Educación superior: un programa socialista

Educación superior: un programa socialista

Presentación

El presente borrador de documento sobre las políticas del capital para la educación superior tiene el fin de servir como base para la discusión de toda la juventud socialistas del POS. Luego de una amplia discusión con los aportes y cambios que hagan todos los compañeros, queremos tener un documento que nos sirva para entender cuáles son las políticas enfrentamos para la educación superior y cuál debe ser la política de la Juventud Socialista.

En la educación superior de nuestro país, el neoliberalismo trajo no solamente cambios negativos y perniciosos en el ámbito puramente económico, de igual forma en el medio político se hicieron sentir sus repercusiones.

Al mismo tiempo que a las universidades les resta recursos económicos  con el objetivo de permitir su privatización, la tendencia predominante es que las grandes decisiones que determinan el rumbo de las políticas educativas son determinadas y decididas por un grupo selecto. Las grandes mayorías, quienes en última instancia son las que resiente o experimentan tales políticas, son ajenas al análisis y formulación de dichas políticas.

El neoliberalismo nos impone políticas que producen una miseria catastrófica, pero al mismo tiempo, tales políticas no decididas por élites o grupos que mantienen un interés puramente económico. Así, las políticas educativas que nos rigen y de las cuales sufrimos sus severas consecuencias,  son definidas por grupos ajenos: Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, CENEVAL, Burocracia ( generalmente priísta) universitaria.

Son estos sectores a quienes debemos combatir no sólo en un plano económico; es decir, en una lucha contra sus planes y proyectos, sino también en un plano político: contra sus métodos en la toma de decisiones y contra su enquistamiento en el poder.

Una de los grandes hechos que nos marcó la jornada del 2 de julio fue la derrota estrepitosa del régimen priísta, a partir del cual es posible se abra una revolución, ahora en el terreno sindical e institucional en donde este organismo tiene incidencia.

El PRI, siendo el partido oficial, tenía un esquema corporativista y totalmente antidemocrático para gobernar, este esquema se reflejó y en muchos casos se expresó a semejanza  en la sociedad.

Federaciones y confederaciones de obreros y campesinos se debían por y para el partido en el gobierno; es decir,  su vida giraba en torno a lo que ocurría con él. En el medio universitario, en sus proporciones, podemos decir que este esquema se repetía. Hoy ya no es así. La derrota del partido oficial implica un severo revés en todos los espacios que el partido oficial ocupaba y que hoy comienzan a ser cuestionados.

El PRI perdió la presidencia de la república, y eso, por hoy, se expresa muy posiblemente en una revolución a nivel sindical e institucional en todos aquellos espacios que eran ocupados por éste y ahora van a ser cuestionados por una revolución triunfante que tiene que seguir haciendo sentir sus efectos. Si pudimos sacar al PRI de gobierno federal, ahora el dilema es si podremos sacarlo de los sindicatos y las universidades en donde se ha enquistado y que quiere convertir en madrigueras de último refugio.

 

Educación y producción en el capitalismo

Para asegurar la continuidad de su existencia, el capitalismo necesita extender y reproducir las relaciones sociales en que se basa. Es decir, necesita incorporar a los seres humanos a la cadena de producción y asegurarse de que siempre existan nuevos trabajadores que sustituyan aquellos que, por su edad u obsolescencia, tengan que retirarse. En palabras de Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal de EU y, por tanto, alguien que representa los intereses del capitalismo de forma más desnuda:

En efecto, la idea de que el capital humano y el físico son complementarios no es nueva. El avance tecnológico ha traído consigo, de manera inevitable, mejoras no sólo de los insumos de capital sin también nuevos requisitos para los trabajadores, quienes deben  interactuar con un capital cada vez más complejo.

 

Una parte fundamental del proceso de formación de nuevos trabajadores es la educación. La economía capitalista, especialmente ahora, requiere que su mano de obra tenga un mínimo de capacitación. De nuevo, en palabras del vocero imperialista:

 

Estos avances necesitan trabajadores con un nivel más alto de habilidades cognoscitivas, por ejemplo, la capacidad para leer manuales, para interpretar planos o para entender fórmulas.

 

Por esta razón invierte tanto en la educación. No sólo eso: mientras mayor es el grado de desarrollo de una economía, mayor es la proporción que invierte en la formación de sus trabajadores.

En otras palabras, la razón por la cual los trabajadores vamos a la escuela no es para hacer de nosotros “individuos mejores”, o para inculcarnos “valores humanos”. Se trata lisa y llanamente de formar la mano de obra que la economía requiere.

Por la misma razón, la educación formal en nuestra sociedad refleja las relaciones sociales. Desde la parte ideológica (que nos enseña a aceptar el mundo tal cual es), hasta el contenido útil, la enseñanza busca reproducir la división del trabajo en la sociedad: la mayoría nos convertiremos en trabajadores sin más posesión que nuestra fuerza de trabajo, y la minoría, en administradores de la riqueza propia o ajena.

