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    El mito de la imposición o “ya estuvo compa”

    Por Ramón I. Centeno

    3 de diciembre de 2012

    La idea de que Peña Nieto está en la Presidencia como producto de –vienen las palabras mágicas- “una imposición”, es de las más dañinas en el mundo de los activistas de izquierda en el México de hoy, y es necesario combatirla. Se trata de una noción que no convence a nadie. Su falsedad es la razón por la cual la (preocupante) brutalidad policiaca que encontraron las protestas contra el nuevo presidente el pasado 1 de diciembre fue ampliamente aplaudida en el país, incluso por “los pobres.”

    No estoy seguro de quién acuñó el mito de “la imposición” pero el sello de familia es inconfundible, pues todo lo que esa idea sugiere se acopla con naturalidad a la explicación que López Obrador dio de su derrota: el árbitro vendido. Este personaje, en su mitin, también el pasado 1 de diciembre, reiteró su convicción de que “nos han robado la Presidencia en dos ocasiones”, por lo cual hoy tenemos un “gobierno surgido del fraude electoral.” Por lo tanto, el gobierno “impuesto” de Peña Nieto “es ilegal e ilegítimo.” En pocas palabras, López Obrador confunde sus deseos con la realidad. Vamos por partes.

    Mientras más rápido lo reconozcamos, mejor: no hubo imposición alguna. No cuando el actual presidente obtuvo más votos que los otros candidatos. Incluso si “la doña” votó por el PRI porque le ofrecieron un vale de Soriana, lo hizo por voluntad propia. En efecto, aquí se puede argumentar que esto se llama coacción. Lo cierto es que si esos votantes hubieran visto algo mejor que un vale de Soriana, habrían votado de otro modo. En algún sentido, estos votantes tienen razón: PRI, PAN y PRD no se distinguen demasiado unos de otros, con una diferencia: el día de la elección sólo uno les ofrece la despensa de la quincena. Así las cosas, ¿quién tiene éxito en presentarse como más cercano a los intereses populares? Aquí está “el secreto” del PRI.

    ¿Qué hay de la acción de las televisoras? ¿No es eso una imposición? En realidad la pregunta debería ser otra: ¿debe sorprendernos su actuación? Pareciera que acabamos de hacer el descubrimiento del siglo cuando en México se comenta que los dueños de los medios de comunicación tienen intereses que los llevan a favorecer determinadas agendas. Esto siempre ha sido así y lo seguirá siendo mientras la función social de informar sea tratada como un negocio más. Ninguna revolución (estadounidense, francesa, rusa, mexicana, árabes, etc.) se ha realizado con los medios a su favor.

    Y a pesar de la evidente inconsistencia del discurso de la imposición, este es hegemónico en el mundo del activismo. Pero como decimos en los barrios del DF, “ya estuvo compa.” No necesitamos inventar una “imposición” para dejarnos seducir por la militancia. ¿Por qué siempre la izquierda se coloca en el lugar de víctima? ¿Qué placer encontramos en emular la crucifixión de Jesucristo?

    En efecto, aunque la tradición cristiana ha sido rechazada por el ateísmo, muchas de sus metáforas se reproducen una y otra vez por este, a veces con más pasión. En el extremo retorcido está por supuesto el estalinismo, donde “la autocrítica” era una obligación, lo cual no era otra cosa sino el rito de “la confesión” disfrazado. El “pecado” de “los sentimientos carnales” fue sustituido por “las desviaciones pequeñoburguesas”, que en ambos casos deben producir “culpa”. Pero hay más.

    Estamos mal acostumbrados a representar el papel del sacrificio frente a un orden lleno de pecado, donde nuestras victorias sólo pueden ser morales. Esto no puede seguir. La superación de la catástrofe social en curso -producto de la depredación planetaria del capitalismo- tiene posibilidades mínimas de éxito. Esa es la verdad. Y tales posibilidades sólo pueden ser maximizadas si el renacimiento que la izquierda requiere pasa por el abandono radical de toda auto-flagelación.

    Hay dos grandes formas de discurso político: el del cambio y el del orden. El primero es el lugar tradicional de “la izquierda” y el otro el de “la derecha”. Por ello la izquierda siempre está contra la pared. No terminamos de entender que las sociedades están compuestas por “gente normal”, con legítimas aspiraciones de tener una vida feliz en familia, con un perro, navidades, etc. La derecha siempre capitaliza a su favor ese hecho para presentarnos como peligros a esas aspiraciones. Es hora de invertir la ecuación. Frente al caos presente, nosotros queremos la armonía. En lenguaje del barrio, México es un pinche desmadre que nosotros nos vamos a arreglar.

