El movimiento magisterial no fue derrotado

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Publicado en Pluma 25

El otro gran protagonista de la lucha de clases en el pasado reciente fue el movimiento magisterial que impactó a buena parte de la República. Contra lo que dicen la mayoría de corrientes que actúan en este gremio, este movimiento de ninguna manera fue derrotado; al contrario, consiguió atemperar y disminuir buena parte de las pretensiones que tiene la burguesía en el terreno educativo.

En primer lugar, preservó la gratuidad de la educación y la estabilidad y permanencia en el empleo para los maestros en activo, además de que mantiene herramientas legales para evitar su despido. Además, debido a la insurgencia magisterial el PRI desistió de generalizar el cobro del IVA, lo que hubiese afectado a los sectores sociales de más bajos ingresos. El dicho del PAN respecto a que se realizaron “concesiones inadmisibles” a la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación) es prueba de que el movimiento consiguió evitar algunos de los principales golpes que le querían propinar y es revelador de la frustración de la burguesía.

La aparición en Chiapas a finales de 2013 del enorme movimiento magisterial y popular, es otra expresión de esta lucha. Lo es también la posterior anulación de las evaluaciones educativas en Oaxaca y Veracruz. El hecho de que la “reforma” se quedó a medias puede apreciarse cuando vemos que la burguesía organizada en “Mexicanos Primero” clamó indignada porque la gran mayoría de estados -24-no armonizaron sus leyes a las federales, es decir, las leyes de la mayoría de las entidades federativas no han incorporado las contrarreformas educativas.

Una de las medidas que el gobierno federal le quiere imponer a los maestros y maestras es pagarles directamente y que no lo hagan los gobiernos estatales, en los que desconfía. En este plan, para cobrar sus salarios, los docentes deben estar en los censos oficiales y ceñirse a lo que quiere el gobierno federal. Se ha puesto como fecha límite para esto el mes de enero de 2015. Si el gobierno federal no paga a sectores numerosos de maestros que no quieren entrar a su redil y de hecho consigue despedirlos, obtendría un triunfo resonante. Avanzaría con paso firme en la instrumentación de su contrarreforma. Pero si vuelve sobre sus pasos y no lo hace, por el temor a desencadenar una fuerte protesta, entonces el gobierno quedará frustrado.

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