Pluma 24. El derecho a armarse

Partido Obrero Socialista

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La aparición de las policías comunitarias y las autodefensas, en once estados del país, es uno de los más asombrosos acontecimientos de los últimos años en México.

Miles de personas se han visto obligados a armarse y a organizarse contra narcos y delincuentes que los extorsionan y abusan de ellas.

La enorme mayoría de estos policías y autodefensas son gente de condición humilde, campesinos, agricultores, trabajadores del campo, comerciantes medianos y pequeños.

En donde han actuado estas guardias comunitarias han logrado que baje considerablemente la delincuencia.

En Michoacán, el desempeño de los grupos de autodefensa ha sido espectacular porque en el mes de diciembre de 2013 y los primeros de 2014 han perseguido y expulsado a los delincuentes de las ciudades y poblados donde se pertrechaban y escondían. Este empeño popular de acabar con los criminales ha devenido en una trepidante campaña cuasi militar con territorios que liberan los autodefensas en medio del júbilo de los pobladores.

Estos combatientes del pueblo comprendieron que no basta con expulsar a los delincuentes de sus comunidades y que es necesario exterminarlos y sacarlos de donde se refugien.

En el estado de Guerrero, aunque no tan espectacular, la organización de policías comunitarios ha avanzado hacia Chilpancingo y cuenta con un importante apoyo popular.

Este valiente combate del pueblo armado y organizado ha puesto de relieve que la falsa guerra de Felipe Calderón contra los narcos fue un fracaso.

Fue precisamente en Michoacán donde el entonces presidente inició en diciembre de 2006 las operaciones que supuestamente combatían a los delincuentes. Siete años después, los narcos michoacanos eran más poderosos y cínicos y en el país habían quedado más de 70 mil cadáveres.

Michoacán 2014 demuestra igualmente el fracaso del actual presidente Peña Nieto en materia de seguridad. Los del PRI sabían que los narcos eran los reyes en Michoacán pero los toleraron o colaboraron con ellos. Sólo la enérgica acción popular armada obligó a la intervención del gobierno federal, más preocupado porque el gobierno del Estado, a cargo de un tricolor, había perdido totalmente el control ante el pueblo organizado.Michoacán y Guerrero igualmente exhiben que el PRD ha sufrido un fuerte sacudimiento.

En ambos estados gobernó o gobierna el partido amarillo o tiene una influencia notable López Obrador. Éste apenas el 10 de febrero ha pedido por los comunitarios presos en Guerrero –¡seis meses después de haber sido presos!- mas no así por los de Michoacán. Y del PRD jamás se ha escuchado una palabra de simpatía con el pueblo agraviado e importantes personajes del PRD son sospechosos de narcos. El gobernador de Guerrero, del PRD, es un feroz represor de los comunitarios.

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