Respuesta al POS de la LTS

En un artículo fechado en octubre del 2013 titulado “Oportunismo en la lucha de la CNTE: el caso de la LTS”, el Partido Obrero Socialista (POS), en voz de Ramón Centeno, abre fuego contra nuestra organización a la que acusa de hacer seguidismo a la política del stalinismo. Las diferencias entre nuestras organizaciones, lejos de ser tácticas, son estratégicas y tienen consecuencias a la hora de plantear política concreta para que las luchas triunfen. Y por eso respondemos ampliamente en estas líneas las acusaciones hechas por el POS que, desde nuestro punto de vista, intentan esconder -sin lograrlo- su capitulación ante la política incorrecta que levantó la dirección de la CNTE.

Según Ramón Centeno (RC a partir de ahora),  la lucha del magisterio de Oaxaca contra la Reforma Educativa vivió dos fases: la primera, abierta con la aprobación de la Ley del Servicio Profesional Docente (LSPD) de carácter ascendente y la segunda, a partir del 3 de septiembre de carácter descendente. Omite que la lucha contra los cambios constitucionales en educación, de carácter nacional, tuvo su primer gran ensayo con la lucha de la CETEG en Guerrero, cuando la irrupción magisterial abrió un proceso profundo en el pueblo guerrerense durante los primeros meses del 2013, frente a la actitud testimonial del resto de los elencos dirigentes de la CNTE, en particular en Oaxaca y Michoacán. A pesar de esto, esa energía, posibilitó acicatear a otros sectores del magisterio que comenzaron a activarse contra la reforma y a otros aliados naturales como los estudiantes de las normales rurales y urbanas. Lamentablemente, la dirección de la CNTE, llevó esa energía a los llamados “Foros Educativos” organizados por Gobernación, los cuales finalmente cumplieron su objetivo: desviar ese momento de la lucha del magisterio a la confianza en el diálogo con los partidos del “Pacto por México” y desactivarla para dejar libre el camino a los partidos del Congreso de votar los cambios constitucionales en materia educativa.

Sobre esto, el POS se limitó a reproducir en su edición en línea de “El socialista” un comunicado de la Sección 22 que consideraba un éxito la realización de los foros: “La Coordinadora ha avanzado en las tres rutas que se ha trazado: jurídica, política y pedagógica; en esta jornada de lucha ha logrado la realización de los foros educativos (…); estos foros han alcanzado los objetivos: debatir con diputados, senadores, congreso (sic) de los estados, la gente de la Secretaría y empresarios; los resultados son que no saben nada del sistema educativo nacional, ni cómo se estructuran los planes y programas educativos, por ello queda claro que la lucha en las calles debe ser el arma para lograr la abrogación a los artículos tercero y setenta y tres constitucionales.”

Es difícil encontrar una palabra de crítica a la dirección de la Coordinadora, incluida la Sección 22, ante esta política. Cabe preguntarse ¿no estaba planteado, aprovechando el ímpetu mostrado por Guerrero, profundizar la lucha y generar las condiciones de un verdadero paro nacional educativo? ¿No es verdad que la confianza en los “foros educativos” fue funcional al objetivo de desarticular la movilización magisterial para hacer pasar las llamadas “leyes secundarias” con una relación de fuerzas más favorable para el gobierno, tal como desde la LTS alertamos? ¿No es verdad que la dirección de la CNTE perdió un tiempo valiosísimo durante todos estos meses?

Una organización que se reclama socialista debería plantear eso, como nosotros hicimos en nuestros materiales públicos, en los cuales venimos planteando propuestas políticas no solo en los últimos meses, sino a lo largo de los últimos dos años para los procesos de lucha magisterial.

La realidad es que el magisterio llegó debilitado a la lucha de resistencia contra la aprobación de las llamadas Leyes Secundarias en el mes de agosto, producto de una política incorrecta de su dirección. A pesar de ello, la tenacidad de la base, la tendencia extensiva de los paros en diversos estados y el plantón como mecanismo para centralizar la lucha y darle un carácter nacional, comenzaba a impactar en el conjunto del magisterio, aunque al mismo tiempo,  sensibilizaba  a sectores de la población.  Pero para RC y su organización ya se había “luchado demasiado”.

