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    La Revolución en marcha: “Para entender lo que pasa en Egipto”

    Por Alfredo Guerrero

    Para entender lo que pasa en Egipto

    Publicamos un artículo aparecido en la revista Pluma, a principios de 2011, en la que se narran y explican los principales  hechos que condujeron a la caída de la dictadura de Hosni Mubarak y el posterior encumbramiento en el poder de los militares y luego de los Hermanos Musulmanes. Este texto puede servir para comprender los antecedentes de la revolución que hoy sigue sacudiendo a ese país.

     

    No puede haber duda en cuanto al carácter revolucionario que tienen las movilizaciones en el medio Oriente y norte de África. Estamos hablando de la primera gran oleada revolucionaria del siglo XXI.

    Sabíamos que la crisis económica global era profunda, producto del rotundo fracaso del capitalismo a escala global, y que en ese contexto, el panorama en esa región del mundo, después de las intervenciones militares imperialistas en Afganistán e Irak, guardaba ya su respuesta bajo el brazo. Pero el detonante desatado en Túnez a fines de 2010 adelantó todos los pronósticos.

    Al levantamiento tunecino le siguió el egipcio. Obreros, estudiantes, empleados, comerciantes, mujeres y niños, por miles, salieron a las calles. Aquí analizamos el desarrollo de la Revolución egipcia luego de la caída del dictador Hosni Mubarak. Es que, como dijo, el gran escritor portugués José Saramago, una revolución no termina sino que apenas empieza luego de la caída de un régimen despótico.

    La revolución contra Mubarak

    Robert Fisk publicó el 4 de febrero de 2011 una crónica que refleja el grado de decisión y la rabia de la población egipcia en la lucha contra la dictadura:

    “La contrarrevolución del presidente Hosni Mubarak chocó con sus oponentes ayer en un aluvión de piedras, garrotes, barras de hierro y palos, en una batalla que duró todo el día en el centro mismo de la capital que él afirma gobernar. (…) La lucha a mi alrededor en la plaza Tahrir era tan terrible que podíamos oler la sangre. Los hombres y mujeres que están exigiendo el final de la dictadura de 30 años de Mubarak –vi a mujeres jóvenes con bufandas y faldas largas de rodillas rompiendo las piedras del pavimento mientras caían rocas a su alrededor– luchaban con inmenso coraje que más tarde se convirtió en una crueldad terrible…

    “Algunos arrastraban a los hombres de seguridad de Mubarak por la plaza, golpeándolos hasta que salía sangre de sus cabezas y manchaba su ropa. El Tercer Ejército egipcio, legendariamente famoso por cruzar el Canal de Suez en 1973, no pudo –o no quiso– ni siquiera cruzar la plaza Tahrir para ayudar a los heridos…

    “Un comandante de tanque simplemente esquivó las piedras que rebotaban contra el tanque, saltó dentro del vehículo y cerró la escotilla.

    “…y luego los manifestantes que tomaron la plaza para pedir el derrocamiento del anciano comenzaron a romper las piedras para tirarlas de vuelta.”

    La movilización multitudinaria constante que empezó el 25 de enero en la Plaza Tahrir contra un gobierno proimperialista, neoliberal, decrépito, corrupto, represor y de privilegios descarados, culminó su primer propósito el 11 de febrero de 2011 con la caída de Hosni Mubarak.

     

    Un mubaraquismo sin Mubarak

    El pueblo egipcio fue capaz de derrocar al dictador. Pero no de imponer su propio gobierno encabezado por los trabajadores, pues carecía de organización y de conciencia para hacerlo. En esa situación, a la caída de Mubarack los militares se hicieron del poder y el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas (CSFA) tomó el gobierno. El escritor español Juan Goytisolo retrató el momento histórico que vive Egipto después de la caída del Faraón: “…el proceso de transición egipcio ha seguido un curso previsible: los altibajos de un camino difícil y sembrado de trampas. Los jóvenes impacientes que ocupaban la plaza acusaban ya al CSFA de intentar perpetuarse en el poder y sus correspondientes privilegios: un mubaraquismo sin Mubarak.”

    Las Fuerzas Armadas, columna vertebral del régimen dictatorial, recipiendarias de una cuantiosísima ayuda económica anual norteamericana de un mil 300 millones de dólares y corrompidas en sus estamentos superiores por las privatizaciones de empresas públicas, se hicieron del poder. Éste es uno de los más grandes obstáculos de la revolución egipcia. Además de que el proletariado egipcio tiene que vencer a las fuerzas armadas, debe enfrentarse también a los Hermanos Musulmanes, un partido burgués islámico reaccionario que también pretende apagar la revolución.

