Los verdaderos ganadores con la reforma energética en PEMEX

Por Francisco Javier Gálvez Cortés.

Comment

Boletín Digital ES38

Tan fácil como eso

El Fondo nunca ha sido Forma.

En textos anteriores, publicados por El Socialista, ya se han analizado la Historia de las reformas en PEMEX y el contexto político actual de tal discusión. Pero lo anterior es la forma en que se ha manejado PEMEX, ahora es necesario mostrar el fondo; es decir, quiénes están detrás de las reformas, que no son ni Peña Nieto con su propuesta, ni AMLO con sus contradicciones inherentes, y mucho menos Cuauhtémoc Cárdenas, el cual ha tratado de aprovechar la coyuntura para apoderarse nuevamente del PRD. Los actores políticos, en el contexto del sistema capitalista, no son más que comparsas ridículas de los verdaderos poderes fácticos: las grandes empresas transnacionales, a las cuales no les importa la población, si no es para esclavizarla, robándole el producto de su trabajo y sus recursos naturales.

Los yacimientos petroleros como activos empresariales.

Es conveniente señalar que si bien Peña Nieto pretende presentarnos una iniciativa que no se muestre tan agresiva, en el fondo es privatizadora por que modificaría los artículos 26, 27 y 28 de nuestra Constitución. Peña Nieto no se puede arriesgar a mostrarse abiertamente por la venta de las reservas petrolíferas porque, políticamente, se desgastaría más de lo que ya está. La propuesta peñista es, básicamente, la siguiente: 1) contratos eficientes para la exploración y extracción, celebrados con el Ejecutivo Federal, y 2) participación de terceros (privados) en toda la cadena de valor de los hidrocarburos. Se mantiene la prohibición de otorgar concesiones a los particulares, (pero) plantea el otorgamiento de contratos (de utilidad compartida) en las actividades de exploración y extracción de hidrocarburos, (y de) permisos (en lo relativo a) refinación, transporte, almacenamiento y distribución. Al efecto, las reformas consisten en eliminar la prohibición constitucional de que el Estado celebre contratos para la explotación de hidrocarburos.[1] En realidad, las actividades que se están proponiendo en este texto, se han estado llevando a cabo desde 1996, cuando se aprobaron los sistemas de inversión llamados Pidiregas, que permiten a la iniciativa privada invertir, en rubros secundarios, en PEMEX y en CFE, recibiendo una ganancia por ello, como pago por el apoyo que siempre habían brindado al PRI la iniciativa privada.

Pero las empresas ya no desean compartir las ganancias, sino ser dueñas absolutas de PEMEX. Lo que pretenden es apropiarse de la fuente de la riqueza: 1) los medios de producción y 2) los recursos naturales con los cuáles se produce tal riqueza, dejando a la clase trabajadora únicamente con su fuerza de trabajo, la que tienen que vender a precios muy bajos para mal comer. Hasta ahora PEMEX sólo ha compartido las ganancias en los medios de producción (como el procesamiento de gas natural, el transporte, almacenamiento, distribución y comercialización de dichos producto y ahora se busca agregar la refinación), pero el recurso natural, los yacimientos petrolíferos, siguen siendo de la nación, (cuestión diferente es la enorme corrupción del gobierno). La propuesta de Peña Nieto sigue por el derrotero de sólo concesionar los medios de producción, pero las empresas desean comprar los yacimientos petroleros y convertirlos en Activos de las empresas privadas, con lo cual se vendería la gallina de los huevos de oro.

Las empresas petroleras estadunidenses y otras trasnacionales, como son Chevron y Exxon Mobil, evalúan la invitación a participar en el sector energético mexicano con base a los detalles de los contratos ofrecidos, sobre todo si proponen la posibilidad de incluir en sus estados contables las reservas bajo explotación, y no sólo las utilidades a compartir, señaló Rex Tillerson, ejecutivo en jefe de Exxon Mobil, en Dallas.[2] Lo que pretenden las empresas, no es compartir las utilidades, sino incluir, en sus reservas contables, los yacimientos de petróleo. Ante esto, Emilio Lozoya, director general de PEMEX, declaró que no se asentarán en los contratos de PEMEX la posibilidad de registrar las reservas de petróleo como reservas contables de sus socios norteamericanos. En respuesta, Jorge Piñón, ex presidente de Amoco Oil América Latina, expresó estar extremadamente cauteloso sobre esto, en referencia a los términos específicos de los contratos, ya que los empresarios no quieren cometer los mismos errores del pasado, cuando negociaron las ganancias petroleras con Venezuela, pero al final Hugo Chávez se quedó con la mayor parte de las ganancias, con la empresa y con las reservas. Las empresas extranjeras, comentó Piñón en entrevista con New York Times, desean estar seguras de que los contratos para compartir utilidades serán lucrativos antes de invertir en México.[3]

