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    Malinchismo, hipocresía y capitalismo mexicano

    Por Javier Gálvez

    El 15 de octubre, en Madrid, Enrique Peña Nieto, ostentándose como presidente de la República, ofreció a los empresarios y autoridades españolas ayudarles a superar la crisis que ellos mismos han provocado, y que ahora le están cobrando al pueblo ibérico. “Quiero comentarles el interés de nuestro país por apoyar y solidarizarnos con el país hermano de España”, dijo frente a los empresarios Pablo Islas, del Grupo Inditex; José Manuel Entrecanales, del Grupo Acciona; Francisco González, del BBVA y Antonio Brufau, de Repsol. Argumentó la apertura del sector energético mexicano a la inversión española para contribuir a reducir la crisis económica española, claro, -dijo-, siempre manteniendo la propiedad de Pemex por parte del Estado mexicano. De igual forma, presumió que con la ayuda de la paraestatal se construirán dos floteles en los astilleros gallegos, por un monto de 380 millones de dólares. Gracias a esto se crearán 3 mil nuevos empleos directos y 10 mil indirectos en un periodo, de por lo menos, dos años y medio. El único problema es que en nuestra nación el mercado laboral no sólo está a punto de recibir un golpe mortal, sino que ni siquiera a recobrado los niveles del 2007.

    Según datos del INEGI, del primer semestre del año en curso, 29 de cada cien personas trabajan en la informalidad, lo cual representa 13 millones 959 mil hombres y mujeres tiene remuneraciones mínimas y sin protección social alguna. También, en lo que va del año, las contrataciones eventuales en empleos formales aumentaron de 11.5 por ciento  a 14, o sea que 14 de cada cien empleados formales están trabajando, indefinidamente, como eventuales, con el riesgo de que sean despedidos sin ningún problema por parte del patrón. Aunado a lo anterior, más de 60 por ciento de las personas empleadas sólo reciben entre uno y tres salarios mínimos, lo cual significa que tiene un ingreso de entre mil 815 y 5 mil 445 pesos mensuales, por lo tanto, el lo que reciben estos trabajadores y sus dependientes está catalogado como pobre.

    Pero Peña Nieto está contentísimo de invertir, y de seguir perdiendo nuestro dinero, en España. Porque, según el análisis acerca de las ganancias y pérdidas de la participación de Pemex en la empresa española Repsol, basada en información de la Unidad de Evaluación y Control de la Cámara de Diputados, se ha perdido un equivalente a 6.2 por ciento del presupuesto de inversión aprobado para la estatal en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2012. Las pérdidas representan cerca de 20 mil millones de pesos, que fueron destinados a la compra, en agosto de 2011, de 5 por ciento de títulos de la petrolera Repsol española. Pero, en lugar de refrenar la participación, Pemex aumentó, en agosto del 2011 de 4.8 a 9.8 por ciento su participación en Repsol. O sea que se está rescatando una empresa que ni siquiera es mexicana.

    Las cosas no se quedan aquí. Según el Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la UNAM, para diciembre de 1987, con un salario mínimo en México, se lograba adquirir 163.8 por ciento de la canasta básica. Pero para el primero de diciembre de 2006, -ya con Felipe Calderón-, con el mismo ingreso se compraba sólo 60.21 por ciento de tal canasta, y para agosto del 2012 apenas 33.95 por ciento. Es decir que el poder adquisitivo se deterioró 79.11 por ciento. El 16 de diciembre de 1987 se requerían 4 horas y 53 minutos de jornada laboral para adquirir la canasta básica, mientras que para diciembre de 2006 ya se necesitaban 13 horas y 19 minutos. Y, sorpresa, en agosto de 2012 los mexicanos necesitamos trabajar 23 horas y 34 minutos para poder comer las calorías básicas para poder sobrevivir, no somos más que, literalmente, esclavos del capitalismo nacional y extranjero.