Sin embargo, si nos conformáramos con esta explicación fundamental, nos quedaríamos sin entender las transformaciones que están sufriendo los sistemas educativos en todo el mundo. El capitalismo no es una entidad inmutable, pues todo el tiempo busca nuevas áreas de acción, nuevos mercados, nuevos procesos productivos. Aunque a través de una larga mediación, la educación escolar refleja estos cambios.

Por ejemplo, tenemos la cuestión del financiamiento del sistema educativo. Durante décadas, el principal sostén de la educación fue el Estado (desde luego, con la riqueza extraída a los trabajadores por medio de impuestos), lo cual constituye uno más de los muchos subsidios al capital, pues éste es el usuario principal de la mano de obra. Esta situación está cambiando: cada vez más los trabajadores mismos deben pagar de sus salarios la educación de sus hijos, ya sea con cuotas que sirven para sostener a las escuelas o con el pago de escuelas alternativas que sirven de complemento o sustituto de las escuelas oficiales. El capital, como siempre, se adelanta a esta necesidad y ha hecho de la educación privada un negocio rentable y en crecimiento.

La estructura piramidal de las instituciones educativas (una base a la que la mayoría puede y debe asistir, con acceso cada vez más restringido conforme se sube de nivel) cambia de acuerdo con las necesidades del capital. Hace décadas, en un país como México, las empresas se conformaban con trabajadores que supieran leer y escribir y por eso la inversión y el acceso a la educación superior universitaria era muy limitado. La formación técnica se limitaba a la capacitación en los centros de trabajo para la realización de tareas más o menos mecánicas. Hoy en día, con una economía más diversificada, se necesita un número mayor de personas con preparación universitaria y aún más técnicos con formación escolar especializada.

Los temas básicos de la enseñanza y la mayor inversión en ciertas áreas del conocimiento, también reflejan las necesidades del capital. No es que esté mal en sí dar preferencia a ciertos campos, sino que el capital presiona para que el gasto se dirija a las áreas que le son más útiles. De este modo, en el momento en que México necesita más profesionales dedicados al rescate de su medio ambiente (cada vez más deteriorado), o a aumentar su producción agrícola (muy inferior a las necesidades del país), la biología y la agronomía pierden terreno frente a las disciplinas administrativas (que a su vez tienen una alta demanda en las empresas en expansión).

No obstante, la relación entre el contenido y la estructura de la educación no es lineal. Por un lado, la administración del sistema educativo no está en manos de las empresas y, por el otro, la enseñanza no corre a cargo de los administradores al servicio del capital, sino de un sector de los trabajadores mismos. Además, siempre pasa un tiempo más o menos largo entre el surgimiento de nuevas necesidades productivas, la conciencia del cambio entre los administradores de la educación y la llegada de un “consenso” sobre la forma en que deben operarse los cambios. Todo esto hace que la transformación del sistema educativo y sus contenidos sea prolongado y complejo.

Ahora bien, para entender qué esta pasando con la educación en México –y en particular con la educación superior– necesitamos entender primero las transformaciones de la economía del país y de su papel en el mundo.

 

Globalización y Políticas para la Educación Superior

 

  1. 1.    Definición marxista de la globalización

La mayoría de los marxistas se refieren al concepto de mundialización en lugar de globalización. Esta última palabra fue acuñada por los sectores financieros a finales de los años setenta. Quienes usan esta expresión pretenden que la gente crea que hay una economía mundial cada vez más homogénea, sin fronteras y en progreso. Sin embargo, lo que vemos en el mundo es la existencia de unos cuantos países super ricos entre cientos de países que viven en la pobreza creciente.

Lo que sucede en realidad, es que las características de la fase imperialista del capitalismo, que señaló Lenin a principios de siglo, han adquirido una expresión más aguda:

1)    Concentración de la producción y su control en manos de grandes monopolios, lo que hoy conocemos como empresas multinacionales.

2)    Surgimiento, desarrollo y predominio del capital financiero. Este capital es producto de la fusión del capital bancario e industrial.

3)    Aumento en el volumen de exportación de capitales y no solo de mercancías.

4)    Reparto del mercado mundial entre esas firmas trans y multinacionales.

5)    División del mundo entre las grandes potencias imperialistas para garantizar a sus empresas transnacionales el control de los mercados y las materias primas.

Bajo el velo ideológico de la globalización se ocultan estas características del imperialismo. Pero sí hubo cambios en la economía mundial,  a partir de la década de los ochenta. Estos cambios se dieron en la producción y la organización del trabajo a fin de poder explotar más a la clase trabajadora y, en consecuencia, que los capitalistas tuvieran mayores ganancias.

