Intercambio con el EZLN

PLUMA No.1

Revista teórica marxista de política, arte y literatura

No. 1 Invierno del 2005

 

EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL MÉXICO

Agosto del 2005

Al Partido Obrero Socialista (POS)Compañeros y compañeras.

Reciban el saludo de los hombres, mujeres, niños y ancianos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Les escribo a nombre del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General de nuestra organización para decirles lo siguiente:

1.- Queremos que sepan de nuestro interés en entablar una relación directa y sin intermediarios, respetuosa y fraternal, con su organización. Por esto les pedimos que, de acuerdo a sus modos de discusión y toma de decisiones, vean si también están interesados en tener una relación con el EZLN de organización a organización.

2.- Si es que sí están de acuerdo, entonces les pedimos que nos comuniquen cómo y través de quien podemos mantener esta relación. Por nuestra parte, les decimos que el encargado es el compañero Subcomandante Insurgente Marcos. En nuestra relación, es a través de él que diremos nuestra palabra, nuestras dudas y comentarios. También les decimos que lo que acuerden con él, lo acuerdan con todo el EZLN.

3.- Nosotros ofrecemos respetar sus modos de ustedes y, si alguien saca una mala palabra contra ustedes, pues nosotros claro les preguntaríamos si es cierto o es mentira lo que se dice contra ustedes. Al mismo tiempo, les pedimos que si alguien saca una mala palabra contra nuestra, pues claro nos pregunten si es cierto o no. Entonces así es una relación de respeto y fraternal para que no se hagan chismes que luego echan a perder los acuerdos entre organizaciones que están en la lucha.

4.- También, con esta relación que les proponemos, les queremos pedir que nos cuenten su historia de cómo se nacieron en la lucha, de sus problemas que han tenido y de cómo los han resuelto, y de cómo ven la situación internacional y nacional, y de cómo ven las luchas de los explotados de nuestro país. También les pedimos que nos manden sus publicaciones y documentos de su organización. Todo esto es para conocerlos más y aprender su modo de ustedes para tratarlos con respeto como compañeros que somos de lucha.

Esperamos pues su respuesta si es que están de acuerdo o no.Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Por la Comisión Sexta del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Agosto del 2005.

 

PLUMA No.1

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No. 1 Invierno del 2005

 

Respuesta del POS al EZLN
“Fuera del poder, todo es ilusión”

 

Al Ejército zapatista de Liberación Nacional
Compañeras y compañeros:

 

Con regocijo hemos recibido el cálido saludo enviado a nuestra organización política, el Partido Obrero Socialista, por el Subcomandante Insurgente Marcos, a nombre de ustedes, los milicianos que escribieron una de las páginas más nobles y gloriosas de la historia reciente de México, cuando decidieron levantarse en armas contra los malos gobiernos.

Nosotros, igualmente, tenemos un gran interés en relacionarnos con ustedes y qué mejor si como nos proponen sea un intercambio directo, fraternal y respetuoso. Haremos todo lo posible por actuar recíprocamente.
La Sexta Declaración de la Selva Lacandona permite el desarrollo de una vinculación, que esperamos sea mutuamente provechosa, entre su organización y la nuestra. Esta manifestación, pese a las insuficiencias o fallas que puede tener, es uno de los documentos más importantes que se han expedido para conquistar la liberación del pueblo y de la nación mexicana. 

En cuanto a nuestros “modos” de trabajo, ustedes saben que ellos incluyen el que siempre decimos (y cuando podemos, escribimos) lo que pensamos. Por ello es que la muy positiva valoración que hacemos de su más reciente Declaración no la extendemos a las cuatro anteriores. No podemos ni queremos ocultar que el POS mantuvo una posición crítica hacia el liderazgo del EZLN durante años, de la que no nos arrepentimos, a pesar de que muy probablemente en tal o cual ocasión hayamos podido ser injustos o haber exagerado cuando creímos que erraban sus dirigentes. Desde luego, de ninguna manera lo anterior significa que pedimos de ustedes una autocrítica o cosa parecida. Simplemente, consideramos necesario hacer notar que venimos de trayectorias diferentes y a veces encontradas que, deseamos, queden en el pasado. En el caso en que ustedes deseen que discutamos o aclaremos tal o cual asunto, nosotros lo haremos con gusto. Por nuestra parte, no ponemos como condición para relacionarnos el intercambiar opiniones con ustedes sobre temas pretéritos.
Por otra parte, queremos presentarles algunas ideas sobre temas que aún no están definidos en la Declaración o sobre los que probablemente mantenemos diferencias y para nosotros revisten una gran importancia. Nos gustaría discutirlos próximamente con ustedes, así como con quienes han suscrito la 6ª.

