Oportunismo en la lucha de la CNTE: el caso de la LTS [i]

Por Ramón I. Centeno

 EO

Octubre de 2013

La Sección 22 de la CNTE (S-22), de Oaxaca, estuvo en paro del 19-ago al 13-oct de este año, acompañando dicha acción con un plantón en la Ciudad de México. En total, fueron 38 días laborales que los docentes oaxaqueños suspendieron clases para intentar detener la reforma del gobierno de Peña Nieto en el sistema educativo. Las acciones de resistencia iniciaron cuando la Cámara de Diputados estaba por aprobar la Ley de Servicio Profesional Docente (LSPD). Dicha Ley, como argumentó Alma Maldonado, investigadora del CINVESTAV, en vez de ser “un instrumento de mejora de los procesos educativos”, era “un simple mecanismo de control laboral”.[ii]

Hasta ahora, la respuesta de la CNTE ha sido la más vigorosa en contra de la nueva ofensiva neoliberal desatada por Peña Nieto –la más fuerte desde Carlos Salinas (1988-1994). En concreto, la huelga y el plantón simultáneos de la S-22 fueron la acción más fuerte de un sector de trabajadores mexicanos en varios años, y constituyó el primer round de una lucha que aún no acaba. De hecho, escribo esto cuando el 2º round ya comenzó, con la lucha extendiéndose a otros estados. Por ello, urge extraer algunas lecciones de la primera batalla, para poder preparar un triunfo en la guerra.

Durante algunas semanas, la lucha sufrió un giro ultraizquierdista que colocó a la Sección 22 frente a un grave peligro. Sin embargo, incluso hubo grupos “trotskistas” que en vez de alertar el peligro, se aliaron, por omisión, con el estalinismo que pretendía estancar a la S-22 en un plantón para transar con el gobierno a costa de su derrota. El infantilismo de izquierda es una vieja enfermedad en el movimiento comunista, la cual aquí analizaré a través de uno de sus transmisores: la llamada Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS). Esta enfermedad debe ser contenida.

  1. 1.      El magisterio de Oaxaca vivió un grave peligro

El primer round vivió dos fases. La primera, del 19-ago al 3-sep, cuando el Senado aprobó la LSPD. La segunda, desde entonces hasta el 6-oct, cuando la S-22 decidió levantar la huelga. La primera fase fue ascendente; la segunda, descendente.

Antes de que el Senado aprobara la Ley, hasta 30 mil maestras/os de Oaxaca se trasladaron a DF golpeando con éxito al gobierno y obligándolo a modificar su redacción original en algunos aspectos clave.[iii] Sin embargo, después de la aprobación de la Ley, ese ejército oaxaqueño se redujo a alrededor de 10 mil efectivos, con lo cual la movilización no volvió a adquirir las magnitudes iniciales, lo que hacía imposible, con esa fuerza, revertir la decisión de un Congreso leal a Peña Nieto.

Es más fácil lograr la modificación de un proyecto de Ley, que echarla abajo una vez aprobada. Por supuesto, la dificultad de un objetivo depende de la fuerza con que se cuente para conseguirlo. Pero en este caso, el ejército se había reducido en 2/3 partes.

A partir de entonces, ya era necesario un replanteo táctico.[iv] La Sección fue golpeada por no hacerlo a tiempo, y pudo haberse hundido en una espiral mortal.

Es cierto que la lucha de la S-22 en el DF había logrado contagiar a maestros de otros estados, pero aún sin alcanzar la magnitud del terremoto en Oaxaca. El debilitamiento relativo fue fácilmente percibido por el Gobierno del Distrito Federal (GDF), quien el viernes 13 de septiembre desalojó del Zócalo al plantón que ahí tenía la S-22, algo que no había intentado en las semanas previas. Como bien apreció un camarada: “Un movimiento que es fácilmente sacado de su reducto carece de fuerza para derribar leyes federales.”[v] Al plantón todavía le tomaría casi otro mes asimilar esto.