Características de los cambios en la economía mundial

  1. 1.    Formación de bloques económicos. La mundialización designa una estrategia económico política, que elimina las limitaciones nacionales del tráfico de mercancías, dinero y capital, que apuesta al desencadenamiento desenfrenado de las fuerzas del mercado y con lo cual pretende crear nuevas posibilidades de expansión y mayor ganancia para el capital. Esto conduce a un aumento importante del entrelazamiento económico internacional.
  2. 2.    Crecimiento de las inversiones especulativas y creación de un único mercado financiero mundial. El capital financiero tiene una movilidad extraordinaria al nivel mundial, gracias a la informática y la liberalización de las operaciones especulativas. Pero esa enorme masa de capitales es una gangrena para el conjunto del sistema productivo.
  3. 3.    Cambios en los sistemas de producción. Conocidos también como flexibilización laboral cuyo propósito es disminuir costos de producción para responder a la competencia. El viejo padrón de producción conocido como fordismo, aunque subsiste en buena parte del mundo, es y tiende a ser sustituido en las ramas más avanzadas de la economía por el denominado toyotismo. Sus características son: a) utilización de empresas subsidiarias, en cualquier parte del mundo, que hacen partes de la producción de una mercancía. Se basa en el empleo de mano de obra más barata y que se somete a peores condiciones de trabajo; b) el “just in time”, es decir trabajar sin stocks; c) el “nuevo trabajador polivalente” que puede y debe hacer todo tipo de trabajo a lo largo del proceso de producción, que se involucra y preocupa por la calidad y la productividad del producto y se siente parte de la “familia” de la firma. De esta forma se busca destruir todo tipo de organización independiente de los trabajdores.
  4. 4.    Desregulación laboral. Aunado a lo anterior, los capitalistas “globalizados” iniciaron y una contraofensiva económica contra los trabajadores que se expresó en los cambios en las leyes que regulaban la situación de los trabajadores, en el ataque a las conquistas sociales como la salud pública y la educación, el aumento del desempleo.
  5. 5.    Concentración extrema del capital. Los capitales y las ganancias se concentran cada vez más en menos manos. Al respecto, son ilustrativos los datos publicados (Jornada) el 23 de julio del presente en el marco de la Cumbre del G-8 (los 7 países imperialistas más importantes y Rusia) en Okinawa, Japón. Las verdaderas ganadoras de la “globalización” son mil empresas que poseen activos que superan en 42 por ciento al PIB mundial. De ese total, 484 son firmas estadunidenses, 149 japonesas, 94 británicas, 44 francesas, el resto se reparten entre Alemania, Italia, Suiza, Holanda, Canadá, Suecia, Australia, Bélgica, entre otros países desarrollados1.

Sin embargo, hay crisis en la economía mundial

A pesar de los cambios descritos en la economía mundial, hay un desfase entre la capacidad de producción y la capacidad de consumo de la sociedad y una nueva repartición de la riqueza, tanto a escala nacional como a escala mundial, tan desigual que se crea un excedente de capital que no puede encontrar colocación en el sistema productivo. Como consecuencia hay una crisis del capitalismo que se manifiesta en el estancamiento relativo de la economía, el desempleo creciente y la pobreza. Otra de las expresiones de la crisis económica mundial son los cracks financieros como los del sudeste asiático en 1997, Rusia en 1998, el de Brasil en    y el de México a finales de 1994. En todos estos casos fue necesario que el FMI destinara sumas multimillonarias de dólares a cada región para “salvar” esas economías. La mayoría de esos fondos se destinaron al salvamento de los sistemas de crédito.

Características de las políticas neoliberales

La crisis del capitalismo mundial se manifiesta en el hecho de que los beneficios derivados de la producción no encuentran salidas suficientes en forma de inversiones productivas capaces de desarrollar posteriormente nuevas capacidades productivas que permitan que el capital de los empresarios siga valorizándose. En consecuencia, la gestión de la crisis implica hallar otras salidas para ese exceso de capital flotante y, por tanto, para evitar su repentina pérdida de valor.

Al nivel nacional, dicha gestión exige políticas neoliberales para que los capitalistas quieran y puedan seguir invirtiendo en las mejores condiciones para ellos. Las denominadas políticas de ajuste estructural de corte neoliberal, monitoreadas en los países del tercer mundo por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) encauzan las economías en procesos de estancamiento económico, lo que justamente convierte a dichas políticas en instrumentos que meramente gestionan la crisis, sin resolverla. El FMI y el BM se han adecuado a esos propósitos para supervisar que las economías de los países del tercer mundo se subordinen a dichos imperativos.

Las políticas de ajuste estructural o neoliberales son:

  1. Aplicación de leyes desreguladoras que posibilitan la total libertad de movimiento de capital.
  2. Disminución del gasto público en servicios destinados a la mayoría de la población.
  3. Privatización de la salud, educación, transporte público, vivienda así como numerosas industrias clave como petróleo, generación de electricidad, distribución de agua, servicios telefónicos, entre otros. Muchas de estas áreas son entregadas a las firmas trasnacionales.
  4. Al contrario de lo que dicen los que preconizan la globalización, el neoliberalismo no ha reducido el papel del estado en la economía. El Estado burgués sigue siendo el impulsor, el acreedor, la garantía y el asegurador de la ganancias de los capitalistas. Disminuye su peso relativo en los servicios sociales y regala a los capitalistas grandes nacionales o estatales. Aseguran las ganancias de los especuladores financieros cuando tienen pérdidas, como ocurrió en nuestro país con el Fobaproa.

