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    Actividad doméstica: una labor no remunerada

    Por Ofelia Rivera Cortés y Eréndira Munguía

    La revolución industrial y el surgimiento del capitalismo moderno engendró uno de los mayores avances para las mujeres: el acceso a la producción social y remunerada. La debilidad física característica de la biología femenina pudo compensarse con el uso de la tecnología: el manejo de mucha de la maquinaria moderna no requiere de un despliegue de fuerza superior a la capacidad de la mujer. Sin embargo los logros tecnológicos no repercuten en el desenvolvimiento de la mujer en la sociedad, sino que son absorbidos  para beneficio del sistema patriarcal de propiedad privada. La familia se consolida como un elemento de opresión hacia la mujer, donde el hombre es quien tiene todo el poder de decisión, se relegan a la mujer las tareas domésticas y más aún, ésta se ve comprometida a ampliar su gasto de fuerza laboral para cumplir con la doble función: trabajar en la fábrica, oficina, mina, escuela, etcétera, y a la vez dar sus servicios de trabajo doméstico en el hogar sin remuneración alguna.

    Explicar con claridad la exclusión del trabajo doméstico en la cuenta de actividades productivas y la desigualdad laboral entre hombres y mujeres no es tarea fácil, y es hoy en día una discusión abierta.

    Valoración de las tareas domésticas

    Es innegable el gran valor que tienen las labores domésticas dentro del engranaje de las sociedades. Para calcular su valor monetario podemos etiquetar cada actividad por su precio en el mercado y así darnos una idea de la suma a la que asciende su valor. Por poner un ejemplo el lavado de ropa en lavanderías de mostrador cuesta aproximadamente 20 pesos por 1 kg., considerando una carga de 4 kg. se tendría que cada vez que lavamos ropa estamos realizando una actividad con valor de 80 pesos. Solemos decir que cocinamos o lavamos ropa en la casa “para no gastar”; pero si pensamos más detenidamente, simplemente estamos realizando una actividad en lugar de pagar por ella, en lugar de “gastar” dinero estamos “gastándonos” nosotros mismos. De igual forma con la elaboración de algún alimento, la limpieza de calzado, etcétera.

    Es decir, el costo del trabajo doméstico puede explicarse también con las definiciones de Carlos Marx de valor de uso y valor de cambio. El que el trabajo doméstico que realizamos sea en beneficio de nuestra propia familia (valor de uso) no implica automáticamente que deba de tener un carácter no remunerado, ya que como cualquier otro trabajo implica un gasto de energía por parte de quien lo realiza y esto hace que adquiera un valor (valor de cambio) equiparable al valor de cualquier otra actividad humana que requiera el mismo despliegue de energía.

    Recientemente en México, y por recomendaciones internacionales,   se ha empezado a contabilizar (aunque no desde un enfoque marxista) el valor del Trabajo No Remunerado en el Hogar (TNRH)[1]. Para este cálculo se toman en cuenta todas las actividades domésticas y cuidados del hogar que se traducen en servicios no remunerados prestados a los propios miembros del hogar, y que podrían ser realizados por personas ajenas: labores de limpieza, el pago de servicios,  trámites bancarios, ciertas compras,  la atención de los hijos, etcétera, y se calcula su valor siguiendo los principios que usamos para el lavado de ropa (claro que en una versión más compleja). Según los datos recopilados, en el año 2010:

    l  El total de la población que participa en la producción de bienes y servicio (de manera remunerada o no) es de 79 millones de personas, de las cuales 53.5% son mujeres y 46.5% son hombres.

    l  La tasa de participación en el trabajo no remunerado es de 61.8 para mujeres y 26.3 para hombres.

    l  La tasa de participación en el trabajo remunerado es de 36.1 para mujeres y 67.7 para hombres.

    l  El valor económico de las horas de TNRH resultó equivalente al 21.9% en relación con el PIB de la economía total.

    Esto confirma que en la actualidad las mujeres son las que realizan la mayoría del TNRH, aun cuando en principio mujer y varón tenemos los mismos derechos y las mismas capacidades para llevar a cabo las labores en el seno del hogar. Al hacer el desglose de la participación en el trabajo remunerado y no, se hace evidente la desvaloración que tiene el trabajo realizado por las mujeres. Entre los trabajadores que trabajan sin recibir remuneración la mayoría son mujeres, en una proporción de 3 a 1.

    Aún cuando las tareas domésticas tienen una función primordial en el desarrollo de las personas y de la sociedad en general, y aunque al ser contabilizado dentro del PIB el TNRH resulta ser una parte considerable de éste, para la Estadística Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE)[2] las actividades domésticas no forman parte de las actividades económicas. Esto implica que las personas que se dedican exclusivamente a tareas dentro del TNRH no son tomadas en cuenta dentro de la población económicamente activa y para la sociedad pasan tristemente a formar parte de los “NINI’s”.