El POS desplegó en los últimos dos meses una política llamando a “dar dos pasos atrás”, sin explicar las causas políticas (en primer lugar, referidas a la orientación impulsada por la dirección) por las que el movimiento no podía echar abajo la reforma. Este llamado se hizo desde las páginas de “El socialista”, incluso antes de la represión al plantón en el Zócalo capitalino donde planteaban: “En México el primer round, la lucha para evitar la aprobación de las leyes de la reforma educativa, ha terminado. En esta primera escaramuza apenas se han movilizado algunas decenas de miles de más de un millón de maestros. Los padres de familia han (sic) todavía a la palestra. Es posible que cientos de miles de maestros y de padres hayan creído en la demagogia del gobierno y piensen que la reforma educativa es positiva. Pero falta ver cómo reaccionarán cuando se aplique y los afecte de muchas maneras, a algunos en su profesión y su empleo, a otros en una educación para sus hijos todavía más deficiente.” Y más adelante plantea “En México el segundo round contra la “reforma educativa” comenzará cuando el gobierno la quiera aplicar en las escuelas.” El 30 de septiembre, una masiva movilización de padres de familia inundó las principales avenidas de Tláhuac, lo cual dio origen al movimiento de padres que hoy se está extendiendo en el Distrito Federal… nos preguntamos si el POS considera que ya estamos en el “segundo round”.

Lo único que puede encontrarse en la posición del POS son llamados al “repliegue”, pero nunca una política que enfrente, desde una perspectiva socialista y revolucionaria, la orientación histórica de la dirección magisterial.

La táctica al servicio de luchar “por migajas”

Continúa RC planteando que  “Es cierto que la lucha de la S-22 en el DF había logrado contagiar a maestros de otros estados, pero aún sin alcanzar la magnitud del terremoto en Oaxaca. El debilitamiento relativo fue fácilmente percibido por el Gobierno del Distrito Federal (GDF), quien el viernes 13 de septiembre desalojó del Zócalo al plantón que ahí tenía la S-22, algo que no había intentado en las semanas previas. Como bien apreció un camarada: “Un movimiento que es fácilmente sacado de su reducto carece de fuerza para derribar leyes federales.  Al plantón todavía le tomaría casi otro mes asimilar esto”.

Hay que insistir en el hecho de que mucho antes de la represión del 13/9, el POS buscaba convencer a los maestros de que había que “replegarse” y que lo que se había obtenido era “un gran triunfo”, a contramano del sentimiento generalizado en la base magisterial. Evidentemente el POS no intervino en los Encuentros Magisteriales de la Sección IX porque su postura no sería bien recibida por las y los maestros que provenientes del DF y distintos estados le exigían a la dirección no dar un paso atrás y profundizar la lucha y la movilización, encuentros donde nuestra organización planteó constantemente la exigencia de organizar la lucha desde las bases, generalizarla y extenderla y exigir a los demás sindicatos un verdadero Paro Nacional. El argumento del POS de que “ya ven, teníamos razón” ante la represión del 13/9 es francamente repudiable: en lugar de poner todas las fuerzas para el triunfo de la lucha, para prevenir y contrarrestar la amenaza represiva, el POS decía “hay que retroceder”, la “lucha ya obtuvo un gran triunfo”.

¿Qué más derrotista que el argumento del POS de que con la represión del 13/9 se da un golpe imposible de revertir y que ya no era posible echar atrás la reforma? Derrotista y lejos de la verdad. Como planteamos en uno de los números del boletín Nuestra Clase (proyecto impulsado por compañeros independientes y militantes de la LTS en el magisterio): “Tras el violento desalojo del plantón magisterial en el Zócalo capitalino por parte de los gobiernos federal y local el 13/09, al que se sumaría horas después la cruenta represión al plantón de Xalapa, amplios sectores estudiantiles y populares han mostrado su solidaridad con el magisterio en lucha. Así se constató en la gran marcha y la  nutrida concurrencia al “grito de la resistencia” del 15/09 en el DF, y con los paros estudiantiles en decenas de escuelas y facultades de educación media superior y superior (incluidas las normales del Distrito Federal) que se han sumado al segundo “paro cívico nacional”. En varios estados de la República, miles de maestros salieron a repudiar la represión, mostrando la gran energía que ha puesto la base magisterial en esta lucha. Sin embargo, con el régimen del “Pacto por México” dispuesto a mantener a toda costa la imposición de la Reforma Educativa, es indispensable que, partiendo de la continuidad de la resistencia magisterial en varios estados y del apoyo estudiantil y popular conquistado, demos pasos en el fortalecimiento del movimiento, desarrollando una estrategia que apunte no sólo a resistir, sino a vencer, enfrentando las trampas desmovilizadoras que nos ponga el gobierno.”