El Tribunal Internacional de los Pueblos en su juicio al Grupo de los 7 (G7) estableció en la sentencia de Tokio de 1993, que las consecuencias generales de los Programas de Ajuste Estructural o Neoliberales habían sido: un fuerte incremento del desempleo; un descenso en las remuneraciones salariales; un aumento de la dependencia alimentaria; un grave deterioro del medio ambiente; un deterioro en los sistemas de atención sanitaria; una disminución notoria de la capacidad productiva de muchas naciones;  y el crecimiento continuo de la deuda externa.

Estos programas de ajuste estructural o neoliberales que, a partir de la década de los ochenta, aplicaron el BM y el FMI en los países subdesarrollados generaron numerosas movilizaciones, huelgas e insurrecciones. En algunos países estos planes avanzaron parcialmente, en otros, los gobiernos se vieron obligados a suspender algunas medidas. En ningún caso, la aplicación parcial o total de estas políticas ha significado una mejora de largo plazo en las economías nacionales. Sólo algunos sectores exportadores o productores de tecnología se han visto beneficiados, todos ellos ligados a las industrias transnacionales.

En suma, el BM y el FMI fracasaron en la aplicación de sus políticas por la resistencia y lucha de los pueblos y porque los capitalistas formulan planes que en la mayoría de los casos no funcionan.

 

  1. 2.     El modelo de educación superior del Banco Mundial: dos fases

2.1. Las lecciones derivadas de la Experiencia, 1993. Una concepción de la educación superior (ES) instrumental a las políticas neoliberales

El BM diseñó políticas neoliberales para la economía a nivel general y también las elaboró para los diversos sectores de la misma. Sin embargo, hacia finales de la década de los ochenta incursionó en un sector no económico como es el de la educación. El BM, el FMI, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), entre otros organismos comenzaron a “sugerir”, proponer o directamente condicionar sus ayudas económicas a los países pobres si realizaba cambios importantes en el área de educación, sobre todo la educación superior (ES), con el propósito de abrir un espacio más de mercado a los capitales y de redistribuir el gasto público hacia otras áreas más productivas. Todas las políticas para ES propuestas por estos organismos se enmarcan en el contexto de los programas de ajuste estructural o neoliberales.

 

El documento del BM de septiembre de 1993, titulado Las Lecciones Derivadas de la Experiencia quedan claramente establecidas las políticas de este organismo, posteriormente, en 1996 apareció el libro Prioridades y estrategias de la educación, examen del Banco Mundial. El paquete de reformas que propuso el Banco comprenden en una combinación de medidas orientadas a:

 

  1. Controlar el acceso a las instituciones públicas de educación superior sobre la base de establecer criterios de selección de eficiencia y equidad.
  2. Promover una mayor diversificación de instituciones
  3. Crear un ambiente favorable a las instituciones privadas.
  4. Hacer participar a los estudiantes en el pago de los costos de educación, así como otros mecanismos de diversificación de fuentes de financiamiento.
  5. Establecer préstamos y créditos y becas para los estudiantes de bajos ingresos pero con capacidades.
  6. Colocar los recursos públicos en las instituciones a través de mecanismos transparentes que fortalezcan la eficiencia y la calidad. El Banco promovería la idea de que el acceso al financiamiento debería ser más y más competitivo, sobre la base del mejoramiento de la calidad.
  7. Dar a las instituciones suficiente autonomía, sin abandonar su responsabilidad de ser monitoreadas, acreditadas y establecer mecanismos de evaluación para verificar su desempeño. Aquí el BM propone : “La descentralización de todas las funciones administrativas claves (entre ellas las atribuciones para fijar tasas de matrícula, contratar y despedir personal y utilizar concesiones de recursos de forma flexible en las distintas categorías de los gastos), concediendo a las propias instituciones de enseñanza superior una condición ‘sine qua non’. para el éxito de las reformas, sobre todo en lo que se relaciona con la diversificación de la financiación y la utilización más eficiente de los recursos” (BM, pág. 11).

 

En la publicación de 1996 el Banco “refuerza sus posiciones criticando fuertemente la organización, el funcionamiento y, muy especialmente, el rendimiento de la educación superior latinoamericana, proponiendo las siguientes medidas correctivas: (i) privatizar la educación superior, (ii) su gratuidad, implantando el cobro de matrícula, (iii) crear instituciones no universitarias de nivel superior, y (iv) quitar prioridad a la investigación en las universidades públicas.

Las estrategias del BM tienen el propósito de privatizar la educación superior, convirtiéndola en un negocio en el sentido estricto del término, para someter la producción tecnológica y científica directamente a las necesidades de los grandes monopolios.

2.1.        Peligro y promesa: La educación superior en los países en desarrollo, 2000.

 

El Banco Mundial y la UNESCO formaron un Grupo de Estudios sobre Educación Superior y Sociedad con expertos  de 13 países. El propósito fue “investigar el futuro de la educación superior en los países en desarrollo”. El informe del Grupo de Estudio (GE) se presentó el 1° de marzo de 2000 en la sede del BM en Washington. (El documento completo está en http://www.tfhe.net.report/).

