El conflicto de Johnson Controls.

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Tomás Holguín.
24-jul-14

El contexto.

Nos encontramos en Reynosa, Tamaulipas, ciudad mexicana frontera con E.U.A., en la que se encuentran asentados varios parques industriales, muchas maquiladoras. Ciudad de migrantes, -originarios de otros estados del país-, quienes vienen a trabajar a la maquiladora y no a turistear, pues la ciudad no es bonita, y aquí se está por necesidad, para salir adelante. La clase trabajadora se aglomera en esta ciudad.

Esta ciudad es testigo de la explotación más rapaz y sinvergüenza que se le puede dar a la clase trabajadora. El conflicto de Johnson Controls es sólo la punta del iceberg de toda la injusticia laboral y social de que son víctima los trabajadores y trabajadoras en esta ciudad.

El conflicto.

El primero de julio la empresa Johnson Controls vende sus derechos a la firma Visteon (Carplastic S.A. de C.V. –razón social-). Sin informar a los trabajadores y trabajadoras se les indica que deben seguir laborando para la nueva empresa, sin la liquidación correspondiente por parte de la antigua empresa y sin reconocimiento de la antigüedad laborada. Una “jugada” sucia y marrana por parte de los empresarios.

Para evitar este abuso, los trabajadores digna y valientemente decidieron levantar la huelga -parando toda actividad en la maquiladora-, la defendieron ante la Junta de Conciliación y Arbitraje, y se ampararon por ley como corresponde, explicitando claramente una y otra vez las razones y motivos de su proceder: la defensa de sus derechos laborales y su derecho a la liquidación.

Los acontecimientos.

1) La empresa Johnson Controls no informa a los trabajadores y trabajadores de la venta de sus derechos a Visteon, es decir, no les indica que la relación laboral-patronal con ellos ha terminado. Se niega a liquidarlos.

2) La empresa Visteon quiere absorber la fuerza laboral de la antigua empresa ofreciendo nuevo contrato sin reconocimiento de la antigüedad laborada.

3) El sindicato de la maquiladora, filial de la CTM, poniéndose del lado de la patronal hace el trabajo sucio con los trabajadores y trabajadoras, instigando, presionando y hostigando a que se firme el nuevo contrato.

4) El sindicato se niega a reconocer y apoyar la huelga, permaneciendo fiel a la patronal.

5) Terriblemente, Junta de Conciliación y Arbitraje, instancia de gobierno, también se pone del lado de la patronal y declara ilegal la huelga.

6) Durante la huelga la empresa Johnson Controls ha establecido distintas tácticas y estrategias para poder derrotar a los paristas, entre las cuales se consideran:

a. Acoso y hostigamiento, tomándoles fotos y videos a los trabajadores y trabajadoras, así como amenazas de desalojo de los paristas con el uso de la policía.

b. Intento de soborno a los dirigentes de la huelga.

c. Convocatoria a “mesas de negociación” en las cuales se les decía a los trabajadores y trabajadoras que su problema se iba a resolver, y al final de la “negociación” la patronal rechazaba toda demanda; así se establecieron 3 mesas en semana y media; esta fue la táctica del desgaste. Los compañeros y compañeras se asoleaban, se fatigaban y se desanimaban tras cada revés en la mesa, y el movimiento se mermaba.

d. El evento más trágico de todo esto ocurrió cuando el gobierno estatal, actualmente a cargo de Egidio Torre Cantú –del PRI-, concede a las demandas de la empresa Johnson Controls de desalojo de los paristas; pues el día 16 de julio es la policía estatal quien se presenta a romper la huelga, retirando a los paristas de la entrada de la maquiladora y permitiendo la entrada del personal de confianza y a los esquiroles.

Esto es de lo más aberrante y asqueroso que pueden hacer los que dicen ser nuestras autoridades y representantes, que ante la injusticia laboral y social se pongan de lado de los abusadores y explotadores. Gobierno y empresarios parecen ser uno sólo, y ambos golpean juntos a la clase trabajadora de todo el país.

e. A partir de la irrupción de la policía estatal, se han visto merodeando en el plantón policías armados en vehículos particulares.

f. Después de romper la huelga con el apoyo miserable del gobierno estatal, la empresa Visteon contrató a una empresa outsourcing para que nuevo personal labore en la maquiladora.

Balance.

Es así que las empresas Johnson Controls y Visteon han utilizado todo recurso legal y político a su disposición para derrotar a los paristas. De momento, han quebrado la huelga, en la tercera mesa de negociación ya dijeron definitivamente que no liquidarán a ninguno de los paristas, han remitido el plantón a un lugar fuera de la empresa y ya se encuentra en actividades normales la maquiladora, con esquiroles y nuevo personal. ¿Cómo revertir todo esto? ¿Qué hacer ahora? Parece una victoria de los empresarios sobre los trabajadores.

Ante la noticia de no liquidación por parte de la empresa, la respuesta de los trabajadores y trabajadoras no tardó. Los amparos y el plantón continúan, y ya se planean las acciones a seguir.

La punta del iceberg.

Lo que ha pasado en Johnson Controls no es exclusivo de esta empresa y maquiladora, es un fenómeno que se sucede en otras maquiladoras del mismo parque industrial, y probablemente del resto de la ciudad.

Por ejemplo, parece ser que la estrategia de que las empresas cambien de razón social es algo frecuente (lo hacen cada 6 años aproximadamente), lo cual limpia la antigüedad de los trabajadores y no se les liquida, se dan bonos de $1,000 pesos -en vez de una liquidación- por aceptar estos cambios de patrón, y los sindicatos a cargo de la CTM son los encargados de manipular, convencer y amenazar a los trabajadores y trabajadoras para que acepten estos bonos.

Actualmente, en otra maquiladora del mismo parque industrial los trabajadores y trabajadoras están iniciando un proceso legal denunciando las arbitrariedades de su patronal. Y a los trabajadores y trabajadoras que han promovido las reuniones y las acciones legales, la empresa ya los ha despedido –sin liquidarlos-.
Es decir, aquí en Reynosa, Tamaulipas, se reprime a la clase trabajadora que lucha por sus derechos laborales, económicos y políticos, signados en la constitución; y esta represión es llevada a cabo directamente tanto por la patronal (empresarios) como por el gobierno.

Ante estas injusticias que se suceden día a día en los parques industriales de México, todos los trabajadores y trabajadoras debemos levantar la voz y solidarizarnos; unidos con otros sectores de la sociedad en lucha, estudiantes, campesinos, amas de casa, organizaciones, etc., para lograr la defensa de todos nuestros derechos.

La lucha continuará.

Como vemos, estos conflictos serán cada vez más frecuentes en nuestra ciudad y en nuestro país, pues con la nueva contrarreforma laboral las injusticias laborales se reproducirán una y otra vez, motivando a la clase trabajadora a salir a luchar.

Ya no están pues solos los campesinos y las comunidades indígenas en su lucha contra la violencia, los narcoempresarios y la destrucción del medio ambiente -para lo cual han creado las policías comunitarias y las autodefensas-; ahora parece que poco a poco la clase trabajadora de México también se anima a luchar; por ejemplo, a la vez vemos la lucha de los compañeros y compañeras del Sindicato de Trabajadores Unidos de Honda de México en Jalisco, que lograron un triunfo legal al conseguir un amparo que obliga a la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) a emitir un laudo en el que se reconoce el derecho de los trabajadores de esa empresa a pertenecer a la organización sindical de su preferencia.

¡Por la victoria de los y las huelguistas de Johnson Controls!
¡Por la liquidación al 100%!
¡No más represión!

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