No está definido qué tipo de organización resultará del esfuerzo común que emprendamos. Es evidente que en el país urge una organización sindical y social de todos los explotados. Empero, a nuestro parecer, aun para construir ésta, es prioritario que los trabajadores y todos los hombres y mujeres de condición social pobre contemos con una herramienta o instrumento político, es decir, un partido político. Ya los poderosos y los grandes propietarios de México cuentan con diversos instrumentos como estos, hasta para escoger el que más se acomode a las circunstancias de cada momento, y entre ellos tienen hasta los que se disfrazan de partidos de izquierda.
En este terreno, los trabajadores, campesinos, indígenas y jóvenes estamos en total desventaja, pues una lucha consecuente contra la clase capitalista exige que contemos con nuestros propios partidos, que nosotros pugnaremos porque sea un partido revolucionario.

La necesidad de una herramienta política es más urgente cuando observamos que en cada vez más países de América latina estallan insurrecciones contra gobiernos elegidos en las urnas. Estos procesos revolucionarios ocurren más allá de la voluntad de los dirigentes o de la política de las organizaciones populares. Hasta ahora, algunos de estos levantamientos han logrado avances parciales, como la caída de gobernantes, pero el que culminen en verdaderas soluciones para los pueblos dependerá en gran medida de que existan sólidas organizaciones políticas de la clase trabajadora. Nuestra propuesta es que de la “otra campaña”, emerja un partido político de los de abajo.

El desarrollo lógico de los lineamientos de la Sexta conduce a que plantee la necesidad de terminar con la explotación y el capitalismo para que el pueblo construya una nueva sociedad, socialista y democrática. En lugar de ello, pareciera que acoge como lema la expresión “Por la humanidad y contra el neoliberalismo”, que se contrapone a las premisas mencionadas y que, es tan anodino, que hasta personajes políticos y religiosos conservadores podrían suscribirlo.

Dado que se reconoce y denuncia la perniciosa existencia del capitalismo y del neoliberalismo a nivel terráqueo, los lineamientos y principios básicos de la “Sexta” deberían extenderse a nivel internacional, sobre todo cuando llegue la hora de convocar a reunirse y a organizarse a las fuerzas que están más allá de nuestras fronteras.

Es una necesidad luchar por una nueva carta magna en la que se plasmen los derechos de la mayoría de la población y en la que se establezca que México debe ser un país igualitario, independiente, democrático y libre. Empero, las mejores leyes son letra muerta si no existe un poder del pueblo y para el pueblo que las imponga sobre los sectores de la sociedad que quieren mantener a toda costa sus intereses y privilegios. El revolucionario ruso Vladimir Lenin decía que “fuera del poder todo es ilusión.” Un poder de los trabajadores y de los de abajo, basado en nuevas instituciones, criterios y principios distintos a los que fundamentan la dominación de los privilegiados, es un asunto que debería discutirse.

Pasando a una cuestión de índole distinta, pensamos que no podemos sustraernos a la coyuntura electoral, que ya ocupa la atención de la mayoría de la población. Proponemos presentar al pueblo una alternativa contrapuesta a la de los partidos de los explotadores, porque de lo contrario millones de nuestros hermanos de clase social van a acudir a votar por alguno de los partidos en la danza, lo que desandará el camino avanzado. Proponemos se discuta lanzar una candidatura presidencial sin registro, representativa de los hombres y mujeres humildes del país. O, en el caso en que no sé esté de acuerdo con esto, en que durante la “otra campaña” llamemos a anular el voto. Lo que no podemos hacer es abstenernos de decir algo al respecto y permitir que los partidos con registro obtengan el voto y el apoyo político de nuestra clase, sin que nosotros los enfrentemos también en esta arena.

