México. Atenco: la moneda está en el aire

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El gobierno nunca abandonó el proyecto del aeropuerto y avanzó lentamente para consumarlo, pero las comunidades que se oponen no están dispuestas a ceder sus tierras, como ocurrió en 2001.


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MAYRA IRASEMA TERRONES MEDINA

Domingo 4 de mayo 2014. México. La estrategia gubernamental para consumar la imposición del aeropuerto en Texcoco está desplegada, con la compra ilegal de tierras y voluntades, el cerco a los campesino quitándoles el agua y la reactivación de grupos priistas para e hostigamiento. Sin embargo, las comunidades que se resisten al proyecto también están moviendo ficha.

En el año 2001, ningún ejidatario del municipio de Atenco y Texcoco puso un letrero que dijera: “Se venden tierras”; sin embargo, el gobierno federal y estatal impulsan la especulación de sus tierras al mejor postor. En ese año,  el gobierno federal expropió las tierras de 13 ejidos  para la construcción del proyecto Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, que contemplaba  la transformación territorial de todos los pueblos que pertenecen a los municipios mencionados.

Las comunidades de esa región formaron el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT- Atenco), que luchó durante nueve meses hasta que logró derogar el decreto expropiatorio impuesto. Este momento histórico para las comunidades transformó su historia, y hasta hoy siguen luchando contra las diversas estrategias de desgaste y división de los gobiernos en turno, que son diversas y actualmente están en marcha en todas las comunidades de México.

Después del triunfo del FPDT en 2002, Enrique Peña Nieto, como gobernador del estado de México, puso en marcha la construcción de la infraestructura contemplada en el proyecto aeroportuario a fin de urbanizar la región de Texcoco, a costa de las tierras ejidales de los campesinos que ahí habitan

Entre la infraestructura que construyó el gobierno estatal, llaman la atención las obras de drenaje túnel emisor oriente realizadas para evitar la saturación de agua. Estas obras son punto de partida de un proyecto “ecológico” que desde el 2008 impulsó la Comisión Nacional del Agua (Conagua), denominado Zona de Mitigación y Rescate Ecológico en el Lago de Texcoco y cuyo presupuesto está en 80 por ciento destinado a la compra de tierras. Este proyecto está enmarcado en otro proyecto integral llamado Parque Ecológico  Texcoco. En 2009, la Conagua compró terrenos ejidales en Ixtapan y Nexquipayac; en esta última comunidad lo hizo buscando uno por uno a los ejidatarios; les ofreció entre 200 y 250 pesos por metro cuadrado y asesoría para cambiar la propiedad social a privada. En San Salvador Atenco, en el 2010 se negó la venta de tierras en asamblea ejidal.

En Nexquipayac los ejidatarios, sin ostentar el dominio pleno de sus tierras –ya que no finalizaron esta última fase del Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares (Procede) –, vendieron a la Conagua. Esta compra-venta de tierras resulta, por tanto, ilegal. Algunos de los ejidatarios que no vendieron sus tierras y pobladores tienen una demanda contra esta venta.

Antes funcionarios, ahora empleados de la constructora

OHL es un conglomerado de siete empresas españolas, que en México se denomina OHL Concesiones. A esta constructora se le dio la concesión para  las cuatro fases del circuito exterior mexiquense. Distintos niveles de gobierno, pero principalmente el gobierno de Peña Nieto, le entregaron a este corporativo la construcción de las cuatro fases del Circuito Exterior mexiquense, el Viaducto Bicentenario, la autopista Puebla–Perote, la autopista Urbana Norte, el libramiento Norte-Puebla y la Supervía Poetas, además de la operación del aeropuerto de Toluca hasta el 2040.

En 2012, OHL contrató  a Alter Consultores para impulsar la desincorporación de la propiedad social de dos de sus proyectos. El director de esta empresa  es Julio Antonio Virgen Camaño, quien fuera delegado en el Estado de México de la Procuraduría Agraria (PA) en la gestión de Peña Nieto. Él tiene un conocimiento claro de la situación de cada uno de los ejidos de esta zona, ya que fue funcionario público; su compañía buscó la compra de las tierras en Acuexcomac, San Salvador Atenco y la colonia Francisco I. Madero, presumiendo ser expertos en resolver  “conflictos agrarios”.

Los ingenieros Andrés Ixmatlahua Lemus y Álvaro Paredes Pérez, empleados de OHL, se presentaron con los comisariados ejidales de las tres comunidades para mostrar su intención de comprar tierras y así terminar la construcción del entronque de la autopista Peñón-Texcoco, que cruzará las tres comunidades mencionadas y conecta con Acolman hacía Tulancingo, Hidalgo. Estos técnicos operativos están a la orden de Roberto Muñoz Espinoza, quien fuera, en años anteriores, visitador agrario de la PA.

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