    Primeros logros revolucionarios

    Luego de la caída del presidente Hosni Mubarak, éste fue detenido junto con cincuenta de sus colaboradores, incluyendo a dos de sus hijos. Su partido, el Nacional Democrático fue disuelto. En escuelas, prensa, televisión, universidades y empresas, los trabajadores, estudiantes y empleados encontraban la madeja de la revolución destituyendo a sus dirigentes, a los “pequeños Mubarak” y exigiendo una mejora de sus condiciones de vida.

    En el sindicato de los médicos, los Hermanos Musulmanes, preservaron la mayoría a nivel nacional, pero perdieron el control de las secciones regionales; ganaban sí, las elecciones del sindicato de maestros, pero perdían también la presidencia del sindicato de periodistas, y sobre todo la del poderoso sindicato de abogados. La dinámica del movimiento rebasa y rechaza a las direcciones sindicales tradicionales.

    Se desataron en el curso del año huelgas y movilizaciones locales contra la corrupción o contra dirigentes del antiguo régimen aún en su puesto. El 5 de enero de 2011 la fiscalía de Egipto pidió la muerte en la horca para el expresidente de Egipto Hosni Mubarak, para su último ministro del Interior, Habib el-Adly, y para otros seis antiguos altos cargos de las fuerzas de seguridad, como responsables de la muerte de al menos 225 personas durante la revuelta de enero de 2011.

    La movilización de las masas acabó con el régimen de Mubarak, su estado de emergencia, logró la elección de legisladores en un tiempo relativamente corto, pero ha entregado el Poder, primero a militares y todo parece indicar que luego arribarán al gobierno Los Hermanos Musulmanes.

    Meses de intenso forcejeo entre militares y proletariado

    Los meses pasados han estado, entonces, signados por un enfrentamiento constante entre el gobierno militar y el proletariado. En este proceso, el CSFA ha recibido casi siempre el apoyo de los Hermanos Musulmanes. Ambas fuerzas intentan abortar el proceso revolucionario. Muchas cosas no han cambiado desde el encarcelamiento de Mubarak. No hablamos sólo de la penosa situación económica en que vive la mayoría del pueblo. Centenares de detenidos en las protestas contra el dictador siguen presos y la censura de los medios informáticos es la misma de antes. La represión del Ejército es constante. Por ejemplo, el 9 de octubre miles de cairotas se congregaron frente a la televisión estatal para hacer algunas exigencias. Los militares que protegen con tanques la sede de aquélla dispararon contra los manifestantes con un saldo de 21 víctimas mortales.

    Después de esos hechos, miles de personas volvieron a acampar en la Plaza Tahrir para exigir la dimisión del Gobierno militar. El 18 de noviembre, una multitud de egipcios volvió a tomar nuevamente esa plaza, luego de que los cuerpos represivos del Estado intentaron dispersar a quienes se encontraban acampando. La Revolución egipcia volvía a tomar aire…

    Según Goytisolo, la creciente tensión entre el Ejército y los “indignados” de Tahrir desembocó en “la convocatoria el 25 de noviembre del Día de la Cólera, en recuerdo de la que fue origen de la caída del dictador. La plaza vivió la misma furia y exaltación de comienzos de año: la multitud exigió la dimisión de Tantaoui (cabeza del gobierno militar), el aplazamiento de las elecciones del día 28 y la formación de un nuevo Gobierno… Pero los Hermanos Musulmanes fueron los grandes ausentes de (ese) Viernes de la Última Oportunidad…”

    “La amplitud de la manifestación y su violenta represión desencadenaron más movilizaciones que superaron ampliamente el marco de El Cairo y de Alejandría. Al mismo tiempo exhibieron el oportunismo de los Hermanos Musulmanes quienes se negaron a participar en las nuevas movilizaciones.

    La complicidad entre los Hermanos Musulmanes y el Ejército frustró la anunciada marcha de un millón contra la cúpula militar.”

    Las protestas contra la Junta Militar no mermaron en diciembre. El periódico El País  reportó 60 muertos y más de 2000 heridos tan solo en ese mes (24/12/2011). Por su virulencia contra la población rebelde, el odio contra los militares crecía.

    En la celebración del primer aniversario de la caída de Mubarak, el 11 de febrero de este año, grupos opositores convocaron a una huelga general para exigir al Consejo de las Fuerzas Armadas que entregue el poder a una autoridad civil.