En cuanto a nuestra trayectoria, es sumamente modesta. Sólo somos un puñado de hombres y mujeres que desde hace más de 25 años intentamos, con más fracasos que avances, construir una organización revolucionaria de los trabajadores y los jóvenes. Por si les interesa conocernos más, les adjuntamos una colección (lamentablemente, incompleta) de nuestra prensa y algunos documentos que expresan nuestras reflexiones y anhelos.
En cuanto a la comisión que hemos nombrado para relacionarnos, en sobre aparte les entregamos los nombres de los compañeros que la componen.

 

¡Viva el Ejército Zapatista de Liberación Nacional!
¡Viva la Sexta Declaración de la Selva Lacandona!
¡Proletarios de todos los países, uníos!

Por un gobierno, obrero, campesino, indígena y popular.
El Comité Central del Partido Obrero Socialista.
Ciudad de México, 28 de agosto del 2005.

 

Pluma No. 1 – Invierno del 2005

La sexta declaración del EZLN

A la luz de 1905

 

ANTIGUAS CARTAS DEL POS AL EZLN

Confianza en que los diputados de la Cocopa emprenderían la “reforma del Estado”
Nuevamente la dirección del POS-Z se ve obligada a dirigirse públicamente al EZLN, esta vez para hacerles llegar nuestra opinión sobre los pasos que piensan dar luego de la consulta recién concluida (…) Recordemos que el gobierno, en boca del mismo Zedillo, invitó a mediados de septiembre al EZLN a participar en el llamado Diálogo Político Nacional, que organizará con los dirigentes de los partidos políticos con registro, para ponerse de acuerdo en la “reforma del Estado” (…)

En el discurso que pronunció el 29 de septiembre, el subcomandante Marcos insiste en que queremos proponerle a la COCOPA que ellos sean el enlace de este gran Diálogo Nacional con la mesa para la Reforma del Estado. Queremos que sean ellos los que se sienten con los partidos políticos y el gobierno y les presenten los resultados de este Diálogo Nacional (…)

La confianza que Marcos deposita en los legisladores burgueses del PRI, PAN, PRD, y PT, que componen la COCOPA, es infundada y lo es más el confiar en que una instancia tan corrupta y dependiente de Zedillo como es el Poder Legislativo sea capaz de darle feliz trámite a las iniciativas que salgan del diálogo que se propone organizar el EZLN (…) El Congreso de la Unión es una de las instituciones más funestas para los trabajadores con que cuenta la burguesía y es parte del régimen político del PRI. [Debe recordarse que en este año dominaba el país el priato y que el PRI contaba en este tiempo con la mayoría de diputados].
Tomado de “Carta Abierta al EZLN”, segunda quincena de octubre de 1995, publicada en El Socialista, no. 210.

Llamado a desistir en la política de comprar una empresa petroquímica

(…) La dirección del PRD ha llamado a organizar una colecta para reunir el capital suficiente para comprar al gobierno una de las empresas petroquímicas. De inmediato comenzó a colectarse dinero… Poco después la dirección del EZLN anunció su acuerdo con tal iniciativa (…) La compra, por cientos de miles o millones de ciudadanos, de una empresa petroquímica es un absurdo que sólo favorece al gobierno. Actualmente estas empresas son propiedad de la nación, pertenecen a todos los mexicanos. Entonces, ¿por qué comprar lo que ya es nuestro? (…) La política de comprar petroquímicas y de crear empresas del “pueblo” debilita objetivamente la lucha actual contra las privatizaciones y le hace el juego al gobierno (…) El proletariado puede y debe formar su propio Estado, propietario de empresas, las que administraría de forma democrática, así como toda la vida social y cultural. Entonces, lo que tenemos que hacer es luchar por un Estado de este tipo, por un Estado de los trabajadores. En sentido contrario, de continuar el actual Estado de los explotadores y opresores, continuará la decadencia y ruina de la nación, aunque llegaran a formarse unas cuantas empresas propiedad del pueblo, como la proyectada por el PRD y el EZLN.
Tomado de “Carta abierta al PRD y al EZLN”, 2da. quincena de abril de 1996, publicada en El Socialista, no. 216.

Un gobierno burgués, aunque sea electo en las urnas, no solucionará las demandas populares
Los socialistas del POS (z) hemos manifestado nuestra exigencia, junto con miles de trabajadores del campo y las ciudades, de que sean resueltas favorablemente las demandas por las cuales el EZLN se ha levantado en armas (…)

Durante los primeros días de enero, las declaraciones y comunicados del EZLN planteaban demandas de carácter nacional. No obstante, a medida que se ha ido acercando la negociación que tendrá el EZ con el gobierno, tales demandas se han reducido al contexto estatal chiapaneco y en particular de los indígenas.

