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    Crueldad, base de la política del gobierno de Trump para migrantes y refugiados

    “Millones de ilegales serán removidos a partir de la próxima semana”, tuitea el magnate

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    La Jornada
    David Brooks
    Corresponsal
    Martes 18 de junio de 2019, p. 23
    Nueva York. El régimen de Donald Trump está preparando campos de concentración para migrantes, incluidos menores, continúa sin ubicar a miles de niños que separó de sus padres, advierte que mantendrá a familias enteras presas y, en violación abierta a las leyes de asilo nacional e internacional, deportará casi de inmediato a miles de refugiados a México, todo mientras siguen sus operaciones de persecución interna a comunidades inmigrantes a lo largo del país.

    La crueldad es la base de la política migratoria de este gobierno, denuncian una y otra vez defensores de derechos humanos, de libertades civiles, abogados de migración y una amplia gama de legisladores y otros políticos.

    Andrea Pitzer, experta en campos de concentración de los nazis y otros países, comentó a Esquire que parte de la respuesta del gobierno de Trump al flujo migratorio es “lo que yo llamaría un sistema de campos de concentración… y la definición de eso es la detención masiva de civiles sin un juicio”.

    Por cierto, la semana pasada se reveló que el gobierno de Trump usará una base militar en Oklahoma que fue campo de concentración para japoneses-estadunidenses internados durante la Segunda Guerra Mundial, para detener a unos mil 400 niños inmigrantes no acompañados.

    Y hablando de niños, el New York Times reportó sobre el más joven de los inmigrantes separados de sus padres: Constantin, un bebé de cuatro meses, quien, cuando finalmente fue retornado, había vivido ya la mayoría de su vida apartado de sus padres, quienes habían intentando migrar desde Rumania (son de la comunidad minoritaria romaní) a través de México. Hasta la fecha las autoridades no han explicado porqué separaron a la familia.

    El hecho de que aún no se sabe el número preciso de niños separados a la fuerza de sus padres después de ser detenidos al cruzar la frontera sigue asombrando a defensores de derechos humanos tanto dentro como fuera del país.

    Aunque unas 2 mil 800 familias han sido reunificadas por orden judicial, a principios de este año inspectores federales reportaron que el régimen e Trump probablemente había separado a miles más de lo que había registrado y por ahora se desconoce cuándo, dónde están y quiénes son. Aún hay padres que pasarán otro día y otra noche sin saber dónde están sus hijos.

    Ayer, ante la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Ginebra, una delegación que incluyó a Randi Weingarten, la presidenta del gremio nacional American Federation of Teachers, su par Alfonso Cepeda Salas, secretario general del SNTE, junto con activistas de Families Belong Together, llamaron a que el gobierno estadunidense reúna a todas las familias y repitieron su consigna: “aulas, no jaulas”.

    Según el régimen de Trump, hay alrededor de 13 mil 200 inmigrantes menores de edad bajo su custodia, gran parte de los cuales llegaron no acompañados (o eso se dice).

    A finales de la semana pasada, Trump anunció que nombrará a Thomas Homan, ex director de la agencia migratoria conocida como ICE, al nuevo puesto que inventó de zar fronterizo. Homan fue uno de tres altos funcionarios que recomendó la implementación de la política de separación de familias. También fue, en ese puesto, quien implementó las medidas represivas contra comunidades inmigrantes por todo el país, incluida la multiplicación de arrestos de inmigrantes sin historial criminal, redadas, y hasta detención de activistas. La Unión Estadunidense de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) dijo que el nombramiento de Homan probablemente intensificará la crueldad de las políticas fronterizas del gobierno y señaló que miles de padres y niños continúan sufriendo las consecuencias de la política de separaciones que él ayudó a impulsar.

    Anoche Trump declaró en un tuit que la próxima semana el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos)iniciará el proceso para remover a los millones de extranjeros ilegales que ilícitamente han encontrado su camino hacia Estados Unidos. Serán removidos tan pronto como lleguen. México, usando sus leyes de migración fuertes, está haciendo una muy buena labor de frenar a la gente mucho antes de que lleguen a nuestra frontera sur. Guatemala se está preparando para firmar un acuerdo de tercer país seguro.