    Si bien la huelga no tuvo la respuesta esperada por los activistas, la jornada fue vista como el día de la desobediencia civil.

    Este proceso no ha sido en vano. Hace unos meses la mayoría de la población tenía confianza en las Fuerzas Armadas, el pilar del Estado capitalista. Ahora han comprendido que son sus enemigas.

     

    Las elecciones legislativas

    Los Hermanos Musulmanes obtuvieron el 47% de los escaños en el nuevo Parlamento. Su formación, el Partido de la Libertad y la Justicia (PLJ) contará con 235 diputados de un total de 498. En tanto que los salafistas de Al Nur (islamistas radicales) han obtenido el 24% de los diputados, 121 en total. Los laicos del Nuevo Wafd y del Bloque Egipcio fueron la tercera y la cuarta formación más votadas, respectivamente.

    El nuevo Parlamento elegirá una comisión encargada de redactar la futura constitución del país africano. Antes de junio, según lo acordado con los militares, también se celebrarán elecciones presidenciales, cuyos participantes tendrán que anunciar su candidatura antes del 15 de abril.

    La Revolución se profundiza

    Aunque parece muy alto el caudal electoral de la Hermandad Musulmana -47%- no lo es. Ese porcentaje disminuye cuando las masas aparecen en las calles. Y es que las elecciones reflejan sobre todo a las masas pasivas. Y en Egipto cuenta en estos momentos revolucionarios la masa que toma las calles.

    Si la movilización continúa, el Ejército tendrá que ceder y adelantar las elecciones. Una ganancia adicional del proletariado egipcio está en que está ganando claridad sobre lo que es la Hermandad Musulmana, que es actualmente uno de los bastiones del capitalismo en ese país.

    “Los revolucionarios entienden, afirma Nuria Tesón, que la Hermandad, les ha dado la espalda y que desde antes de las elecciones los Hermanos Musulmanes habrían llegado a algún tipo de acuerdo con los militares. “Desde marzo no les hemos visto criticar a la Junta por los abusos”, dice Bahey el Din Hassan, director del Instituto de El Cairo para el Estudio de los Derechos Humanos.

    El rechazo a los Hermanos por su boicoteo a las protestas se extiende.

     

    La izquierda radical

    Los jóvenes activistas se alistan ya para iniciar una campaña de huelgas en las universidades y centros de trabajo. Han lanzado como consigna principal la creación de un gobierno revolucionario de salvación nacional, la dimisión del fiscal general y el establecimiento de una tabla de salarios.

    Dichas demandas forman parte de las planteadas por la Alianza de Revolucionarios de Egipto, que aglutina a más de 50 grupos políticos. Desde el 10 de febrero miles de egipcios participaron en varias marchas contra la Junta Militar que confluyeron en la sede del Ministerio de Defensa en El Cairo. Una de las demandas más coreadas por la multitud fue el juicio de aquellos miembros del ejército responsables de la salvaje represión que se cobró más de un centenar de vidas durante los 12 meses de transición política.

    Estas organizaciones denuncian que los militares están por mantener el poder antidemocrático.

    Para las masas egipcias, la revolución es, además del rechazo a la dictadura, la demanda de un cambio social profundo, salarios dignos, fuentes de trabajo, contra los privilegios y desigualdades económicas.

    Transformar la actual situación de un capitalismo que los explota sin misericordia, sólo se conseguirá, dice la izquierda radical, con un “gobierno revolucionario de salvación nacional”. No obstante sería necesario que ese gobierno tomara forma real aglutinando a las organizaciones obreras, sindicales, populares y juveniles, para que su política se encamine a satisfacer las necesidades de los sectores más vulnerables de la sociedad; en ese propósito, tendría que expropiar a las trasnacionales, a capitalistas y militares enriquecidos. Solamente así iniciaría Egipto una verdadera transformación social.

    Fuentes:

    Robert Fisk publicó en The Independent el 4 de febrero de 2011

    Juan Goytisolo, La plaza de la liberación, suplemento Domingo, El País, Madrid, 1-5-2011.

    Alain Gresh de Le Monde Diplomatique (24 de noviembre 2011)

    Olga Rodriguez (VS 0 sección Web 08/12/2011)

     

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    Comunicado de los presos políticos del 1de Diciembre

    COMUNICADO DE LOS PRESOS POLÍTICOS

    A TODAS LAS SOCIEDADES,
    PUEBLOS Y COMUNIDADES EN MÉXICO Y EN EL MUNDO.