    Pero la burguesía mexicana, siempre atenta al bienestar del trabajador, ya dijo que asumirá los costos de la reforma laboral, y que no permitirá que se siga deteriorando el poder adquisitivo del sector obrero de la nación. El 17 de octubre, Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), no sólo demandó al Senado de la República que aprueben inmediatamente la reforma laboral, sino que, poniendo el pecho por delante, dijo que dicha reforma producirá costos adicionales a las empresas, ya que se introducen nuevas obligaciones para los patrones, pero aseguró que están dispuestos a asumir estos costos si se aprueba sin cambios el proyecto que los diputados enviaron al Senado. “El sector empresarial va a tener costos. Las empresas van a tener costos, (pero) los vamos asumir a favor de México”, dijo este señor, poniendo mucha seriedad en sus palabras y adusta la mirada. En el paroxismo de tal hipocresía, Candiani agregó: “Nosotros estamos de acuerdo en la Ley, por eso estamos a favor de que los trabajadores tengan mejores condiciones, tengan seguridad social, estuvimos a favor de la regulación del outsourcing, queremos un país y que los factores dela producción estén integrados y a todos nos vaya bien. El sector privado no piensa en que nos vaya bien a nosotros en perjuicio de alguien, al revés, todos tienen que ganar y todo se tiene que sumar”, finalizó.

    Esta persona está diciendo, por decir lo menos, cosas totalmente incoherentes. Porque el outsourcing fue creado a propósito para no dar garantías a los trabajadores, para poder despedirles con cualquier pretexto y para nunca pagarles lo justo por su trabajo. A las tonterías que dijo Candiani, se sumaron los dichos de Margarita Zavala, la esposa de Felipe Calderón, el día miércoles 17. Ella dijo en el Foro de la Equidad, celebrado en la sede del PAN, que la reforma laboral producirá más oportunidades de empleo, principalmente para la mujeres. Lo anterior fue pronunciado, para conmemorar el 59 aniversario del establecimiento del voto femenino en México.

    Más aún, según una nota de Fernando Camacho Servín, del periódico La Jornada del 29 de julio de 2012, cientos de personas acuden diariamente a la Central de abastos de la ciudad de México, para pepenar, entre la basura, el alimento diario. Algunas personas, excluidas del sistema laboral que presume la esposa del presidente, recolectan fruta, le cortan las partes maltratadas y las venden en carritos, con lo cual más o menos consiguen para poder malvivir. Una persona, que se negó a dar su nombre, le dijo al reportero: “de por sí no hay trabajo, y el que hay, no nos lo dan. Algunos dicen: ‘qué asco, ¿cómo me voy a meter a escarbar?’ Pero aquí –dice señalando el montón de desechos– hay mucho dinero. Nada más que hay que saberlo ver”. Todo esto se da porque a la burguesía no le importa en absoluto darle de comer a la gente, sino, -afirma David Lozano, investigador del centro de análisis multidisciplinario de la Universidad Nacional Autónoma de México-, “Para las grandes firmas abastecedoras de comida, la prioridad no es alimentar a la gente, sino vender tanto como puedan. Por eso, advirtió, con tal de abarrotar los anaqueles de los supermercados con sus productos, muchas compañías no dudan en llegar al despilfarro. La pobreza alimentaria no es un problema de abasto, sino de redistribución.

    Nuestra gente se está, literalmente, muriendo de hambre, o tiene que trabajar horas extras ellos y dos o tres miembros de la familia para poder malcomer, mientras el malinchista de Peña Nieto anda estableciendo contratos para rescatar a los eternos conquistadores españoles, y la burguesía nacional se frota las manos esperando clavarle más el diente al cuello sangrante del obrero. ¿Hacen falta más causas para organizarnos y pelear para liberarnos de estos parásitos?

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    Solicitud de firmas en solidaridad con los normalistas de Michoacán

    INFORMACIÓN URGENTE.

    Denuncia ante la represión en Michoacán.

     

    En la madrugada de hoy, 15 de octubre de 2012, policías municipales, estatales y federales tomaron ilegal y violentamente la Escuela Normal de Tiripetío, la de Arteaga y la Normal Indígena de Cherán, Michoacán. La orden del crimen vino directamente del gobernador priísta Fausto Vallejo y del Presidente Felipe Calderón como “respuesta” a un conjunto de demandas estudiantiles que tenían por objetivo mejorar la vida de las normales rurales en beneficio de la educación pública.