    Trabajo remunerado y discriminación laboral

    Aunado al problema de la desvalorización del TNRH existe una discriminación hacia la mujer en el ámbito del trabajo remunerado. El primer dato a resaltar es la desigualdad en cuanto a los salarios: de la población que cobra cuando mucho un salario mínimo, el 52% son mujeres, mientras que de la población que gana más de cinco salarios mínimos sólo el 28% son mujeres.

    El ENOE 2010 divide en 10 grupos ocupacionales las actividades del trabajo remunerado. En la mayoría de los grupos ocupacionales dentro del trabajo remunerado las mujeres ganan menos que los hombres. La situación extrema es la de las ocupaciones industriales, en donde las mujeres perciben una cuarta parte menos de lo que se les paga a los hombres.

    La actividad económica donde más integradas están las mujeres es la del comercio, pero es precisamente ésta en donde se encuentra el mayor índice de discriminación salarial. Para alcanzar la equidad salarial entre uno y otro sexo se requiere en el sector comercial aumentar el salario que perciben las mujeres en un 52.2%, para las ocupaciones industriales el aumento debería ser de 29% y para los puestos de funcionarios y directivos el 24.9%. A nivel del total de trabajadores asalariados, para lograr la equidad, el aumento al salario de las mujeres debería ser del 8.6%, siendo los grupos más equitativos en cuanto al salario los que cuentan con menos incursión femenina.

    ¿Qué hacer ante la desigualdad?

    Para resolver estas desigualdades de género necesitamos hacer un análisis profundo y preguntarnos qué las está generando. Como hemos dicho el TNRH no fue desde siempre responsabilidad única de las mujeres. En los hogares preindustriales el trabajo doméstico era mucho más variado y complejo, y los hombres participaban en éste de diferentes maneras como en la caza y la conservación de los alimentos, en la fabricación de textiles, etcétera. Además de que las labores de limpieza no eran tan extensas como lo son ahora debido a la moderna concepción de higiene[3]. Es decir, no es cierto que la asignación a las mujeres como responsables del hogar sea una cuestión de fundamento biológico que haya existido desde siempre, como tampoco es cierto que la modernidad ha venido a disminuir la jornada de trabajo en el hogar. Lo que sí es un hecho para las mujeres es que desde que nacemos los estereotipos sociales nos abordan y encapsulan a una función y paradójicamente es la misma sociedad la que no nos reconoce plenamente las funciones que nos asigna. Sacudir estos prejuicios no es tarea fácil ni siquiera para nosotras mismas, pero es un paso forzoso que debemos dar para llevar una vida plena y feliz. Debemos reconocernos a nosotras mismas como seres humanos igual de aptos y capaces que los varones, al tiempo de exigir la igualdad en derechos. Una de las reivindicaciones que debemos enarbolar es el reconocimiento de la labor doméstica como un trabajo más en la lista de actividades productivas y en donde bien pueden participar y contribuir tanto el varón como la mujer en igualdad de fuerza de trabajo. Exigimos ya reconocimiento y la no discriminación laboral para nuestro género.



    [1]    Mujeres y Hombres en México 2011. INEGI. www.equidad.scjn.gob.mx/IMG/pdf/MyH2011.pdf

    [2]    Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. ENOE 2010. INEGI.

    [3]    El Trabajo de Cuidados. Historia, Teoría y Políticas. Cristina Carrasco et al. 2011

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    Por qué fracasó López Obrador

    Por Cuauhtémoc Ruiz

    AMLO y sus partidarios explican su revés en las urnas sólo por un factor: las marrullerías, compra de votos, coacciones a electores, apoyo de televisoras, encuestas manipuladas, etcétera, a favor del candidato del PRI. Pero en el balance del tabasqueño jamás aparece la mínima autocrítica sobre su campaña y estrategia política. Así, en ese concepto, son los demás, son sus enemigos los que tienen la culpa de que no despache hasta 2018 en Palacio Nacional.

    Es un hecho que, como era de esperarse, el PRI jugara chueco. Una porción de los votos obtenidos por los dinosaurios fue obtenida suciamente. Pero evaluamos que el factor determinante del fracaso de Amlo es el proyecto político que enarboló, más cercano a los intereses de los empresarios y de Washington que de los sectores populares que dice representar. Para colmo, no pudo disimular su naturaleza autoritaria, pre moderna.