 

El GE concluye que “si los países en desarrollo no aumentan y mejoran la educación superior, les será cada vez más difícil beneficiarse de la economía global sustentada en el conocimiento”. El GE “ofrece un punto de partida para la reforma de la educación superior, no un plan maestro de cómo debe llevarse a cabo tal reforma”.

 

Según el GE el saber suplanta al capital físico como la fuente de riqueza, en la actualidad y en el futuro. La tecnología es la que “guía” en buena parte este proceso. En la medida en que el conocimiento tiene tal importancia para la generación de riqueza (ganancias) también la adquiere la educación superior. “La calidad de los conocimientos generados dentro de las instituciones de educación superior… constituye algo cada vez más esencial para la competitividad nacional” … “Los análisis económicos estrechos de mira – y, en nuestra opinión, equívocos – han contribuido a la opinión de que la inversión pública en universidades e institutos de educación superior reporta ingresos insignificantes en comparación con las inversiones dirigidas a escuelas primarias y secundarias; así como que la educación superior aumenta exageradamente la desigualdad de ingresos”.

 

Es de destacar la crítica del GE a los análisis económicos estrechos, se refiere a los del BM a lo largo de toda la década de los noventa.

 

El GE establece que es necesario tomar medidas urgentes para expandir la cantidad y mejorar la calidad de la ES en los países pobres, que tales medidas deben constituir la máxima prioridad en las actividades del desarrollo. Según el GE la ES es para:

 

  • Ofrecer a la cada vez mayor cantidad de estudiantes, especialmente a aquellos de grupos desfavorecidos, cualificaciones de especialización, en la medida en que la demanda de especialistas aumenta en todos los sectores de la economía.
  • Crear una fuerza estudiantil que posea una educación general que fomente la flexibilidad y la innovación, lo que permitirá la renovación continua de las estructuras económicas y sociales pertinentes a un mundo en rápida transformación.
  • Enseñar a los estudiantes no solo lo que se sabe hoy, sino también cómo mantener sus conocimientos al día, de modo que puedan actualizar sus especialidades a medida que el entorno económico cambia.
  • Aumentar la cantidad y la calidad de la investigación nacional que permita a los países en desarrollo seleccionar, absorber y crear nuevos conocimientos de manera más eficiente y expedita.

 

El GE parte del reconocimiento de las limitaciones de fondos públicos. Para encarar este problema, sugiere una mejor planificación y estándares de gestión más altos. Aprovechar “la fortaleza de todos los actores, tanto privados como públicos, así como la existencia de una comunidad internacional que pueda brindar apoyo fuerte y coordinado”.

 

El GE recomienda, a diferencia de la década pasada, cuando se proponía la misma receta para todos, que cada país defina con una “visión realista”, lo que espera de su sistema de ES. Sugiere, basarse en conocimientos históricos y en la diversidad de cada realidad para hacer las propuestas pertinentes. Propone un análisis “holístico” de los SES, cosa que no había sido “común en el pasado”.  Sin embargo, el GE rescata la vitalidad  del sector privado como actor fundamental en la ES. Dice que éste ha ofrecido nuevas alternativas de financiamiento y promete mayor competencia y, finalmente, superior calidad.

 

La diversificación de la educación superior –el surgimiento de nuevas y variadas modalidades- fue uno de los caballos de batalla del BM. Ahora el GE reconoce que la diversificación se ha dado de forma caótica y sin planificación. Según el GE los nuevos actores y los antiguos, tienen que desarrollar las siguientes cualidades para superar el desorden:

 

  • autonomía suficiente. Los gobiernos tendrán la función de supervisar pero no de gestionar.
  • Estratificación explícita. Que las IES funcionen en consonancia con sus fortalezas en atención a las distintas necesidades, a la par que compitan por financiamiento, cuerpos académicos y estudiantes.
  • Cooperación al igual que competencia, con capital humano y físico, así como conocimientos e ideas, compartidos provechosamente dentro del sistema, creando por ejemplo ‘centros de aprendizaje comunes, donde los materiales, equipos de cómputo, bibliotecas y laboratorios estén a disposición de todos y cada uno de los estudiantes.
  • Mayor apertura para que las IES se vean motivadas a fomentar los conocimientos y los ingresos de vínculos con las actividades comerciales, así como profundizar el diálogo con la sociedad, lo que conducirá a una democracia más fuerte y a naciones más tenaces…

 

El GE reconoce que el mercado no va crear por sí mismo este sistema de educación superior. Recordemos que el BM preconizaba, en la política anterior, que el mercado regularía las actividades de la ES y, con base en el libre juego de la oferta y la demanda, se quedaría en el mercado las instituciones que ofrecieran mejorar calidad. Ahora, el GE acepta que la búsqueda de ganancias por parte del mercado “puede relegar importantes oportunidades y deberes de enseñanza”.  Que las ciencias básicas y las humanidades están recibiendo recursos insuficientes, pero que los líderes de educación deben promoverlas activamente.