Lo que no ve o no quiere ver el POS, es que la represión caló hondo en un aliado del magisterio que hasta ese día había permanecido pasivo: el movimiento estudiantil. La marcha del 15 de septiembre, apenas dos días después del desalojo, congregó a decenas de miles de jóvenes que al grito de “¡No están solos!” conmovieron hasta las lágrimas a las maestras y maestros del plantón, para luego nutrir masivamente el grito de independencia que organizó el magisterio. En casi una treintena de instituciones de educación superior, estallaron los paros en solidaridad, con cientos de brigadas a los mercados, el metro y centros de trabajo. Al mismo tiempo, continuaba el proceso de extensión a nivel nacional del conflicto magisterial, incluso en estados y regiones donde la CNTE no tiene presencia y el control de los charros había sido una pesada losa durante décadas. Cualquiera que revise los periódicos de esos días, y que haya concurrido a las manifestaciones, sabe que estamos en lo cierto, a pesar de que los escasos militantes del POS se esforzaban por demostrar, desde su publicación electrónica, que eran muy pocos los jóvenes y trabajadores que acudían en apoyo al magisterio.

En ese momento, los militantes de la LTS en el magisterio y el sector educativo, junto a compañeros independientes con los que impulsamos Nuestra Clase, planteamos varias propuestas para profundizar la lucha. En primer lugar, exigiéndole a la dirección de la CNTE que tuviera una política unitaria, concreta y que llamara a todo el magisterio democrático, incluidos los sectores no referenciados en la CNTE, como el CEND de Michoacán, a sumarse a la  lucha. Pero también bregamos por hacer un llamado al conjunto de los maestros y maestras del SNTE, planteando la necesidad de soldar la más amplia unidad de las bases magisteriales y como vía para arrancarle a los charros su influencia sobre un sector todavía amplio del sindicato y recobrar el SNTE con un carácter combativo. También planteamos la necesidad de democratizar la lucha, haciendo un llamado público a todo el sindicato para que se pusieran en pie asambleas por escuela que erigieran un organismo de decisión de democracia directa, con delegados rotativos y revocables. Propagandizamos la necesidad de democratizar la lucha e integrar a toda la base,  retomando la experiencia del Congreso de Representantes por Escuela que el propio magisterio puso en pie durante la primavera magisterial en 1989.
Concretamente planteamos: “Los organismos con los que contamos ahora y que están centralizando la lucha, como las Asambleas Estatales, la ANR y el Encuentro Magisterial y Popular pueden ser  organismos más representativos y democráticos de toma de decisiones, sólo en la medida en que se nutran de delegados de base. Se trata de que las decisiones y propuestas se den de abajo hacia arriba y no viceversa, y de que los organismos de dirección respondan a la voluntad de la base que, mediante asambleas, pueda discutir todo lo concerniente a la lucha y los pasos a seguir, aprovechando toda iniciativa que surja de la base.” Además de difundir una política para hacer empalmar la lucha contra la Reforma Educativa con el emergente movimiento contra la privatización de PEMEX, planteando el más amplio frente único de las organizaciones obreras y populares, con independencia de la dirección de López Obrador.

¿Ante esta propuesta política y programática ofensiva, cuál fue la política del POS? Plantear que la lucha estaba en descenso y que había que dar dos pasos atrás, y tratar de convencer al magisterio de que se había obtenido grandes conquistas, cuestión que hizo desde inicios de septiembre, en particular desde “El Socialista” No. 370 donde hace un recuento de lo “ganado” por los maestros. Incluso, embellece los “acuerdos” establecidos con el gobierno y se jacta de que “se preserva la gratuidad educativa”, cuestión que sería desmentida ese mismo mes por la irrupción de los padres de familia no solo en Tláhuac, sino en Xochimilco, Milpa Alta y Cuajimalpa.