    Por la mañana el gobierno informó que había detenido en el operativo a 200 estudiantes, alrededor del medio día dijo que sólo se trataban de 100. La comunidad de Cherán denuncia el arresto de 120 alumnos y 20 padres de familia. Las cifras en las otras normales no son claras, los cargos de los detenidos son “secuestro”, “lesiones”, etc.. Se habla de centenas de estudiantes desaparecidos. La cifra de heridos no queda clara, pero se maneja también por cientos.


    Las tres escuelas normales están ocupadas por fuerzas policiacas de los tres niveles. En Arteaga y Tiripetío la policía está entrando a casas para buscar a estudiantes. En Tiripetío la Policía Federal entró con maquinaria y anuncia que demolerán el edificio de la Normal, el cual es una antigua construcción colonial.

    Hasta ahora estudiantes, autoridades municipales, comuneros y maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) realizan al menos 60 bloqueos de casetas, carreteras, etc. en todo Michoacán. Las organizaciones sociales realizan ahora una caravana en autos y una caminata hacia la Normal de Tiripetío con el objetivo de recuperarla. Los maestros de la CNTE se declararon ya en paro indefinido y se empieza a discutir en todo el estado la posibilidad de un Paro General de todo el Sistema Educativo. En otros estados del país ya se comienzan a planear protestas en solidaridad.


    Propuesta de Pronunciamiento

    Ante la ilegal y violenta ocupación de las Escuelas Normales de Arteaga, Tiripetío y Cherán en el estado de Michoacán la madrugada del 15 de octubre de 2012 por parte de fuerzas policiacas municipales, estatales y federales que tuvo un saldo cientos de estudiantes, padres de familia y pobladores heridos, cientos de detenidos y una cifra igual de desaparecidos, los abajo firmantes:

    Responsabilizamos al gobierno estatal de Fausto Vallejo y al federal de Felipe Calderón de estos hechos violentos.

    Alertamos que la ofensiva gubernamental, además de violar las libertades democráticas y los derechos humanos, va dirigida a desmantelar el proyecto de Normales Rurales y en este caso en específico a cerrar de manera definitiva estas las normales de Arteaga, Cherán y Tiripetío.

     

    Repudiamos la violencia de la mancuerna PRI-PAN que, con estos hechos (y otros como la Reforma Laboral) preludian el modo en que pretende actuar el gobierno de Enrique Peña Nieto.

    Exigimos la inmediata e incondicional libertad de todos los detenidos en los operativos, la presentación con vida de los desaparecidos y el alto a la persecución política en contra de los manifestantes.

     

    Nos pronunciamos en defensa de la educación pública y el proyecto de Normales Rurales.

    Saludamos y reconocemos las protestas sociales que se han dado como respuesta a estos hechos ignominiosos y que tienen un carácter civil y pacífico. Exigimos a las autoridades el respeto a éstas y el respeto los derechos de organización y libre manifestación de

    Hacemos un llamado a estar alerta ante cualquier respuesta del gobierno que siga por le camino de la violencia e invitamos a movilizarse en solidaridad con los estudiantes y pueblos de Michoacán.

    Movimiento de Liberación Nacional

    Enviar correos de adhesión a optmexico@gmail.com

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    Yo Soy 132: debatir el rumbo

    Por Joel Ortega Erreguerena

     Hace ya casi 5 meses que el movimiento Yo Soy 132 irrumpió en la escena política, organizó a miles de estudiantes y realizó grandes manifestaciones. Han sido meses intensos y casi siempre hemos estado movilizados y con tareas urgentes por resolver, pero hoy, es tiempo de hacer un alto en el camino y reflexionar.

    Desde el inicio hubo una tensión entre dos tendencias para definir el rumbo del movimiento. Por una parte el sector que enfocaba sus esfuerzos en la coyuntura electoral y que dirigía su crítica fundamentalmente a la figura de Enrique Peña Nieto. Por otra parte la tendencia que insistía en hacer una crítica al conjunto del sistema político y en la necesidad de trascender las elecciones, consolidar la organización y prepararse para una lucha de largo plazo.