El EZLN no ha vuelto a manifestar su rechazo al TLC (…)

Pero para que esta lucha sea triunfante no necesitamos que gobierne cualquier partido, requerimos un gobierno obrero, campesino y popular. De allí que diferimos con su comunicado del 11 de enero, donde el EZLN “pide que el gobierno, de cualquier partido que sea, sea un gobierno legítimo, resultado de esa elección verdaderamente libre y democrática, y resuelva las necesidades más apremiantes de nuestro pueblo mexicano, especialmente de nosotros los indígenas”. Las necesidades más apremiantes sólo las podemos resolver los trabajadores y no cualquier partido, por más democráticamente que sea elegido.

Tomado de “Carta Abierta al EZLN”, primera quincena de febrero de 1994, publicada en El Socialista, no. 184.

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La magnífica insurrección mexicana de 1994

Así como en 1905 en Rusia los obreros tomaron las armas contra el gobierno dictatorial del zar, en México en 1994 los indígenas se levantaron contra la tiranía del PRI, representada por el funesto gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Si en el país euroasiático la rebelión tomó por sorpresa a los intelectuales, en México pasó algo parecido, porque la “izquierda” y los pensadores burgueses suponían que la “historia” había llegado a su “fin”, es decir, que la lucha de clases había desaparecido y, con ella, los anhelos de liberación de los oprimidos.
Al ocurrir la sublevación, el Partido Obrero Socialista (hoy MAS) la saludó con entusiasmo y la defendió, no sólo del gobierno, sino de los partidos de “oposición”, como el PRD.
Publicamos a continuación el Editorial de El Socialista aparecido a mediados de enero de 1994 y algunas declaraciones de Cuauhtémoc Cárdenas y del PRD condenando la hazaña del EZLN.

La rebelión de los de abajo

El gobierno de Salinas-Camacho está inundando los espacios de la televisión, la radio y la prensa para instrumentar una gran campaña a favor de la “paz” y la “reconciliación”, que va en contra de la insurrección chiapaneca. A esa política se han sumado gustosos los partidos con registro, los diputados y senadores, los empresarios, la Iglesia católica y algunos intelectuales. Es decir, todos aquellos que tienen algo que perder si la rebelión continúa, si la revolución se extiende a todo el país. El levantamiento armado es condenado por todos aquellos que disfrutan de las comodidades que les ha dado este gobierno, gracias a que ha sumido al país entero en una gran miseria. A los que les espanta que los indígenas hayan decidido levantarse en armas por tierra, libertad y contra el mal gobierno, responsable de la precariedad de sus vidas y de su opresión.

Por eso el gobierno les facilita todos los canales de comunicación masiva. Las apariciones en la televisión de los candidatos presidenciales de la “oposición”, alcanzaron cifras récord en estas últimas semanas. Zabludovsky entrevistó radiante a Cárdenas, Cecilia Soto y a Diego Fernández de Cevallos, cuando condenaban el levantamiento armado y se pronunciaban a favor de la “paz”. A la Iglesia también le han dado gran espacio. (…)
Manuel Camacho Solís, mano derecha de Salinas, ha aprovechado también las manifestaciones para hacerlas aparecer como parte de esta política. Explota el sentimiento de horror de la población ante los bombardeos, la represión, para presentar una imagen pacifista.

La política por la “reconciliación” está dirigida a disminuir la simpatía que despertaron en el pueblo mexicano los indígenas zapatistas. Con ella, y la presencia activa del ejército federal en Chiapas (pues aún no ha cesado completamente el fuego), el gobierno está apostando por derrotar la rebelión, por cesar las protestas.

Aunque nuestro partido no tiene como estrategia la guerrilla para hacer de México un país socialista, tampoco condenamos a los indígenas insurrectos. La paz no puede darse mientras subsistan las causas que generaron la rebelión. La reconciliación no puede existir en un sistema económico de explotación. (…) La falta de posibilidades para vivir mejor, para contar con servicios de salud y educación, para tener una vivienda digna, para expresarnos libremente, sin represión ni racismo, para tener el gobierno que realmente queremos, no puede darse mientas subsista el régimen priísta, mientras siga Salinas en la silla presidencial. No puede darse mientras subsista el capitalismo en México.