Su política de repliegue para “proteger a la Sección 22” se redujo a agitar la necesidad de levantar el plantón y el paro. Pero ni una sola palabra dijeron los “socialistas” del POS sobre cómo profundizar la lucha, cómo democratizar las decisiones, cómo soldar la unidad magisterial y como potenciar la rebelión antiburocrática al interior del SNTE, salvo el llamado general del que alardea RC en su artículo de realizar una campaña nacional en las escuelas. Más importante aún, no dijo nada sobre la política de la dirección impulsada hasta ese momento. ¿Por qué se calló la boca el Partido Obrero Socialista? Una cosa es “proteger a la Sección 22” y otra es proteger una política errónea de la dirección, utilizando como cobertura de eso  los “repliegues tácticos” ya comunes en este grupo. Objetivamente, y esto hay que decirlo, bajo la tapadera de “ya obtuvimos suficiente, repleguemos la lucha”, el POS cubrió por “izquierda” y con un léxico “leninista” a la dirección del magisterio, mientras ataca a los sectores que pugnaban por una política alternativa para el triunfo de la lucha.

Más cerca de la dirección y más lejos de la base  

Se calló porque, como reconoce RC, uno de los militantes del POS fue parte de la comisión negociadora ampliada de la CNTE y porque, frente al creciente cuestionamiento de las y los maestros a la dirección de la 22 en particular y de la CNTE en general, decidieron, como es su costumbre, enfrentar a la base y proteger a la dirección. Y es que el verdadero peligro que enfrentaba la lucha en ese momento, es que la energía desplegada, nuevamente,  fuera a parar en algún acuerdo poco ventajoso con el gobierno.

Por eso, desde mucho tiempo antes desde la LTS y Nuestra Clase, planteamos que era fundamental  impulsar un comando único de negociación, con representación de toda la CNTE y todos los sectores en lucha, que pusiera como piso mínimo la abrogación de la reforma educativa. Alertamos desde el principio que, las negociaciones por separado, podían resultar en conseguir aspectos parciales para los estados donde la CNTE es hegemónica como Oaxaca,  pero dejaba en el desamparo a las secciones más débiles y truncaba la rebelión antiburocrática en ciernes a nivel nacional (que hoy sigue expresándose, aunque sin la fuerza del momento provocado por el “terremoto” oaxaqueño). Aunque el POS correctamente planteó la necesidad de que las negociaciones debían ser públicas, se hizo parte de la política y la lógica que la dirección impuso.

El desgaste del movimiento, del paro de la 22 y del plantón, no es culpa de la base ni del “ultraizquierdismo” (pese a las maniobras de distracción que el POS realiza), sino más bien de la política de una dirección que dilapidó durante meses la energía y combatividad de sus bases. Porque, mientras el ánimo de los maestros y maestras que estaban en el plantón y sosteniendo los paros era luchar por echar abajo la reforma, la dirección se enfrascó en una negociación “por estados”, la cual una y otra vez fue cuestionada por las bases, como se expresó en las asambleas estatales de la Sección 9 (donde nuestros compañeros del sector dieron pelea contra la dirección de Francisco Bravo) y de la misma Sección 22.Y por otra parte, evitó abiertamente llamar a la UNT y demás sindicatos a un paro nacional contra las reformas y en solidaridad con el magisterio, como exigimos desde la LTS, cuestión que seguramente Centeno y Ruiz no lo vieron porque no estaban presentes en los Encuentros Magisteriales. Solo con una política superior podía evitarse el desgaste del plantón y de la lucha misma, y no darle armas a Miguel Mancera para arrinconar al plantón, apoyado  en los empresarios movilizados reaccionariamente contra el magisterio.

Pero eso para el POS es algo incomprensible, ya que su lógica siempre se limitó a los marcos de la política de la dirección magisterial, para ello embelleció “lo obtenido” y buscó minimizar la disposición a la lucha. Bajo esta lógica RC nos acusa de abstenernos de proponer un repliegue táctico como si fuera la clave para ganar la lucha, para ocultar que el POS se abstuvo de tener una política correcta para vencer a pesar de tener responsabilidad en la comisión negociadora de la Sección 22 y la región de Mitla, no sólo en la coyuntura sino en todo el proceso abierto desde el año pasado.

Era evidente que la voluntad de la base de permanecer en el plantón, que solo menguó ya con muchos días de desgaste y como resultado de la impotencia de la política de la dirección magisterial, era la forma de expresar su descontento político con la dirección y su voluntad de permanecer en la lucha, independientemente de que la UTE-FPR haya querido utilizar a su favor este descontento.  Cuando decimos que era una decisión plenamente táctica (así como lo son distintas medidas de lucha) es porque consideramos que la clave era la estrategia política para el triunfo de la lucha, cuestión que Centeno ni menciona, porque el POS careció de una estrategia alternativa a la de la dirección, para lograr la abrogación de la reforma educativa.  La votación a favor del repliegue y el regreso a clases no fue acompañada por la definición de un plan de acción superior que permitiese reorganizar la lucha para torcerle el brazo al gobierno. Y esa carencia es responsabilidad de la dirección, lo cual llevó a que primase el debilitamiento por hambre y por cansancio. Pero entonces, ¿por qué el POS busca responsabilizar a la LTS del debilitamiento del plantón, en lugar de ver y combatir la incorrecta línea política de la dirección de la 22? Lo que correspondía a un grupo revolucionario era proponer una política alternativa frente a su disposición a ganar desde muchas semanas antes, en lugar de avalar negociaciones que iban a llevar al movimiento a un callejón sin salida para lograr la abrogación de la Reforma. Pero como es costumbre del POS, prefirieron no pelearse con la dirección de Rubén Núñez y acusar a la base de “ultra”. Más aún, prefirieron participar en una comisión negociadora para obtener algunas concesiones locales mientras la reforma ya está recabando sus onerosas consecuencias a lo largo y ancho del país.

La verdad sobre la “amarga verdad”

RC dice que los trotskistas de la LTS “tenemos miedo” y que nos negamos a decirle la “amarga verdad” a las masas. Según ellos, habríamos hecho seguidismo de la política de la stalinista UTE porque era esta corriente quien se manifestaba por permanecer en el plantón. Dice además que hacemos “apología del más simple acompañamiento de las luchas (seguidismo), aterrado de intentar mover el volante del auto cuando hay que evitar un accidente”. Nosotros comprendimos que el descontento con la dirección, como planteamos antes, se estaba expresando a través del gesto intransigente de permanecer en el plantón y  ante eso propusimos una estrategia política para triunfar, alternativa a la que sostuvo la dirección. ¿Qué tiene que decir el POS de dicho descontento que se estaba generalizando en los y las maestras de base? ¿Que opina el POS de que la dirección de la CNTE no convocó públicamente a conformar una comisión negociadora de todas las secciones, y que pusiera como piso mínimo la abrogación de la Reforma? ¿Y qué dice Centeno y compañía de que mientras se negociaban cuestiones locales con el gobierno, en las manifestaciones se decía que se estaban discutiendo los cambios constitucionales? ¿y qué dice RC respecto al hecho de que la base magisterial repudió ampliamente a sus dirigente señalándolos como pactistas? ¿Opina  que una política ofensiva no sentaba las bases para por primera vez en décadas, la CNTE pudiera disputar realmente la dirección del SNTE, partiendo de que más decenas de miles de maestros en todo el país estaban luchando contra la reforma.

En nuestros materiales y foros públicos, dijimos abiertamente que la clave de la lucha política contra la dirección no era si retirarse del plantón o no, lo cual era una decisión táctica. Pero el POS se negó a dar la lucha justamente en aquello que sí era clave: el desarrollo de una política para torcerle el brazo al gobierno. La amarga verdad es que el POS hace seguidismo de las direcciones cualquiera que estas sean, que en determinado momento aparecen en la cresta de la ola ¿en qué se diferencia la política del POS del conjunto de la dirección de la Sección 22? ¿En qué se diferencia la política del POS de la stalinista UTE además de la discusión sobre levantar o permanecer en el plantón?  En nada desde el punto de vista de la estrategia política del movimiento. Ambas organizaciones (mas allá de que los estalinistas posen de “radicales” mientras el POS aparece una vez más como “moderado”) están plegadas a la lógica reformista que desde hace años sostiene la dirección de la CNTE que implica “movilizar, negociar, movilizar”, todo a contracorriente de las tendencias progresivas que, en los momentos álgidos, su combativa y abnegada base pone en juego, y en contra de una política para vencer.

Lucha de estrategias, ahora en el magisterio

En todas las luchas donde hemos participado junto con el POS, la dinámica de los acontecimientos nos ha colocado, inevitablemente, en lados encontrados. Según RC y su organización, la LTS pecaría de “ultraizquierdismo” y se apoya en Lenin para decir:

“Así, aunque el reformismo ha sido mejor extirpado del movimiento comunista, el infantilismo ha tomado su lugar como principal obstáculo a superar en el presente. Lenin tempranamente detectó la nueva enfermedad al ver que la misión de estos izquierdistas es “ir adelante sin detenerse ni desviarse de su camino, avanzar en línea recta hacia la revolución comunista”. Lenin se burló de esto y sugería marchar “guiados por la convicción de la necesidad de una flexibilidad máxima en nuestra táctica.” En efecto, para Lenin es crucial saber replegarse”.  Y luego plantea, también citando a Lenin que: “Los partidos revolucionarios deben completar su instrucción. Han aprendido a desplegar la ofensiva. Ahora deben comprender que esta ciencia hay que completarla con la de saber replegarse acertadamente. Hay que entender –y la clase revolucionaria aprende a comprenderlo por su propia y amarga experiencia- que no se puede triunfar sin saber atacar y replegarse con acierto.”

Después de leer la cita de Lenin, al que el POS recurre habitualmente para justificar su conservadurismo y sus capitulaciones, nosotros decimos: lo que el POS flexibiliza no es la táctica, sino la estrategia revolucionaria, para adaptarse a la agenda de las  direcciones reformistas. Y nos preguntamos ¿cuándo, en la práctica del POS se ha visto una política ofensiva? Porque, en nuestra experiencia, siempre han sido superados por las alas izquierda que surgen de las luchas y siempre acaban plegados a los elementos más conservadores y reformistas de las mismas. Y aún más, se han adaptado a la política de direcciones reformistas y burguesas, como fue su embellecimiento de la dirección neozapatista o, por ejemplo, su “combativa” campaña de firmas para impugnar el TLC impulsada junto al terrateniente Cuauhtémoc Cárdenas –el máximo dirigente del PRD- en los 90s.

Esta práctica está estrechamente ligada a la concepción teórico-política del POS, la teoría etapista de la “revolución democrática”. Según ellos, basados en la revisión de la Teoría de la Revolución Permanente que hiciera el fundador de su corriente internacional, Nahuel Moreno, en la época actual, la revolución en los países semicoloniales como México requiere, como primer y necesario paso en la lucha por la revolución socialista, de una revolución de tipo democrático, en el terreno del régimen político de la burguesía. Bajo esta caracterización, lejos de ver en la “alternancia democrática” una trampa para desviar el descontento con el viejo priato, plantearon que el triunfo de Fox en la elección presidencial del 2000 fue justamente un triunfo de la “revolución democrática” que crearía – en un marco de “más democracia”- mejores condiciones para luchar por el socialismo. Un verdadero dislate teórico para presentar como una “revolución democrática” el ascenso, por la vía de las urnas, de un panista ultraconservador al gobierno. Nos preguntamos ¿qué tiene que decir el POS, después de dos sexenios de panismo con un saldo de más de 100 mil muertos, decenas de miles de desaparecidos y cientos de víctimas de feminicidio al respecto? ¿Qué tiene que decir RC y su organización respecto a la imposición de la Reforma Laboral, una de las legislaciones más anti obreras aprobadas en las últimas décadas? ¿Acaso hay más democracia sindical? ¿Acaso los jóvenes de las periferias son tratados por la policía más “democráticamente”? Más aún ¿qué tiene que decir el POS de los fraudes electorales de las últimas dos elecciones? ¿O es que consideran los militantes de esta organización que el IFE es una conquista democrática de las masas? Lamentablemente el POS, en el que milita RC, no ha dicho una sola palabra de balance autocrítico al respecto de esta definición, donde la separación etapista los llevó a no ver el carácter reaccionario de la “transición democrática” y su carácter de trampa contra las masas.

Esta lógica se articula con una ubicación constante de embellecer la política de las direcciones reformistas e incluso burguesas y sus “logros”, y como expresión de esto, en los procesos de lucha plantear constantemente esta forma de “repliegue”; una suerte de repliegue permanente diríamos nosotros.

En Euzkadi (ahora Tradoc), por ejemplo, lejos de tratar de articular la lucha a un programa superior para hacer avanzar la conciencia de los obreros plantearon desde el principio la lucha por indemnizaciones y por una cooperativa. Como el POS que intervino en Euzkadi se dividió y está enfrentado por lo que pasó en esa fábrica, nos adelantamos a lo que pueda decirnos C.Ruiz, su dirigente “histórico” que ahora crítica a quienes hoy dirigen Tradoc: la LTS les planteó fraternalmente, hace años, que había que proponer la estatización bajo control obrero. Pero Ruiz en ese momento miró para otro lado. Y ahora ¿qué conclusiones ha extraído RC y el POS de su intervención en Euzkadi -luego Tradoc- de cuya dirección eran parte hasta la ruptura de su partido? Ninguna. Los trotskistas de la LTS somos parte de una corriente que, por ejemplo en la fábrica Zanón de Argentina, peleó desde el principio por el control obrero de la producción y la expropiación de la fábrica hasta que lo conquistó. Y que hoy es un referente de izquierda para la clase trabajadora de ese país y a nivel internacional, que se pone al frente de las luchas obreras y democráticas.  ¿Qué habría sido de los obreros de Zanón bajo una dirección como la del POS de C.Ruiz? El espejo son las cooperativas impulsadas por el autonomismo donde, aunque tengan el carácter progresivo de mostrar que no son necesarios los patrones,  tienen profundas contradicciones, tales como que los obreros se auto explotan o más grave aún, explotan a otros.