El desalojo activó una oleada de solidaridad con la S-22, principalmente por parte de sectores del movimiento estudiantil de la Cd. De México. A pesar de que dicha oleada era pequeña comparada con la propia lucha de la S-22, alimentó la errónea creencia dentro del plantón, reubicado en el Monumento a la Revolución, de que la huelga y el plantón seguían vigentes y que debían mantenerse “pase lo que pase”.

Peor aún, con el transcurrir del tiempo, se debilitaba la lucha en la propia Oaxaca, donde los enemigos de la Sección le arrebataban sus “eslabones débiles” (escuelas o comunidades enteras, como Mitla). Para el 30 de septiembre, el saldo era alarmante. En 184 escuelas de la S-22, la huelga había sido levantada de facto: de ese total, 50 fueron tomadas por padres de familia asesorados por la mercenaria Sección 59 del SNTE (S-59); otros 40 planteles, fueron tomados directamente por los charros de la S-59; y, 16 por padres de familia. Ante este fenómeno, docentes de la S-22 levantaron la huelga en otras 78 escuelas para evitar que también fueran arrebatados.[vi]

Cuando la S-22 volvió a clases, el 14 de octubre, logró recuperar varias escuelas, excepto en 43 “focos rojos” donde, según el gobernador Gabino Cué, los padres de familia se atrincheraron en favor de la S-59.[vii] Sin embargo, Rubén Núñez, secretario general de la S-22, ha reclamado la devolución de 65 escuelas.[viii] En suma, la S-59 habría crecido en ocho semanas, y sin gran esfuerzo, en un 10-16%, pues hasta antes de la huelga tenía en su poder 400 escuelas, acumuladas desde 2006 cuando nació.

Medido contra las 13,000 escuelas de educación básica que, en total, tiene Oaxaca, la S-59 representa apenas el 3.5%. Y, comparado con los 76 mil agremiados de la S-22, la S-59 agrupa tal vez a sólo 3,300. Sin embargo, para comprender el peligro que vivió la S-22 durante el giro ultra, hay que tomar en cuenta que durante la huelga, 586 planteles del estado de Oaxaca ya habían iniciado clases: 400 ya en poder de la 59, más 184 reabiertos por padres de familia; es decir, 4.5% del total.

¿Cuántos más “focos rojos” se habrían generado si los ultras hubieran logrado imponer una mayor duración a la huelga? En síntesis, la movilización de la S-22, luego de dos semanas de exitosa escaramuza contra Peña Nieto en la capital, se estancó en un plantón decreciente en el DF, debilitando a su vanguardia, al tiempo que la retaguardia en huelga se desmoronaba en sus puntos más vulnerables.

  1. 2.      El revelador silencio de la LTS

Lo sorprendente es que en medio de un contexto crítico, costara tanto trabajo concretar un repliegue táctico. Para poder interpretar este síntoma, exploraré la manifestación de esta parálisis política en un agente transmisor de la enfermedad: la LTS. Aunque dicho agente está mayormente confinado al DF, y específicamente a algunas escuelas de la UNAM, es conveniente identificarlo a fin de detectar y, en lo posible, contener posibles brotes infecciosos. Sin embargo, no es el único agente transmisor de una enfermedad que Lenin llamó “infantilismo de izquierda”. Entonces, ¿por qué tomar a la LTS como muestra si, además, su presencia en la CNTE oscila en un nivel entre nulo e insignificante? A pesar de las objeciones, es pertinente tomar a la LTS como caso de estudio, debido a que sus vacilaciones políticas fueron las más grotescas en este primer round de la CNTE vs Peña Nieto. En efecto, ¿cuántos casos hay de un grupo “trotskista” evitando dar la batalla contra un grupo estalinista?