Editorial
El Socialista, primera quincena de enero de 1994

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La historia del EZLN
Camino construido entre aciertos y errores

Por Angélica García

¿De qué tenemos que pedir perdón?
¿De no morirnos de hambre?
¿De llamar al pueblo mexicano todo a luchar de todas las formas posibles por lo que nos pertenece?
EZLN, 1994


El camino recorrido por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN o EZ) ha estado marcado por grandes aciertos, pero también por importantes desatinos.

Los momentos en los que el EZ ha actuado de manera brillante han quedado en la memoria de las mujeres y hombres que los han acompañado. Sin embargo, los errores deben ser recordados para no ser repetidos. La discusión sobre los errores, los aciertos y el actuar de las organizaciones que se reivindican revolucionarias, es lo que les hace serias y democráticas, y en el afán de construir herramientas con estas características, es que hoy planteamos esta discusión.

El subcomandante Marcos hoy reconoce equivocaciones y para rectificar el rumbo, hace un llamado a los que ignoró hace años.

La Sexta Declaración y La otra campaña, constituyen una gran oportunidad para enmendar fallas, pero para dar este paso es necesario analizar las circunstancias y decisiones que llevaron al EZLN a quedarse prácticamente aislado después de haber sido la fuerza que despertó al país de un largo letargo.

Primer acto: la insurrección

Quién no recuerda aquella gloriosa mañana del primero de enero de 1994 cuando México se despertó con la noticia de que los indígenas chiapanecos se habían alzado contra del mal gobierno.

A partir de ese día, la comandancia del EZLN saltó a la vida pública, llevando la voz de los de abajo a las primeras planas de todo el mundo.

La Primera Declaración de la Selva Lacandona, documento en el que daban a conocer sus demandas y plan de lucha, era un llamado para estallar la revolución en contra del dictador, en pocas palabras, desconocían al entonces presidente Carlos Salinas de Gortari y llamaban a luchar en contra del Tratado de Libre Comercio (TLC) y en defensa del artículo 27 constitucional, referente a la tierra.

El levantamiento generó gran simpatía en la población. Fueron semanas en las que trabajadores, estudiantes y campesinos discutieron apasionadamente sobre el curso del país y se sumaron a la declaración de guerra del EZ.

Era la oportunidad para que la dirigencia del EZLN llamara a crear un gran frente de todas las organizaciones obreras, populares, campesinas, indígenas y estudiantiles que organizara la lucha contra el gobierno. El germen estaba ahí, en todos los rincones del país comenzaban a conformarse comités de apoyo a los insurrectos, la organización del pueblo se gestaba, y entonces vino el llamado del EZLN a asistir a la selva.

Segundo acto: la Convención Nacional Democrática (CND)

El EZLN lanzó la convocatoria para a asistir a la CND… que finalmente de democrática sólo tuvo el nombre.

Esta era la gran oportunidad de la dirigencia zapatista para cambiar el rumbo del país, de hacer un llamado a la clase trabajadora a impulsar un movimiento que bien podría haber culminado en una revolución, en el gran cambio que el país y la población trabajadora necesitan. Pero la decisión fue otra.

La CND resultó ser una reunión de precampaña para el candidato burgués Cuauhtémoc Cárdenas. El EZ le cedió el mando y la organización de la CND al PRD; las discusiones generadas en las mesas de trabajo fueron intensas, ya que había sectores que se oponían a la línea de los perredistas, que pretendieron que la CND resolviera votar en las elecciones por Cárdenas. Al final la reunión en la selva, que podría haber sido una semilla revolucionaria, se convirtió en un espectáculo mediático.

La dirigencia perredista, a través de la Comisión Nacional Organizadora, recurrió a la difamación y el autoritarismo para expulsar y aislar a aquellas voces que se opusieron a sus políticas (especialmente el POS), y finalmente, los resolutivos de la CND se redujeron a un llamado a luchar…pero desde las urnas, es decir, a respetar los métodos establecidos por la dictadura priista (está de más decir que las elecciones hasta ese entonces no eran más que una pantomima consagrada a mantener la ilusión de que la dictadura no existía).

