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    Citas

    La teoría puede convertirse en una fuerza física, dijo Marx

    El arma de la crítica no puede reemplazar la crítica de las armas. La fuerza física debe ser aniquilada por la fuerza física; pero la teoría también puede convertirse en una fuerza física en cuanto entra en posesión de las masas.

     

     

    Carlos Marx, 1844.

    Se necesita un ejército de reporteros socialistas Lenin, 1902.

    Para escribir bien y de un modo interesante de verdad sobre asuntos locales, hay que conocerlos bien, y no sólo por los libros. Para escribir en un periódico sobre asuntos locales y estatales hay que disponer de datos frescos, variados, recogidos y elaborados por una persona entendida. Y para recoger y elaborar tales datos no basta la “democracia primitiva” de un círculo primitivo, en el que todos hacen de todo y se divierten jugando al referéndum. Para eso hace falta una plana mayor de autores especializados, de corresponsales especializados, un ejército de reporteros socialistas, que entablen relaciones en todas partes, que sepan penetrar en todos los “secretos de Estado” y meterse entre todos los “bastidores”; un ejército de hombres obligados “por su cargo” a ser ubicuos y omniscios. Y nosotros, partido de lucha contra toda opresión económica, política, social y nacional, podemos y debemos encontrar, reunir, formar, movilizar y poner en campaña un ejército así de hombres omnisapientes.

     

    Lenin aconseja soñar

    “¡Hay que soñar!” He escrito estas palabras y me he asustado.

    Mis sueños pueden adelantarse al curso natural de los acontecimientos o bien desviarse hacia donde el curso natural de los acontecimientos no puede llegar jamás. En el primer caso, los sueños no producen ningún daño, incluso pueden sostener y reforzar las energías del trabajador… En sueños de esta índole no hay nada que deforme o paralice la fuerza de trabajo. Todo lo contrario. Si el hombre estuviese privado por completo de la capacidad de soñar así, si no pudiese adelantarse alguna que otra vez y contemplar con su imaginación el cuadro enteramente acabado de la obra que empieza a perfilarse por su mano, no podría figurarme de ningún modo qué móviles lo obligarían a emprender y llevar a cabo vastas y penosas empresas en el terreno de las artes, de las ciencias y de la vida práctica… La disparidad entre los sueños y la realidad no produce daño alguno, siempre que el soñador crea seriamente en un sueño, se fije atentamente en la vida, compare sus observaciones con sus castillos en el aire y, en general, trabaje a conciencia por que se cumplan sus fantasías. Cuando existe algún contacto entre los sueños y la vida, todo va bien.

    V.I. Lenin, 1902.

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    Huelga de maestros en Chicago

    Según información que nos envió Stephen Durham, candidato a presidente de Estados Unidos por el Freedom Socialista Party, la mayoría de la ciudad ve con simpatía el movimiento magisterial.

    La siguiente es una crónica tomada del Chicago Tribune

     

    Miles de maestros estadounidenses se manifestaron en las calles de Chicago durante la celebración del Día del Trabajador. Con las consignas “Contrato justo ahora” y “Padres y maestros unidos”, el sindicato de docentes exige un nuevo contrato salarial, un proceso de evaluación y mejoras en la política de retiro.

    Docentes de las Escuelas Públicas de Chicago iniciaron un paro, el primero en cuarenta años, para exigir mejoras salariales, un mejor sistema de evaluación y mayor seguridad de empleo. Se puso en marcha un plan de contingencia para aliviar el impacto de la huelga en sus más de 400 mil alumnos.

    Los profesores de las escuelas públicas de Chicago (Illinois, norte de Estados Unidos) iniciaron una huelga este lunes, por primera vez en cuarenta años, en reclamo de aumentos salariales, un mejor sistema de evaluación y mayor seguridad de empleo.

    “No logramos alcanzar un acuerdo que pudiera evitar la huelga”, manifestó la presidenta del sindicato de profesores de Chicago (CTU por sus sigla en inglés), Karen Lewis, a través de un comunicado.

