Maestras y maestros de Oaxaca asombran al gobierno con sus métodos de lucha

El Socialista 370

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Más de 30 mil-docentes se movilizaron desde Oaxaca a la Ciudad de México y con manifestaciones y métodos de algo parecido a una guerrilla urbana pusieron en jaque a los Gobiernos federal y del DF así como al Poder Legislativo. Los mentores consiguieron algunas modificaciones a la ley que normará sus relaciones laborales. Las maestras y maestros del POS participaron en estas jornadas de lucha, las más intensas y dramáticas desde hace años.

Los profesores se movilizaron cuando supieron que las Cámaras se reunirían la tercera semana de agosto para aprobar tres leyes que son lesivas a la educación y a sus derechos laborales. La ira magisterial se acentuó cuando se dieron cuenta que el gobierno y sus aliados del PAN y el PRD los habían engañado y no habían tomado en cuenta en estas leyes lo que los maestros dijeron en una docena de foros celebrados en meses pasados en toda la república.

Parecía que las leyes se aprobarían sin mayores protestas. A mediados de agosto los docentes de Oaxaca eran apenas unos cincuenta en el campamento en el Zócalo capitalino.

Pronto arribaron a la Ciudad de México los primeros miles de maestros. A media noche del lunes 20 de agosto llegaron sorpresivamente a la sede de la Cámara de Diputados y tuvieron un enfrentamiento con la policía. Cuando los maestros en Oaxaca vieron estas escenas en la tv se disparó la indignación y miles más se movilizaron inmediatamente hacia el DF. Lo hicieron como siempre, pagando ellos mismos todos sus gastos de transportación y viáticos. Estaban dispuestos a  hacer casi cualquier cosa por evitar la aprobación de las leyes. No temieron pelear con la policía, ser apresados, dormir en el suelo, mal comer, soportar los aguaceros. Llegaron con su experiencia en lucha callejera, aprendida en 2006 en el levantamiento contra el gobierno del priista Ulises Ruiz. Son capaces de atravesar en segundos un tráiler en medio de una calle para bloquearla; muchos traen pinzas para quitar vallas y usarlas para evitar el paso de los caballos de los policías montados; la mayoría saben hacer “operaciones hormiga” para llegar a los edificios, con lo que evitan que la policía los detenga si van en masa. La mayoría son mujeres. Las maestras hicieron guerra sicológica contra los antimotines, a los que increparon y desafiaban al decirles que les van a repetir la “medicina” de 2006, cuando la Policía Federal enviada a Oaxaca perdió dos combates en las calles de esa ciudad.

“El sector más disciplinado y que más se moviliza”- dice la maestra y dirigente del POS, Ofelia Rivera- es el de educación bilingüe, los que imparten clases en español y una lengua indígena. Los maestros y las maestras vinieron con su kit de campamento, con sus tiendas de campaña, lámparas, frazadas, alimentos típicos y anafres. Miguel Linares, profesor oaxaqueño y miembro de la Dirección Nacional del POS concluye que las autoridades “subestimaron a la sección 22, a la que veían en crisis”. Esta sección sindical padece de desconfianza hacia sus principales dirigentes por traiciones habidas en el pasado, como la de Alcalá Betanzos y Rueda Pacheco. Además, es notorio el entreguismo de algunos dirigentes de los “grupos políticos” ante el gobierno de Gabino Cué, del PRD. Muchos maestros caracterizan a sus líderes como incompetentes. Pero a pesar de lo anterior a la hora de la hora miles de maestras y maestros se movilizaron y pusieron en vilo durante más de dos semanas a la mal llamada “reforma educativa”.

Los maestros conmocionaron la ciudad. Cada día miles de maestros salieron de sus campamentos para manifestarse en las arterias más importantes y bloquear edificios. El locutor de Televisa, Joaquín López Dóriga, que nunca se cuidó de ocultar el odio que siente hacia los profesores, reconoció la sorprendente disciplina de este gremio, su voluntad, audacia y hasta puntualidad para cumplir eficazmente cada medida de presión.

Los maestros de la CNTE le han dado a todo el pueblo de México un ejemplo de combatividad, tenacidad y determinación.

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