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El fracking, la moderna técnica de la avaricia, devastará México si hay reforma energética

Por Juan Reséndiz

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Boletín Digital ES44

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Los mexicanos ya conocemos la moderna minería a “cielo abierto” la cual en los últimos años ha devastado amplias zonas del país, contaminado el agua con arsénico y dividido comunidades. Una nueva explotación promete acrecentar esta pesadilla: la extracción de gas shale por compañías privadas. Esta técnica llamada fracking es tan o más agresivas que la minería,  acidifica el agua subterránea, contamina la tierra y causa temblores. La implementación de esta industria dependerá de la suerte que corra el proyecto energético de Peña Nieto.

Hace poco se conoció la noticia. En amplias zonas del país existen enormes yacimientos de gas no convencional, mejor conocido como gas pizarra o gas esquisto (shale gas, en inglés). Este tipo de gas se encuentra en el subsuelo atrapado en rocas sedimentarias, generalmente arcillosas y poco permeables. Para extraerlo se utiliza el llamado fracking o fracturación hidráulica que consiste en romper las rocas “bombardeándolas”. Para generar esta fracturación se inyectan grandes cantidades de agua, arena y 596 aditivos químicos de gran toxicidad, especialmente ácido sulfúrico. Una vez liberado el gas, se abren pozos para alcanzarlo y extraerlo. Con este procedimiento grandes extensiones de terreno quedan ocupadas con pozos artificiales y contaminada la enorme cantidad de agua que se utiliza.

Este tipo de práctica es muy reciente, surgió en los Estados Unidos y se extendió a Canadá en la última década. En el país vecino del norte descubrieron que con su utilización podrían amasar grandes fortunas invirtiendo muy poco. El gobierno de Obama ha sido bastante condescendiente con las compañías gaseras al eximirlas de respetar las leyes de protección del agua y al no establecer marco jurídico alguno que los obligue a decir qué materiales utilizan para la extracción. Las contrareformas a los artículos 27 y 28 de la Constitución Política allanarían el camino para que compañías privadas puedan llevar a cabo este tipo de explotación en México.

Riqueza a costa de destrucción

El fracking es una técnica ferozmente agresiva con la naturaleza. El proceso de explosión y extracción hace que emerja el gas a la  superficie pero acompañado con una parte de la mezcla inyectada, entre un 15% y un 80%, metales pesados, hidrocarburos y elementos radioactivos. En los primeros estudios sobre este tipo de explotación se ha descubierto en las zonas aledañas contaminación por metano, propano, etano y fuertes cantidades de benceno, el cual es un potente agente cancerígeno.

Para los especialistas no existe seguridad en esta materia por varias razones. Ya sea por los aditivos químicos que brotan con el gas (por ejemplo el metano que contribuye al efecto invernadero)  o por los que se esparcen a través de las corrientes de agua contaminando mantos acuíferos, la población civil será la depositaria de este coctel químico. Otro elemento a señalar es que esta técnica está relacionada con temblores o movimientos de la tierra: la explosión/fracturación de rocas a la par de la enorme cantidad de pozos abiertos colocan en una situación de vulnerabilidad a la zona. Igual de preocupante es la sobreexplotación de agua.  Se requieren unos 29,000 metros cúbicos de agua para poder perforar un solo pozo. Este uso abusivo del recurso provoca su escasez y hace certero el riesgo de que los agentes químicos contaminen ríos, lagos y la tierra del lugar.

 

Se gesta un movimiento internacional opositor a la ambición capitalista

Siendo que el capital no tiene nacionalidad, el del país vecino del norte ha emprendido ya el vuelo  hacia nuevos lugares para continuar medrando a costa de la naturaleza y los pueblos. El fracking ha intentado expandirse a Europa, en algunos países lo ha logrado, pero en otros ha encontrado una fuerte oposición que ha echado para atrás los proyectos. En nuestro país la “reforma” de Peña Nieto abre las puertas a su desarrollo.

En varias naciones del continente europeo ha venido creciendo un movimiento principalmente constituido por jóvenes que se oponen al uso de estas técnicas por ser destructivas del entorno local. Se han realizado campañas de información, propaganda y movilizaciones. Estas acciones, junto con el respaldo social, han orillado a que el gobierno federal en turno modifique su postura respecto a la ambición capitalista. En Francia se decretó una moratoria a su utilización; Bulgaria, Checoslovaquia y Dinamarca ya han vetado el fracking, al igual que España, Cantabria y Cataluña. México debe integrarse a esta tendencia y manifestar su rechazo a la avaricia de las compañías gaseras extranjeras o nacionales.

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