La situación descrita se asemeja a lo siguiente: imaginemos que yo tengo casa propia, y rento la mayor parte de ella a una persona para que ponga una carpintería, la cual produce ganancias, que el arrendatario compartirá conmigo. Pero de buenas a primeras, el arrendatario registra como parte de sus activos, -ante la Secretaria de Hacienda-, la bodega que yo le renté. Esta situación hace que la bodega forme parte de la empresa que el carpintero tiene, y entonces ya no me pertenecería del todo, y el carpintero tendría la posibilidad de comprarme el espacio rentado en favor de la empresa. Una vez que me despojaran de la mayor parte de mi casa, sólo me quedaría un pequeño lugar para cocinar y dormir, y me convendría más convertirme en obrero de mi antiguo socio. Eso es exactamente lo que pretenden los empresarios extranjeros: despojarnos de la propiedad de los yacimientos petrolíferos.

Lo peor es que las autoridades dicen una cosa aquí, en México, y otra en Estados Unidos. La reportera Dolia Estevez, en entrevista con Carmen Aristegui, del día 27 de Agosto, (http://www.noticiasmvs.com/#!/emisiones/primera-emision-con-carmen-aristegui), señaló que tanto Emilio Lozoya, como Peña Nieto, están negociando extraoficialmente la posibilidad de que las empresas que se asocien con PEMEX, tengan la posibilidad de registrar las reservas petroleras como activos de esos consorcios extranjeros: nuestro suelo y subsuelo ya no nos pertenecería, sino que estaríamos viviendo como extranjeros en nuestra propia tierra.

Hablando de lame-suelas…

Mientras, -supuestamente-, Lozoya y Peña Nieto negociaban en estados Unidos las mejores condiciones para los contratos con PEMEX, esta empresa ya está ofertándose al mejor postor al través de la red Internet. En el sitio www.ri.pemex.com/files/content/Pemex_Outlook_e_130801.pdf. Pemex dice estar abierto a ofertas dentro del marco de la reforma energética, que estaría impulsando Peña Nieto; la cuestión es que la reforma no ha sido aprobada aún. Es decir que ya tienen todo amarrado, desde las votaciones en las cámaras de senadores y diputados, como los negocios con empresas extranjeras.

Por su parte, El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (Ceesp), dijo que no hemos explotado la riqueza petrolera de manera eficiente, por lo cual veía favorable su privatización, aparte de ampliar la base de contribuyentes; o sea que se da a entender el aumento del IVA a 19%, o ponerle el 15% a medicinas y alimentos.[4] Por su parte, la Confederación Patronal de la República Mexicana, Coparmex, señaló que ya inició acercamientos con las trasnacionales Schlumberger y Halliburton para diseñar esquemas de certificación que permitan a pequeñas y medianas empresas nacionales convertirse en proveedoras en caso de que se apruebe la reforma energética.[5] La Coparmex quiere arriesgar lo mínimo, sin invertir, y sólo servir como gatos de Chevron o Exxon Mobil.

Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA Bancomer, el principal grupo financiero del país, optó por la privatización total de PEMEX, como ya lo propusieron las empresas norteamericanas. Dijo que si no es una reforma constitucional, que permita la inversión privada o asociaciones de particulares con Pemex, no será entonces una reforma deseable. Si la reforma al sector energético es aprobada e incluye cambios a la Constitución para permitir la inversión privada en áreas en las que ahora sólo puede involucrarse PEMEX su impacto en el crecimiento será positivo, de 0.4 puntos en el PIB potencial.[6]

Los que ya se están alistando.

Contratado por PEMEX, el Barco Alizé, propiedad de la Compañía General de Geofísica-Veritas (CGGVeritas), de capital francés, busca yacimientos de gas y aceite en 2 mil 492 kilómetros cuadrados, en aguas nacionales del Golfo de México, entre los municipios de Veracruz, Boca del Río, Alvarado y Coatzacoalcos.[7]

Es necesaria una estrategia de masas contra la reforma energética de PEMEX, porque lo único que buscan Peña Nieto y sus cómplices, es que nos convirtamos en esclavos de las empresas transnacionales. Si se llega a concretar la reforma energética, volver a quitarles a PEMEX será mucho más difícil que en el pasado.

 


[1] La Jornada. 26 de agosto. Artículo de David Márquez Ayala.

[2] La Jornada. 22 de agosto.

[3] La jornada. 19 de agosto.

[4] La Jornada. 14 de agosto de 2013.

[5] La Jornada. 22 de agosto de 2013.

[6] La Jornada. 9 de agosto de 2013.

[7] La Jornada. 17 de agosto de 2013.

Deja un comentario

%d personas les gusta esto: