México. Reforma Energética: conclusión de 2 décadas de saqueo. Pemex, para 10 años

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Revista Contralínea
27. agosto, 2014 Autor: Marcos Chávez
La reforma energética –vista por especialistas como la privatización del petróleo mexicano– fue sólo la culminación de 2 décadas de saqueo y desmantelamiento instrumentado desde mediados de la década de 1990. Entonces la carga fiscal –siempre agresiva para la otrora paraestatal– se hizo cada vez más onerosa. El sexenio pasado y lo que va del actual resultaron los más voraces en la ordeña de Pemex. Hasta junio de 2014, los rendimientos acumulados de la petrolera antes del pago de impuestos, sumaron 1 billón de pesos corrientes; mientras que los impuestos pagados, ascendieron a 1.3 billones de pesos. Así, la pérdida después de impuestos fue de 258 mil millones. Proyectada para todo 2013 y 2014, la cifra de la merma para la ahora “empresa productiva del Estado” será de 346 mil millones. Y si la deuda de Pemex al inicio de la presente administración era de 787 mil millones de pesos, al cierre de la primera mitad de 2014 llegó a 925 mil millones. Con la errática política petrolera, las reservas probadas de petróleo tienen una vida de 10 años

Imperturbable en su cruzada contrarreformista neoliberal, el bloque dominante comandado por Enrique Peña Nieto y el salinista Luis Videgaray, su infatigable operador político-financiero –mejor conocido en el argot de los laberintos del poder como el mensajero y el hombre del maletín; el Corre-ve-y-dile que el atlacomulquense emplea para llevar o enviar recados a gobernadores y otros miembros de la elite política, al menos desde 2010, y para recolectar las “cooperaciones” y aceitar la maquinaria de la corrupción institucionalizada con las que premia a los legisladores que aprueban expeditamente sus iniciativas de ley–, aplicó hasta el último minuto de vida la asfixia fiscal, presupuestal y operativa al sector energético.

El bloque fue implacable hasta el último momento. Hasta que los enemigos del pueblo y amigos del dinero y los negocios privados del Congreso de la Unión culminaron el proceso legislativo y cumplieron su tarea asignada, generosamente compensada: doblar a vuelo las campanas por los dos últimos legados que quedaban de la Revolución Mexicana: sepultar a las nacionalizadas industrias petrolera y eléctrica. Hasta que los legisladores inhumaron al cadáver simbólico de ese ciclo histórico que desde hace 31 años les pesaba como una lápida; y, en una parodia del doctor Frankenstein, desenterraron y pusieron a caminar al porfiriano muerto energético reprivatizado y extranjerizado –maquillado de “modernidad” neoliberal– que se creía definitivamente sepultado por el nacionalismo revolucionario.

Así, el hombre del maletín, satisfecho por sus servicios prestados y el éxito alcanzado, ya se siente retribuido con la banda presidencial para diciembre de 2018.

Y, como escribiera el poeta inglés John Donne –citado por Ernest Hemingway–, “nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti”.

Hasta el 12 de agosto, el día en que Enrique Peña oficializó el giro hacia atrás en las manecillas del reloj de la historia, se mantuvo la sistemática destrucción de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), con sus perversas secuelas socioeconómicas, políticas y geoestratégicas. Esa política complementa el asalto y la desaparición de la compañía de Luz y Fuerza del Centro y de su respectivo sindicato –uno de los contados democráticos que habían escapado al corporativismo estatal, ejemplificado por aquellas paraestatales–, llevado a cabo por Felipe Calderón, con un método que rememora al decreto Noche y Niebla, aplicado por hordas hitlerianas en contra de sus enemigos.

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http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2014/08/27/pemex-para-10-anos/

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