• Boletín Digital Pluma20

    Crónica sobre la recuperación de la huelga en el plantel Cuautepec

    Por *Pedro de Catorce

    *Pedro es estudiante de la carrera de Creación Literaria en el plantel Cuautepec de la  UACM          

    Esta es la crónica de uno de los sucesos más dramáticos de la huelga en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Una mañana de octubre un pequeño grupo de estudiantes acompañados de porros llegaron al plantel en Cuautepec a romper la huelga, lo que hicieron violentamente. Horas después los estudiantes huelguistas retomaron pacíficamente las instalaciones y con ellas, la causa de su movimiento.

     

    “¡Órale cabrón, levántate que ya llegaron!” Dormía sin poder soñar sobre cobijas que no conocía. Mis ojos hinchados por el cansancio, sólo quieran seguir cerrados. Aunque no sueñe y finja descansar, ellos se empeñan en no querer ver lo que está sucediendo. Mi casa de campaña es agitada por un camarada, que me vuelve a gritar: “¡Órale cabrón, levántate que ya llegaron!” Quiero creer que no es cierto, pienso que pude conciliar el sueño y que eso es parte de él, que sus gritos no son reales, que más bien nada de esto lo es, y que por eso mis parpados no quieren abrirse. Pero estoy consciente de alguna forma; sé que descanso dentro de una casa de campaña, que las cobijas no son mías, que no quiero creer que es verdad que ya estén por llegar aunque ya los estábamos esperando desde hace varios días. Entonces abro los ojos, la casa se sigue agitando y mi compañero me dice: “Peter a la entrada principal”. No fueron ni 10 segundos los que tardó en gritar para despertarme, no fueron más de 10 segundos el tiempo en que pensé todas estas cosas. Quizá el cansancio nos hace desvariar, y estando así, cansados no podemos hacer mucho ante la recuperación pacífica del plantel por los compañeros que desean sus clases. Sabemos que esto no será pacífico, que habrá alguna clase de enfrentamiento y no sólo verbal.

    Corro a la entrada principal y escucho a lo lejos: “Queremos estudiar”, “¡Fuera paristas!”. Pienso que a ellos sólo les interesan sus clases, no les interesan las razones por las cuales estamos, los paristas, peleando; sólo quieren sus clases, y a algunos otros beneficiarse.

    Entonces alguno de nosotros los paristas grita: “Autonomía Educación y Libertad…” y sé inmediatamente que todos mis compañeros que están aquí gritarán la porra de la escuela, la porra que semanas atrás nunca antes había coreado, y eso es porque realmente no me sentía uacemita, aún no me sentía parte de esta universidad. Pero algo cambió en el momento en que, el miércoles en que vino la rectora al plantel Cuautepec, me uní al paro, fue cuando adquirí el ímpetu de mis compañeros para no dejar cometer otro fraude, me hizo sentir concordia y entonces me uní al grupo, a la cofradía de compañeros universitarios que corearon la porra. Los gritos ahora salían de nuestras gargantas como explosiones enfurecidas, aquí, los que gritan están convencidos de no seguir permitiendo que se den más golpes a nuestra universidad, entonces grito con ellos y una ráfaga contagia a los compañeros temerosos por gritar. Por primera vez me siento uacemita, a tal grado que haré lo necesario, lo que esté en mis posibilidades para no verla caer de nuevo.

     Hoy también es miércoles, como aquel día que vino la señora rectora; igual que ese día, hoy también hay gritos, ahora contra nosotros; pero nadie les hizo caso. Llegan a la entrada y sus consignas se dejan de escuchar, ahora su vocero empieza a disparatar contra nosotros. Lo que vino después fueron golpes, humillación, y la pérdida del plantel. Esto sólo nos unió más.

    ***

    Fue un lunes el día que cerramos la escuela, un lunes que arrastró una semana de intentos por hacerlo. Y de ahí, todos los días se convirtieron en días de lucha; lucha contra el cansancio, contra el hambre, contra las amenazas, contra los opositores del paro. Todos los días que pasaba dentro de la escuela, eran días de incertidumbre. Y así, todas las semanas esperábamos que el conflicto terminara, y así todas las semanas esperábamos que nuestros compañeros no simpatizantes al movimiento, vinieran a sacarnos; y entonces los domingos esperábamos buenas noticias que no llegaban, y entonces los lunes esperábamos a los compañeros antiparistas que tampoco lo hacían. Los días sucedían lentos, daba la impresión de que siempre era domingo por la tarde, donde las cosas importantes suceden dentro de uno mismo. Empezamos a aislarnos, el plantel estaba fuera de sincronización con el tiempo que transcurría fuera de él, y terminamos cayendo en la cotidianidad: noches sin dormir, amaneceres de alerta por confrontaciones, tardes de asamblea y más noches sin dormir; y aunque lo deseáramos el frío de Cuautepec no era benévolo con nosotros, aun estando dentro de las casas de campaña, aun tomando prestadas cobijas de los compañeros distraídos, aun durmiendo de a cinco, el frío se ensañaba y aún más si no se siente el apoyo de la gente, de los compañeros universitarios, el frío duele en estos casos; algunos suponen que es psicológico, yo creo que es algo del corazón. Pocas personas se acercaban a apoyarnos: algunos padres de amigos, algún que otro vecino, algunos colectivos de otras universidades, pero no era el apoyo que estábamos esperando, esperábamos más, pero sin trabajo de difusión nunca lo lograríamos. Lo que cambió todo fueron los golpes que recibimos ese miércoles durante la recuperación del plantel, entonces compañeros que habían desertado se unieron de nuevo, compañeros que no estaban en la lucha también y un sinfín de gente se unió al movimiento. Y ese miércoles en lugar de ser un golpe para nosotros, resultó ser una ayuda donde, por fin, pusimos en práctica el término fraternidad.