Otro ejemplo. En la huelga de la UNAM, surgió un ala izquierda de miles de estudiantes que hegemonizó el CGH y las asambleas y rompió con la dirección histórica del movimiento estudiantil (el pro patronal PRD), enfrentando la maniobra de los moderados vinculados al sol azteca, que querían levantar la lucha mediante falsas promesas. Nosotros fuimos orgullosamente parte de esa ala que se mantuvo en lucha para lograr los 6 puntos del pliego y un congreso universitario democrático y resolutivo. La que fue llamada “ultra” por los medios masivos de comunicación (priistas, panistas y perredistas), quería conquistar los 6 puntos del pliego petitorio ¿Con quién estuvo el POS?… Con el PRD y los eméritos que bregaron por levantar la huelga como “repliegue táctico”, y por eso el POS fue repudiado por miles de activistas por estar en contra de la continuidad de la huelga. Centeno nos dice que ellos querían evitar la entrada de la PFP. Debemos decirle -porque evidentemente lo desconoce o le informaron mal- que la política canallesca de su organización fue impulsada muchos meses antes de la entrada de la PFP. ¿Ya estaba perdida la lucha entonces? Pero les preguntamos a los infalibles ideólogos del POS, si estaba ya derrotada …. ¿Por qué continuó la huelga, con numerosas movilizaciones de miles y miles durante los meses siguientes? ¿Por qué cayó Barnés si ya estaba perdida ? ¿Por qué tuvieron que intentar llevar al CGH a la trampa del diálogo y con maniobras (que fueron solapadas y apoyadas por muchos moderados) preparar el camino a la represión? ¿No era más revolucionario bregar por una estrategia política para el triunfo de la huelga, como hicimos desde Contracorriente, enfrentando la política de aquellas corrientes estudiantiles que no tenían una política en ese sentido, que -como hizo el POS- decretar de forma pedante que la lucha estaba derrotada y sumarse al coro de moderados que atacaban a los estudiantes en huelga?

Centeno falta a la verdad; ellos no querían evitar la represión, sino que le tenían miedo a una nueva generación estudiantil que, por primera vez enfrentó el reinado del PRD en la universidad y avanzó en una perspectiva política no solo de enfrentamiento contra los planes contra la educación, sino contra al conjunto del régimen político de la transición pactada. Para los anales, la imagen del POS estará siempre ligada al PRD en la huelga de la UNAM, y por ello este partido quedó tan debilitado en el movimiento estudiantil del cual hoy, ya no forma parte. Y la huelga, a pesar de la represión y del encarcelamiento de cientos de estudiantes (dentro de los que estaban decenas de nuestros jóvenes militantes y la que suscribe con Antonio Méndez éstas líneas) logró preservar la gratuidad de la UNAM.

Por detrás de esto está que la estrategia de la revolución democrática impide al POS, incluso en el terreno de la táctica, entender los mecanismos de desvío y reacción que el régimen, las direcciones reformistas y sus aliados al interior de las organizaciones obreras y populares, desplegarán en todo momento y en todo lugar para desactivar las luchas. Por eso, de conjunto, permanentemente pelean por migajas y ven en el desvío y el engaño, triunfos del movimiento o avances de la “democracia”.  Oportunismo – dice Lenin y no S. Zizek, a quien gusta citar Centeno y los aggiornados socialistas del POS, que hoy asesora a la izquierda reformista en Grecia organizada en Syriza- es rebajar el programa y las tareas de los revolucionarios. En el caso del POS, esto se muestra no solamente en la forma en que conciben la lucha, sino también en su adaptación a las direcciones que se interponen entre los trabajadores y sus objetivos, sean  inmediatos o históricos.