    Todo esto supuestamente para reducir el flujo migratorio, sobre todo de Centroamérica. Ayer, el Departamento de Estado refrendó su decisión de suspender la asistencia que brindaba a Honduras, El Salvador y Guatemala hasta que muestren que han tomado acciones concretas para reducir los migrantes ilegales que llegan a la frontera estadunidense.

    Críticos siguen denunciando toda esta política: La pesadilla en la frontera sur de Estados Unidos ha sido deliberadamente fabricada por el gobierno de Trump, afirmó ayer Michelle Brane, directora de derechos migratorios de la Comisión de Mujeres Refugiadas, señalando que Estados Unidos tiene la capacidad para manejar las necesidades de las familias que huyen de la violencia y la desesperación en Centroamérica. Eric Schwartz, presidente de Refugees Internacional, denunció como violatorio de la ley estadunidense el trato a solicitantes de asilo como criminales o animales, y subrayó que las restricciones sobre los que buscan asilo, como la política de enviarlos a México, ponen en grave riesgo a mujeres, hombre y niños extremadamente vulnerables.

    ver más:
    https://www.jornada.com.mx/2019/06/18/mundo/023n1mun#

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    México. La cúpula empresarial anuncia inversión por 623 mil millones de pesos, pero le pide reglas claras a AMLO

    pejelagartismo

    Proceso.com.
    Juan Carlos Cruz Várgas
    13 de junio 2019
    CIUDAD DE MÉXICO (apro).— El gobierno de Andrés Manuel López Obrador se alió hoy con sus más acérrimos críticos para echar a andar la inversión y así poder alcanzar la tasa de crecimiento económico propuesta, de alrededor del 4 por ciento.

    Hoy la cúpula empresarial, encabezada por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y el Consejo Mexicano de Negocios (CMN), se reunió con el presidente para anunciar una inversión del orden de los 623 mil millones de pesos en el presente año, que servirán para “darle un empujón” a la economía estancada.

    Antonio del Valle Perochena, presidente del CMN, señaló:

    “Estamos convencidos de que para alcanzar el objetivo de incrementar el bienestar de todos los mexicanos y erradicar la pobreza extrema es necesario atraer y fomentar la inversión privada como una prioridad de Estado”.

    Con esta inversión, añadió, los miembros del Consejo Mexicano de Negocios reafirmamos nuestro compromiso con el país y su gente, para seguir empleando a más de 1.6 millones de personas de manera directa y a más de cuatro millones de manera indirecta, a través de nuestras cadenas de abastecimiento.
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    A la comida celebrada en el Club de Industriales en Polanco, asistieron los mandamás del sector bancario, como Luis Niño de Rivera; el líder del sector industrial, Francisco Cervantes; el del comercio, José Manuel López Campos; el presidente del Consejo Nacional Agropecuario, Bosco de la Vega; el de la Asociación Mexicana de Intermediarios Bursátiles, José Méndez Fabre; así como quien dirige las riendas de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros, Manuel Escobedo, entre otros.

    En el acto no asistió el líder de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Gustavo de Hoyos Walther; no obstante, participó Gerardo Trejo Veytia, presidente de Federación de Coparmex.

    El CCE dejó claro a López Obrador que “para fomentar la inversión es necesario contar con un ambiente propicio con reglas y mensajes claros y propositivos del sector público y privado; Estado de derecho fuerte y eficaz; estabilidad macroeconómica; y un compromiso para resolver, con estricto apego al marco jurídico, los obstáculos de ejecución que con frecuencia impiden la realización de proyectos de inversión”.

    AMLO y empresarios firman acuerdo para el desarrollo

    Por otra parte, el mandatario y la cúpula empresarial firmaron acuerdo para fomentar la inversión y el desarrollo incluyente.

    El acuerdo busca poner a la inversión como una prioridad fundamental para el país, y establecer mecanismos para dar seguimiento periódico con métricas puntuales de evaluación. Con la colaboración público-privada se busca alcanzar una inversión de 25% del PIB en los próximos años: 20% privada y 5% pública.

