Ayuno y oración por la niñez migranteJosé Aureliano Buendía

La-Jaula

En mayo del presente año la película mexicana La jaula de oro de Diego Quemada-Díez ganó el premio Ariel en nueve de las catorce categorías a las que fue nominada. Hecha sin los grandes efectos y la alfombra roja de Hollywood en su elenco, esta película da muestra de que el cine es todavía un poderoso foro de crítica social, como el que nació siendo a manos de Serguéi Eisenstein y Charles Chaplin hace más de un siglo.

La jaula de oro es la historia de tres niños guatemaltecos y uno mexicano, indígena tzotzil, quienes por anhelo de una vida mejor se aventuran a recorrer el camino hacia los Estados Unidos montados en “la bestia”, sin imaginar el breve y trágico futuro que les espera. Esté filme fue nominado junto con Her de Amat Escalante a los premios Oscar 2014.

La realidad que inspiró a Quemada-Díez se vive a diario en nuestro país. En fechas recientes, el problema de los niños migrantes adquirió singular importancia en los medios a raíz de las detenciones de más de 60 mil menores por parte de la patrulla fronteriza de Estados Unidos.

Como una respuesta humanitaria, el padre Alejandro Solalinde anunció el 8 de agosto, en conferencia de prensa, la realización de una acción urgente consistente en un prolongado ayuno y oración de siete días. Esta acción comenzó el pasado 9 de agosto con una concentración en la embajada de Estados Unidos en México. Luego de encender una luz por los miles de niños migrantes detenidos en Estados Unidos, se partió en caminata hasta el edificio del Instituto de Migración en la Ciudad de México, en donde se encontraban ya instalados en ayuno, familiares y organizaciones de migrantes centroamericanos de Honduras, Guatemala, El Salvador y mexicanos que exigen una salida humanitaria a la crisis migratoria que se vive en las fronteras.

La primera jornada de oración y ayuno fue acompañada con una vigilia en Albuquerque, Boston, Lincon, Tucson, San Antonio, Chicago. En México, ha tenido eco en Veracruz, por parte del grupo Las Patronas y por todas las casas y comedores de migrantes. Irineo Mújica, quien participa en un comedor en Tultitlán, Estado de México, exigió al inicio del ayuno que se dejara a los niños reunirse con sus familiares, pues alrededor del 90% de los niños detenidos tienen familiares que podrían recibirlos en Estado Unidos.

Es una lástima que el efecto cinematográfico de La jaula de oro no haya generado por sí mismo una respuesta social para detener las deportaciones de familias completas por el gobierno de Obama y parar esta crisis que, en su momento más álgido, ha mantenido cautivos a más de 60 mil niños en improvisadas cárceles norteamericanas.

Paola Quiñones, una joven de origen hondureño nos platica como la experiencia de cruzar el territorio mexicano puede ser un hecho traumático, sobre todo por la discriminación y la violencia que puede atraparlos en cualquier momento. “Yo tengo 21 años y necesito el amor de mi madre, ahora imagínese los niños” —dice, teniendo en mente a su pequeña que tuvo que dejar con sus padres para salir a buscarle un futuro a fuerza del trabajo que pensaba conseguir en Estados Unidos. Sin embargo, fue secuestrada dos veces, en Reynosa, Tamaulipas, primero por el crimen organizado y luego por la gente de migración que no quería soltarla, por lo que el padre Solalinde tuvo que intervenir para lograr su libertad.

Armando, también hondureño, habla sobre su experiencia en una casa para migrantes. Sobre como en el albergue los niños toman rumbo hacia el norte para intentar cruzar la frontera, muchos de ellos solos, otros, de la mano tan solo de su madre: “No es posible que el gobierno de Estados Unidos los esté encarcelando”.  Es por ello que nos conmina a seguir su camino. “Yo enciendo mi luz y sigo adelante con la lucha”.

A lo largo de ésta semana, el Instituto de Migración será el más nuevo y lujoso albergue para los hermanos centroamericanos que piden por sus niños, por nuestros niños, pues muchos de los pequeños encarcelados son mexicanos. Junto a los pequeños de El Salvador, Guatemala y Honduras, los niños migrantes mexicanos han tenido que vivir un viacrucis de humillación y desprecio por parte de los más filibusteros racistas estadounidenses, quienes pese a beneficiarse de la mano de obra casi regalada, todavía se atreven a “manifestarse” deteniendo autobuses repletos de niños, exigiendo sean devueltos de inmediato a su país. Se ha incluso llegando al extremo, no poco preocupante, de exigir una salida asesina como la infringida por el sionista Netanyahu, sobre los niños de la franja de gaza. La “columnista” Ann Coulter, por ejemplo, recientemente dijo en entrevista para Fox News: “Necesitamos a Netanyahu aquí. Sí, a veces los niños palestinos son asesinados [ríe], pero eso se debe a que están relacionados con organizaciones terroristas que atacan Israel y Netanyahu no titubea ante los líderes religiosos. No le importa lo que dice la ONU. No le importa lo que dicen los medios”.

Alejandro Solalinde, tan ajeno a la doble moral de los políticos estadunidenses, vestido tan pulcro y sencillo, finalizó la conferencia de prensa con una voz apresurada y enérgica. “La tragedia se está dando no en un país musulmán, ni judío, la tragedia sucede en un país cristiano, protestante, los Estado Unidos”.

Luego de una oración realizada por todos los presentes, Solalinde continuó: “Llevamos semanas llamando la atención sobre la crisis humanitaria”, y explicó que los operativos del gobierno sí están sirviendo, pero para detener a los migrantes y no a los delincuentes que los extorsionan, pues a los migrantes ya no se les deja subir al tren, por lo que no pueden llegar a los albergues donde se brinda ayuda humanitaria.

Finalmente, como un capitán sin barco, fue calificada la iniciativa de Peña Nieto llamada Frontera Sur, de la cual el padre dijo: “están completamente desligados de la realidad”, la misma realidad que todos los días arroja cientos de niños a las filas de las maras y enciende la violencia en Centroamérica, incrementando así nuestra tragedia.

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Acude a las actividades culturales y conferencias que a lo largo de la semana se estarán realizando afuera del Instituto de Migración, ubicado en Av. Homero 1832, Los Morales Polanco, Miguel Hidalgo. Ciudad de México.

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