En ese momento, la dirigencia zapatista olvidó las primeras declaraciones perredistas contrarias al alzamiento, y desestimó la importancia de aglutinar a los trabajadores y campesinos, decidiendo así confiar en el camino marcado por el PRD, un partido burgués que intentaba ganar puestos de poder, pero sin trastocar el sistema ya existente.

Pensar que el PRD podía ser un aliado para alcanzar la justicia por la que se levantaron los indígenas fue el más grave error de la dirección zapatista, el no haber optado definitivamente por la lucha de clases, generó la cascada de acontecimientos que vino en años posteriores.

Al abandonar el espíritu de la Primera Declaración, los zapatistas cometieron tres graves equivocaciones que se manifestaron en diferentes momentos con distintas caras:

1. Haber confiado en una dirección burguesa.

Para decirlo con la terminología que hemos empleado en este número de esta revista, la dirección del EZLN adoptó, luego de la insurrección del 1 de enero de 1994, una estrategia propia de la tradición menchevique y estalinista, es decir, su política fue frente populista, o sea que privilegió la alianza con la burguesía, en vez de proponerse la alianza con el proletariado. El EZ desestimó a la clase trabajadora y buscó a los supuestos burgueses buenos, progresistas, nacionalistas y demócratas. Los encontró en el PRD y en Cárdenas y se subordinó durante años a ellos.
En la CND, la ausencia de los obreros y sindicatos fue notable, de seis mil delegados, aproximadamente 350 representaron a trabajadores de cerca de 57 sindicatos y corrientes sindicales de todo el país. La dirigencia zapatista y el PRD jamás se preocuparon por garantizar la participación de este sector, pero si centraron sus energías en lo que con los años constituiría su principal fuerza, la intelectualidad y la pequeña burguesía. A partir de entonces, el término sociedad civil, comenzó a sonar en boca de los seguidores de Marcos, olvidando que las clases sociales existen, aunque se pretenda anularlas a través del lenguaje. Marcos declaraba: Hay grupos de poder, los más nacionalistas, que están invitados a la Convención, que no tiene carácter de clase. En ese punto pueden coincidir desde empresarios hasta indígenas analfabetas o ciertos sectores de la iglesia (Proceso, 1-08-94)

En la Tercera Declaración de la Selva Lacandona llama a los obreros, campesinos, estudiantes y sociedad civil a seguir luchando en contra del gobierno, y aunque este llamado fue correcto, perdió toda validez al pedir que los sectores de la clase trabajadora se subordinaran a la autoridad ¿moral? y jefatura de Cárdenas, quien sería ungido como dirigente de un “Movimiento de Liberación Nacional” (que el ingeniero nunca estuvo dispuesto a acaudillar).

Tras la derrota electoral de Cuauhtémoc, en agosto de 1994, Marcos continuó haciéndole segunda al hijo de Lázaro y en un comunicado titulado La larga travesía del dolor a la esperanza escribía: “el transcurso del tránsito pacífico y civil a la democracia, la libertad y la justicia tenía, hasta agosto de 1994, en Cárdenas un seguro conductor, honesto y consecuente”.

La brecha entre el EZLN y las importantes luchas obreras de esos años, se hizo patente en el silencio zapatista alrededor de la lucha del SUTAUR 100. En la marcha multitudinaria del primero de mayo de 1995 (quizá la más numerosa en la historia nacional), el EZ no envió ningún saludo a la clase trabajadora. Este silencio marcaba la distancia que mantendría con los trabajadores hasta este 2005.

2. No haber planteado la lucha por el poder de los obreros y los campesinos, confiando en los partidos de la burguesía y en sus métodos

En un inicio el EZ hablaba de derrocar al dictador, consigna correcta y progresista en el año del 94; sin embargo llamaba a los demás poderes de la Unión a tomar el poder tras la caída de Salinas, nunca se planteó la formación de un gobierno de los trabajadores, campesinos e indígenas. A los pocos meses del levantamiento Marcos declaraba que: Los compañeros han sido claros de que el EZ no busca el poder ¿Por qué nos quieren hacer partido político si nosotros no queremos poder? Nosotros queremos vivir en paz, con democracia, libertad y justicia.

