¿Por qué fracasó la unificación POS-LUS?

Por qué fracasó la unificación del POS y la LUS

 

Por el Comité Ejecutivo del POS.               Abril del 2001.

 

A la dirección y a los militantes de la LUS:

A los militantes del POS:

 

 

El 5 de marzo la dirección de la LUS informó al CE del POS su decisión irrevocable de suspender el proceso de unificación de ambas organizaciones. A pesar de que algunos dirigentes del POS se esforzaron inicialmente por convencerlos de que dieran marcha atrás, la decisión ya estaba tomada. La dirección del POS lamenta que este intento se haya visto frustrado, se esforzará porque la Coalición Socialista se preserve, y tratará de que el POS y la LUS mantengan las mejores relaciones y el mayor trabajo en común posible.

El Comité Coordinador de la LUS emitió en marzo una Declaración (que se anexa) en la que expone sus puntos de vista acerca de este fracaso. Coincidimos en que es imposible ahora una unificación. Las siguientes son nuestras razones acerca de por qué es inconveniente fusionarnos, que exponemos con el fin de aportar hechos y elementos que nos sirvan a todos – a la LUS y el POS- a ganar claridad sobre qué es lo que nos une y nos separa. Esperamos también que el momento de “tirantez” entre sendas organizaciones pase y que próximamente la lucha de clases favorezca un reacercamiento.

 

Por qué el POS le propuso a la LUS la unificación

La dirección de la LUS ha estado históricamente ligada a una de las corrientes del trotskismo, el llamado Secretariado Unificado (SU) de la Cuarta Internacional, del cual formó parte hace más de veinte años la dirección fundadora del POS. A partir de la ruptura del POS con el SU, aquél fue parte del esfuerzo por construir una nueva organización internacional, la LIT-CI (Liga Internacional de los Trabajadores). Lamentablemente, entre el SU y la LIT no hubo en estos años coincidencias y sí enormes divergencias. En opinión de la LIT, el SU ha venido degenerando en una organización cada vez más oportunista y alejada de los principios revolucionarios. ¿Cómo era posible entonces que el POS le propusiera a la LUS una fusión?

 

En el pasado reciente la LUS mostró ser una organización en ruptura con algunas de las principales orientaciones del SU. Ni siquiera la LUS pertenece formalmente al SU.

 

  1. Algunos de los principales dirigentes del SU pidieron la intervención militar de la ONU en Kosovo, en 1999.La LUS no secundó esta posición y, junto con la organización norteamericana Socialist Action, tuvo una política esencialmente igual a la de la LIT ante este importante acontecimiento de resonancia mundial.
  2. En el 2000, el SU volvió a clamar por la intervención militar de la ONU, ahora en Timor Oriental. También la LUS se deslindó de esta política y tuvo una similar a la de la LIT y el POS.
  3. Ante la segunda Intifada, la LUS se separó igualmente del SU y adoptó la posición tradicional de la LIT hacia Israel: por su destrucción y la formación de una Palestina laica, democrática y no racista. La sección del SU en Medio Oriente está en los hechos por el despojo sionista a los palestinos y propugna un “Israel socialista” (¡!).
  4. Las posiciones mayoritarias en el SU son a favor del régimen stalinista de Fidel Castro en Cuba. Los dirigentes de la LUS siempre fueron también filocastristas, lo mismo que Socialist Action. Para Manuel Aguilar, Fidel es un “revolucionario probado”, según puede leerse en su libro. Pero el año pasado Umbral, la revista de la LUS, publicó un artículo con algunas críticas de este compañero a la dictadura cubana.
  5. En Brasil, el SU forma parte del Partido de los Trabajadores (PT) y como parte de éste gobierna en Río Grande do Sul, donde actúa en el poder como en México el PRD, lo cual incluye que utilizó la represión policíaca contra trabajadores (abril del 2000). La LUS expresó también su reprobación a esta política.
  6. En México, la posición del SU es apoyar al PRD, lo cual hizo en las elecciones de 1994 y en el 2000. Algunos dirigentes de la LUS apoyaron al PRD en 1994. Pero en el 2000 la candidatura presidencial de Manuel Aguilar rompió con esta trayectoria.
  7. El SU apoya acríticamente al EZLN. Pero un artículo de Jaime González, de la LUS, publicado en Umbral, y la “Carta Abierta” que la Coalición Socialista envió en noviembre de 1998 al EZLN, parecían llevar a la LUS en otra dirección.