    Condiciones favorables para derrotar al PRI

    Las condiciones para que triunfara un candidato de izquierda eran favorables. Por un lado estaba el contrincante del PAN, que representó a un gobierno gastado y desprestigiado que perdió el apoyo de millones. Josefina nunca fue un adversario de consideración. Por otro estaba el abanderado del representante del antiguo régimen, partido que tuvo un alza en los dos años pasados pero sin que su candidato fuese nunca imbatible, como se vio con la caída que tuvo en su votación. Pero Amlo nunca convenció de que significaba una verdadera alternativa frente a la del PRI.

    López Obrador pudo haber atraído votos de:

    a)  el mismo PRI, que vio erosionada su cauda y que pudo haber perdido mucho más.

    b)  el PAN, que reflejó crisis, divisiones y fracturas, algunas de las cuales apoyaron a Amlo, como Clouthier. Pudieron haber sido más numerosas.

    c)   de los que anularon el voto.

    d)  de los que se abstuvieron de ir a votar, una enorme legión.

    En el DF, es un personaje anacrónico

    Amlo ni siquiera fue capaz de obtener la misma votación en el DF que la ganada por Miguel Mancera, el candidato a Jefe de gobierno por el PRD y cía. En una capital que quiere ser cada vez más liberal, tolerante y moderna, el Peje ya no encaja plenamente y tuvo medio millón de votos menos que Mancera. Las feministas burguesas que lo apoyaron fueron impotentes para hacer que las mujeres, gays y jóvenes se tragaron un sapo conservador y que teme decir que está a favor del aborto y de los matrimonios entre personas del mismo sexo.

    El Ejército fue más importante que las víctimas de la guerra

    Amlo perdió como en la guerra en esta elección precisamente por no haberse opuesto a la guerra de Calderón. En un país herido y agraviado por una violencia que ha afectado de distintas maneras a cientos de miles o millones, el Peje jamás se manifestó por dar un golpe a ese timón. Se preocupó más por el desprestigio del Ejército que por las víctimas, de las que jamás se condolió. Su baja votación en el norte del país y la considerable anulación habida aquí le hicieron perder muchos votos.

    Cerca de empresarios y obispos, lejos de obreros e indígenas

    Su acercamiento casi carnal a los empresarios y a personajes del alto clero le restaron simpatías. En un país en el que se pagan salarios entre los más bajos del mundo, no pasó desapercibido que tejió compromisos estrechos con altos empresarios. En su discurso jamás fue un eje la solución de las demandas indígenas, como si no existieran millones de ellos en condiciones deplorables y que apenas hace poco se levantaron en armas en Chiapas. En este estado la presentación electoral del Peje fue catastrófica.

    Envuelto en mapacherías electorales

    Si el PRI es el rey del fraude electoral y cuenta con una experiencia octogenaria en el arte de obtener votos mediante la compra y la coacción, el PRD es su discípulo avezado (junto con el PAN). Constantemente aparecieron las aportaciones de la llamada izquierda a la sub cultura del trinquete. Ya son célebres el charolazo por seis millones de dólares a empresarios de los íntimos de Amlo, las cuentas bancarias de la senadora Yeidkol, las despenas de Graco…

    Ayotzinapa, el Atenco del PRD, sin justicia

    Nos merece mucho respeto el movimiento #soy 132 en este proceso electoral. Sin embargo, lo llamamos a adoptar con carácter de urgente la exigencia de solución para los jóvenes estudiantes de esta Normal rural de Guerrero. Como todos sabemos, dos de ellos fueron asesinados por la policía del gobernador Heladio Aguirre, que llegó a ese cargo con el apoyo de los partidos que sostuvieron a Amlo.

    El candidato presidencial de la “izquierda” se exhibió en mítines con el asesino de los estudiantes de Ayotzinapa. Esta conducta rebasa el pragmatismo y linda con la inmoralidad y la traición a esos jóvenes y a sus familias que, a la fecha, no han obtenido ningún tipo de reparación ni justicia.

     

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    Por falta de seguridad, libertad y justicia, Cherán suspendió las elecciones pasadas

    Son 29 millones de electores

    ¿Quiénes son los abstencionistas?

     

    Ríos de tinta se escriben sobre las elecciones. Empero, nadie se ocupa del 37 por ciento de los electores que no acudieron a las urnas, Son los que se abstuvieron. Son una cifra enorme de 29 millones de personas que cuentan con credencial para votar. Es cierto que dentro de ellos deben estar los muy ancianos y los enfermos. También a los que no les interesa ni lo más mínimo de la vida pública. Pero también entre los abstencionistas existe un segmento particularmente interesante que hizo de su negativa a votar una forma de protesta, como es el pueblo de Cherán K’eri, en Michoacán, una comunidad indígena autónoma que resolvió que en su territorio no se celebraran elecciones.