    LOS QUE SUSCRIBIMOS ESTE COMUNICADO HACEMOS DE SU CONOCIMIENTO QUE A PESAR DE LAS CIRCUNSTANCIAS ADVERSAS NOS MANTENEMOS FUERTES, FÍSICA, MENTAL Y ESPIRITUALMENTE.

    RECIBAN NUESTROS SALUDOS FRATERNOS TODOS LOS DETENIDOS Y DESAPARECIDOS DEL 1 PRIMERO DE DICIEMBRE QUE NO ESTÁN CON NOSOTROS.

    AGRADECEMOS A TODOS Y CADA UNO DE QUIENES BUSCANDO NUESTRA LIBERTAD HAN MANIFESTADO SU HERMANDAD Y LES PEDIMOS QUE NO DESISTAN EN SUS MUESTRAS DE APOYO, SON UN ALICIENTE PARA NOSOTROS.

    REITERAMOS QUE NUESTRAS DETENCIONES Y PROCESOS HAN SIDO INJUSTOS Y LLENOS DE IRREGULARIDADES VIOLANDO NUESTRAS GARANTÍAS INDIVIDUALES.

    FRATERNALMENTE
    PRESOS POLÍTICOS DEL 1 DE DICIEMBRE 2012

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    Carta de firmas por la libertad de los presos políticos del 1 de Diciembre

    A los intelectuales, compañeros de lucha, profesores, colegas, amigos.

    Escribe Silvia Lorenza, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, integrante del #YoSoy132.

    “Estamos impulsando una campaña de solidaridad por la liberación de los presos políticos del 1DMX. Como parte del trabajo se redactó la siguiente carta-pronunciamiento, a cargo sobre todo de Don Pablo González Casanova. Se publicará mañana con los hasta ahora firmantes pero se volverá a publicar el viernes y se leerá en los actos públicos que se realicen en solidaridad y por la liberación de los presos.

    Los convocamos a apoyarnos con su firma y a recoger la solidaridad de otros luchadores, académicos, intelectuales, músicos, poetas, pintores, artistas en general, figuras públicas, nacionales y extranjeros, ya que los presos del 1DMX necesitan de la más amplia cobertura y solidaridad.”

    Se adjunta texto. Favor de reenviar el correo con las firmas adherentes a mesasdetrabajo132@gmail.com

    !Gracias!
    !Presos políticos libertad!

     

    Por la liberación de los detenidos arbitrariamente el 1° de diciembre y días posteriores

    Ante una avanzada económica devastadora que no parece satisfacerse hasta no ocupar la totalidad de nuestros territorios, apropiarse del último de nuestros recursos naturales, de la fuerza de trabajo del pueblo de México —una buena parte migrante-—, y de nuestra capacidad de generar conocimiento propio y de mantener y ampliar la libertad de pensamiento y la democracia en nuestro sistema educativo integral;

    Con actos de generación de ira social, usando ilegalmente balas de goma, perpetrando detenciones arbitrarias y causando un número indeterminado de heridos, se inaugura un nuevo régimen que desconoce las razones de un profundo descontento popular, marcadamente manifestado por los jóvenes del movimiento #132.

    Las más elementales reglas de la democracia exigen la liberación inmediata de los y las inocentes, juicios justos a los inculpados civiles y castigo a los culpables del Estado Mayor Presidencial, de la fuerza pública federal y local, responsables de la violación de derechos humanos y de la provocación de violencia.

    No aceptaremos que el nuevo episodio represivo sirva como cortina de humo, a expensas de la vida e integridad de muchos compañeros, ni para los crímenes acumulados por el presidente saliente, ni para las propuestas privatizadoras del nuevo régimen y el mantenimiento del estado de guerra que nos ha costado ya casi cien mil muertos, 20 mil desaparecidos y un millón de desplazados.

    Exhortamos a los medios de comunicación a detener los linchamientos en contra de los jóvenes del movimiento #132 y todos los luchadores sociales; y a la unidad en la defensa de los derechos humanos y civiles de todo el pueblo de México.

     

    Pablo González Casanova, Miguel Concha Malo, Magdalena Gómez, Gilberto López y Rivas, Ana Esther Ceceña, Héctor de la Cueva, Miguel Álvarez, Mario Saucedo, Jorge Fernández Souza, Dolores González Saravia, Raúl Romero, Camilo Valenzuela, Magdiel Sánchez, Víctor García Zapata, Jesús Ramírez Funes, Marcos Tello, Samuel Lara Villa, Andrés Ruiz Furlong, Luis Gómez Negrete

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