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    México. Sonata para violín en sol menor: DINERO.

    “… la más bella de las artimañas del diablo es persuadiros de que no existe!”

    Charles Baudelaire en «Le joueur généreux».

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    ENLACE ZAPATISTA
    16 de agosto 2019

    I.- EL OCTAVO PASAJERO.

    En ninguna parte, y en todas. Un tren adormecido se arrulla con su propio ronroneo. No viene ni va a ninguna parte. O no importa. A bordo, una población de grises, vivos de tan muertos, se adormece. En el último vagón, 7 pasajeros solitarios, miserables sus vidas y sus ropas, se aburren y desesperan en sus asientos.

    Uno dice: “daría lo que fuera por cambiar mi suerte”. La frase es una especie de idioma universal y los 6 restantes asienten en silencio. El largo y maltrecho tren entra entonces en un túnel, que mata los grises y agranda las sombras. La puerta se abre e ingresa un octavo pasajero, con su vestimenta gritando “no soy de aquí”, y se sienta sin decir palabra. El túnel alarga la oscuridad.

    Algo como un trueno, una rama seca quebrada sin que una tormenta la venza. Unos ojos llameantes aparecen en la oscuridad. Habla la mirada de fuego: “Creo que no necesito presentarme. Cada uno de ustedes me ha invocado con o sin palabras, y a su llamado respondo. Su alma por un deseo. Pongan el precio”.

    ver más:
    http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2019/08/15/sonata-para-violin-en-sol-menor-dinero/

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    México. Una realidad posible

    “La locura es como la gravedad, ¿sabes?, basta con un pequeño empujón”
    El Guasón en el papel de Heath Ledger (¿o era el revés?).
    Adagio-Allegro Molto en mi menor:
    (tomado del Cuaderno de Apuntes del Gato-Perro)

    Lopez-Obrador

    ENLACE ZAPATISTA
    13 de agosto 2019
    Nadie sabe a ciencia cierta cómo empezó todo. Incluso los Tercios Compas, que se dieron a la tarea de reconstruir los hechos, no pueden determinar el momento y el hecho exactos en que se inició lo que ahora les relataré.

    Según una versión, el SupGaleano provocó todo. Según otras, el SupGaleano sólo lo inició, y fue el Subcomandante Insurgente Moisés el que siguió y completó.

    El asunto es que el SupGaleano, en uno de sus textos, hizo referencia al hecho de que, en febrero de 2011, la periodista Carmen Aristegui preguntó, en una de las emisiones de su programa, si el entonces titular del ejecutivo, Felipe Calderón Hinojosa, padecía de la enfermedad del alcoholismo, y agregó que se debería informar a la Nación sobre el estado de salud del ejecutivo federal. Como represalia, la periodista fue despedida. Hasta ahí no había problema. Así fue y se puede consultar en la prensa ese hecho.

    ver más:
    http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2019/08/13/adagio-allegro-molto-en-mi-menor-una-realidad-posible-tomado-del-cuaderno-de-apuntes-del-gato-perro/

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    V.I. Lenin. Cartas desde léjos. Primera carta (fragmentos)

     

     

    Sin título4

    https://www.marxists.org
    Lenin Obras Completas
    Tomo 31

    LA PRIMERA ETAPA DE LA PRIMERA REVOLUCION
    La primera revolución, engendrada por la guerra imperialista mundial
    (la primera Guerra Mundial), ha estallado.
    Seguramente, esta primera revolución no será la última.
    A juzgar por los escasos datos de que se dispone en Suiza, la primera
    etapa de esta primera revolución, concretamente la revolución rusa del lO de marzo de 1917,
    ha terminado. Seguramente, esta primera etapa no será la última de
    nuestra revolución.
    ¿Cómo ha podido producirse el “milagro,, de que sólo en
    8 días -según ha afirmado el señor Miliukov en su jactancioso telegrama
    a todos los representantes de Rusia en el
    extranjero- se haya desmoronado una monarquía que se había
    mantenido a lo largo de siglos y que se mantuvo, pese a
    todo, durante tres años -1905-1907- de gigantescas batallas
    de clases en las que participó todo el pueblo?

    Ni en la naturaleza ni en la historia se producen
    milagros, pero todo viraje brusco de la historia, incluida
    cualquier revolución, ofrece un contenido tan rico, desarrolla
    combinaciones tan inesperadas y originales de formas de lucha
    y de correlación de las fuerzas en pugna, que muchas
    cosas deben parecer milagrosas a la mentalidad pequeñoburguesa.
    Para que la monarquía zarista pudiera desmoronarse en
    unos días, fue precisa Ja conjugación de varias condiciones de
    importancia histórica universal.

    Indiquemos las principales.
    Sin los tres años de formidables batallas de clases, sin
    la energía revolucionaria desplegada por el proletariado ruso
    en 1905-1907, hubiera sido imposible una segunda revolución tan rápida,
    en el sentido de que ha culminado su etapa inicial en unos cuantos días.
    La primera revolución (1905) removió profundamente el terreno, arrancó de raíz
    prejuicios seculares, despertó a la vida política y a la lucha
    política a millones de obreros y a decenas de millones de
    campesinos, reveló a cada clase y al mundo entero el
    verdadero carácter de todas las clases (y de todos los principales partidos)
    de la sociedad rusa, la verdadera correlación
    de sus intereses, sus fuerzas, sus modos de acción, sus
    objetivos inmediatos y posteriores.