 

Para el GE es necesario tomar medidas inmediatas y prácticas en los siguientes aspectos:

 

  • financiamiento: el GE propone un modelo de fondos mixtos para maximizar los aportes financieros del sector privado, filántropos e instituciones y estudiantes. Parte de que es muy poco probable que los gobiernos de los países subdesarrollados incrementen los fondos públicos destinados a ES. Aunque sí sostiene que debieran haber mecanismos de fondos públicos más constantes y productivos.
  • Recursos: aprovechamiento más eficaz del capital humano y físico, el acceso a nuevas tecnologías para conectar a los países subdesarrollados con la “línea central intelectual en el ámbito mundial”.
  • Gobierno: el GE propone una serie de principios de “gobierno óptimo” de las IES. Asimismo, considera que este es el problema que enfrenta la ES en los países tercermundistas.
  • Desarrollo del currículo: Propone desarrollar la ciencia y la tecnología y la educación general. En la sociedad del conocimiento se necesitarán dos tipos de personas los especialistas de alto nivel y los que tienen educación amplia, de modo que la educación superior tendrá que ser más flexible.

 

En suma el modelo del GE plantea que la educación superior tiene naturaleza de interés público. Aquí contrasta con la idea central de los noventa del BM de que la ES era bien privado. La necesidad de la diversificación planificada de la ES, en contraste con el crecimiento y diversificación desorganizado. Hecho que generó muchas críticas pues la calidad de las nuevas instituciones era probadamente mala. Lo que demostró que la libre concurrencia en el mercado no aumentó por sí misma la calidad.

 

La necesidad de mejorar el gobierno de las IES en el terreno de la gestión pero sin criticar la corrupción y la pésima administración que ha caracterizado a las burocracias universitarias. La “particular y aguda necesidad de mejorar y ampliar la enseñanza de la ciencia y la tecnología”, y la exigencia de carácter radical de un programa de educación general “imaginativo” para determinados estudiantes. Y, concluye el documento del GE “la educación superior no es un lujo, es esencial para la sobrevivencia”.

 

Conclusión

Si contrastamos las dos posturas del BM mundial, la de la década de los noventa y el documento del 2000, encontramos cambios importantes. Ello se de debe al fracaso de la política neoliberal del BM para la ES en los países subdesarrollados donde fue instrumentada. En América Latina estas políticas generaron fuertes movilizaciones. Tal es el caso de Argentina donde, a partir de las modificaciones constitucionales se instrumentaron las conocidas reformas del BM. En ese país, hubo movilizaciones de decenas de miles en las calles. Las leyes se aprobaron pero aún no se aplican todas las reformas como se tenía previsto. Las causas de la huelga de la UNAM, no puede explicarse sin el marco de las políticas del Banco.

Luego del fracaso de estas políticas para ES el BM se acerca a la UNESCO, organismo que ha tenido una política menos draconiana para la educación superior. Las propuestas del 2000, buscan deslavar la cara neoliberal de la política para ES del BM. Sin embargo, creemos que los aspectos esenciales de estas políticas, como son la “diversificación del financiamiento”, la “diversificación de la oferta educativa”, es decir, dar espacios y facilidades a la iniciativa privada, la selección de quiénes y cómo estudian, entre otras políticas, sigue vigente.

 

  1. Política de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES): “La Educación Superior en el Siglo XXI, Líneas estratégicas de desarrollo. Una propuesta de la ANUIES”.

(Todas las citas que se señalan son de Confluencia, No 87, boletín de ANUIES, mayo de 2000)

El documento de la ANUIES es importante porque este organismo “se ha propuesto incidir en el proceso de toma de decisiones en materia de educación superior desde el transcurso de las campañas electorales, al elaborar y entregar a los seis candidatos presidenciales el documento… (para contar) con una postura calificada frente al próximo gobierno”.

 

“La cruzada por la calidad”

La ANUIES dice aspirar a un sistema de educación superior que sea “de mayor calidad, … que se caracterice por su amplia cobertura, pertinencia, equidad, eficiencia, vinculación con su entorno, desempeño excelente, gestión eficiente, oportuna y transparente, que ha puesto a los estudiantes en el eje de su atención”. En cuanto al papel de la ES, la ANUIES al igual que el GE establece que hoy más que nunca el progreso de un país descansa en el conocimiento. Que la educación y en especial las IES “son un factor estratégico” en la construcción de un país con justicia y equidad, etc, etc.

 

Junto con las líneas generales de política para ES establecidas en el documento mencionado la ANUIES ha avanzado en la definición de estrategias. En cuanto al financiamiento el Consejo de Universidades Públicas e Instituciones Afines (CUPIA), organismo de los rectores 54 instituciones, aprobaron recientemente el siguiente modelo:

 

El modelo de financiamiento de las IES se basa en el desempeño institucional y será aplicado gradualmente para estimular el mejoramiento y la eficiencia. Se otorgarán financiamiento a programas docentes dentro de cada institución. “Se aplicará una fórmula explícita para cada uno de ellos, en la cual la unidad básica de financiamiento es el estudiante”. Estas formulas se basarán en los siguientes criterios: costos por alumno según el grado de estudio; tipo de programa; tasas de egreso y titulación; capacidad para evitar la deserción escolar; y el perfil de la planta académica de tiempo completo.

