Octavio Paz en su Laberinto

Por Genaro Flores

octavio_paz_by_berruecos-d3f6g52

Octavio Paz se convirtió en epígono del capitalismo y en anticomunista cuando, invitado al Congreso de Escritores Antifascistas celebrado en España en 1937, conoció más allá de toda duda el carácter contra-revolucionario de la burocracia estalinista. Descubrió las atrocidades y asesinatos cometidos en la URSS contra los disidentes y opositores de Stalin, pero también supo de los crímenes cometidos en España contra los trotskistas, anarquistas y otros revolucionarios, no alineados al Partido Comunista, que luchaban contra el Franquismo en el Frente Popular durante la Guerra Civil de 1936-1939.

Nacido en la Ciudad de México en 1914 en el seno de una familia ilustrada y acomodada, Paz resolvió este dilema moral, intelectual y político de acuerdo a los valores y tradiciones de la clase social en la cual nació: abjuró y condenó al socialismo, y concluyó que la democracia burguesa era suficiente para conseguir “el progreso y la justicia sociales”.

Todo consistía, según él, en lograr que la democracia occidental, que “el Ogro Filantrópico” del capitalismo funcionara “bien”; y así consagró el resto de sus días en construir una entelequia que ha favorecido enormemente al capitalismo mundial: “hay que humanizar al capitalismo, pero no destruirlo”, concluyó como tantos otros intelectuales y pensadores burgueses.

En su Juventud temprana Paz fue inevitablemente tocado por el espíritu revolucionario de la época. Y no era para menos: la Revolución Socialista de 1917 en Rusia fue una epifanía del espíritu humano que auguraba un Nuevo Mundo y la instauración de la utopía sobre la faz de la Tierra.

Siendo estudiante en la Ciudad de México, Octavio Paz fue influenciado ideológicamente por el joven anarquista español Juan Bosch, su condiscípulo de la Escuela Secundaria que llegó exiliado a México, y hasta llego a involucrarse en la organización de una huelga estudiantil bajo el influjo de Bosch.

Leyó a los autores anarquistas y se convirtió en simpatizante comunista. Después, Juan Bosch fue expulsado de México por haber organizado una huelga estudiantil y Paz no supo nada de él durante largos años.

Como joven escritor, Paz tuvo acercamiento a la LEAR (Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios) la cual dependía del Partido Comunista Mexicano pero nunca perteneció a ella y tampoco fue bien mirado por los miembros de la Liga.

Cuando estalló la guerra civil española Octavio Paz escribe encendidos poemas en favor de la República y a través de la prensa se entera de la muerte de Juan Bosch caído heroicamente en combate. Creyéndolo muerto Paz escribe “Elegía a un compañero muerto en el frente de Aragón” en homenaje a Bosch. Estos escritos le valieron ser invitado al Congreso de Escritores Antifascistas de 1937 en apoyo a la República Española.

Durante el Congreso se dejaron oír las denuncias de intelectuales europeos que habiendo viajado a la URSS conocieron de primera mano el modelo de estado “comunista” dictatorial y antidemocrático, inaugurado y presidido por José Stalin, en donde todas las formas de poder popular son suprimidas para favorecer a una casta divina de burócratas en el gobierno que gozan de todos los privilegios posibles mientras el pueblo padece opresión y miseria, a la par que toda protesta o crítica es brutalmente reprimida.
Y así, Octavio Paz se enteró de que el segundo gobierno de los trabajadores y del pueblo explotado en la historia de la humanidad había sucumbido a manos de la contrarrevolución dirigida por Stalin y el PCUS.

Pero poco tiempo después, aún en el Congreso, Octavio Paz vivió una experiencia alucinante y surrealista, cuando en Barcelona desde el estrado donde subió a leer su Elegía a Juan Bosch descubre, entre la audiencia, al muerto homenajeado. ¡Pero lo encontró “vivito y coleando”!