En el contexto de emergencia que vivía la S-22, y a pesar de advertir su “desgaste”, la LTS se abstuvo de proponer un repliegue para evitar un descalabro al sindicato. En medio de la emergencia, en una fecha tardía, 2 de octubre, la LTS dijo lo siguiente:

Pero no basta con mantenerse firmes, para evitar el desgaste resultado de que el gobierno aún no cede y usa tramposamente las mesas de diálogo, hay que darse una política superior, que permita conquistar las demandas fundamentales. Hay que mantener, ampliar y soldar la unidad de las filas del magisterio bajo el claro principio de que la abrogación es la demanda central que unifica todas las luchas y que a eso hay que subordinar las negociaciones locales.[ix]

Esa “política superior”, sin embargo, no era más que un postulado general, lo que resultó en una política inferior para la urgencia del momento: un repliegue. Peor aún, a pesar de que en esas semanas el magisterio de Oaxaca era la única sección de la CNTE que estaba en huelga, y de que representaba casi la totalidad del plantón en el DF, la LTS decidió ignorar este hecho. En un acto de calculada holgazanería, la LTS, en su periódico “Estrategia Obrera #113”, del 2 de octubre, llegó al grado de evitar escribir palabras como “Oaxaca”, “Sección 22”, y mucho menos “Sección 59”.

Por supuesto, de haber incluido esas “palabras”, los líderes de LTS se habrían visto obligados a tratar la situación real de la Sección 22, el peligro que corría, y la amenaza que eso implicaba para todo el movimiento de la CNTE, de la cual Oaxaca se mostraba como su vanguardia. Más difícil aún para este grupo, la LTS se habría visto obligada a decir lo que en verdad pensaba, lo cual, al parecer, era mucho pedir.

De forma oportunista, la LTS llenó su política postulados generales, pero eso sí, denunciando a quienes sí nos atrevimos a proteger a la 22:

[N]osotros creemos que la permanencia del plantón en el DF es una decisión legítima de las bases, al mismo tiempo que en nuestra opinión es una decisión completamente táctica. Lo central, para nosotros, es la orientación política, la estrategia para torcerle el brazo al gobierno, haya o no plantón, vinculada a la preparación de paro nacional.

Lamentablemente hay corrientes que se reclaman de “izquierda” y que, bajo la excusa de la supuesta debilidad del movimiento llaman desde hace semanas a dar “dos pasos atrás”. Se hacen eco de quienes pretenden dividir esta lucha unitaria y negociar por separado.[x]

Aunque sin explicitarlo, la LTS denuncia en este pasaje al volante “Un paso adelante, dos pasos atrás”, repartido el 16 de septiembre por las maestras y maestros del POS en la Sección 22, al conjunto de participantes en el plantón del Monumento a la Revolución, casi todos de Oaxaca. La LTS insinúa que con ese volante el POS buscaba “dividir esta lucha unitaria y negociar por separado”, lo cual es mentira, como puede apreciarse dando un vistazo al texto del POS en cuestión:

Es hora de mirar con realismo y con honestidad la fuerza actual con que contamos. Desde nuestro punto de vista, es la hora de dar un paso atrás, de recoger lo ganado y de preparar las siguientes batallas. De no hacerlo, nos exponemos […] a que perdamos más escuelas ante la espuria sección 59. También es un hecho que algunos compañeros han regresado a trabajar sin que desde la sección hayamos decidido hacerlo. Todo esto nos pondrá en peores condiciones para dar las siguientes batallas.

Es hora de continuar la batalla en otros escenarios. Es hora de decirles a los padres de familia que gracias a su apoyo se preservó la gratuidad y que se necesita la formación de los Colectivos Escolares con maestros, padres y alumnos para hacerla realidad. Es hora de enviar brigadas a los estados del país que logramos despertar a la lucha para que se incorporen a la CNTE y repudien a los líderes traidores del SNTE. Es la hora para, desde nuestras escuelas, resistir la imposición de las nuevas leyes y evitar su aplicación. En esas circunstancias podremos considerar si, entre todos los maestros del país y otras fuerzas afines, es posible organizar una huelga nacional con la que podríamos derogar las contrarreformas.[xi]

¿Lo vertido aquí se corresponde con la denuncia que la LTS hizo del POS? No, excepto en su imaginación. Entonces, ¿por qué el ataque de la LTS a la propuesta de repliegue táctico del POS? Esta es la pregunta crucial.