En cuanto a los partidos políticos, decía: Por eso nosotros decimos que no estamos en contra del PRI, PAN, PRD, PPS, PARM, ni de nadie. Cualquiera de ellos que gane, lo respetamos, pero para nuestra concepción de democracia, el que sale ganando es porque te ofreció algo y porque tiene que cumplirlo (Yo, Marcos, 1994, pags. 99-101). Esa declaración tiene lógica, al confiar en la dirección del sol azteca y llamar a votar por Cárdenas, automáticamente se tiene que confiar en los métodos de la burguesía, y si se confía en esos métodos, cualquiera que gane las elecciones será un gobernador legítimo…y por supuesto, nadie volvió a hablar de derrocar a nadie.

Bajo la ilusión de la democracia burguesa, el EZ confiaba que después del derrocamiento del PRI en las urnas en el año 2000, el conflicto encontraría solución. Y es así como se aprestaron a realizar una Caravana rumbo al D.F.. En este contexto, Marcos declaraba a La Jornada (30/02/01): se está más cerca que nunca de alcanzar la paz en Chiapas…la sociedad encontró en el 2 de julio una forma de actuar…el proceso electoral es una forma de hacer algo (…) Creo que tendremos éxito en los diálogos con el gobierno, la guerra llegará a su fin y podremos seguir con nuestras vidas…” Cinco años después, la realidad ha demostrado lo contrario.

3. Circunscribir las demandas de su lucha a la cuestión indígena, abandonando objetivos como la lucha contra el TLC y por la tierra

La causa primigenia del levantamiento indígena era la lucha por la tierra arrebatada, era la lucha contra los grandes latifundios que se habían apropiado de lo que le pertenece a los pueblos indios. Eran diez demandas que interesaban a todos los pobres y desvalidos del país, no sólo a los indígenas. Era también conquistar la “liberación nacional” de México, como rezan las mismas siglas del EZLN.

La promesa de devolver la tierra a los campesinos se cambió por la exigencia de una legislación que garantizaría autonomía a los pueblos y comunidades indígenas. El EZLN cedió en este punto medular, llegando así a los Acuerdos de San Andrés y finalmente a la limitadísima Ley COCOPA.

El EZLN actuó de manera correcta al obligar al gobierno a sentarse a negociar, sobre todo cuando llegaba fortalecido por el respaldo de las movilizaciones nacionales e internacionales. Sin embargo, al ceder en puntos fundamentales, retrocedió un trecho importante del camino ganado.

Tristemente, las negociaciones con el gobierno dieron un fruto lastimoso: la ley Cocopa consta de modificaciones constitucionales que no garantizan tierra a los campesinos, se centra en una autonomía relativa para las comunidades y no establece ningún compromiso económico por parte del gobierno que garantice un mínimo impulso para los más pobres del país, los pueblos indios. En fin, no se consiguieron recursos y tierra, pero sí la promesa gubernamental de respetar a la cultura indígena… que pronto podría morir de hambre.

El TLC no se volvió a mencionar después de la Primera Declaración. En el rumbo que tomó la insurrección, el pliego de los zapatistas se fue limitando cada vez más, hasta quedar reducido a cuestiones locales e indígenas. Si el EZ hubiera querido dar la lucha contra el nefasto tratado, hubiera necesitado vincularse a grupos de trabajadores de los tres países involucrados, es decir, tendría que haber abrazado el internacionalismo proletario.

Pero Marcos pensaba otra cosa y declaraba en 1994: Pensamos que tanto el gobierno norteamericano como el pueblo de los Estados Unidos, tiene que tener claro que en nuestro movimiento no hay nada que afecte sus intereses(…) el pueblo y el gobierno norteamericano se van a dar cuenta que nosotros no tenemos nada contra ellos… (Yo, Marcos, pág. 106)

Tercer acto: el que está por escribirse después de la Sexta y La otra campaña…

Al señalar las equivocaciones, no pretendemos golpes de pecho por parte de la dirección zapatista, tampoco nos interesa el debate visceral. Hacer un balance de los altibajos de todos estos años de lucha, como se señaló al inicio de estos párrafos, es un ejercicio obligado para quienes pretendemos continuar en la pelea por un mundo más justo.
De los aciertos del EZLN no hay más que decir que el recuerdo de esa primera mañana del año 1994 ha quedado grabada en la mente de millones de trabajadores y de marginados y en el corazón de quienes creemos que un mundo socialista es posible.

 

Las citas del subcomandante Marcos han sido tomadas del libro de Durán de Huerta, M. (comp.), Yo, Marcos, México, Ediciones del Milenio, 1994.

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