 

Arriba decíamos que la LIT considera al SU una organización en proceso degenerativo. Esta breve enumeración demuestra que no es un juicio exagerado. No es este el lugar para abundar en la larga trayectoria histórica de traiciones del SU. Baste agregar que su actual dirección propuso que su siguiente congreso mundial modifique su Estatuto y expurgue de éste lo que todavía dice en cuanto a principios y estrategia socialista. En otras palabras, el SU dejaría de ser, también en la forma, una organización revolucionaria.

En suma, la fusión aparecía como posible porque se vislumbraba una ruptura de la dirección de LUS con el pasado y presente políticos del Secretariado Unificado.

En el Protocolo que la LUS y el POS signamos para unificarnos, se asentó claramente que, luego de un proceso de discusión democrática de seis meses, la nueva organización producto de la fusión decidiría su afiliación internacional. En otras palabras, la LUS abrió la posibilidad de que, luego de unirse con el POS, podría ingresar a la LIT.

A lo anterior hay que agregar que el proceso de explorar una fusión entre la LUS y el POS contaba con la Declaración de Principios y el Programa de la Coalición Socialista. Esta base política y el hecho de que el POS y la LUS fuimos capaces de editar en común algunos números de nuestras prensas, favorecían también el acercamiento entre las dos organizaciones.

 

El intento de afiliar a LUS al SU

Para la dirección de la LUS es inocultable la mayor parte de lo que hemos sostenido sobre el SU. Empero, ahora trata de escurrir el bulto y dice que todas las corrientes trotskistas han fracasado porque ninguna ha tomado el poder en algún país. Con este argumento falaz trata de ocultar que el SU es una organización caracterizada por su continuo oportunismo. Y que la LIT, a pesar de sus problemas y crisis, nunca ha traicionado un proceso revolucionario.

 

Hoy podemos decir que, lo que parecía un proceso de distanciamiento de la LUS en relación con el SU, no fue tal o lo fue de manera insuficiente y limitada. En primer lugar porque en agosto del 2000, luego de que una reunión nacional de los militantes de la LUS escuchó un informe sobre el evidente oportunismo y decadencia política y programática del SU, la dirección propuso… ¡que la LUS le solicitara al SU ser reconocida como su sección mexicana! Los compañeros del POS presentes, luego de salir de su estupor, plantearon su oposición a tal pretensión. Otros compañeros de la LUS manifestaron también reservas.

Hoy nos damos cuenta que los dirigentes de la LUS tenían razones para que su organización perteneciera al SU: no hubo ruptura total de la dirección de LUS con la teoría y política que llevó al SU a traicionar innumerables procesos revolucionarios. Y este hecho está en el origen del naufragio del proceso de unificación entre la LUS y el POS.

 

  1. Las críticas que la dirección de la LUS hizo al SU por sus políticas para Yugoslavia y Timor Oriental se quedaron en las cuatro paredes del recinto en que fueron hechas. Lo mismo pasó con las referentes a Brasil. León Trotsky sostenía que, para definir a una organización, lo primero es caracterizar su política internacional. Podemos decir que la LUS, por sus omisiones ante estos hechos trascendentales de la lucha de clases, es una organización oportunista.

 

2. Por lo que se refiere a la nueva Intifada, tanto la LUS como el POS acordamos llevar a cabo una campaña en solidaridad con los palestinos y su levantamiento, con base en una declaración común. Para el POS la campaña fue un éxito: hicimos once actos, a diez de los cuales asistió el representante de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en México. Más de mil personas acudieron a nuestras conferencias. En Puebla la campaña fue un triunfo rotundo pues, además de llenar un auditorio, conseguimos una conferencia de prensa con más de quince medios y dos largas entrevistas radioemisoras. La campaña nos permitió, además, penetrar en instituciones donde la izquierda difícilmente participaba, como la Escuela Normal Superior y el Politécnico Nacional. Desde el punto de vista interno, formamos a nuestros nuevos militantes en el internacionalismo proletario y en nuestra posición revolucionaria hacia el Oriente próximo. Igualmente esta actividad nos ejercitó en algo que no es usual para una organización marxista revolucionaria, que es el trabajar en común con una fuerza burguesa, la representada por el embajador palestino. Pasamos la prueba de la unidad en la acción con la ANP, pues siempre los auditorios escucharon las dos posiciones, la del embajador y la nuestra, expresada con toda claridad pero sin sectarismos. El embajador musulmán resumió el resultado de esta campaña con las siguientes palabras: “Gracias a Dios, gracias al POS.”

