Así como en 2006, hoy decimos: “El fraude está en otro lado”

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Al escribir estas líneas, el 6 de julio, cuando arrecian las denuncias de irregularidades e impugnaciones al proceso electoral, el PRI, en boca de su presidente, el velocirraptor Coldwell, acepta que se abran todas las urnas para que se cuente voto por voto.

¿A qué se debe que este político sucio y mañoso no tema un nuevo conteo de los sufragios si se supone que al contarse libre y correctamente aparecerá que la elección le fue robada a López Obrador?

Ya lo hemos dicho antes: el “fraude”, lo antidemocrático del proceso electoral no estuvo en la votación ni en la cuenta de las papeletas. La imposición del abanderado del PRI estuvo en otras áreas de la competencia electoral. A esta conclusión ya llegaron hasta algunos intelectuales cercanos al PRD. El día de hoy podemos leer en el diario La Jornada, que el columnista Julio Hernández López  asegura que un recuento de votos “no encontrará huella del fraude electoral en la papelería y la aritmética porque esta vez no se realizó allí, sino antes y fuera, ruidosamente mediante la compra de votos…”

Un recuento de votos le hace el juego al PRI y no identifica cuáles deben ser las exigencias democráticas

Hace seis años, cuando AMLO y el PRD denunciaron que les habían hecho fraude en las casillas electorales, el Comité Ejecutivo del POS se opuso a esta caracterización (ver recuadro aparte). Es que si se considera lo anterior se cae en la trampa que tendió ayer el astuto líder del PRI, que está dispuesto a que se abran todas las urnas y se cuenten de nuevo, porque sabe que al hacerlo las cifras coincidirán y le darán el triunfo a Peña Nieto.

En las elecciones del año 2006 la dirección del POS aseguró que “el fraude está en otro lado”, es decir que lo antidemocrático del proceso electoral no se encuentra en el sistema de conteo de votos sino en otros aspectos. Esta vez el PRI (y también el PAN y PRD) aprovechó que existen áreas de la vida política nacional que no están democratizadas y ganó en ellas adeptos a los que pudo llevar a votar por sus siglas el pasado 1 de julio.

Lo más antidemocrático de estas elecciones fue que el sistema de partidos no es suficientemente representativo

Si sumamos la cantidad de electores que se abstuvieran de votar con los que anularon el voto tenemos una cantidad enorme de 33 millones que no encontraron motivos para sufragar por alguno de los candidatos. En noviembre del año pasado un estudio de opinión llevado a cabo en las 32 entidades federativas arrojó que “el 84% de los ciudadanos se siente alejada de los políticos”. El 8% dijo que no acudiría a votar y el 59% manifestó que estaba indecisa de hacerlo. El 41% afirmó que no veía diferencia entre los partidos con registro, no apreciaba que representaran distintas opciones. Y el 31% se manifestó “independiente” de cualquiera de los partidos que reciben dinero del IFE.

En otro estudio de opinión, de fines de 2010, el 48% contestó que le gustaría que hubiese candidatos independientes.

Estos hechos bastan para concluir que muchos millones de mexicanos no se consideran representados en el actual sistema de partidos y que desean otras y nuevas alternativas políticas. El problema es que ese reclamo democrático no lo comparte la partidocracia, que sabe que si se abre el actual sistema de partidos serían afectados sus intereses, se restarían sus votos, sus cargos públicos, su poder. Por ello es que durante el gobierno de Fox los partidos con registro cambiaron la ley electoral para evitar que nuevos partidos pudiesen participar en las contiendas electorales. Posteriormente los mismos partidos se negaron a aceptar candidatos independientes en este año.

Deben ser “penalizados los gobiernos que a través de programas sociales coaccionen el voto”

Ante la evidencia de que los conteos de votos hechos el 1 de julio son correctos, se empieza poner el énfasis en que el fraude estuvo en la compra de votos o en que se obtuvieron bajo coacción.

“Otro de los resabios antidemocráticos provenientes del régimen anterior, donde el PRI dominaba, es la utilización por los gobiernos -federal, estatales y municipales- de los recursos públicos para coaccionar a los electores a que den el voto a determinado partido. Esto lo practicó profusa y descaradamente el gobierno de Fox, también lo hicieron los 16 gobiernos estatales en manos del PRI e igualmente lo hizo el PRD en el DF y mediante los gobiernos estatales que maneja. Desde luego, el PAN fue el más beneficiado por este vicio que ofende al pueblo mexicano y principalmente a sus sectores pobres, que son los destinatarios y los más vulnerables a estas prácticas coercitivas.”