 

Otras de las líneas generales del documento son:

  • subir los estándares de formación y desempeño de los profesores, constituir cuerpos académicos equiparables a los mejores del mundo.
  • Mejorar el equipamiento en laboratorios, bibliotecas y medios informáticos.
  • Fomentar en cada universidad el trabajo colegiado, responsable y sistemático, como medio para la conducción estable tanto de los asuntos académicos como del gobierno institucional.
  • Lograr mayor participación de los gobiernos estatales en las pol´ticas públicas de ES y en su financiamiento.
  • Hacer la separación clara entre educación media superior y superior, tanto en lo institucional como en los medios, métodos y fines de cada una de ellas
  • Acotar la dimensión de las instituciones dentro de los límites que universalmente han probado que propician en sus integrantes los sentimientos de comunidad autogobernable y autogobernada.
  • Cuidar que la diversidad de instituciones, modalidades, programas y matrículas relativas guarde relación con la demanda nacional por diferentes tipos de profesionales.

 

Un programa socialista

Los socialistas no nos conformamos con cambios superficiales en el contenido de la enseñanza o en la estructura de las instituciones que la imparten. Por el contrario, los cambios que proponemos son una parte integral de nuestro programa para transformar la sociedad. Nuestro programa general para la educación se concentra en dos áreas:

Cambios en el contenido de la enseñanza

–La educación debe ser un instrumento del cambio social. Nos debe dar los conocimientos y la disposición para trabajar por el mejoramiento de las condiciones de vida de la mayoría.

–La educación debe servir para resolver los grandes problemas nacionales (ambientales, económicos, de salud, etc.) y para promover el desarrollo independiente. El apoyo a la investigación original que fortalezca la enseñanza superior es una pieza clave en este rubro.

–En los últimos años se han intensificado los ataques contra el carácter laico de la educación. En los hechos, las escuelas privadas tienen décadas impartiendo educación religiosa, y los gobiernos priistas (y ahora el futuro gobierno del PAN) han buscado cómo extender esta situación a las escuelas públicas. Por el contrario, nosotros creemos que en la necesidad de una sociedad con libertad de creencias para todos y la educación laica es un requisito para alcanzar este objetivo. Defendemos la educación laica en las escuelas públicas y estamos a favor de extender esta situación a las escuelas privadas (en lo que se determina su situación definitiva).

Cambios en el financiamiento y operación de las instituciones educativas

–La educación debe ser financiada por el capital, su principal beneficiario. Entre los medios para lograr este objetivo están nuevos impuestos para la educación y la investigación y el sostenimiento de escuelas de capacitación por parte de las empresas, etc.  No apoyamos la idea de fideicomisos o de cualquier otro medio que, aunque canalice dinero de los empresarios a la educación, deje el control de los recursos en manos del capital. El Estado debe controlar la administración de los recursos.

–Se deben eliminar las barreras que dejan fuera del sistema educativo a los hijos de los trabajadores o que los discriminan para favorecer a los sectores acomodados. En este sentido, nos guiamos por los siguientes principios:

  1. En primer, la oferta educativa debe cubrir la demanda y las necesidades de la población y no como ocurre en la actualidad, que sólo un porcentaje mínimo de jóvenes tiene acceso a la educación superior técnica y universitaria. Nadie que quiera estudiar debe quedarse sin hacerlo. La elección de profesión debe ser libre y no forzada por las circunstancias. La única limitación válida es la propia capacidad de los estudiantes.
  2. Estamos en contra de los filtros para entrar a la educación superior diseñados para favorecer a un sector social o para justificar la incapacidad del gobierno para satisfacer la demanda educativa. El acceso a la universidad debe lograrse sólo por los méritos demostrados en igualdad de circunstancias, algo que las evaluaciones actuales no contemplan. Por lo mismo, exigimos la desaparición del Ceneval y de otros mecanismos similares.
  3. Nos oponemos a la existencia de dos o más sistemas educativos, uno de “calidad” y los otros de segunda. La calidad (y los medios para lograrla) debe ser pareja en las diferentes instituciones que pertenezcan a un mismo nivel.
  4. Por las mismas razones, exigimos que la educación técnica no se utilice como una forma de exclusión social. Los técnicos que necesita la modernización del aparato productivo deben recibir una remuneración digna que no los convierta en profesionales “de segunda”.
  5. Pedimos la desaparición de la educación privada. Las instituciones particulares deben integrarse (expropiación de por medio) al sector público y deben abrirse al conjunto de la población y no sólo de quienes puedan pagarla.
  6. Mientras tanto, deben desaparecer los subsidios abiertos o encubiertos a las escuelas privadas, incluyendo las exenciones fiscales o el financiamiento con cargo al erario de la formación de sus profesores o de su modernización tecnológica.

–Se deben establecer mecanismos para garantizar el cumplimiento de los fines planteados. Se debe reformar la constitución y emitir leyes que garanticen un mínimo real de recursos a la enseñanza, por ejemplo, en términos del PIB o de algún indicador equivalente. Asimismo se deben crear organismos de supervisión de las instituciones de enseñanza que sean controlados por la mayoría.