A simple vista, la política de la LTS difiere de la del POS en un matiz menor y, en esta lógica, la polémica entre ambas sería sólo parte del tradicional choque entre grupos socialistas que tienen a la izquierda tan atomizada y dispersa. ¿No deberíamos mejor unirnos en vez de discutir pequeñeces? Sin embargo, una mirada bajo la superficie muestra que lo que está en juego es algo más que un simple matiz.

Aunque la LTS también habló de “huelga nacional” como estrategia, su actitud ante el plantón fue cualitativamente distinta, pese a haber reconocido que esta era una cuestión “táctica”. Para el POS, era vital convencer a la base de la S-22 de que levantara el plantón y la huelga. En contraste, para la LTS, “la permanencia del plantón en el DF es una decisión legítima de las bases”. Así, a diferencia del POS, la LTS esquivó la pregunta candente en la S-22: “¿conviene seguir con la huelga y el plantón?” En la práctica, la LTS respondió esta pregunta con un: “eso dígamelo usted”. Por si fuera poco, este grupo tampoco dijo nada sobre la huelga de la S-22.

  1. 3.      La LTS tiene miedo, y mucho

¿Por qué la LTS evitó posicionarse? Para Lenin, a los comunistas nos corresponde “el deber de decirles la amarga verdad” a las masas cuando es necesario. Pero esta actitud es ajena a la LTS. Su líder, Mario Caballero, en redes sociales polemizó diciendo que “hoy sus “consejos” [del POS] conducirían a desmovilizar a las bases magisteriales”. Sin explicar por qué un campamento en el DF es más “movilizador” que una campaña nacional para hacer crecer a la CNTE, Caballero además señaló que el POS confunde con “aventurerismo” lo que en realidad es “el ánimo combativo del magisterio”. O sea, lo importante es ser “combativo” sin preguntarse ni decir qué está pasando.[xii]

Para la LTS lo importante no es decir “la amarga verdad” a la base, sino esperar la “decisión legítima de las bases” para sumarse a ella. En consecuencia, este grupo hace apología del más simple acompañamiento de las luchas (seguidismo), aterrado de intentar mover el volante del auto cuando hay que evitar un accidente. ¡No se vaya a enojar el conductor! Aún si el que maneja es un borracho, como en este caso, con el estalinismo al volante.

La Unidad de Trabajadores de la Educación (UTE) es el brazo, dentro de la S-22, del “Partido Comunista de México (marxista-leninista) – PCM(m-l)”, un grupo seguidor de Stalin. En opinión de Cuauhtémoc Ruiz, veterano observador del entorno político de Oaxaca, la UTE se vistió de ultra en esta lucha para proteger sus intereses burocráticos:

La UTE es una corriente burocrática y charril incrustada en el movimiento democrático y la misma “reforma” educativa le afecta porque perderá el control de los ingresos y de las promociones de docentes. Viene perdiendo fuerza desde 2006, cuando la masa magisterial advirtió que en 2007 Ulises Ruiz les dio una diputación en premio a su conducta oportunista.

En las dos pasadas elecciones dentro de la sección 22, no pudo ganar la secretaría general, salió derrotada aunque preservó una fuerza considerable por las relaciones clientelares que mantiene con sectores de la base magisterial. UTE se debilitó durante el presente movimiento. En su bastión, los Valles de Oaxaca, perdió el control y monopolio, lo que se reveló con la elección de nuestro compañero Mario Martínez [del POS] a la Comisión Negociadora Ampliada.