¿Qué evaluación hacen nuestros compañeros de esta campaña (cuya iniciativa de emprenderla fue de la misma LUS)? Suponemos que su balance es negativo, pues sus militantes jamás aparecieron por ningún lado, con excepción del acto central en el Distrito Federal, en el Club del Periodista, al cual asistieron seis de sus miembros.

La LUS se queja de que en estos meses la LUS y el POS no llevamos a cabo actividades comunes. La campaña por Palestina fue una oportunidad preciosa para que ambas organizaciones trabajáramos conjunta y exitosamente durante más de un mes. ¿A qué se debió que la LUS no se incorporara a esta campaña? Dado que la LUS nunca presentó un balance, sólo podemos hacer conjeturas:

 

a)      Una respuesta diría que la LUS no está formando verdaderos militantes, personas que hacen esfuerzos y a veces sacrificios para hacer realidad sus convicciones (salvo honrosas excepciones). Algo de verdad hay en esta aseveración. En palabras de Violeta, dirigente de la LUS, dichas informalmente a un compañero del CE del POS, la unificación era difícil puesto que su organización, dijo ella, “no es un verdadero partido, sino más bien un grupo de amigos, mientras que el POS sí es una organización militante.” Empero, no creemos que el diletantismo en que la dirección de la LUS forma a su base sea la explicación fundamental.

b)       La inacción de la LUS en la campaña por Palestina tuvo razones políticas profundas. Una de ellas es que la LUS, a partir del fracaso del SU, es cada vez más escéptica y distante del internacionalismo proletario. El documento de septiembre pasado de la LUS, titulado “Perspectivas de la Coalición Socialista” (que imprimió el POS para sus militantes en ocasión de su conferencia nacional de ese mes) expone claramente lo anterior: “Y esto no quiere decir que no seamos internacionalistas. Entendemos perfectamente y estamos de acuerdo en que es necesaria la forja de una Internacional, y somos conscientes del papel que ésta juega en la lucha revolucionaria” dice correctamente la LUS, aunque a renglón seguido expone su concepto anti internacionalista:

“…pero consideramos que la construcción de la Internacional actualmente tiene que pasar por la formación y fortalecimiento de los partidos nacionales, los cuales en los últimos veinte años se han venido debilitando e incluso en muchos países han desaparecido. Tenemos que comenzar por la base, no por el piso de arriba. Esto tampoco quiere decir que cuando se termine de construir el partido revolucionario comenzaremos a construir la Internacional; simplemente que mientras nuestro partido no sea lo suficientemente fuerte, no podemos distraer recursos para otra empresa” (los subrayados son del POS).

El concepto anti internacionalista de la LUS consiste en considerar como procesos separados y hasta antagónicos la construcción de los partidos nacionales y la formación de una organización internacional. Para la LUS si una organización “que no sea lo suficientemente fuerte” forma parte del esfuerzo de construir un proyecto internacional, entonces se iría a la ruina. La construcción de una Internacional es vista como algo perjudicial.

El concepto trotskista de la Internacional plantea algo completamente distinto: la construcción de una Internacional y de los partidos nacionales son procesos simultáneos y en los que puede haber una fructífera interrelación: sólo es posible la construcción de verdaderos partidos revolucionarios si se van formando al compás de la formación de una dirección y de una organización internacional revolucionarias. Toda organización que pretenda construirse “hasta ser lo lo suficientemente fuerte”, sin ser parte de un proyecto de construcción internacional, degenera inevitablemente en una secta oportunista y queda encerrada en las fronteras nacionales.

¿Qué quiere decir con que una organización debe ser “lo suficientemente fuerte” y, hasta entonces, debe pensar en participar activamente de la construcción de una Internacional? La LUS no lo deja en claro, pero entendemos que ahora y por mucho tiempo no pretende mover un dedo para formar una Internacional.

Efectivamente, el POS ha invertido desde hace casi diez años muchos de sus esfuerzos en la construcción de la LIT. Cuando empezamos a hacerlo éramos una organización apenas un poco más grande de lo que ahora es la LUS. Hicimos viajes, gastamos mucho dinero, destinamos tiempo a la elaboración y discusión de muchos documentos, editamos textos, acudimos a congresos de otros partidos y de nuestra Internacional, participamos en debates y en luchas de tendencias, etcétera.

Para el concepto de la LUS, esta trayectoria del POS es deleznable, un error, un gasto inútil de tiempo y recursos, una traba para el desarrollo partidario. Para el POS, nuestro balance es que sólo el dedicar una parte significativa de nuestras fuerzas y atención a tal actividad, es lo que nos permitió orientarnos correctamente en la situación política mexicana y construirnos lenta pero firmemente. Gracias a ello el POS pudo multiplicar por tres o cuatro sus fuerzas, forjarse como un partido internacionalista y ser un referente dentro de la LIT.