    Esta comunidad decidió organizarse de acuerdo con sus usos y costumbres. Fue la forma que encontraron para enfrentar a los talamontes y otros delincuentes que ya habían depredado el 85 por ciento de su bosque y que habían asesinado a los comuneros que habían defendido su patrimonio.

    El 14 de abril se reunieron en asamblea para celebrar un año de su nueva-antigua organización. Algunos de sus representantes pronunciaron discursos.

    La grabación y transcripción de esta palabra indígena es de Ismael Ortega. Por falta de espacio publicamos fragmentos.

    La asamblea comenzó con la intervención del comunero Pedro Chávez, que evocó que ya se había cumplido “un año de iniciado el movimiento en defensa de nuestros bosques, por la seguridad y por la justicia. (…) ha pasado un año en que la comunidad en general se manifiesta y grita un ¡ya basta!

    Durante ese tiempo, dijo, “los desvelos, el miedo y el egoísmo en la comunidad fueron secundarios. Y por el contrario florece el amor a la naturaleza y el clamor de seguridad y de justicia. Recordar a un año, claro que nos entristece y más aún cuando esto sucedió a costa de vidas de compañeros comuneros que hoy se encuentran bajo nuestro suelo y nos dan esa memoria histórica que nos hace ser concientes de nuestro pasado, concientes del porvenir que hemos de construir nosotros, los aquí presentes.”

    Los comuneros no están pensando sólo en sí mismos, en su comunidad. Ellos pretenden “seguir construyendo la unidad, no nadamas en nuestra comunidad, sino en el estado entero y en el país por ende.”

    A continuación tomó la palabra Salvador Campanur, que habló a nombre de la comisión de dialogo del gobierno autónomo:

    “Vemos un México que está envuelto en inseguridad e injusticia. Anteriormente el mal gobierno daba pan y circo. Ahora los partidos políticos dan el circo y el mal gobierno en lugar de dar pan, da sangre -por esta inseguridad, esta injusticia y estos crímenes.

    “En días pasados, esta Comisión sostuvo diálogos con el Instituto Federal Electoral, que pretendía “que en nuestra comunidad se pueda llevar a cabo el proceso electoral.

    “Escuchamos, regresamos e informamos sobre esas intenciones. En las reuniones de barrio, a través del consejo de barrios, empezamos a trabajar en los lugares acostumbrados para meditar y reflexionar: ¿Qué hacer con lo manifestado por el IFE?

    “Y se empezó a recordar el 15 de abril de 2011. Ese día para poder hacer nuestra autodefensa, dijo nuestra comunidad: “No más partidos políticos, no más procesos electorales”. Y entonces, desde esa fecha se viene sosteniendo esta postura.

    (…)

    “No hay condiciones para que se pudiera organizar este proceso electoral en nuestra comunidad, porque todavía no están resueltas las exigencias de seguridad, justicia y reconstitución de nuestro territorio. Los acuerdos fueron: No a los partidos políticos, no al proceso electoral y que no molestaran a la comunidad con aquello de las dádivas, con los proyectos productivos que solamente significan división, engaño, traición y dominación. (…)

    “La situación en la comunidad es de inseguridad e injusticia, de despojo de los recursos naturales, robo de madera, ganado, destrucción de cultivos y ranchos; además de la devastación de los bosques. Y nuestra palabra es: no al proceso electoral; no a los partidos políticos, por que el Estado mexicano no ha cumplido con las exigencias de justicia, dignidad y reconstitución de nuestro territorio.

    (…)

    “Nosotros vemos que los partidos políticos son organizaciones que la comunidad ha tenido que tolerar los últimos años con consecuencias negativas visibles, graves. Que sólo basan sus discursos en promesas incumplidas y generan división en la comunidad y engaño, traición, amenazas, sometimiento y compra de conciencias. El objetivo de estos se ha reducido a alcanzar el cargo público.

     

    “Ante el proceso de emergencia que vive la comunidad los partidos políticos no se pronunciaron, ni se solidarizaron con las acciones de autodefensa que realizaba la comunidad; sino que contribuyeron a la división de la comunidad, anteponiendo sus ambiciones personales. (…) Los partidos políticos no están con la comunidad. Por lo antes dicho, la comunidad indígena de Cherán tiene todo el derecho a decidir, en términos de la libre determinación, a mantener sus estructuras tradicionales.

    “Por lo que es acuerdo, a través de sus asambleas de barrio, la cancelación del  proceso electoral por falta de libertad y justicia. Para lo que se firmó un punto de acuerdo.”

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