    El PRI ganó una compleja batalla política, pero como bien apuntaba Lenin, “el reconocimiento de un hecho o una tendencia como realmente existente de ningún modo implica que debe ser aceptado como una realidad que constituye una norma para nuestras acciones.” Al contrario, debemos mostrar que el regreso del PRI es un desorden que sólo continuará la arriesgada vida de las familias mexicanas, sobre todo las de las clases populares, que son la mayoría del país.

    En México, ¿no es acaso la Guerra contra el Narco un tremendo peligro para nuestras familias? ¿El esposo que tal vez no vuelva del trabajo? ¿La hija que puede ser la nueva “muerta de Juárez”? En el terreno económico, ¿no es acaso el orden económico vigente el gran obstáculo para que nuevas generaciones formen sus familias? ¿El hijo que no puede independizarse por el desempleo? ¿La madre que no puede jubilarse en paz porque debe usar su ingreso para mantener hasta a los nietos?

    Es justo este terreno el que debemos disputar y que hoy está ocupado por las fuerzas nefastas que radicalizó Calderón, justificando la Guerra al Narco bajo el eslogan: “para que la droga no llegue a tus hijos.” Mientras tanto, la izquierda sigue buscando en López Obrador lo que no existe, mientras se entretiene con una “imposición” que inventó aquél. Si aspiramos a que futuras protestas cuenten con la simpatía popular, debemos explicar qué es lo que queremos y recordar que esa herramienta es un medio, no el fin. Como sugiere Žižek por ahí en relación con el problema del Estado, y modificado un poco por mí para generalizar: “si usted no tiene una clara idea de con qué quiere reemplazar lo existente, no tiene derecho de salirse de lo existente.” Es horade  ponernos serios y de no tener miedo de postularnos al timón de mando. La cuestión comunista debe salir de nuestras bocas no como crítica al orden, sino como alternativa al desorden. Nos urge esa metamorfosis.

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    La campaña presidencial de EEUU de Durham – López batalla contra el asedio a los electores, ¡y resulta victoriosa!

    Aguantando tormentas, intimidación de electores y colas interminables en algunos sitios, muchos simpatizantes de la campaña presidencial de 2012 del Partido de Libertad Socialista perseveraron y por fin pudieron escribir Durham y López en la boleta el 6 de noviembre.  Muchas gracias a todos Uds., valientes disidentes, por ayudar a hacer de ésta una campaña tan dinámica – cuyo mensaje llegó a miles de personas en todo EEUU y en el mundo.  Dondequiera que fueron nuestros candidatos, electores jóvenes y mayores acogieron el mensaje positivo de resistencia contra los millonarios y belicistas y contra su fraude electoral bipartidista.

    ¡Y sí que fue un fraude!

    El día de las elecciones en Newark, Nueva Jersey, a los electores que intentaron escribir los nombres de Stephen Durham y Christina López los acosaron verbalmente los encargados de las casillas electorales.  Les dijeron que era una violación de las reglas el escribir nombres en la boleta y los ridiculizaron públicamente por insistir en que sí se podía – ¡y sí pudieron!  En el Condado de Cook de Illinois, los funcionarios electorales le dijeron a un elector la misma mentira.  Después de varias horas de discusión y de varias llamadas telefónicas, por fin pudo votar.  Pero él, así como otros electores de Nueva York y otros sitios, descubrieron que la raya donde se escribían los nombres, ¡era apenas lo suficientemente larga para escribir el nombre y apellido de ambos candidatos!  Esto, a pesar de que en estos y otros 22 estados, la campaña de Durham y López tenía estatus formal de postulación por escrito.  Asimismo se informó extensamente de otros intentos de desanimar a los electores de color, jóvenes y pobres, lo cual tuvo un agobiante impacto en aquéllos que querían votar por el Partido de Libertad Socialista u otros terceros partidos.

    “Y eso pasó el día de las elecciones en la “mayor democracia de la tierra!”