Manuel Aguilar resumió también a una delegación del POS el concepto de “internacionalismo” de la LUS: “nosotros somos trotskistas ideológicos, mientras que ustedes, los del POS, son trotskistas militantes.” Por “trotskistas ideológicos” comprendemos que hay que entender a aquellos que no tienen disposición ni verdadera conciencia de construir una organización internacional de los socialistas. El mismo hecho de que la LUS, luego de cuatro años de vida, haya discutido la situación internacional por primera vez hasta agosto de 2000, es ilustrativo de que considera que el internacionalismo es algo retórico y no un principio rector de su actividad y actitud cotidianas.

 

Volviendo a la campaña por la insurrección palestina, creemos que la dirección de la LUS nunca estuvo realmente de acuerdo con la Declaración que signó con el POS acerca de la nueva Intifada, por contener ésta una consigna que se ha convertido en una seña de identidad de la LIT: Por una Palestina laica, democrática y no racista. Esta consigna no la inventó Nahuel Moreno ni la LIT y fue el eje del documento fundacional de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en los años sesenta. Aquí es oportuno aclarar que la dirección del POS, a la primera objeción de la LUS sobre la inclusión en tal declaración de la consigna de federación de repúblicas socialistas árabes, aceptó retirarla. El POS hizo un esfuerzo por emitir un pronunciamiento con la LUS sobre Palestina y se logró. Pero el hecho de que éste tuviera como eje la lucha por una Palestina laica, democrática y no racista (estrategia abandonada por la ANP… y por el SU), suponemos que ocasionó la parálisis de la LUS.

 

Empero, la situación en Medio Oriente es algo lamentablemente muy lejano en todos los sentidos para las masas mexicanas. Sólo una pequeña vanguardia se interesó en nuestra campaña, que mostró al POS como la única organización consecuentemente internacionalista en México. En estas circunstancias, la LUS pudo firmar algo con el POS y luego no actuar en consecuencia. No existía sobre la LUS ninguna presión social para retractarse de la Declaración que firmó con el POS sobre Palestina. Lo mejor en estas circunstancias para la LUS era no hacer nada por esta campaña y retirarse silenciosamente de ella.

No pudo hacer lo mismo pocos meses después, cuando el EZLN inició su caravana por casi medio país, acontecimiento que capturó la atención de todo el mundo. Pero esto lo veremos más adelante, porque antes es pertinente detenerse en otras diferencias habidas con la LUS en estos meses.

 

Ridícula discrepancia sobre obtener un programa de radio

Confesamos nuestra vergüenza por plantear este asunto pero no hay más remedio. Existe el estereotipo de que los que somos de izquierda nos la pasamos en debates estériles y bizantinos y no somos capaces de ponernos de acuerdo ni siquiera en cuestiones elementales y básicas. Éste es, lamentablemente, el caso de una discrepancia en una cuestión elemental.

En el Distrito Federal el nuevo código electoral incluye la posibilidad del registro de “agrupaciones políticas locales” (APL), a las que les otorga el derecho de contar con dos programas semanales de radio de una hora cada uno. No se les otorga dinero. Tampoco tienen derecho las APL a participar por sí mismas en elecciones ni, en consecuencia, condiciona la preservación de tal registro a sacar una cierta cantidad o porcentaje de la votación. Las APL, entonces, no están obligadas a someterse a la terapia electoral ni manejan recursos provenientes del Estado capitalista que podrían corromper a sus militantes.

La Conferencia de septiembre del 2000 del POS resolvió solicitar tal registro en el DF, para lo cual el principal requisito es presentar dos mil afiliados. Creímos (y creemos) que sería un importante avance contar con dos horas semanales de radio, en una ciudad en la que existen más de diez millones de potenciales radioescuchas. Desde antes de septiembre le planteamos a la LUS la propuesta de llevar a cabo conjuntamente tal campaña encaminada a obtener 2 mil firmas. Un año después, nunca obtuvimos una respuesta formal a nuestra propuesta. La dirección de la LUS jamás la discutió en alguna de sus reuniones de Comité Coordinador o en otra instancia. Entendimos desde hace meses que la dirección de LUS se negaba a emprender tal campaña, aunque nunca nos dieron una explicación. Entonces le solicitamos a los dirigentes de la LUS que al menos se solidarizaran con el POS de manera individual dándonos sus firmas. Se negaron también a hacerlo, mediante corteses evasivas.

