¡NO AL PACTO CON GENOCIDAS!

Por José María Carmona

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Boletín Digital ES83

chemaPadres de familia marchan en Chilpancingo para exigir la aparción con vida de sus hijos. Foto: José Aureliano Buendía

Ante la profunda crisis política que vive el país por los acontecimientos de Iguala, Guerrero y la desaparición de los 43 normalistas, varios sectores de la sociedad principalmente las cúpulas empresariales y el propio presidente Peña Nieto han propuesto a los partidos políticos un “pacto” contra la corrupción, la impunidad y la violencia con el propósito de superar la crisis política.

Aunque José Luis Abarca, ex presidente municipal de Iguala, ya cayó y también Ángel Aguirre, lo cierto es que los normalistas de Ayotzinapa siguen desaparecidos y la presión de la opinión pública nacional e internacional continúa condenando al gobierno peñista, exigiendo la presentación con vida de los jóvenes normalistas.

En estos momentos críticos para el país, resulta inaceptable para la sociedad mexicana agraviada, un “pacto” de tal naturaleza cuando ha quedado demostrada la corrupción entre el crimen organizado, los partidos y los diferentes niveles de gobierno.

Más aun cuando el ejército y las policías están manchados de sangre de civiles, entre ellos los normalistas asesinados en Iguala.

La crisis política es profunda porque las movilizaciones, el repudio y las condenas no han dejado de cesar y golpean duramente no solamente al gobierno peñista si no al régimen político y a la clase política que hoy ante amplios sectores de la población se encuentran desprestigiados.

Cualquier tipo de pacto entre el gobierno y las principales fuerzas políticas –PRI, PAN, PRD y MORENA- resultaría inútil aunque lo hagan con amplios sectores de la sociedad civil.

Las diferentes organizaciones sociales agrupadas en la Asamblea Nacional Popular que a partir de hoy llevan varias jornadas de lucha por la presentación con vida de los 43 normalistas desaparecidos, el castigo a los responsables del asesinato de los 6 normalistas, demuestra la capacidad para poner fin y un ultimátum al gobierno de Peña Nieto, por lo que un acuerdo como el propuesto resultara una farsa y ofensivo para los normalistas y sus familiares.

Ante esta situación, se debe ser categórico y decir: ¡NO AL PACTO CON GENOCIDAS! y apelar de las organizaciones sociales y políticas independientes para continuar fortaleciendo el movimiento y la lucha hasta que aparezcan los normalistas.

Un acuerdo con el gobierno sería una capitulación y traición al movimiento, es por ello que la jornada de 72 horas debe de fortalecerse y al mismo tiempo preparar las condiciones hacia un paro nacional

Para ello es necesario fortalecer la lucha en todos los ámbitos de manera democrática y solamente confiar en el método de la movilización social apoyando los acuerdos de la Asamblea Nacional Popular.

Ningún pacto con el gobierno de Peña Nieto, de Guerrero, los partidos políticos y las cúpulas empresariales que hoy se encuentran coludidas con el crimen organizado, como lo han declarado varios especialistas en esta materia.

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