    El paro de actividades involucra a unos 25 mil profesores y afecta a unos 400 mil estudiantes, desde el nivel Preescolar hasta Secundaria.

    De acuerdo con el diario local, Chicago Tribune, Lewis acusó en rueda de prensa a los líderes de las escuelas públicas y al alcalde de la ciudad, Rahm Emanuel, de participar en una “campaña de desprestigio” contra los maestros. “Ha sido insulto, tras insulto. Ya basta”, reclamó.

    Los dirigentes sindicales argumentan que durante nueve meses de negociaciones del nuevo convenio colectivo, las autoridades del distrito no mejoraron su oferta inicial, que proponía un aumento salarial no mayor del dos por ciento durante los próximos tres años.

    El Sindicato de profesores del estado del centro-este de EE.UU. también rechaza los planes de las escuelas públicas de dejar de aplicar incrementos automáticos a los maestros basados en méritos, para establecer un nuevo sistema de corrección salarial basado en el rendimiento de los estudiantes.

    En un comienzo, los profesores reclamaban un alza de 30 por ciento de sus salarios en compensación a la prolongación de su jornada de trabajo, pero en el curso de las negociaciones insinuaron que podrían aceptar un aumento menor a cambio de un sistema de evaluación más flexible.

    Los profesores estaban pidiendo que se instituya un sistema de reenganche de aquellos profesores que permanecieran desempleados tras el cierre de los establecimientos escolares en los que impartían clases.

    Por su parte, las escuelas públicas dieron a conocer que pondrán en marcha un plan de contingencia para tratar de aliviar el impacto que tendría una huelga en sus más de 400 mil alumnos.

    El plan incluye asociaciones con agencias y departamentos municipales, organizaciones religiosas y sin fines de lucro, para atender a los estudiantes durante por lo menos cuatro horas diarias.

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    Dos represiones en el Distrito Federal

    El 13 de septiembre la reportera de La jornada, Mirna Servín, registró que los bomberos en huelga de hambre instalados en el Zócalo capitalino fueron desalojados violentamente. Antes, vecinos del sur de la ciudad que oponen a la supervía, supieron para qué sirven los granaderos.

     

     

     

     

     

    Los bomberos despedidos que realizaban una huelga de hambre en la planca del Zócalo fueron desalojados la madrugada de este jueves primero mediante un acuerdo con funcionarios del Gobierno del Distrito Federal y elementos del Estado Mayor presidencial, con quienes convinieron en que tras las festividades del 16 de septiembre se reinstalarían en el mismo lugar.

    Sin embargo, una vez que las camionetas de Servicios Urbanos del Gobierno del Distrito Federal recogieron el campamento para ayudarlos a transportarse, los bomberos fueron replegados “con violencia” hasta la calle de Izazaga, denunció José Porfirio Cortés, bombero con 26 años de servicio.”

    A continuación, el relato de la represión sufrida por los vecinos que se oponen a la supervía, escrita por Luis Zambrano y publicada en http://ecosistemasurbanos.blogspot.mx

    Los golpes de los granaderos en la Glorieta de las Quinceañeras

    Escribo esta publicación sin dormir en la madrugada, después de una larga y dolorosa noche. Una noche que se quedará en mi memoria.

     El día comenzó muy bien con un foro organizado por el Frente Amplio contra la Supervía para festejar los dos años de resistencia pacífica en un plantón que no ha dejado entrar las máquinas a su colonia. Ahí, el Arquitecto Enrique Ortíz habló de la Carta por el Derecho a Ciudad como base para entendernos en esta gran megalópolis. Sus palabras enseñan que efectivamente hay un nuevo grupo de personas de la sociedad civil que están muy por adelante de los gobernantes.

    Si en la mañana pensaba que los gobernantes estaban atrasados, por la noche me demostraron que esta Ciudad, que se precia de ser democrática, está retrocediendo en la protección de derechos humanos básicos.