    De esta forma, el gobierno, con el apoyo del CCE, establecerá dos mecanismos encabezados por el presidente de la República y coordinados por el Consejo para el Fomento de la Inversión, Empleo y el Crecimiento Económico.

    El primero tendrá como responsabilidad la evaluación y priorización de los proyectos de inversión. El segundo será el responsable de facilitar la ejecución de dichos proyectos. Ambos mecanismos incluirán reuniones quincenales conjuntas y métricas de seguimiento.

    Específicamente se acuerda impulsar proyectos estratégicos y con alto potencial de desarrollo en cuatro áreas prioritarias:

    En primer lugar, en el sector energético, donde se deben cumplir los contratos de inversión suscritos entre empresas y el sector público para incrementar la producción de petróleo, gas y energía eléctrica; fomentar la producción de energías limpias y renovables; y coadyuvar a desterrar la corrupción en Pemex y en la CFE.

    El segundo proyecto tiene que ver con la infraestructura de transporte.

    Ahí se tendrán que incluir proyectos de carreteras, puertos, puentes, ferrocarriles y aeropuertos que permitan mejorar la interconexión de las diferentes regiones del país y resolver los problemas de logística del país.

    El tercer eje es el de la inversión social.

    “Es importante que entre los proyectos figuren aquellos de gran impacto social, incluyendo proyectos de educación, salud, agua y saneamiento, para lograr un desarrollo incluyente. En el aspecto social o en programas destinados a la población que padece de pobreza y marginación no debe prevalecer el afán de lucro, sino la justicia y la fraternidad”, señaló el CCE.

    Por último, se busca impulsar el desarrollo del sur-sureste.

    A decir de los empresarios, “con un mayor crecimiento de esta región México podría alcanzar una tasa de 4% anual. Los proyectos de la región deben tomar en cuenta la vocación productiva de los estados, fundamentalmente energía, servicios o agroindustria, así como la integración de cadenas productivas”.

    ver más:
    https://www.proceso.com.mx/588215/la-cupula-empresarial-anuncia-inversion-por-623-mil-millones-de-pesos-pero-le-pide-reglas-claras-a-amlo

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    Lo que esconde el Tren Maya: la “cuarta transformación” de las fronteras mexicanas

    ….se trata de hacer un “tapón migratorio” en el Istmo, y una industria para su incorporación y aprovechamiento. 

     

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    Contralínea
    por Sergio Prieto Díaz
    junio 13, 2019
    En realidad, el Tren Maya es un proyecto de reordenamiento fronterizo. No sólo es un tren y tampoco sólo es para la zona maya. Aspira a crear un nuevo espacio global a disposición del capital extranjero. El “problema” de las migraciones sirve como pretexto para un nuevo intento de controlar e integrar los territorios y riquezas regionales a la lógica neoextractiva vigente

    Los espacios fronterizos son, por su propia definición y construcción, espacios de continuidad y de conflicto. Continuidad porque lo que está del otro lado de la imaginaria línea fronteriza es continuidad en múltiples formas, a veces hasta con mayor afinidad que con otras regiones del mismo país. La conflictividad emana de su propia definición como límite del Estado-Nación, lo que permite que estos territorios fronterizos sean objeto de frecuente disputa, entre el país a quien pertenecen, y el resto de poderes con intereses sobre los mismos.

    Esto es especialmente representativo de la frontera sur de México, y muy particularmente de la Península de Yucatán: un territorio geoestratégico por su posición, rico en biodiversidad y recursos naturales, que ha sido, y sigue siendo, pretendido y disputado por numerosos y distintos intereses (desde colonizadores españoles, piratas europeos, viejos y nuevos imperialismos y otros múltiples agentes foráneos). En esa disputa histórica, el factor (muchas veces también conflictivo) de la movilidad humana siempre ha estado presente.

