo cardenista.

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