    En su pluralidad el movimiento supo darle cabida a los dos sectores. Los grupos más ligados al proceso electoral impulsaron la Comisión de Vigilancia [1] y centraron sus esfuerzos en impedir que se cometieran irregularidades el día de la elección. Por el otro lado se insistió en la necesidad de generar un Programa de Lucha, a largo plazo y que contemplara una transformación profunda de todo el sistema, independientemente de quién ganara las elecciones.

    Después de las elecciones el discurso en contra de la “imposición” cobró mucha fuerza porque se asumió en la Convención Nacional y porque expresaba la necesidad de protestar ante la victoria de Peña Nieto y la regresión política que eso implica. Además el concepto fue asumido por todos porque tenía cierta ambigüedad. Para el sector preocupado por las elecciones reflejaba la imposición de un candidato en un proceso con irregularidades e inequidades muy claras. Pero la “imposición” también se entendía como la base de un sistema político que de manera constante “impone” reformas estructurales y un modelo económico desigual y excluyente.

    Sin embargo, el discurso de la “imposición” fue entendido por la mayoría de la población como una crítica centrada en las elecciones y así el movimiento redujo su horizonte. En lugar de hacer una crítica a todo el sistema político con sus mecanismos clientelares y corporativos, de todos los partidos políticos, se enfocó a cuestionar el proceso electoral y la actuación de un solo partido político.

    Con este discurso el movimiento pudo funcionar hasta la resolución del Tribunal Electoral a finales de agosto. Después de esa fecha el único horizonte para enfrentar la “imposición” es el de protestar el 1 de diciembre el día en que EPN asume la presidencia. Sin embargo, es completamente irreal pensar que el movimiento va a tener la capacidad de evitar que Peña Nieto tome posesión. Además el cambio de poderes ya está en marcha y cada día es mayor la influencia del priísta. Es ingenuo pensar que la asunción del poder se reduce a la ceremonia de toma de protesta y que por lo tanto se puede impedir con un simple cerco al congreso. El poder y la hegemonía del PRI abarcan toda una serie de aparatos corporativos, mediáticos e incluso de organizaciones ligadas al narcotráfico. Su victoria electoral y su regreso a la presidencia solamente son la consecuencia de esas estructuras y para acabar con su hegemonía hay que impulsar transformaciones profundas, no pensar que todo su poder se limita a la silla presidencial.

    Así, el discurso de la imposición limitó demasiado el horizonte del movimiento y una vez terminado el periodo post-electoral no tiene grandes perspectivas. Por eso, en las últimas semanas el movimiento no ha tenido mucha claridad en su horizonte. Lo peor es que en lugar de abrir un debate a fondo sobre el rumbo del movimiento las discusiones se han centrado en las acciones a tomar. Se habla de “acciones contundentes” o de “acciones simbólicas” en lugar de preguntarse para qué son las movilizaciones, cuáles son sus objetivos y en qué contextos se desarrollan. Las acciones deberían fijarse en función de los objetivos del movimiento y no al revés.

    De está manera para trascender este periodo el movimiento debe recuperar un horizonte amplio que le permita plantear una lucha a largo plazo. Para ello es necesario que se exprese de manera clara la crítica al conjunto del sistema político y económico. Nuestra crítica no se limita a las irregularidades del proceso electoral sino que abarca a un sistema cerrado en el que todos los partidos representan en realidad a la misma forma de hacer política y a los intereses de los grandes poderes fácticos (incluyendo al narcotráfico).

    Por eso nuestra lucha es por una “democracia auténtica”, una en la que la política sea de todos y no solamente de los partidos y la clase política. Además también tenemos que recuperar nuestro Programa de Lucha y avanzar en el cuestionamiento al modelo neoliberal. En lo inmediato eso pasa por detener el retroceso político que se vive en el país y que se va a agudizar con la llegada de Peña Nieto. Para lograrlo es necesario que nuestra crítica sea clara y que nos organicemos de manera permanente. No son tareas sencillas pero es necesario abordarlas.

    Joel Ortega Erreguerena, miembro de la Asamblea de Posgrados de la UNAM Yo Soy 132.

    Nota:

    [1] La Comisión de Vigilancia se encargó de coordinar los esfuerzos que se hicieron en el movimiento para denunciar las irregularidades del proceso electoral.

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