No está de más aclarar
Nuestro método como organización, no es demeritar en un debate político a las organizaciones por su peso numérico o político en la juventud y en el movimiento obrero. Pero, producto de que RC intenta ningunear a la LTS planteando que somos una organización restringida al Distrito Federal, que está en “algunas” escuelas de la UNAM y que tenemos peso nulo en el magisterio, es menester aclarar a un lector desprevenido que el POS es una organización en crisis hace años, debilitada como resultado de su adaptación a direcciones no revolucionarias, y que fue incapaz de sacar conclusiones de su debacle, y con el cual nuestra organización ajustó cuentas políticas por la vía de los hechos, mostrando una orientación para construir una nueva organización revolucionaria en México. El que tiene miedo es el POS, por eso alerta del riesgo “infeccioso” de la LTS. Ni qué decir de nuestra presencia en el movimiento estudiantil que el POS abandonó después de su debacle en la huelga de la UNAM, donde los compañeros de la Juventud Anticapitalista, Socialista y Revolucionaria (JASyR) participaron en más de 20 escuelas que se fueron al paro en solidaridad con el magisterio, no solamente de la UNAM. Estamos muy orgullosos de ser una organización política y una corriente viva en el movimiento estudiantil que tiene en sus filas dirigentes ex presos políticos de varias generaciones y pelea porque los estudiantes abracen una perspectiva de unidad con la clase obrera.

Nuestra organización es parte del magisterio y cuenta para hoy con un boletín (Nuestra Clase) impulsado por compañeros independientes de la Sección 9, 10, 11 y 22. Somos una corriente joven en el magisterio, pero cuya práctica es opuesta a la del POS, que está desde hace años y que no ha logrado construir una verdadera oposición política, porque está más preocupado en adaptarse a la dirección. En el Distrito Federal, nos hemos hecho parte activa, en estos momentos de resistencia, de la tarea de organizar la unidad por la vía de los hechos de los padres de familia y los maestros que, en Xochimilco, Milpa Alta y Tláhuac, están en pie de lucha; participando de decenas de asambleas, distribuyendo nuestros más de 20 números del boletín Nuestra Clase que ha llegado a Oaxaca, Puebla, Sinaloa y Guerrero.

Además, desde el periódico obrero “Desde las bases” hemos impulsado la unidad con el magisterio en otras organizaciones obreras como el sindicato de Telmex, el SUTIEMS, el STUNAM y el Seguro Social, además de vincularnos con luchas como la de las obreras de Cartagena, los trabajadores de Honda y Nissan. Hoy por hoy, estamos impulsando la conformación de una nueva organización política, socialista y revolucionaria, a nivel nacional, porque opinamos que hay que poner en pie una alternativa de los trabajadores y la juventud combativa. Por eso   estamos realizando una gran campaña a nivel nacional para conquistar nuestra legalidad política, promoviendo el Movimiento de los Trabajadores Socialistas que ya cuenta con afiliados en Puebla, Campeche, Chihuahua y Guanajuato. RC está proyectando el enojo y fastidio por la crisis de su organización en la LTS, crisis que insistimos, es producto de una historia de capitulaciones de las cuales sus militantes no han extraído conclusiones, o bien no las conocen.

Pero la clave de nuestra diferencia con el POS es que, ahí donde estamos, luchamos por forjar corrientes antiburocráticos, clasistas y combativas que den batalla a las direcciones tradicionales y que, en la medida de nuestras posibilidades, sean un ejemplo para el conjunto del movimiento obrero de que se puede vencer y luchar por mucho más que migajas. Nuestra diferencia sustancial con el POS es que, bajo nuestra lógica, la táctica en todo momento y en todo lugar, está subordinada a nuestra estrategia: la construcción de una organización revolucionaria, la lucha por el socialismo y el poder de los trabajadores. Esto no implica que pensemos que la revolución socialista se puede hacer en todo momento y en todo lugar, como intenta ridiculizar RC y el POS. Implica, a decir de Trotsky que “no somos un partido igual a los demás. No ambicionamos solamente tener más afiliados, más periódicos, más dinero, más diputados. Todo eso hace falta, pero no es más que un medio. Nuestro objetivo es la total liberación, material y espiritual, de los trabajadores y de los explotados por medio de la revolución socialista”.

[1] Antonio Méndez es integrante de la Asamblea de Coordinación de las Secciones 10 y 11 y Jimena Vergara es académica de la UNAM y afiliada al STUNAM.

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