Tenemos entonces que dos organizaciones que pretendían unirse para formar un partido que tomara el poder, junto a los trabajadores, para poner en marcha un ambicioso programa de transformaciones en todos los terrenos, no pudieron acordar el obtener 2 mil firmas para gozar de un derecho democrático. Ni siquiera fueron capaces de discutir el punto, porque una de ellas, la LUS, siempre lo eludió. La que estuvo en contra de hacerlo como organización, ni siquiera tuvo la actitud solidaria de que sus miembros en lo individual aportaran sus 10 o 12 firmas en la capital del país (salvo uno de sus militantes).

Interesa ahora ofrecer una explicación política de este proceder. Los dirigentes de la LUS también lo fueron de un partido, el PRT, que se desmoronó. El PRT no sucumbió ante los zarpazos del fascismo ni fue vencido por la represión del bonapartismo. No. El PRT se desbarrancó mediante los mecanismos democrático burgueses que puso en marcha el régimen dictatorial del PRI hace veinte años. El oportunismo y la adaptación a las formas democrático burguesas fueron algunas de las principales factores que destruyeron al PRT. (La ideología de que Lázaro Cárdenas y su familia constituyen una posibilidad revolucionaria – presente a la fecha también en la obra teórica de Manuel Aguilar Mora- hicieron el resto, y buena parte del PRT acabó en el cardenismo, en el PRD).

Pero ahora el justo temor de la LUS ante el oportunismo la ha llevado al otro extremo, al más ridículo sectarismo. El POS y la LUS no sólo no pudimos unificarnos. También perdimos la oportunidad de conquistar un derecho aprovechando los resquicios democráticos que la lucha de clases abrió en el país.

La negativa a intervenir en el movimiento obrero

En la más reciente reunión del Comité Coordinador de la LUS, Violeta planteó su oposición a vender la prensa socialista en las fábricas, mediante el argumento de que es una actividad desgastante y que no ofrece ninguna perspectiva, debido al atraso en que se encuentra el movimiento obrero mexicano. Otro miembro del Comité Coordinador, Juan, apoyó plenamente la intervención de Violeta: “ a los obreros sólo les interesa saber de futból; además, para venderles el periódico hay que levantarse muy temprano”. Desde luego, los militantes del POS presentes se opusieron a estos argumentos. También un miembro de la LUS. Entonces algunos dirigentes de la LUS dijeron que había que ir a las fábricas, pero “cuando hubiera condiciones”. Es decir, fue una manera de reafirmar lo que dijo Violeta, aunque de manera menos franca.

Nadie contradijo a Violeta cuando afirmó que la vía más rápida y sencilla para insertarse en los sindicatos es manteniéndose cerca de los líderes de corrientes disidentes que podrían abrirles algún espacio.

La actitud de la LUS hacia la clase obrera mexicana es obviamente un fuerte obstáculo para construir un partido de la clase trabajadora. En los años pasados, la situación fue muy adversa para el movimiento obrero, pero el POS pudo penetrar en algunos sectores del proletariado, lo que hizo levantando de madrugada a sus militantes y llevándolos a vender El Socialista a las puertas de las fábricas. Así fue como iniciamos nuestra intervención en distintos establecimientos, que nos ha redundado ya en una influencia obrera. Actualmente algunas de nuestras principales células giran alrededor del este trabajo entre obreros y de venderles nuestra prensa. Baste saber que en Puebla vendemos ya más de 150 periódicos en la planta de Volkswagen; en Juchitán nuestra intervención más importante es con obreros, y ya no sólo dirigimos a dos sindicatos sino que le estamos disputando al charrrismo la dirección sindical en toda la ciudad. Para no hablar de nuestra influencia sindical en Guadalajara, que la LUS conoce también muy bien, y que es ejemplar. Pero nada de esto hubiese sido posible si el POS se hubiese orientado con la actitud de ofensivo desprecio y subestimación que la LUS tiene para con nuestra clase.

 

La capitulación a las direcciones oportunistas

 

1. La burocracia del SME

La constante en la orientación del SU durante largas décadas ha sido la capitulación a las direcciones oportunistas de los movimientos de las masas. Desde Tito hasta Gorbachov, de Mao a los sandinistas, fueron apoyados por el SU, que los consideró revolucionarios. Lamentablemente la LUS ha recogido esta herencia funesta y ahora nos fustiga por no capitular, ahora a las direcciones del SME y a la del EZLN.