    A las 11:45 pm nos llamaron para avisarnos que había muchos granaderos que subían por Luis Cabrera. Yo vivo ahí, así que me asomé a la ventana y ahí estaban. Ya hacía tiempo que pensábamos que algo así podría pasar.

    El Gobierno del Distrito Federal (GDF) necesita urgentemente terminar sus obras porque se acaba el sexenio. El lunes pasado, en una conferencia de prensa, el Jefe de Gobierno Marcelo Ebrard confesó que tenían que acabar antes de que el amparo se decidiera para  “pedir perdón antes que pedir permiso”. El GDF tiene prisa, mucha prisa por terminar una obra atrasada y, sobre todo, cuestionada.

    Para ello y a pesar de que estaba en litigio, el GDF amplió el Título de Concesión a COPRI y OHL de la Supervía para aumentar más de 2 km. Esta vez haciendo un segundo piso (que ya se volvieron fetiche para GDF y todas las constructoras de ballenas) sobre Luis Cabrera. Esta ampliación involucra destruir la famosa “Glorieta de las Quinceañeras”. Ya muchos vecinos nos habíamos reunido para defenderla en Picnic en el Río y un domingo de música.

    Supusimos, ingenuamente, que el GDF no iba a reprimirnos, que nos iba a respetar. Pero se nos olvidó que ya las elecciones pasaron y el costo político se minimiza.

    Planeado como si fuera la toma de un cuartel, los granaderos sellaron Luis Cabrera desde Periférico hasta San Jerónimo. Sólo 25 personas logramos llegar a la Glorieta. A los demás vecinos, los granaderos no los dejaron pasar, cerrando sus calles al tránsito. Nadie se podía acercar porque toda comunicación se cortó entre nosotros en la Glorieta, San Jerónimo Lídice y San Jerónimo Aculco.

    Comenzamos a gritar lo que estaba pasando. Se acercó personal del GDF a preguntarnos qué queríamos; cuando les pedimos los permisos nos dijeron que ellos no los necesitaban, cuando les pedimos sus nombres ninguno nos lo dio, menos Berenice Téllez quien trabaja para el Subsecretario Hernández Llamas. Ese personaje que según Marcelo Ebrard lo “corrió” por haber aceptado a Peña Nieto pero que sigue trabajando para la Supervía por parte del gobierno.

    Así que estas 20 personas estábamos aisladas. En un momento, los granaderos arremetieron contra nosotros. A mi esposa la comenzaron a golpear y me puse entre ella y los escudos, entonces a mi me comenzaron a golpear. Pudimos acercarnos a un árbol y nos agarramos de él, con la última esperanza de no dejarlo ir, el árbol nos ayudó con su corteza sabedor de que ahora su suerte está echada. Morirá talado o sufrirá el estar bajo un techo de cemento que trasmina plomo y otros metales plagándolo hasta encontrar su fin.

     A 10 granaderos por persona, y con golpes nos fueron separando del árbol. En un momento, mi esposa gritó que la estaban desnudando, y me abalancé para rescatarla. Ahí nos quedamos tirados en el suelo, siendo pateados por los granaderos. A mi esposa la cargaron mientras que yo seguía en el suelo sufriendo las patadas.

     Me comenzaron a arrastrar. Mi espalda se estaba raspando mucho y me agarré de un brazo de una granadera. Su uniformes parecen ser de poca calidad puesto que la manga de su chamarra se desgarró hasta dejarle el brazo descubierto. Eso los hizo enojar. Ahí me soltaron y mientras un granadero me golpeaba en los testículos, otro granadero me jalaba de los pelos. Me siguieron arrastrando. Con esos golpes, perdí mi celular y mis llaves.

     En un momento me intentaron poner de pie. Opuse resistencia y volvieron al ataque con patadas en la espalda y testículos. En vilo entre 5 granaderos me levantaron sin dejarme de patear. Probablemente los golpes con mayor saña y desprecio que recibí era de los granaderos del sexo femenino. Quizá el entrenamiento a ellas involucre cosas más desagradables.