    En todos los resultados electorales que se están comentando ahora, hay algo obviamente ausente: los conteos de postulación por escrito de los candidatos presidenciales de terceros partidos.  Siete estados prohíben definitivamente la postulación por escrito de candidatos.  Muchos otros se rehúsan a contar los votos de postulación por escrito de cada candidato.  Las leyes de cada estado y condado son diferentes y, con frecuencia, contradictorias.  En el Estado de Washington, donde los votos de la postulación por escrito se cuentan colectivamente, la campaña Durham-López está exigiendo saber por qué los resultados de cada candidato no se hacen públicos.  En la minoría de estados que sí reportan los votos de postulación por escrito, las cifras finales nacionales no estarán disponibles hasta que ya se hayan olvidado las elecciones – a mediados de diciembre.

    A pesar del asedio a electores, aquéllos que votaron por Durham-López comentaron en fiestas en la noche electoral en cinco ciudades que estaban eufóricos debido a la habilidad de la campaña para desvelar los asuntos que completamente ignoraron “las mejores elecciones que el dinero puede comprar.”

    Prometieron ayudar a colaborar con el Partido de Libertad Socialista y su organización hermana, las Mujeres Radicales, y seguir construyendo un movimiento para desafiar las medidas de austeridad capitalistas que se les están imponiendo a los trabajadores y a los pobres de todo el mundo.

    A la vez que el país se aproxima al abismo fiscal, está al acecho otra amenaza igualmente peligrosa: La “venta bipartidista” de la seguridad social, el Medicare, la educación pública y otros programas que son administrados socialmente.  La elección de Barack Obama para presidente no solucionará nada.  Continúa la lucha para defender y expandir los logros ganados por generaciones previas de trabajadores y oprimidos.  El Partido de Libertad Socialista estará en la vanguardia de estas batallas.  Te invitamos a que nos brindes tu fuerza y te prometemos que colaboraremos contigo en los días y meses venideros.

    Comité de la Campaña Presidencial de 2012 del Partido de
    Libertad Socialista

    4710 University Way NE, Ste. 100
    Seattle, WA 98105
    206-985-4621
    VoteSocialism@gmail.com
    www.VoteSocialism.com

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    El Estado de bienestar es una conquista obrera

    Tanto los partidos demócrata-cristianos de Europa (hermanos del PAN de México) y los partidos socialdemócratas (primos del PRD y el PRI) se atribuyen la paternidad del Estado de bienestar. Pero tal pretensión carece de verdad histórica. Las burguesías europeas, temerosas de que los pueblos de ese continente al término de la segunda gran guerra hicieran la revolución social, se vieron obligadas a prestar servicios educativos, sanitarios, seguro de desempleo y otros satisfactores similares a los que brindaba el Estado soviético.

     

    “La redistribución de la renta nacional por medio del Estado”

    El año 1945 fue uno de los más difíciles para la burguesía internacional. La abrumadora derrota de los nazis ante el Ejército Rojo puso en cuestión la dominación del capitalismo en toda Europa. Stalin, al frente de la Unión Soviética, se comprometió con los gobernantes estadounidenses y británicos a respetar a las burguesías europeas, su poder e intereses. Pero el Ejército Rojo y los pueblos de la mayoría de países tenían otros planes: querían acabar con los fascistas y con aquellos que los habían apoyado, las burguesías, sus fracciones más poderosas en algunos casos. Así que barrieron a ambos en Hungría, Rumania, Yugoslavia, Checoeslovaquia, Polonia, parte de Alemania… La destrucción de las burguesías  pudo haber continuado en otros países, como Grecia, pero el pueblo en armas fue masacrado por tropas “aliadas”.

    Si Stalin mandó poner dentro de Alemania un muro para dividir físicamente la parte “socialista” de la capitalista, las burguesías europeas edificaron “Estados de bienestar” que actuaron como muros políticos-sociales entre el occidente y el oriente del continente. Se trataba de que los proletarios del occidente europeo no desearan un Estado como el soviético (con empleos para todos, hospitales, escuelas y vacaciones). A cambio les otorgaron una versión capitalista del mismo Estado pero con una ventaja adicional: los Estados de bienestar estarían aderezados de democracia burguesa mientras que el modelo stalinista era totalitario. El trasfondo de este proceso fueron enérgicas huelgas y luchas obreras en esta región del mundo.