Para UTE, la peor perspectiva era un triunfo del movimiento combinado con los reveses que sufrió. Por ello prefirió una derrota del movimiento. UTE es parte de Morena, el partido de AMLO. Gabriel López Chiñas, ex secretario de organización de la sección 22 y dirigente de UTE, es el delegado de Morena en Oaxaca.[xiii]

Incluso si el lector no está convencido de que la UTE haya insistido en mantener el plantón a causa de intereses oscuros, basta con que tenga claro que fue su principal impulsor dentro de la S-22. Así, poco después del desalojo del plantón del Zócalo el 13-sep, el PCM(m-l) declaró que “ha ido en crecimiento el movimiento”. Su delirante política era mantener el plantón de la S-22 (y, por tanto, la huelga) para hacerlo un “plantón nacional del pueblo trabajador en contra de las reformas estructurales”.[xiv] Para este grupo lo importante no era ganar, sino dar una imagen de mártires.

¿Cuál es la interpretación que hizo la LTS sobre la conducta o las intenciones de la UTE? Sobre este tema… la LTS también calló. Como resultado, mientras la UTE persuadía a la base de mantener la huelga y hacer el plantón “nacional”, la LTS esquivaba un choque con el pretexto: “la permanencia del plantón en el DF es una decisión legítima de las bases”. Así, en una grotesca danza erótica, la LTS daba un beso “trotskista” a la venenosa política de una dirección estalinista, la UTE.

Los besos inconfesados de la LTS tienen un origen fácil de explicar: fueron causados por el miedo a actuar de otro modo.

Slavoj Žižek ha explorado el miedo a tomar la responsabilidad de un acto político en cuya ejecución tal vez estemos solos. Este miedo se llama “oportunismo”.

[E]s como si antes de que el agente revolucionario se arriesgue a la toma del poder del Estado, debiera recibir el permiso de alguna figura del gran Otro. Con Lenin […] la revolución ne s’autorise que d’elle meme: uno debe asumir la responsabilidad del acto revolucionario sin ninguna cobertura del gran Otro; el temor a tomar el poder “prematuramente”, la búsqueda de la garantía, es el miedo al abismo del acto. Ahí reside la dimensión última de lo que Lenin incesantemente denuncia como “oportunismo”, y su apuesta es que el “oportunismo” es una posición, en sí misma, inherentemente, falsa, que enmascara el miedo a la realización del acto con la pantalla protectora de los hechos, leyes o normas “objetivos”.[xv]

Así como hay pretextos para no avanzar, también los hay para no retroceder. El “gran Otro” de la LTS fue la “decisión legítima de las bases”: una cobertura o pantalla protectora a quien la LTS delegó la responsabilidad de definir la política… de la LTS. Así, este grupo se mostró incapaz de sugerir un repliegue (¡no, pecador!) para evitar un descalabro al gremio independiente más importante del país, la Sección 22, de Oaxaca, cuya derrota habría averiado a la CNTE y al futuro de la clase trabajadora.

Como vemos, el pasaje de Žižek también puede aprovecharse para apreciar cómo la enfermedad “senil” de los reformistas es simétrica a la enfermedad infantil de los ultras. Los primeros son incapaces de atacar, y los otros, de esquivar. Ambos elevan a un estatus absoluto actitudes que son políticamente relativas. Ambos petrifican tácticas y las convierten en pérfidas estrategias. Ambos deben ser rechazados.

El carácter fantasmagórico del “gran Otro” que se inventó la LTS para disimular su parálisis política, puede verificarse empíricamente. La dichosa “decisión legítima de las bases”… nunca existió. En las tres votaciones que se hizo dentro de la Sección 22 para definir la continuidad o no de la huelga y el plantón “masivo”, votó menos del 15% de la membresía. Esto es, votaban menos de 10 mil docentes: sólo los que estaban presentes en el plantón, como puede verse en la Tabla 1.

