¡Libertad a Arturo Campos y Gonzalo Molina!

Por Comité Nestora Libre

crac-congreso

Tixtla, Gro. México.

El día 11 de Abril de 2014, integrantes del COMITÉ NESTORA LIBRE D.F. estuvimos en el Congreso Fundacional de la Casa de Justicia LA PATRIA ES PRIMERO, convocado por la Policía Comunitaria de Tixtla Guerrero, y que tuvo lugar en el Barrio del Fortín.Ahí tuvimos oportunidad de conocer a las esposas de Arturo Campos y de Gonzalo Molina, presos políticos a causa de su destacada militancia y liderazgo dentro de la Policía Comunitaria en el Estado de Guerrero.

Ellos se encuentran presos en los penales de alta seguridad de Almoloya, en el Estado de México y en el Penal de Miahuatlán, Oaxaca, como si fueran reos de alta peligrosidad.

El gobierno federal los incrimina en la comisión de delitos graves, pero el verdadero móvil de las autoridades es desarticular a las Policías Comunitarias mediante la violencia y el terrorismo de estado, ejercidos al criminalizar la justa lucha de las comunidades contra los delincuentes, y ensañarse con los líderes y sus familias. Con ello pretenden dar escarmiento del pueblo pobre de México en general, y del Estado de Guerrero en particular y desalentar su lucha contra los criminales.

De estas entrevistas se desprende la urgente necesidad de echar a andar una campaña de apoyo económico a las familias de los Policías Comunitarios. La esposa de Arturo y Gonzalo accedieron a ser entrevistadas por nuestros compañeros

Entrevista con Ausencia Honorato

Me llamo Ausencia Honorato Vázquez soy la esposa de Gonzalo Molina que está preso en el penal de Miahuatlán, Oaxaca.
Mi marido fue detenido el día 6 de Noviembre de 2013 acusado de terrorismo, robo agravado, privación de la libertad y lesiones.
Nosotros tenemos dos hijos.
Yo tengo 39 años y estudie hasta la primaria nomás.
Gonzalo y yo trabajábamos recolectando basura en Tixtla, de eso vivíamos.
Mi marido era un luchador social desde tiempo atrás porque él es un hombre que tiene unos sentimientos muy bonitos por su gente, por su pueblo.
“Tenemos que luchar por nuestra liberación y la de nuestro pueblo”, me decía cuando conversábamos.

Últimamente, mi esposo participaba de tiempo completo en la Policía Comunitaria de Tixtla como Coordinador mientras yo seguía trabajando.

Cuando apresaron a Gonzalo dejé de trabajar para meterme de lleno en la lucha por su libertad.
Yo tenía ahorrado algo de dinero, y con ese ahorrito, por un tiempo pude hacerle frente a los gastos tan fuertes que son el ir a visitar a mi esposo hasta el penal en Miahuatlán, Oaxaca, y llevarle lo necesario para que no le falte nada ahí adentro.
Cuando voy a visitar a Gonzalo me gasto 4 mil pesos, y eso para nosotros es una cantidad muy grande de dinero.
Ya ahorita mis ahorros se me terminaron. La gente me pregunta que cómo le hago para soportar tanto.

Yo estoy muy inconforme con lo que el gobierno hace con nuestros maridos, y de que violenten a nuestras familias mermándonos nuestro escaso patrimonio y nuestro sustento.

A Gonzalo solo le permiten 4 horas de visitas al mes, está prohibido llevarle cartas o libros.
Yo tardo 3 horas en pasar los filtros que se tienen marcados para los visitantes. Es muy bochornoso porque me tengo que desnudar para que me registren mujeres policías.
Al principio me pidieron documentación, exámenes de sangre, exámenes de SIDA y no sé qué más; hasta en eso tuvimos que gastar para que mis hijos y yo pudiéramos entrar a verlo.

El encarcelamiento de Gonzalo ha sido muy duro.

Los primeros días fueron los peores. Lo tenían en un cuartito pequeño con la luz prendida todo el día y no le daban bien de comer. Él me contó que le daban un bolillo con huevo en polvo mojado en agua tres veces al día, nada más. No lo dejaban salir al patio a caminar.

Yo me quejé y las autoridades del penal me amenazaron con suspenderme la visita.

A Gonzalo lo incriminan seguido por “mal comportamiento”, y también lo amenazan con suspenderle las visitas; pero yo lo conozco y sé que mi marido no es así, y que lo hace nada más para estarlo molestando dentro del penal.

Gonzalo les manda decir a los compañeros que aunque él esté preso la lucha debe de seguir, que no se deben detener sólo porque a él lo hayan detenido.

Entrevista con Agustina García de Jesús 

Me llamo Agustina García de Jesús y soy la esposa de Arturo Campos, tengo 34 años, estudie hasta la primaria, hablo mixteco y castellano.

Arturo y yo tenemos 6 hijos e hijas. A él lo tienen preso en el penal de Almoloya.

Es muy grande mi enojo por lo que nos hace el gobierno, porque  Arturo ha luchado toda su vida por su pueblo y los gobiernos siempre ponen obstáculos.

Mi marido es un hombre soñador que no le gusta vivir el día nada más, sino que le gusta mirar el futuro de la humanidad.

Ahorita estamos con gran aprieto económico. Desde que entró a la Policía Comunitaria bajaron los ingresos familiares.

 A Arturo lo conozco desde hace más de 20 años y siempre ha sido defensor de su pueblo. Él es fundador de la Organización Independiente de los pueblos Mixtecos y Tlapanecos y siempre asistió a Talleres de Derechos Humanos para aprender a defender a la gente.

Yo creo que está mal, al apresar a luchadores como Arturo porqué truncan sus sueños.

No por estar con aprietos económicos vamos a abandonar nuestras luchas. Arturo no tiene miedo ni límites y les manda el mensaje a sus compañeros de seguir luchando, y que en cuanto salga se reincorpora a la lucha.

La gente lo busca y lo sigue porque él es un líder.

Hay aprieto económico familiar porque cada mes hay que mandarle dinero para que coma y tenga artículos de aseo personal.

Yo tengo que luchar y trabajar para que no le falte nada a Arturo ni a los niños.

A los hijos les duele en el alma no ver a su Papá. Mis hijos están chiquitos y dependen de mí. Vendo tortillas hechas a mano para mantener a mis gentes, y yo pienso: “Arturo debe vivir y tener fuerzas”, por eso trabajo para sostenerlo y mandarle $750 pesos al mes.

La lejanía de Arturo nos es muy dolorosa. Él me escribe cartas. Me dice que vive en un cuarto de 5 por 2 metros junto con otros tres presos.

Son vergonzosas las revisiones que sufro en el penal para poder ver a mi marido.

La comunidad me ayuda dándome maíz. No comprendo por qué el gobierno se ensaña con nosotros.

Deja tu comentario