Esto lo escribimos hace seis años, hoy tiene plena vigencia y hay que agregar que los partidos también obtienen ilícitamente recursos de empresarios para esta práctica.

Añadiremos, por falta de espacio, sólo otra característica antidemocrática más, entre muchas, que igualmente denunciamos hace seis años:

 “¡Abajo el corporativismo y el clientelismo electoral!

“Con absoluto desparpajo y sin que exista ningún tipo de punición para quien lo haga, fueron numerosos los líderes de sindicatos, organizaciones sociales y dueños de empresas que decretaron que sus asociados o trabajadores deberían de votar por tal o cual partido. Como sabemos, esto ocurrió y benefició a los tres principales partidos y al engendro llamado PANAL. Es también ofensivo y antidemocrático que aquellos que se agrupan para defender sus intereses gremiales o para trabajar, sean obligados por sus líderes o por los empresarios a votar por cual partido. De esto se beneficiaron principalmente el PRI y el PAN, lo mismo que el PRD (Stunam, IMSS, etc.).”

En resumen: toda la partidocracia usa y se beneficia de prácticas antidemocráticas y son renuentes a cambios en las esferas señaladas. Ése es el gran drama del pueblo mexicano en el plano político: los partidos con registro están en contra de la plena democratización del país porque va contra sus intereses. Ninguno de ellos ha impulsado una verdadera reforma política. Ninguno de ellos impulsa un congreso –como el celebrado en Querétaro en febrero de 1917- que redacte una nueva constitución para el país y que la ponga a tono con la nueva época y la democracia alcanzada en algunos países, aunque ésta sea sólo política y formal.

Como enseñó Lenin hace más de cien años, la obtención de la plena democracia burguesa es también una tarea de la clase trabajadora y no se puede dejar su conquista en manos de partidos burgueses a quienes no les conviene ésta. Al combinar en un mismo proceso esta lucha con la pelea por sus derechos materiales el proletariado se encamina hacia la revolución socialista, misión que se propone alumbrar concientemente el Partido Obrero Socialista.

((RECUADRO))

El sistema de conteo de votos es democrático

Hace seis años, el Comité Ejecutivo del POS escribió que:

“Lo rescatable es precisamente lo que el PRD cuestiona: la jornada electoral del 2 de julio y el sistema de conteo de votos.

“El pueblo explotado y oprimido de México no debe olvidar que bajo la dictadura priísta no tenía el derecho de controlar la jornada electoral y la cuenta de los sufragios, porque esto lo hacían agentes del régimen y del PRI, que lo manipulaban descaradamente a favor de ese partido. Los representantes de los partidos no tenían el derecho de quedarse con una copia del acta de escrutinio de cada casilla, por ejemplo.
“Una de las pocas pero firmes conquistas democráticas de los años recientes es que los funcionarios de casilla son seleccionados por el IFE mediante un procedimiento de insaculación que posibilita que sea el pueblo el que tenga en sus manos y bajo su responsabilidad la jornada electoral, la recepción de los votos y la cuenta de los mismos. Desde luego, este sistema está sujeto a errores pero elimina casi totalmente la posibilidad de fraudes electorales en las urnas y hace perfectamente identificable en qué casillas se presentan irregularidades o atropellos. La exigencia del PRD de que se abran alrededor de 50 mil paquetes electorales -casi el 40 por ciento del total- quiere decir que para este partido más de 200 mil ciudadanos, salidos del pueblo, que se responsabilizaron de ser funcionarios de casilla, que gastaron horas en capacitaciones y en el cumplimiento de su encargo sin recibir paga, fueron unos corruptos que se vendieron al candidato del gobierno. O son unos inútiles.
“Este sistema democrático posibilita verificar aquellas urnas en que existe la sospecha de fraude o irregularidades. El partido impugnador simplemente tiene que presentar las actas donde se asentó el escrutinio de los votos y decir: “tengo 130 mil 500 actas, correspondientes a igual número de urnas que se instalaron el 2 de julio en el país y cuya suma de votos le da a mi candidato presidencial más votos que al candidato del PAN.”
“O el PRD puede decir: “en tales o cuales casillas, de tales o cuales distritos, hubo violaciones a mis derechos y a la ley, así que demando se abran los paquetes.”

“ (…) Por cierto, en el caso en que los paquetes electorales se abran, como exige el PRD, se haría ante burócratas del IFE o el Trife, pero ya no ante los ciudadanos.”

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