Al término del evento Juan Bosch (o José Bosch) lo siguió al hotel donde se hospedaba y ahí revela a Paz la matanza de Anarquistas y Trotskistas que el Partido Comunista y sus agentes soviéticos en España estaban cometiendo impunemente. Después Juan Bosch le pidió ayuda a su antiguo condiscípulo para salir de España y escapar de la degollina.
Octavio Paz jamás lo volvió a ver ni supo nada más del él. Juan Bosch seguramente pereció igual que incontables revolucionarios asesinados por el estalinismo.

No es la intención de este texto hacer una apología de la vida y obra de Octavio Paz. Tampoco debe pensarse que tenemos afinidades ideológicas y políticas con este personaje. Su objetivo es valerse de un pasaje de la vida del poeta para ilustrar la conmoción que causó en la conciencia de los humanos el triunfo de la Revolución Rusa de 1917 y el ulterior fracaso que tuvo el Comunismo en la extinta URSS y en el mundo entero.

Los horrores de este modelo de “comunismo ” dictatorial aún estremecen las conciencias de los pueblos que tuvieron (y tienen, como en China y Cuba) el infortunio de padecerlos: Rumanos, Yugoslavos, Polacos, Checoslovacos, Rusos, Chechenos, Ucranianos, Alemanes, etc, aún recuerdan como los Gulags, las cárceles y los manicomios del Bloque Soviético se atestaron de “traidores”, “inadaptados”, “enfermos mentales”, “agentes del imperialismo”, “homosexuales”, que eran algunos de las epítetos favoritos del estalinismo para deshacerse de sus opositores.

Paz era un sujeto genial y bastante universal en sus intereses intelectuales. Por ejemplo, prologó Las Enseñanzas de Don Juan de Carlos Castaneda, que es un libro sobre ¡La hechicería mexicana!

Un libro prodigioso sobre la cosmovisión indígena, sobre el lado “loco” de la humanidad donde son posibles la magia, la percepción extrasensorial, la visión profética guiada por plantas sagradas, el nagualismo, la tele-transportación, y etc…¡Paz le daba cabida a esta cosmovisión, y la tomaba tan en serio que se leyó el libro, y se deleitó enormemente!

Y se explica fácilmente, por qué le gustó tanto: este lado irracional y loco de la Humanidad tiene que ver con la poesía, porque el verdadero poeta es ante todo un loco lúcido, un hijo del espíritu que alucinando dice verdades que nos tocan algún lado de nuestro ser, pero no sabemos exactamente qué lado es…

Un hombre de esa erudición y de ese talento, que miraba y abarcaba tanto, tenía poderosas razones para negarse a suscribir una ideología concreta, pues el hacerlo lo hubiera mutilado, y ya no hubiera podido declarar su gusto por la pintura abstracta, cubista, por los surrealistas, por la chamanería y la hechicería, por la religión Hindú, por los místicos católicos como San juan de la Cruz o Santa Teresa de Ávila, o por Plotino y los místicos paganos, etc; en su época, un partido estalinista lo hubiera pasado a cuchillo por sus gusto extravagantes por su gusto en el “arte decadente de la burguesía ociosa”.

Pero si sostengo que le hizo “gordo el caldo” al capitalismo, lo mismo que Pablo Neruda, porque de otro modo, jamás les hubieran otorgado el Nobel… ¿por qué nunca le han otorgado el Nobel a Marx?… ¡si se lo merece!…

Tal vez sin quererlo OP se volvió un epígono de la democracia burguesa: la burguesía hizo alarde de su propia “apertura” y su “democracia” dejándole hablar y escribir a OP todo cuanto quiso”.

Nosotros, a diferencia de Octavio Paz, creemos que la construcción del Socialismo es una tarea pendiente de la humanidad.

(1)   Octavio Paz en Valencia. José Volpi,  http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/5108/5108/pdfs/51volpi.pdf
**

Deja tu comentario