    La primera revolución y la época de contrarrevolución que le siguió
    (1907-1914) pusieron al desnudo la verdadera naturaleza de la monarquía
    zarista, llevaron ésta a su “último extremo”, descubrieron
    toda su putrefacción, toda la ignominia, todo el cinismo y
    todo el libertinaje de la banda zarista con el monstruo de
    Rasputin a la cabeza, descubrieron toda la ferocidad de la
    familia de los Románov, esos pogromistas que anegaron Rusia
    en sangre de judíos, de obreros, de revolucionarios, esos
    terratenientes, “los primeros entre sus iguales”, poseedores de millones
    de deciatinas de tierra y dispuestos a todas las atrocidades,
    a todos los crímenes, dispuestos a arruinar y a estrangular
    a no importa cuantos ciudadanos para resguardar la “propiedad sacrosanta”
    suya y de su clase.

    (….)

    Aparte de una aceleración
    extraordinaria de la historia universal, se precisaban virajes
    particularmente bruscos de ésta para que en uno de ellos
    pudiera volcar, de golpe, la carreta de la sangrienta y
    enlodada monarquía de los Románov.
    Este “director de escena” omnipotente, este acelerador
    vigoroso ha sido la guerra imperialista mundial.
    Hoy ya no cabe duda de que la guerra es mundial,
    pues Estados Unidos y China están ya participando a
    medias en ella, y mañana lo harán totalmente.

    (…..)

    La guerra imperialista debía -ello era objetivamente inevitable-
    acelerar extraordinariamente y recrudecer de manera
    inusitada la lucha de clase del proletariado contra la bur-
    guesía, debía transformarse en una guerra civil entre las
    clases enemigas.

    Esta transformación ha comenzado con la revolución de
    febrero-marzo de 1917, cuya primera etapa nos ha mostrado,
    en primer lugar, el golpe conjunto asestado al zarismo por
    dos fuerzas: toda la Rusia burguesa y terrateniente con
    todos sus acólitos inconscientes y con todos sus orientadores
    conscientes, los embajadores y capitalistas anglo-franceses,
    por una parte, y, por otra, el Soviet de diputados obreros;
    que ha empezado a ganarse a los diputados soldados y campesinos.
    .
    Estos tres campos políticos, estas tres fuerzas políticas fundamentales son:
    1) la monarquía zarista, cabeza de los terratenientes feudales, cabeza de
    la vieja burocracia y del generalato; 2) la Rusia burguesa y terrateniente
    de los octubristas y los demócratas constitucionalistas, detrás de los cuales
    se arrastraba la pequeña burguesía (cuyos representantes
    más señalados son Kerenski y Chjeídze); 3) el Soviet de
    diputados obreros, que trata de hacer aliados suyos a todo
    el proletariado y a todos los sectores pobres de la población;
    estas tres fuerzas políticas fundamentales se han revelado con
    plena claridad, incluso en los 8 días de la “primera etapa”,

    (…..)

    La monarquía zarista ha sido derrocada, pero todavía
    no ha sido rematada.
    El Gobierno octubrista y demócrata constitucionalista,
    Gobierno burgués, que quiere llevar la guerra imperialista
    “hasta el final”, es en realidad agente de la firma financiera
    “Inglaterra y Francia” y se ve obligado a prometer al pueblo
    todas las libertades y todas las dádivas compatibles con el
    mantenimiento del poder sobre el pueblo y con la continuación
    de la matanza imperialista.
    El Soviet de diputados obreros es una organización obrera,
    es el embrión del Gobierno obrero, representante de
    los intereses de todas las masas pobres de la población,
    es decir, de las nueve décimas partes de la población, que
    busca la paz, el pan y la libertad.
    La lucha de estas tres fuerzas determina la situación
    presente, que es el paso de la primera a la segunda etapa·
    de la revolución.

    (…..)

    Quien pretenda que los obreros deben apoyar al nuevo
    Gobierno en nombre de la lucha contra la reacción del
    zarismo (y eso es lo que pretenden, por lo visto, los Potrésov,
    los Gvózdev, los Chjenkeli y, también, pese a su posición evasiva,
    los Chjeíd), traiciona a los obreros, traiciona
    la causa del proletariado, la causa de la paz y de la libertad.
    Porque, de hecho, precisamente este nuevo Gobierno ya está
    atado de pies y manos por el capital imperialista, por la
    política imperialista belicista, de rapiña; ya ha iniciado las
    transacciones ( isin consultar al pueblo!) con la dinastía; ya
    se afana por restaurar la monarquía zarista; ya invita a un
    candidato a reyezuelo, a Mijaíl Románov; ya se preocupa
    de afianzar su trono, de sustitutir la monarquía legítima
    (legal, basada en viejas leyes) por una monarquía bonapartista,
    plebiscitaria (basada en un sufragio popular amañado).

    (Para combatir realmente contra la monarquía zarista,
    para asegurar realmente la libertad, y no sólo de palabra,
    no en las promesas de los picos de oro de Miliukov y
    Kerenski, no son los obreros quienes deben apoyar al nuevo
    Gobierno, sino este Gobierno quien debe “apoyar” a los
    obreros! Porque la. única garantía de la libertad y
    de la destrucción completa del zarismo es armar al proletariado, consolidar,
    extender, desarrollar el papel, la importancia y la fuerza
    del Soviet de diputados obreros. 

    (…..)

    Nuestra revolución es burguesa., y por eso los obreros deben
    apoyar a la burguesía, dicen los Potrésov, los Gvózdev y los
    Ghjefdze, como dijera ayer Plejánov.
    Nuestra revolución es burguesa, decimos nosotros, los
    marxistas, y por eso los obreros deben abrir los ojos al pueblo
    para que vea la mentira de los politiqueros burgueses y
    enseñarle a no creer en las palabras, a confiar únicamente
    en sus propias fuerzas, en su propia organización, en su
    propia unión, en su propio armamento. 

    https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oc/progreso/tomo31.pdf

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