    El teórico marxista belga Ernest Mandel explicó en 1962 que los servicios que presta el Estado de bienestar son un mecanismo mediante el cual las burguesías pagan una parte del salario a los trabajadores.

    “El Estado, al asegurar a los asalariados ciertos servicios que no tienen que comprar con el salario monetario, no hace otra cosa que asegurar, en nombre del conjunto de la burguesía, el pago de una parte integrante de sus salarios. El Estado actúa como cajero principal de la burguesía para desembolsar una parte de los salarios en forma colectiva.”[i]

    El Estado de bienestar, que tuvo en Europa su mayor desarrollo, se expandió por la mayoría de los países del mundo. En México tenemos una versión escuálida, chicharronera y mezquina de este fenómeno, aunque le permite al PRI, PAN y PRD hacer demagogia y ganar votos.

    Esto quiere decir que si el Estado de bienestar es desmantelado, como está ocurriendo ahora en el sur europeo, ello significa una disminución drástica del salario de la clase trabajadora. Ya empezamos a ver las reacciones obreras y juveniles en defensa de sus derechos.

    El Estado como garante de la ganancia de los monopolios

    El Estado capitalista tiene distintas caras: una es amable, dadivosa y se conoce con el nombre de Estado de bienestar, que tiende a desaparecer con la crisis. Otra es la cara de perro bulldog, que exhibirá cada vez con más frecuencia. Y otra es en la que se desempeña como garante de la ganancia de los monopolios, que también está ahora en las primeras planas.

    La gran noticia de estos años es que los Estados, haciendo uso del erario público –riqueza que en teoría es de todos los ciudadanos- salvaron a los bancos y grandes empresas. En los años 2008 y 2009 los Estados gastaron una cantidad astronómica –se estima que fueron alrededor de 20 billones de dólares- para “rescatar” a los bancos privados y a algunas grandes empresas, como General Motors en los EU.

    “Rescatar” a los que quiebran es una medida que va contra las reglas del sistema capitalista. Cientos de miles de micros, pequeños y medianos empresarios quiebran en el mundo cada año y al hacerlo pierden la mayor parte o hasta toda su inversión. Pero el Estado hace una excepción con los grandes capitalistas. Si les va mal en los negocios o quiebran no deben preocuparse porque el Estado les dará dinero para cubrir sus pérdidas. Este dinero del Estado es propiedad de los contribuyentes, de los ciudadanos, del pueblo, pero los gobernantes disponen de esa riqueza para salvar a los burgueses en problemas. Al hacerlo, debilitan las finanzas públicas, lo sobreendeudan al Estado y le causan déficit.

    Así ocurrió en México cuando el entonces presidente Ernesto Zedillo rescató a los banqueros y a los empresarios que habían construido carreteras: generó una deuda pública enorme que a la fecha, 20 años después, no se termina de pagar y que obliga a que en el presupuesto federal se deba restringir el gasto social y en obras.

    El economista marxista Ernest Mandel dice que es una práctica común de los gobernantes usar los recursos del Estado para salvar a la élite burguesa. Nos recuerda que en Alemania, “después de la gran crisis bancaria de 1931, la república de Weimar adquirió el 90% de las acciones de Dredsner y del Danatbank; el 70% de las del Kommerz und Privatbank; el 35% de las del Deitsche Bank; en 1937, todas estas acciones fueron cedidas de nuevo a los bancos privados, en el momento en que éstos realizan otra vez abundantes beneficios.” “La ayuda  económica a empresas capitalistas en dificultades se trata de una nacionalización de las pérdidas, acompañada de una reprivatización de las ganancias.”

    “El Estado se convierte cada vez más en un instrumento indispensable para los monopolios. Realizar la ganancia, y no la ganancia media, sino la sobreganancia a que consideran tener derecho, no puede ya depender únicamente del mecanismo de las ‘leyes económicas’; la política económica del Estado debe, si llega el caso, hacer nulas esas mismas ‘leyes’ cuando su juego amenaza la ganancia de los monopolios.  Expresa la sumisión estatal a aquéllos por la unión cada vez mayor entre el personal dirigente del Estado y los jefes de los grandes monopolios”, concluyó Mandel en su “Tratado de Economía Marxista”, escrito en el ya lejano año de 1962 y que hoy tiene plena vigencia.



    [i] Mandel, Ernest, Tratado de Economía Marxista (1962), Tomo 2, México, Era, 1983.

     

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