Para la LUS, el hecho cierto de que la dirección del SME haya sido electa a través de un proceso democrático, la lleva a concluir que “no es charra”. Charro fue el término usado por los obreros desde hace muchos años para designar a la burocracia sindical ligada al PRI. El hecho de que los líderes del SME no estén ligados al partido tricolor (pero todo indica que lo están a otro aparato burgués y antiobrero, al PRD) es motivo para la LUS para capitularle a esta dirección.

Para el POS, los líderes electricistas son una burocracia sindical (es decir, una casta privilegiada de los obreros del SME) cuyo principal interés es preservar sus privilegios y pone ello por encima de los intereses de los trabajadores. Veamos algunos hechos:

 

a)      Se negó a proporcionar cualquier tipo de solidaridad a sus hermanos electricistas de la nueva tendencia democrática del Suterm. Los compañeros de la LUS conocen mejor que nosotros los truculentos detalles de esta traición de la dirección del SME.

b)      La dirección del SME repitió la traición anterior, pero esta vez contra los trabajadores petroleros disidentes que también buscaban democratizar su sindicato y luchar activamente contra la amenaza de privatización petrolera. Ilustra esta conducta del líder del SME el feliz encuentro público que tuvo con su par petrolero, el charro Romero Deschamps. Milenio Diario publicó la foto de ambos, días antes del proceso eleccionario.

c)      Contamos con las declaraciones a un periódico (que llevamos a la reunión nacional de la LUS de agosto del 2000) en donde el líder electricista es favorable a una modalidad de privatización de la Comisión de Luz y Fuerza. Cabe recordar que Cuauhtémoc Cárdenas, al frente del gobierno del DF, intentó la privatización eléctrica en la capital del país.

d)     El propósito de Zedillo y del imperialismo – y ahora  también de Fox -  ha sido la privatización de las industrias eléctrica y petrolera. Lo consecuente es la formación de un frente que cuando menos luche contra ambas privatizaciones. No obstante, la astuta dirección del SME llamó a formar sólo el Frente Nacional de Resistencia contra la Privatización de la Industria Eléctrica (FNRCPIE). No llamó a construir un frente en defensa de las industrias energéticas, porque ello significaría que el líder del SME tendría que proponerle formar tal frente a su amigo el charro petrolero Romero Deschamps, que no está para formar frentes proletarios ni cosa parecida. Cabe recordar que los trabajadores petroleros democráticos anti Romero Deschamps, sí están por formar un frente amplio. Con la lógica de los burócratas del SME, los trabajadores tendrían que formar unos 15 o 20 frentes distintos: además del FNRCPIE, otro en defensa de Pemex; otro más en defensa del patrimonio cultural; uno más en defensa del agua; otro contra la privatización de los aeropuertos; otra contra el alza del IVA; etcétera, etcétera.

e)      El mismo FNRCPIE es la más de las veces (no siempre, es cierto) una faramalla de la dirección del SME para aparentar que hace algo en contra de la amenaza de privatización eléctrica. El SME es un sindicato de más de 50 mil trabajadores que cuenta con recursos enormes y al FNRCPIE lo mantiene en una situación vegetativa. Cuando este frente ha entrado en movilización ha sido por la presión de abajo y en contra de los neocharros del SME, como lo fue el 1 de diciembre pasado, cuando los líderes del SME llamaban expresamente a no moverse contra Fox y a darle el beneficio de la duda porque apenas iniciaba su gestión.

 

A estos dirigentes la LUS los considera que no son burócratas, que no son traidores, que no son merecedores de ser atacados ni de que sean sustituidos por trabajadores honestos y luchadores. Para ocultar su seguidismo ante estos líderes, la dirección de la LUS caricaturiza nuestra posición, como si nosotros apenas al llegar a un sindicato propugnáramos la caída de sus dirigentes sin tomar en cuenta la relación de fuerzas entre los obreros y los líderes burocráticos. Y después la LUS se pone didáctica: “Ponemos el acento en lo que nos une con el movimiento real, de carne y hueso, de los trabajadores; no en nuestras diferencias programáticas con las direcciones de los movimientos.”

Esto es nuevamente una falsificación de nuestra posición. Nosotros no criticamos a la dirección del SME por no ser trotskista ni por no proponerse una Federación Socialista de Repúblicas latinoamericanas. La criticamos y batallamos contra ella porque al movimiento real, de carne y hueso, contra la privatización de la industria eléctrica, lo traiciona siempre que tiene oportunidad, como hemos demostrado arriba. Y la dirección de la LUS, con su silencio, es cómplice de esta perniciosa burocracia.

 

  1. ¿Frente único con el PRD en la UNAM y en la CNTE?