Estos cambios no pueden realizarse “en el vacío”. Se necesita que vayan acompañados por un cambio en la política económica y social del país. Por ejemplo, para abatir el desempleo y subempleo entre los egresados de la educación técnica y universitaria, se debe reducir la jornada de trabajo.

La educación superior

Las universidades son una parte peculiar del sistema educativo. Ahí se forman, o deberían formarse, los profesionales con los conocimientos más avanzados. Además, ahí se desarrolla el grueso de la investigación científica del país. En cuanto a la educación superior técnica, nadie pone en duda su papel en la modernización de la economía del país. Sin embargo, tanto nuestras universidades como nuestras escuelas técnicas están muy lejos de cumplir su misión. Las medidas correctivas que proponemos giran alrededor de dos ejes fundamentales: a) el aumento al presupuesto de dichas instituciones; b) la democratización de su forma de gobierno y de administración. En particular, hacemos las siguientes propuestas:

–Su estatus legal debe aclararse de una vez por todas. Las universidades públicas y las escuelas técnicas son parte de la educación impartida por el estado y, por lo tanto, deben ser gratuitas. Para regular su funcionamiento, debe promulgarse una ley que surja de la discusión al interior de las mismas instituciones y de la población en su conjunto (por ejemplo, en el marco de un nuevo congreso constituyente).

–Se ha caricaturizado la demanda de democracia en las universidades con la especie de que queremos “poner a votación hasta las calificaciones” y con el argumento de que el conocimiento no es democrático, sino que fluye de maestros a alumnos. Desde luego, nosotros no proponemos que se vote para decidir qué conocimientos son válidos o para asignar calificaciones. Proponemos la desaparición de las estructuras que mantienen en el poder a una burocracia minoritaria y privilegiada:

  1. La autoridad principal debe residir en organismos de poder paritarios y no en individuos que actúan sin ningún control de la comunidad. No queremos rectores que, por ley, se consideran “jefes natos” de la universidad, en la peor tradición del caudillismo.
  2. Las autoridades deben ser electas democráticamente por las comunidades respectivas. Pedimos la desaparición de juntas de gobierno, patronatos, etc., que se nombran a sí mismos y están al margen de todo control.
  3. No queremos funcionarios profesionales que se hacen pasar por académicos y que un periodo dirigen un instituto de Física y en el siguiente uno de matemáticas. Los investigadores y profesores que acceden a un puesto de responsabilidad deben responder a las comunidades a las que pertenecen y no deben quedarse en estos puestos más de dos periodos continuos.
  4. La autonomía universitaria debe respetarse. Las universidades sufren enormes presiones para adaptar el contenido de la enseñanza y la investigación a los dictados de burócratas que nadie eligió y que no han pasado por ninguna prueba, salvo la de tener amigos influyentes. La única supervisión al contenido de la educación y la investigación debe provenir de organismos democráticamente controlados por la mayoría y debe respetar la libertad necesaria para el trabajo de científicos y profesores (con las limitaciones dictadas por los intereses de esa mayoría).

–Todas estas transformaciones se deben realizar por medio de mecanismos democráticos. En las universidades, en especial, los congresos universitarios con la participación de representantes electos por toda la comunidad son el medio ideal, complementados por referenda y otros medios para consultar la opinión de la mayoría.

–También exigimos la desaparición de todos los aparatos represivos al interior de las instituciones de educación superior, ya sean legales o ilegales, tales como los tribunales universitarios donde las autoridades son juez y parte y los grupos de porros.

–Finalmente, los métodos pedagógicos que sirven a los fines del capital no son necesariamente los mismos que sirven a los trabajadores. La enseñanza acrítica, el principio de autoridad, la justificación con base en principios divinos en lugar de explicaciones científicas no tiene cabida en la universidad. En cuanto a la enseñanza técnica, nos interesa más que a nadie una formación real, que no puede darse sin la experiencia directa en el sector productivo, con periodos de práctica pagados por las propias empresas.

La educación es sólo un medio más de cambiar la sociedad, con limitaciones insuperables impuestas por ésta. Por esta razón, nuestro proyecto no podrá llevarse a cabo sin participar en la lucha de los trabajadores de todo el país y del mundo por mejores condiciones de vida y por una sociedad socialista y sin aplicar sus mismos métodos revolucionarios.


1 De estas compañías multimillonarias y transnacionales es relevante el segmento de las empresas de tecnología y telecomunicaciones, la llamada “nueva economía”. La consolidación de la “nueva economía” crece mientras millones de personas en el mundo sobrevive en la miseria. En Los indicadores del desarrollo mundial año 2000, del Banco Mundial aparece que 1/6 parte de la población mundial produce el 78 por ciento de los bienes y servicios, y gana un promedio de 70 dólares diarios.

Mientras que 3/5 partes de la población mundial, que vive en los 61 países más pobres, recibe el 6 por ciento del ingreso mundial, menos de dos dólares al día. El número de personas en extrema pobreza, con un ingreso que no supera un dólar al día es de mil 200 millones.

 

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