    Hoy día, en el territorio que va desde el Istmo de Tehuantepec (la línea que conecta a Coatzacoalcos, Veracruz, con Salina Cruz, Oaxaca) hacia el sur hasta la línea fronteriza (y de ahí hacia Centroamérica), se desarrollan una serie de acciones, políticas y discursos que van mucho más allá de lo aparente, y que es necesario tratar de analizar y comprender en su conjunto. La coyuntura, más en este caso por su complejidad, nos impide percatarnos de la estructura.

    Desde mediados de 2018, el Tren Maya es el proyecto icónico de la “cuarta transformación”: desarrollo turístico sin impacto ambiental, beneficios para las comunidades originarias, nuevas comunidades verdes y sostenibles. Al ser un proyecto que aún no tiene proyecto ejecutivo, gran parte de las noticias e informaciones al respecto se producen en ámbitos informales, declaraciones de prensa, y presentaciones habitualmente sesgadas y superficiales. Sin embargo, el paso del tiempo y la multiplicación de dudas y resistencias han complejizado aquel simple ideario: progresivamente se ha incorporado y destacado su función para el traslado de comunidades locales, a precio diferenciado y subvencionado gracias al traslado de mercancías y combustibles; la reforestación de los árboles que sean dañados, justificado por su hipotético mayor beneficio social; se plantean novedosos mecanismos de participación, integración y financiación para las comunidades, como los Fibras (Fideicomisos para la Inversión en Bienes Raíces); así como innovaciones técnicas y tecnológicas del más alto nivel (seguimiento y control mediante satélites y drones, sistemas biométricos de acceso, construcción de teleféricos y trenes de hidrógeno…). A cada cuestionamiento al proyecto parece seguirle una justificación ad hoc y adecuada para que el ritmo del proyecto no decaiga y siga en boca de todos.

    Pero lo que me interesa destacar va mucho más allá del Tren, que es, desde mi punto de vista, el árbol que impide ver el bosque.

    En primer lugar, porque el proyecto del Tren Maya no es sólo un tren, ni es sólo Maya. De hecho, es una pequeña parte de un proyecto mucho más ambicioso, que en palabras del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) “pretende cambiarle el rostro a la Península de Yucatán por los próximos 100 años”. Se trata de un “proyecto de reordenamiento territorial”, del cual el Tren es, siguiendo esta analogía, tan sólo el medio de transporte. En este proyecto integral (que en gran parte embona con la propuesta de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe –Cepal– de un Programa Integral de Desarrollo del Sur de México y Centroamérica), el componente migratorio es axial pues se trata de “evitar la migración, que la gente pueda quedarse en su lugar”, y sobre todo evitar que llegue a Estados Unidos; y en estos días más que nunca constatamos su relevancia en la renegociación de tratados, el establecimiento de alianzas, e incluso, la amenaza con guerras comerciales y arancelarias. Este proyecto (y sólo considero hasta el momento sus alcances “del lado mexicano”) se conformaría, además del Tren Maya, al menos por:

    -El Proyecto Sembrando Vida, que ya se extiende por la región y sobre el que existen interesantes trabajos que rescatan su sentido y detalles: sin embargo, hasta ahora apenas se han planteado los aspectos más preocupantes, como la participación de viveros de la Secretaría de la Defensa Naciona (Sedena) y la Guardia Nacional para la siembra inicial y distribución de plantines de árboles a reforestar, y su localización próxima a territorios históricamente en resistencia (en Ocosingo, Copalar, Comitán o Chicomuselo, alrededor de los recursos de la Selva Lacandona y presionando a las comunidades zapatistas residentes).

    -El Corredor Transístmico: para unir los puertos y nodos comerciales de Coatzacoalcos, Veracruz, con Salina Cruz, Oaxaca, se plantea la construcción de un tren, carreteras, líneas de fibra óptica… Esta propuesta es también parte de un viejo sueño imperialista de tener una alternativa al Canal de Panamá más cerca del territorio de Estados Unifos. Varias veces fracasó, pero vuelve a resurgir con fuerza.