Tabla 1. Resultado de las votaciones en el plantón de la S-22

24 de Septiembre

28 Septiembre

5 de Octubre

Votos a favor de plantón masivo

(continúa huelga)

6,877

4,966

3,951

Votos a favor de plantón representativo (termina huelga)

3,712

4,476

6,620

% por masivo, del total de miembros

9.4%

6.8%

5.4%

Fuente: datos de la Sección 22 de la CNTE (Oaxaca).

El “apagón” de la democracia sindical que durante este round sufrió la S-22 fue un grave problema. A pesar de que la huelga afectaba a todo el sindicato, la mayoría de sus miembros no pudo decidir sobre su futuro. Y esa fue otra de las críticas que sí hicieron las maestras y maestros del POS en la S-22, y que la LTS (ya no sorprende a esta altura) decidió ignorar para abrirle paso a la “legítima decisión de las bases”, justo cuando esta era un espejismo. De forma tramposa, grupos como la UTE impusieron votaciones sobre el plantón, en lugar de la huelga. De haberse dado voto a los 73 mil agremiados, el tan necesario repliegue se habría logrado más pronto.

  1. 4.      Por una política de la verdad

Así, aunque el reformismo ha sido mejor extirpado del movimiento comunista, el infantilismo ha tomado su lugar como principal obstáculo a superar en el presente. Lenin tempranamente detectó la nueva enfermedad al ver que la misión de estos izquierdistas es “ir adelante sin detenerse ni desviarse de su camino, avanzar en línea recta hacia la revolución comunista”. Lenin se burló de esto y sugería marchar “guiados por la convicción de la necesidad de una flexibilidad máxima en nuestra táctica.” En efecto, para Lenin es crucial saber replegarse.

[L]os partidos revolucionarios deben completar su instrucción. Han aprendido a desplegar la ofensiva. Ahora deben comprender que esta ciencia hay que completarla con la de saber replegarse acertadamente. Hay que entender –y la clase revolucionaria aprende a comprenderlo por su propia y amarga experiencia- que no se puede triunfar sin saber atacar y replegarse con acierto. [...] [Q]ue es necesario replegarse, que es preciso saber replegarse.[xvi]

¿Qué es, entonces, eso que hace falta para evitar (o superar) la enfermedad del infantilismo de izquierda? Sólo hace falta decir la verdad. Hay que querer decir la verdad. Por eso para Gramsci “la verdad es revolucionaria”. Así, la política comunista como una política de la verdad también es una idea subrayada por Trotsky:

Mirar la realidad cara a cara, no buscar la línea de la menor resistencia, llamar a las cosas por su nombre, decir la verdad a las masas por amarga que ella sea, no temer los obstáculos, ser fiel en las pequeñas y en las grandes cosas, ser audaz cuando llegue la hora de la acción, tales son las reglas de la IV Internacional.[xvii]

La LTS, al contrario, se adaptó al giro ultra dentro de la S-22 promovido, principalmente, por el PCM(m-l). Evitó decir la verdad y, en su lugar, creó una caricatura que les ahorrara resistencias y satisficiera a todos. Así, independientemente de sus intenciones, las acciones de la LTS se sumaron a la infección que pudo destruir a la S-22 y, por tanto, atrofiado a la CNTE. La LTS, en resumen, es un transmisor de una dañina enfermedad política que gracias a Lenin hoy podemos detectar.

Por otra parte, la realidad a veces da sorpresas y aún no sabemos si grupos como la LTS pueden curarse. Eso, por supuesto, sería un proceso doloroso, el cual depende primero de que sus militantes hagan una profunda reestructuración en sus niveles dirigentes. Y sólo así, ¿quién sabe?, tal vez algo bueno podría pasar.

