¿Qué pasó después del repliegue táctico de la sección 22 de la CNTE?

Por Tomas Holguín

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Boletín Digital ES42

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Primero es importante aclarar lo que significó repliegue dentro del escenario de la lucha del magisterio contra la reforma educativa. Contrario a lo que otros revolucionarios creen y tontamente critican, el repliegue no significó en absoluto un abandono de la lucha en contra de la reforma. Como bien lo dijimos en Un paso adelante, dos pasos atrás (http://pos.org.mx/un-paso-adelante-dos-pasos-atras-es-hora-de-dar-la-batalla-en-otros-escenariosmaestras-y-maestros-del-pos/), el repliegue significó y sigue significando continuar la lucha en otros escenarios. Es decir, después de aprobada la ley educativa en la constitución (3-sep), era indispensable levantar el plantón “masivo” indefinido que era mantenido casi exclusivamente por la sección 22 de la CNTE en la ciudad de México –además de un paro laboral en Oaxaca-.

¿Pero por qué no continuar en plantón “masivo” indefinido en la ciudad de México? Cuando se anuncia que la reforma educativa entrará a discusión en la cámara de diputados los 76 mil maestros/as de la sección 22 de la CNTE se ponen en paro laboral en Oaxaca y 30 mil de ellos/as se dirigen a la capital del país a intentar detener esta ofensiva neoliberal del capitalismo. Pero no nos alcanzó –y aún no nos sigue alcanzando-, para tanto -es decir, para abrogar la ley-; pero sí se logró defender muchas cosas valiosísimas para el pueblo –¡la gratuidad de la educación!-, y el gremio (Sí se lograron avances en la Ley de Servicio Profesional Docente, http://pos.org.mx/si-se-lograron-avances-en-la-ley-de-servicio-profesional-docente/).

Después de aprobada la ley, 20-25 mil maestros de la sección 22 espontáneamente se regresaron a Oaxaca y sólo de 5 a 10 mil de ellos continuaron en el plantón “masivo” indefinido; el ejército de trabajadores que combatía contra tres partidos burgueses, el gobierno federal y el del DF en la capital del país se redujo significativamente. Otros elementos del análisis son: 1) las secciones del magisterio del DF –la cual abarca poco más de 300 mil afiliados, no participaron durante las manifestaciones previo a la aprobación de la ley -en promedio se calculó una participación de 1 mil nada más-; 2) aunque existió participación del estudiantado capitalino, esta también fue muy poca; 3) no hubo otros movimientos u organizaciones apoyando efectivamente la lucha del magisterio (MORENA, el movimiento SME, sindicatos, etc.) y básicamente el apoyo fue solo moral; 4) la esquirol sección 59 tomaba escuelas en la retaguardia (Oaxaca); entre otros elementos.

 A partir del inicio de esta lucha, principalmente por la 22 de la CNTE, se hizo evidente el malestar por esta reforma en maestros del magisterio de otras regiones y estados del país, los cuales han empezado a movilizarse, en dos estados –Chiapas y Veracruz-, también han hecho paros de labores. Pero incluso esto, aún no parece ser suficiente –de momento-, para hacer un cambio en la relación de fuerzas entre las clases en el país y poder abrogar la ley en el plazo inmediato. Hay que destacar que con estas manifestaciones por parte de maestros que no son de la CNTE, le dan un duro golpe a las dirigencias charras del SNTE.

Entonces era imperativo plantearse la siguiente pregunta: lo que estamos haciendo hasta el momento, ¿está siendo suficiente para abrogar la ley? En otros términos, ¿las tácticas y estrategias que estamos implementado son las correctas? Más concretamente, ¿continuar con un plantón “masivo” indefinido es la única táctica que hay que seguir después de haberse aprobado la ley educativa?

Como sinceramente lo hemos hecho saber, desde el POS dijimos categóricamente que NO. Y estábamos en lo correcto. Se manifestaba un descenso de la movilización.

¿Qué pasó después de que se levantó el plantón “masivo” indefinido por parte de la sección 22 de la CNTE?

Para empezar, hay que subrayar que fue hasta la tercera consulta (por demás está decir, consultas antidemocráticas -que algunos revolucionarios se atrevieron a afirmar que eran la expresión de las “bases”-, pues en ella sólo participó el 15% de la base de la sección 22), que se decidió levantar el plantón “masivo” indefinido que contaba con la presencia de 10 mil maestros de la 22, e iniciar un plantón representativo con el 20% de la membresía de la 22, es decir, con 15 mil maestros.