    Ese miércoles que recuperamos el plantel, dejamos de ser compañeros, ahora somos hermanos; nos unen ideales que son más fuertes que los lazos sanguíneos. Por fin, hasta ese día conocimos la solidaridad de la gente, de los compañeros de esta universidad y de otras. El conflicto aún sigue, al igual que el apoyo que recabamos ese día. Hoy la consigna del movimiento es: “Estamos a una firma de salir del conflicto”. Un conflicto que lleva dos meses, y eso lo sé gracias al periódico; si me hubiesen preguntado cuantos días llevamos de paro, no sabría qué contestar. Y eso es porque muchas de las cosas que aquí sucedieron me parecen sueños, como el amor que conocí aquí. El tiempo lo dejamos de sentir hace ya mucho. El cansancio ya no nos afecta, sólo estamos a la espera de esa firma, la lucha continuará pese al tiempo, las incertidumbres, los enfrentamientos; ya no hay vuelta de hoja, ahora es ganar o ganar. Todo pende de las circunstancias y ellas están a nuestro favor.

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    Incongruencia en la “izquierda” liberal

    Por Juan Reséndiz

    “Profundamente neoliberal. Agresiva. Conculca los derechos conquistados por los trabajadores”. De esta forma definen partidos como el PRD la iniciativa de reforma a la ley del trabajo –LFT- presentada por Calderón. Junto con ello el PRD encabezó una serie de acciones que culminaron con la postergación de dicha propuesta en la Cámara de Diputados. Se dicen orgullosos de haber entorpecido se consumara esta contrarreforma. Sólo que la realidad se encarga de ubicarlos en otro sitio.

    La postura del PRD es oportunista. Ante el giro hacia la derecha del PRI y el PAN, pero sobretodo ante la presencia de AMLO y su nuevo partido que busca situarse a su izquierda, el PRD se vio presionado a ocupar ese espacio y presentarse ante los ojos de los trabajadores como defensor de sus derechos.

    En noviembre de 2011 el PRD aprobó en el DF un decreto con 330 criterios procesales a través de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA) que imponen más requisitos y regulaciones para los emplazamientos a huelga, al registro de nuevos sindicatos y la demanda de titularidad de los contratos colectivos, así como para conceder tomas de nota y realizar recuentos sindicales. Estos criterios fueron elaborados por Tomás Natividad, de la agrupación empresarial Coparmex, y significan la aplicación por la vía de los hechos de una contra reforma laboral. Según analistas, se trata del golpe más duro asestado al movimiento obrero en los últimos tiempos y es violatorio de la LFT, de los convenios en materia de derechos humanos y del convenio 87 sobre libertad sindical de la OIT.  El objetivo del decreto es blindar los contratos colectivos de protección patronal. De acuerdo con los laboralistas Arturo Alcalde y Alfonso Bouzas, en la  capital del país el 90 por ciento de los contratos colectivos de trabajo, más de cien mil registrados ante la JLCA, son de protección. (Proceso 1833. 18/12/11).

    Además, el gobierno capitalino se distingue por violar constantemente la LFT y por ultrajar los derechos de los trabajadores. En el Distrito Federal la ley laboral es letra muerta frente a prácticas que en nada se diferenciarían a las aplicadas por Calderón. El gobierno capitalino es líder en impulsar y ocupar los servicios de empresas  outsoursing.

    Si el proyecto de Calderón propone trabajo por hora, el PRD pretende acabar con todo tipo de relación laboral. En las oficinas del Gobierno del DF los trabajadores de planta cada vez son menos porque son suplantados por trabajadores de honorarios, becarios y de servicio social. Y lo más patético, trabaja en nuevas categorías como la de los “monitores”, que ya no son considerados trabajadores y que no devengan un salario sino que reciben una “ayuda” mensual.

    AMLO y las maquiladoras

    AMLO, que en el cenit de la lucha contra la ley guardó silencio y sólo amenazó con realizar amparos contra la reforma laboral, es en este terreno también neoliberal. Como gobernante del DF fincó las relaciones anti laborales que cosechó Marcelo Ebrard. Ambos generaron una sociedad de castas dentro de la administración pública capitalina.

    Desde  2006 “El Peje” se manifestó por impulsar las maquiladoras, corazón o columna del neoliberalismo.  “Pondremos en práctica un programa integral en las ciudades fronterizas que fomente la industria maquiladora, mediante una política de atención directa que ofrezca incentivos y aproveche la cercanía con el mercado más grande del mundo”, escribió en “50 compromisos para recuperar el orgullo nacional.”

    Los maquiladores son subcontratistas de consorcios internacionales. Más del 90 de los insumos que utilizan son de importación, de ahí que sea nulo su papel como agente catalizador del desarrollo nacional.

    Las maquiladoras son fábricas donde se sobreexplota la mano de obra porque no otorgan estabilidad laboral, sus jornadas son largas, los salarios bajísimos y son pésimas las condiciones de trabajo. Carecen de prestaciones o son mínimas. Se caracterizan por ser altamente contaminantes. Pero son las fábricas por las que clama el tabasqueño.

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