 


[i] Las lecciones políticas que contiene este documento no hubieran sido posible sin la intervención concreta, en la lucha, de las maestras y maestros del POS en la Sección 22 de la CNTE. Yo, en todo caso, he intentado ponerlas aquí por escrito. Además, en la preparación de este documento, conté con las observaciones de Juanita Acosta, Tomás Holguín, Camilo Ruiz y Cuauhtémoc Ruiz. Por supuesto, soy el único responsable de los errores que aún contenga este material.

[ii] MALDONADO, A. 2013. Ley del Servicio Profesional Docente: siete temas y un deseo. Educación Futura [Online]. Available: http://goo.gl/2CkX5M.

[iii] Sobre esto, ver POS. 2013. Lo que la lucha le cambió a la Ley del Servicio Profesional Docente. El Socialista #370, 6 de Septiembre.

[iv] Una primera aproximación, de mi parte, a este problema puede verse en CENTENO, R. I. 2013. La CNTE puede (y debe) cerrar este round a su favor. Rebelión [Online]. Available: http://goo.gl/MB8oXv.

[v] RUIZ, C. 2013. Los oportunistas disfrazados de ultras. La lucha magisterial vivió un gravísimo peligro. Pluma #23. Cd. de México: POS.

[vi] RIVERA, C. & RODRÍGUEZ, O. 2013. ‘Quitan’ padres de familia 184 escuelas a la CNTE. Milenio, 30 de Septiembre.

[vii] SOSA, Y. 2013. No reconocerá gobierno a personal de la Sección 59. Noticias, 16 de Octubre.

[viii] RAMOS, J. 2013. Regresan a clase en Oaxaca, bajo vigilancia. El Universal, 15 de Octubre.

[ix] LTS. 2013a. Ante la cerrazón del gobierno y sus aliados. Estrategia Obrera #113, 2 de Octubre.

[x] LTS. 2013b. Necesitamos una política para triunfar: unidad de las filas magisteriales y un gran paro nacional. Estrategia Obrera #113, 2 de Octubre.

[xi] MAESTRAS Y MAESTROS DEL POS 2013. CNTE. “Un paso adelante, dos pasos atrás.” Es hora de dar la batalla en otros escenarios. In: PARTIDO OBRERO SOCIALISTA (ed.). D.F.

[xii] En la huelga de la UNAM de 1999-2000, la LTS también exhibió su infantilismo. Evitando proponer un repliegue para evitar que la Policía Federal rompiera la huelga, como ocurrió, fueron cómplices de la dura derrota que recibió el movimiento estudiantil. Recordando aquello, Mario Caballero, también señaló hace poco en redes sociales, sobre el POS: “Tanto se desmarcaron de los “ultras”, que acabaron por desmarcarse de la izquierda universitaria.” Sin embargo, y esto es lo crucial, Caballero evitó decir por qué sería un error que el movimiento levantara la huelga cuando había que evitar que la PFP la rompiera. Para él esto es irrelevante.

[xiii] RUIZ, C. 2013. Los oportunistas disfrazados de ultras. La lucha magisterial vivió un gravísimo peligro. Pluma #23. Cd. de México: POS.

[xiv] PCM(M-L). 2013. Entrevista acerca de la Asamblea Nacional Magisterial y Popular. Available: http://goo.gl/LTOQIL [Accessed 22 de Octubre].

[xv] ŽIŽEK, S. 2009. Terrorismo y comunismo, de Trotsky, o Desesperación y utopía en el turbulento año de 1920. Terrorismo y comunismo: réplica a Karl Kautsky. Madrid: Akal.

[xvi] LENIN, V. 1920. Left-Wing Communism: an Infantile Disorder [Online]. USSR. Available: http://goo.gl/a4YFgp [Accessed 17 October 2013].

[xvii] TROTSKY, L. 1938. Programa de transición [Online]. marxists.org. Available: http://goo.gl/s1HGUk [Accessed 22 de Octubre 2013].

Deja tu comentario