La compañera Violeta, de LUS, en una reunión ante los militantes del POS en Puebla, a fines de febrero, expresó que el “frente único” era la política que siempre nos debe guiar. Según ella, el POS tendría alguna responsabilidad en la derrota de la huelga de la UNAM porque no le planteó el frente único al PRD. Lo mismo pasaría en la CNTE, donde el POS tendría también algo de culpa por la situación que de esta coordinadora, debido a que no le planteó el frente único al PRD.

Esta posición, que no le conocíamos a la LUS, es equivocada. Para nosotros el frente único es una táctica que en ocasiones se usa y en otras no. Para el caso de la huelga de la UNAM, si hubiese prosperado una política de frente único con el PRD simplemente no hubiera habido huelga, porque el PRD se oponía a ella. Hubo que batallar contra el PRD, disminuir la influencia de que gozaba entre los estudiantes, para que estallara la huelga.

En cuanto a la CNTE, la posición de hacer frente único con el PRD sería igualmente destructiva del movimiento. Empezando porque la mayoría de las corrientes perredistas –si no es que todas- en el magisterio son enemigas de la CNTE, incluyendo la sección XVIII. Ya no hablemos de Fracciones Democráticas y de Nuevo Sindicalismo, que colaboran a toda hora con el charrismo y que se confunden con éste.

 

Para el POS tiene una importancia estratégica el construir un frente nacional de lucha, como repiten casi todos nuestros periódicos. Sería un frente en el que podrían estar direcciones burocráticas como la del SME, y charras como la petrolera. En ese sentido estamos por el “frente único”. Pero tal frente no se construye guardando silencio y capitulándole a las direcciones que, como la del SME, se oponen por principio a la formación de tal frente y cuando mucho quieren tener a su frente de bolsillo. Tampoco se puede plantearles el frente único a direcciones como el PRD en una coyuntura como la que hubo previa a la huelga de la UNAM, simplemente porque no existía un punto en común para concretar el frente, que era estallar la huelga.

Plantear el frente único sin hacer ninguna crítica a las direcciones oportunistas que lo componen, o plantearlo como una estrategia buena para toda situación y circunstancia, sólo conduce a la capitulación a las direcciones que actúan contra el frente único proletario, como son el PRD, el SME… y el EZLN.

 

  1. El EZLN

Un importante hecho de la lucha de clases, la caravana neozapatista, liquidó finalmente el incipiente proceso de fusión entre la LUS y el POS. Ratificamos nuestro dicho en el sentido de que la lucha de clases nos impuso el desafío de intervenir conjuntamente con una política revolucionaria y esta prueba no fue pasada por la LUS, que se aisló de este movimiento con una política oportunista. Mientras el POS participó en casi toda la caravana, vendió alrededor de once mil periódicos, y tuvo una política de apoyo a la movilización, al tiempo que criticó la estrategia reformista del EZLN, la LUS quedó a un lado del camino.

La LUS nos ha hecho una crítica sorprendente, lanzada también como una cortina de humo para ocultar su zapatofilia, cuando dice que nuestra política hacia el EZLN atentó contra “la unidad” del movimiento, debido a que habríamos enfatizado en nuestras críticas a los Acuerdos de San Andrés.

Durante la caravana existió una gran oportunidad de construir un frente nacional de lucha. Cientos de organizaciones que se movilizaron en apoyo al EZLN estaban dispuestas a formarlo, a un llamado de éste. Pero Marcos estuvo en contra de hacerlo, como reconoció con toda claridad en la entrevista con Sherer García. Marcos confiesa que estuvieron en contra de solidarizarse con cualquier otro tipo de movimiento y de enarbolar cualquier demanda que no fuera del EZLN.

La política de formar este frente nacional fue el eje de la política del POS, junto con la denuncia de la “paz” prometida por Fox. Como esto último no pudo ser apreciado al redactar el numero común de El Socialista 266-Umbral, fue la consigna principal de la manta del POS (que acompañó a casi toda la caravana) y de nuestra pegatina. (Por cierto, la LUS no denunció el plan de paz de Fox para el EZLN).

Un ejemplo de cómo aplicó el POS su política hacia el EZLN está en el siguiente informe de nuestros compañeros poblanos:

El presente es un balance de nuestra actividad en el primer encuentro estatal indígena en Santiago Momoxpan, los días 9 y 10 de abril. Asistieron unas treinta organizaciones indígenas y de la llamada “sociedad civil”. Por parte del partido asistimos tres compañeros y nuestras intervenciones giraron alrededor de la necesidad de construir un frente obrero y campesino, que se apruebe la ley Cocopa sin modificación alguna, que se modifique el artículo 27 de la Constitución con el espíritu que antes tenía, y en general la posición del partido ante el problema, que puede encontrarse en la contraportada de El Socialista 267.

