Nelson Mandela explica por qué recurrió a la violencia

Pluma 24

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En los primeros días de diciembre de 2013 murió Nelson Mandela, el hombre que dirigió al pueblo de Sudáfrica en su lucha contra el racismo y la segregación. Como sabemos, a sus funerales acudieron los más importantes personajes de todo el orbe. Lo que poco se sabe es que fue encarcelado en 1963 acusado de usar la violencia. Y era cierto: había recurrido a la lucha armada. El líder compareció en abril de 1964 ante el Tribunal Supremo de Pretoria y explicó sus razones. Fue condenado a cadena perpetua. Estas fueron algunas de sus palabras.

En Sudáfrica, cuando hay que limpiar algo el hombre blanco siempre mira a su alrededor buscando a un africano que lo haga para él, tanto si el africano es un empleado suyo como si no. Debido a esta clase de actitud, los blancos tienden a considerar a los africanos como una estirpe diferente. No los consideran personas con familias propias; no se dan cuenta de que tienen emociones y de que se enamoran igual que los blancos; de que quieren estar con sus mujeres y sus hijos igual que los blancos quieren estar con los suyos; de que quieren ganar suficiente dinero para mantener a sus familias como es debido, alimentarlas, vestirlas y enviarlas al colegio.
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No niego que planeé un sabotaje. No lo hice movido por la imprudencia ni porque sienta ningún amor por la violencia. Lo planeé como consecuencia de una evaluación tranquila y racional de la situación política a la que se había llegado tras muchos años de tiranía, explotación y opresión de mi pueblo por parte de los blancos.
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Admito que yo fui una de las personas que ayudó a crear el brazo armado del Congreso Nacional Africano (CNA). Las demás personas y yo que fundamos el CNA pensamos que sin violencia no se abriría ninguna vía para que el pueblo africano venza en su lucha contra la supremacía blanca. Todas las formas legales de expresar la oposición a este principio habían sido proscritas por ley y nos veíamos en una situación en la que teníamos que elegir entre aceptar un estado permanente de inferioridad o desafiar al Gobierno. Optamos por desafiar la ley.
El CNA se constituyó en 1912 para defender los derechos del pueblo africano, que se habían visto gravemente coartados. Durante 37 años se llevó a cabo una lucha estrictamente constitucional. Pero los Gobiernos blancos se mantuvieron inamovibles y los derechos de los africanos se redujeron en vez de ampliarse. En esa época se tomó la decisión de protestar contra la segregación y la discriminación racial mediante manifestaciones pacíficas. Más de 8.500 personas fueron a la cárcel. El Gobierno blanco aprobó leyes que contemplaban unos castigos más duros por las protestas.
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La dura realidad era que lo único que había conseguido el pueblo africano tras 50 años de no violencia era una legislación cada vez más represiva y unos derechos cada vez más mermados. (.) Cada abuso del Gobierno apuntaba a la creencia entre los africanos de que la violencia era la única salida; mostraba que un Gobierno que emplea la fuerza para imponer su dominio enseña a los oprimidos a usar la fuerza para oponerse a él.
Llegué a la conclusión de que, puesto que la violencia en este país era inevitable, sería poco realista seguir predicando la paz y la no violencia. (.) Lo único que puedo decir es que me sentía moralmente obligado a hacer lo que hice.
Sudáfrica dependía en gran medida del capital extranjero. Pensábamos que la destrucción de centrales eléctricas, y la interrupción de las comunicaciones telefónicas y ferroviarias, ahuyentarían la inversión en el país. (.) Llevamos a cabo la primera operación armada el 16 de diciembre de 1961, cuando fueron atacados varios edificios del Gobierno.
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Nos sentíamos en el deber de prepararnos para usar la fuerza a fin de defendernos frente a ella. Decidimos por tanto tomar medidas para la posibilidad de una guerra de guerrillas. Todos los blancos pasan por un servicio militar, pero a los africanos no se les proporciona ese entrenamiento. Era esencial crear un núcleo de hombres entrenados que fuesen capaces de proporcionar el liderazgo que se necesitaría si estallaba una guerra de guerrillas.
(.) Hice un recorrido por los Estados africanos con el fin de encontrar centros de adiestramiento para los soldados del CNA. Mi viaje fue un éxito. Dondequiera que iba, encontraba solidaridad con nuestra causa y promesas de ayuda. Toda África estaba unida contra la actitud de la Sudáfrica blanca. (.) Empecé a estudiar el arte de la guerra y la revolución y realicé un curso de entrenamiento militar.
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Durante muchas décadas los comunistas fueron el único grupo político dispuesto a tratar a los africanos como seres humanos y como sus iguales; que estaba dispuesto a comer con nosotros; a hablar con nosotros, a vivir con nosotros y a trabajar con nosotros. Eran el único grupo que estaba dispuesto a trabajar con los africanos para lograr derechos políticos y ocupar un lugar en la sociedad. Debido a esto, hay muchos africanos que, hoy en día, tienden a equiparar la libertad con el comunismo. (.) Hoy día me siento atraído por la idea de una sociedad sin clases, y es una atracción que proviene de las lecturas marxistas y de mi admiración por la estructura de las primeras sociedades africanas. La tierra pertenecía a la tribu. No había ricos ni pobres y no había explotación. Todos aceptamos la necesidad de que exista una cierta forma de socialismo para permitir que nuestro pueblo alcance a los países avanzados de este mundo y supere su legado de extrema pobreza.

Publicado en El País, Madrid, 7/12/2013, trad. News Clips.

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