    -Las Zonas Económicas Especiales (ZEE): pese a que se declaró la cancelación de este proyecto icónico del sexenio de Peña Nieto, no queda claro el alcance de la misma. Frente a las ZEE que existen/existían en la Frontera Sur (Coatzacoalcos, Salina Cruz, Puerto Chiapas, Puerto Progreso, Campeche, cada una con una especialización productivo/comercial específica), existen indicios que apuntan a que su eliminación supondrá de facto una ampliación de sus particulares “fronteras” y su integración en una gran zona económica, también llamada sugerentemente “zona libre” en clara identificación con la existente en el norte del país. Estas continuidades parecen indicar una construcción de la región como nueva “zona maquilera global” (sugerentemente bautizada como “zona de prosperidad”).

    -La proliferación de proyectos vinculados a la llamada “economía verde”: energéticos, ecoturísticos, producción orgánica, captura de carbono. Esta orientación no es por sí misma negativa, pero resulta especialmente contradictoria cuando se contrasta con la generalización expansión del acaparamiento de tierras para el cultivo extensivo de “semillas mixtas” (transgénicas disfrazadas), y la utilización intensiva de recursos naturales escasos (como el agua), o de agroquímicos y pesticidas (menonitas), así como la expansión de las talas clandestinas (llevadas a cabo por personas de origen chino, ruso, portugués…).

    Por tanto, y como punto de arranque, resulta fundamental confrontar la “imagen idílica” que plantea el mapa oficial del Tren Maya… con la complejidad subyacente que no se muestra, y hasta cierto punto aún no está (físicamente) pero cuyos efectos y articulaciones pueden empezar a entretejerse…

    El trasfondo de esta complejidad, de las contradicciones entre discursos y prácticas, de la interconexión entre tan diferentes proyectos y aproximaciones, es lo que yo considero un proyecto de reordenamiento fronterizo, que aspira a crear con una parte del territorio mexicano (y otros territorios regionales al sur), un nuevo espacio global, en el cual el orden y gestión del territorio dejan de ser propiedad soberana del Estado para ponerse a disposición del capital extranjero, de las mejores prácticas, de los proyectos por el desarrollo verde y sustentable.

    Lo que muestran estos proyectos articulados, sus previsibles responsables, las ideas de los discursos oficiales e informales, es que hoy día, en la Península y la Frontera Sur, el “problema” de las migraciones regionales (que es un “problema” tan sólo para Estados Unidos) sirve como justificación y pretexto para un nuevo intento de controlar e integrar los territorios y riquezas regionales a la lógica neoextractiva vigente. Que ese proceso de justificación de las políticas públicas, además no tiene ninguna intención de mejorar las condiciones de vida en los lugares de origen de las personas migrantes, si no más bien crear una infraestructura en la que puedan ocuparse: se trata de hacer un “tapón migratorio” en el Istmo, y una industria para su incorporación y aprovechamiento. En el proceso de concesión y reparto de estos territorios, con cláusulas y arreglos que favorecen cada vez más a los potenciales inversores, si no la propiedad, al menos la gestión de los territorios queda en manos privadas y, en muchos casos, extranjeras.

    Por tanto, desde mi punto de vista, más allá del proyecto sin proyecto del Tren Maya, más allá de la justificación sobre las necesidades, bondades o beneficios de esta articulación de megaproyectos, lo importante son las preguntas que hasta ahora no sólo no tienen respuesta, si no que ni siquiera se han planteado. Y sólo adelanto las dos que me parecen más urgentes:

    -¿Cómo se relacionan territorios fronterizos, políticas públicas, y migraciones?

    -¿Cuántas fronteras existen en el sur de México? ¿Quién está (o estará) a su cargo?

    Los muros físicos pueden ser más evidentes, pero las barreras y límites más efectivos, sobre todo en un tema tan crítico como los grandes desplazamientos de población, suelen ser simbólicas, se erigen sin apenas darnos cuenta, y son las más difíciles de identificar y superar.

    Sergio Prieto Díaz*

    *Migratólogo especialista en fronteras, territorios, (in)movilidades y megaproyectos; catedrático Conacyt en El Colegio de la Frontera Sur-Campeche.

    ver más:
    https://www.contralinea.com.mx/archivo-revista/2019/06/13/lo-que-esconde-el-tren-maya-la-cuarta-transformacion-de-las-fronteras-mexicanas/

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