Con esta decisión tomada, el plantón en el DF dejó de ser el eje central de la lucha contra la Ley Secundaria del Servicio Profesional Docente, lo cual se confirma con las nuevas manifestaciones y acciones que vemos con más frecuencia en otras partes del país por parte de los docentes. Un repunte en la lucha empieza a manifestarse.

Este giro importante se dio porque los maestros aprendieron rápido, y vieron las amenazas que había al interior del movimiento magisterial con las corrientes estalinistas (oportunistas vestidos de ultras); y porque así también lo consideramos, al ser el POS una organización revolucionaria trotskista con presencia dentro del movimiento magisterial –estrategia establecida hace 22 años-, pudimos tener influencia en esta batalla tan importante del magisterio. También, justo ahora estamos recuperando las escuelas que la charra sección 59 nos arrebató en Oaxaca durante el tiempo que duró el plantón “masivo” indefinido.

Hasta el día de hoy no hemos podido abrogar esta ley, pero la guerra contra la burguesía y todas sus contrarreformas en este país aún no está terminada ni mucho menos perdida, tenemos que ir preparando los escenarios que nos permitan las victorias que tanto hacen falta al proletariado mexicano, pero eso sólo lo lograremos afinando bien las tácticas y la estrategia a través del análisis material y dialéctico de nuestra realidad. Queremos victorias, no mártires, la desesperación en nada nos ayudará. Lukács decía lo siguiente sobre cómo plantear las tácticas y las estrategias:

“Solo la totalidad del proceso revolucionario puede brindar un parámetro para la acción comunista. Lo que Marx ha destacado en la Crítica del programa de Gotha, que ‘el derecho no puede jamás estar a un nivel superior al de la forma económica de la sociedad y de su correspondiente desarrollo cultural’, se refiere también a las formas de organización del proletariado durante la lucha de clases. También estas formas son, por un lado modos de expresión; por otro, armas de la lucha de clases, cuya evolución, fuerza, utilidad, perfeccionamiento, etc., dependen de la evolución de la lucha de clases. Tan pronto como una forma de organización se autonomiza (p. ej., un plantón “masivo” indefinido exclusivamente*), el punto de vista de la totalidad queda encubierto y, con esa desaparición, queda arruinado el verdadero parámetro para la acción, y solo quedan como consecuencias y parámetros los resultados inmediatamente visibles de la lucha. Pero esos resultados –al margen de que sean convenios acerca de tarifas o alzamientos armados-, considerados aisladamente, no pueden proporcionar un parámetro para la acción del proletariado, ni siquiera para la valoración correcta de la situación actual.

El marxismo concibe todo el proceso de la evolución capitalista y, dentro de esta, el proceso de desarrollo de las energías proletarias, como un gran proceso unitario. El largo lapso que comprende esta evolución, las prolongadas pausas, las –aparentemente- prolongadas detenciones, retrocesos, paralizaciones, nunca pueden ni deben oscurecer, ante los ojos del proletariado y, ante todo, de su vanguardia consciente, el carácter revolucionario de la totalidad. La táctica de los comunistas debe adecuarse, pues, a este doble carácter del movimiento obrero revolucionario. Por otro, debe considerar continuamente esta misma totalidad desde el punto de vista del instante dado, desde la perspectiva de la “exigencia del día”: debe ser siempre una Realpolitik revolucionaria, en la cual cada uno de los dos conceptos que constituyen la táctica comunista debe ser igualmente importante.”(1)

La lucha debe continuar, es urgente celebrar congresos en la sección 22 y de la CNTE para hacer la reflexión pertinente e integrar al movimiento de la CNTE las columnas magisteriales de Veracruz, Zacatecas y de otros estados que han roto y superado la dirección charra del SNTE. Hay que consolidar la propuesta socialista de que en toda escuela se elija en asamblea un Colectivo Escolar que esté integrado por representantes de trabajadores de la educación, padres y alumnos; que se haga cargo del proyecto escolar del plantel, y que una de sus tareas sea ventilar la elaboración del presupuesto del plantel y a partir del mismo exigir a las autoridades de la SEP que proporcionen los recursos, lo cual harían en coordinación con los demás Colectivos Escolares de otras escuelas. Así como otras tantas propuestas y acciones que puedan surgir. Estos pasos empiezan a darse.

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* Agregado nuestro.

(1) György Lukács. Táctica y ética, escritos temprano (1919-1929). Argentina: El Cielo por Asalto; 2005.

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