Esto causó revuel: la mayoría de las organizaciones, que eran marquistas, se opusieron al frente, porque –argumentaban- estos, en seguida que se crean, son dirigidos por unos cuantos, se burocratizan, además, ya no se tiene confianza en los partidos, hay que abocarse solamente al trabajo campesino tal y como lo marca la convocatoria y que había que “mandar obedeciendo” y algunas cuantas estupideces más.

Afortunadamente no todos dijeron lo mismo, algunos asistentes apoyaron nuestra propuesta, pero no se comprometieron. Solamente una organización tomó distancia de los demás y estuvo completamente de acuerdo con todas nuestras posiciones. (…)

Nuevamente en la asamblea plenaria intervenimos para hacer un llamado a la alianza de los obreros y los campesinos, alianza que apoye las demandas proletarias, se oponga al aumento del IVA, etcétera. La mayoría de la base campesina lo entendió, porque todos asentían moviendo la cabeza, pero los marquistas y perredistas estuvieron provocadores.

Por otra parte, en la rueda de prensa estuvo el compañero D. Y participamos en la manifestación al congreso estatal. Cabe destacar que durante la manifestación los compañeros de la ONG que nos apoyaron en el Encuentro, hicieron comentarios favorables al contenidos de El Socialista, y de ellos partió la iniciativa de reunirnos más seguido. Nos prometieron mandar su Estatuto y otros documentos para que les demos nuestro punto de vista. Platicamos sobre el POS y su comentario fue “ ¡qué buena organización!, ¡nunca habíamos visto un partido así!” Después de vender el periódico en la manifestación nos llevamos una sorpresa mayúscula, porque estos compañeros nos compraron 20 periódicos para, según ellos, venderlos en su comunidad. Acordamos con ellos una próxima reunión…”

Este relato de nuestros compañeros en Puebla nos exime de mayores comentarios acerca de quienes luchamos por el frente clasista y quienes están en contra y son divisionistas. La LUS guarda silencio ante los segundos -los que, por lo demás, tienen actitudes provocadoras- y nos lanza a nosotros los del POS el calificativo de ser “divisionistas”.

Por lo que se refiere a los Acuerdos de San Andrés, la LUS hoy sugiere que el POS ha centrado sus esfuerzos en “atacarlos”. En el reporte de nuestros compañeros poblanos se corrobora que nuestro eje fue formar el frente nacional, no dedicarnos a deslindarnos de ellos La posición del POS ante estos Acuerdos está en la tradición de los bolcheviques y de Lenin, como explicó Cuauhtémoc Ruiz en la última reunión conjunta entre la LUS y el POS habida en el Distrito Federal.

Cuando tomaron el poder los trabajadores rusos y los bolcheviques, a fines de 1917, lo hicieron aliados del partido social revolucionario, representativo de los campesinos. Para mantener esta alianza social y política, los bolcheviques aceptaron que los social-revolucionarios pusieran en práctica su programa agrario, de carácter pequeño burgués, consistente en el reparto privado de tierras. Empero, esto no llevó a Lenin y a Trotsky a renunciar a aplicar el programa socialista de colectivización de la tierra en Rusia, ni a ocultarlo a nadie.

En el 2001 el POS llamó a movilizarse en apoyo a las condiciones puestas por el EZLN para reiniciar las negociaciones con el gobierno, entre las que está el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés. No obstante, esto no condujo al POS a silenciar su crítica a tales convenios, ni a ocultar su programa socialista para los indígenas y los campesinos.

Por parte de la LUS, prefirió casi desaparecer del mapa político ante el paso de la caravana. Nunca peleó en los hechos por el frente nacional de lucha, cerró la boca ante los que se oponen a formarlo y se sumó a los que engañan a los indígenas y al pueblo diciéndoles que los Acuerdos de San Andrés satisfarán las necesidades indígenas.

 

Mantengamos la Coalición

A pesar de nuestras enormes diferencias, a pesar del carácter ríspido de este debate, la dirección del POS considera que los de la LUS son honestos luchadores y que su mérito es mayor por serlo en esta etapa histórica, adversa para construir partidos socialistas, en donde ser revolucionario es estar contra la corriente, contra las modas intelectuales y la mentalidad democratista de la enorme mayoría de la población explotada.

Es evidente que hoy no podemos formar un partido. Pero estamos seguros que sí podemos mantener la Coalición Socialista. Nosotros estamos en la mejor disposición de hacerlo.

 

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