Ecología

Neoliberalismo y medio ambiente

 

Por Pablo Alvarado

 

El Socialista, 309, 2006.

 

El imperialismo estadounidense y sus principales consorcios transnacionales, así como el capital, cada vez más se afianzan y controlan al mundo. Penetrando en las diversas regiones del planeta van carcomiéndolo con la barbarie y el salvajismo, devorando y distinguiendo lo que le sirve, desechando y arrinconando lo que no le es útil, incluyendo a una gran parte de los seres humanos que ya no utiliza como trabajadores a su servicio. Para el capital estos trabajadores se convierten en objeto sin valor.

 

La política neoliberal del imperialismo que se ha implantado en la mayoría de los países del mundo se ha hecho de manera lenta y silenciosa con la complicidad de sus propios gobiernos, los cuales ha modificado sus leyes, códigos, constituciones, legislaciones agrarias, laborales y ambientales en beneficio de los intereses brutales de los norteamericanos. En los países que no tienen ingerencia directa, el imperialismo impone la política neoliberal a través de la guerra, con el pretexto de que poseen armas que ponen en peligro a la humanidad, como es el caso de Irak y Afganistán. En África y Asia impone la política neoliberal de distinta manera, así también en América Latina. En esta última región concretamente con el ALCA, el Plan Puebla-Panamá, el Plan Andino y el Plan Colombia se proponen el control económico, político y militar de la región. Uno de sus objetivos es apropiarse de los recursos naturales, minerales, yacimientos de petróleo y Biodiversidad; las regiones o zonas que no tienen algunos o ninguno de estos recursos se convertirán en fuente de mano de obra barata de las grandes empresas.

 

A la política neoliberal de la globalización capitalista no le interesa cuidar el medio ambiente, porque en los proyectos que tiene en diferentes lugares, no da ninguna alternativa de vida para los pobladores ni contempla la utilización racional de los recursos naturales que ahí se encuentran como son: bosques, ríos, selvas, mares, mantos acuíferos, etc. En nuestro país el actual gobierno sigue la misma trayectoria neoliberal, al igual que los pasados gobiernos, garantizando la inversión extranjera a través de la violación de los acuerdos multinacionales de protección al medio ambiente y recursos naturales. Impulsando la explotación de las áreas naturales protegidas ubicadas principalmente en territorios indígenas como es el caso de la Huasteca veracruzana e Hidalguense, donde la gran parte del proyecto para la explotación del petróleo y gas natural abarca terrenos ejidales y comunales. De llevarse a cabo la explotación petrolera en esta región, sus pobladores serán despojados de su patrimonio y la mayoría emigrará a las grandes ciudades del interior de la República o a los Estados Unidos. Los pocos que serán contratados no contarán con ningún sindicato que los proteja legalmente para obtener el seguro de vida, prestaciones y otros logros que se han obtenido a través de la lucha de los obreros. El gobierno mexicano siguiendo la política neoliberal, también está encubriendo la privatización del Sector Eléctrico con los contratos que ofrece a empresas privadas para la generación de energía eléctrica como es el caso de las transnacionales Sempra, Shell, Maratón oil, El paso Energy, Phillips Petroleom y Sempra Energy, complejos que se pondrán en marcha en toda la frontera de Baja California así como en el noroeste de México, frontera con Arizona. Estados Unidos será el único benefactor de la electricidad que se genere mientras nuestro país sólo se quedará con la contaminación ambiental. Esta es la actitud entreguista de la política neoliberal del gobierno de Vicente Fox. El pueblo de México debe unirse para hacer frente a esta pérdida de soberanía.

 

El uso racional de nuestros recursos naturales y la defensa de la propiedad ejidal y comunal en las comunidades indígenas y campesinas, se vuelve una necesidad urgente para poder ponerle un alto a esta política neoliberal que solo va en función del capital y no de las personas.

 

Cárcel de máxima seguridad “La Palma”, Edo. De México,

Preso de conciencia indígena náhuatl

Pablo Alvarado Flores