     Rodeados por granaderos y sin podernos mover.

    Finalmente me sacaron de la glorieta. En algún momento había grupos de granaderos que estaban enfrente de mi y por lo tanto no me podía ni mover, pero los de atrás creían que me seguía resistiendo y por lo tanto me seguían golpeando para que avanzara. Estaba yo en una suerte de sandwich entre dos toletes y escudos que lastimaban. El jefe de su división (él no golpeaba) se dio cuenta, les dijo que ya pararan de golpearme y me ofreció la mano.

     Nos rodaron a 15 personas unos 300 granaderos y nos pusieron contra la barda entre Luis Cabrera y Asunción. Justo ahí hay una cámara de vigilancia del Gobierno del Distrito Federal. Ojalá haya filmado todo y podamos recuperar el video para que se demuestre el salvajismo de estos cuerpos de granaderos.

     Buscamos a la Comisión de Derechos Humanos del DF, para que enviaran a algún observador, pero no llegó. Un poco de prensa llegó, pero aislada no podía ver nada.

    Mapa que señala el lugar donde estaba mi celular a las 5 am

     Arrinconados por los granaderos y sin podernos mover estuvimos viendo como las empresas soldaban y sellaban la glorieta. El hecho de mantenernos ahí era para demostrarnos que sí lo podían hacer enfrente de nosotros.

    Al mismo tiempo pusieron letreros que indican que van a mejorar la glorieta con ese segundo piso. Por un momento me sentí en un campo de concentración en donde el que tiene el poder busca humillar al desvalido.

    Volví a mi casa por ahí de las 5 de la mañana para descubrir (gracias al internet) que mi celular estaba a dos cuadras de mi casa por donde estaban los camiones de granaderos. Bajé a decirles que sabía exactamente donde estaba, fue como hablarle a la pared, tuve que cancelarlo y buscar la forma de borrar todo gracias a la tecnología. No se si lo logré.

    Cuando sellaron la glorieta y todo el camellón de Luis Cabrera eliminaron un carril de automóviles. Así, privatizan el espacio público para entregarlo a Copri, OHL y Rioboó.

    Me duele todo el cuerpo. Un dedo de la mano izquierda lo tengo morado, la espalda raspada y golpeada, aún me siguen ardiendo los cabellos, las piernas y mis partes nobles están adoloridas. Pero sin disminuir la barbarie que realizaron sobre mi persona, me duele más La Glorieta.

    Esa Glorieta de todos los contrerenses.

    Una glorieta con más de 80 cipreses al cual iban a tomarse las fotos los novios en sus bodas y las quinceañeras (de ahí el nombre).

    Eso ya no será más.

    Perdimos barrio, perdimos identidad en la Magdalena Contreras, perdimos seguridad, y perdimos calidad de vida. ¿qué ganamos? golpes y humillaciones para que tres empresas se hagan más ricas a costa de la ciudadanía. Cualquier urbanista sabe que estas autovías de cuota no mejoran el tráfico.

    Pero quizá lo que más me duele es el retroceso que estamos teniendo. Un gobierno que incumple las recomendaciones de la Comisión de Derechos Humanos del DF; un gobierno que hace todo a espaldas de los habitantes, que le entrega el espacio público y el dinero a tres empresas: Copri, OHL y Rioboó (algunas de ellas nunca han ganado una licitación y sólo tienen contrato por adjudicación directa); un gobierno que tiene que hacer maniobras militares al amparo de la noche aislando y golpeando a ciudadanos que no hacíamos otra cosa que disentir pacíficamente; un gobierno que pone los tiempos para evitar que un amparo detenga la obra; un gobierno que impone la fuerza antes que el diálogo, es un gobierno que no puede llamarse progresista, moderno o democrático.

    Si la ciudad se lo cree, tampoco lo es.

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